jueves, 30 de junio de 2016

Capítulo XXXIX Donde el cautivo cuenta su vida y sucesos



Capítulo XXXIX

 

Donde el cautivo cuenta su vida y sucesos

 

—En un lugar de las montañas de León tuvo principio mi linaje, con quien fue más agradecida y liberal la naturaleza que la fortuna, aunque en la estrecheza de aquellos pueblos todavía alcanzaba mi padre fama de rico, y verdaderamente lo fuera si así se diera maña a conservar su hacienda como se la daba en gastalla; y la condición que tenía de ser liberal y gastador le procedió de haber sido soldado los años de su joventud, que es escuela la soldadesca donde el mezquino se hace franco, y el franco, pródigo, y si algunos soldados se hallan miserables, son como monstruos, que se ven raras veces. Pasaba mi padre los términos de la liberalidad y rayaba en los de ser pródigo, cosa que no le es de ningún provecho al hombre casado y que tiene hijos que le han de suceder en el nombre y en el ser. Los que mi padre tenía eran tres, todos varones y todos de edad de poder elegir estado. Viendo, pues, mi padre que, según él decía, no podía irse a la mano contra su condición, quiso privarse del instrumento y causa que le hacía gastador y dadivoso, que fue privarse de la hacienda, sin la cual el mismo Alejandro pareciera estrecho. Y, así, llamándonos un día a todos tres a solas en un aposento, nos dijo unas razones semejantes a las que ahora diré: «Hijos, para deciros que os quiero bien basta saber y decir que sois mis hijos; y para entender que os quiero mal basta saber que no me voy a la mano en lo que toca a conservar vuestra hacienda. Pues para que entendáis desde aquí adelante que os quiero como padre, y que no os quiero destruir como padrastro, quiero hacer una cosa con vosotros que ha muchos días que la tengo pensada y con madura consideración dispuesta. Vosotros estáis ya en edad de tomar estado, o a lo menos de elegir ejercicio, tal que cuando mayores os honre y aproveche. Y lo que he pensado es hacer de mi hacienda cuatro partes: las tres os daré a vosotros, a cada uno lo que le tocare, sin exceder en cosa alguna, y con la otra me quedaré yo para vivir y sustentarme los días que el cielo fuere servido de darme de vida. Pero querría que, después que cada uno tuviese en su poder la parte que le toca de su hacienda, siguiese uno de los caminos que le diré. Hay un refrán en nuestra España, a mi parecer muy verdadero, como todos lo son, por ser sentencias breves sacadas de la luenga y discreta experiencia; y el que yo digo dice: “Iglesia o mar o casa real”, como si más claramente dijera: “Quien quisiere valer y ser rico siga o la Iglesia o navegue, ejercitando el arte de la mercancía, o entre a servir a los reyes en sus casas”; porque dicen: “Más vale migaja de rey que merced de señor”. Digo esto porque querría y es mi voluntad que uno de vosotros siguiese las letras, el otro la mercancía, y el otro sirviese al rey en la guerra, pues es dificultoso entrar a servirle en su casa; que ya que la guerra no dé muchas riquezas, suele dar mucho valor y mucha fama. Dentro de ocho días os daré toda vuestra parte en dineros, sin defraudaros en un ardite, como lo veréis por la obra. Decidme ahora si queréis seguir mi parecer y consejo en lo que os he propuesto». Y mandándome a mí, por ser el mayor, que respondiese, después de haberle dicho que no se deshiciese de la hacienda, sino que gastase todo lo que fuese su voluntad, que nosotros éramos mozos para saber ganarla, vine a concluir en que cumpliría su gusto, y que el mío era seguir el ejercicio de las armas, sirviendo en él a Dios y a mi rey. El segundo hermano hizo los mesmos ofrecimientos y escogió el irse a las Indias, llevando empleada la hacienda que le cupiese. El menor, y a lo que yo creo el más discreto, dijo que quería seguir la Iglesia o irse a acabar sus comenzados estudios a Salamanca. Así como acabamos de concordarnos y escoger nuestros ejercicios, mi padre nos abrazó a todos, y con la brevedad que dijo puso por obra cuanto nos había prometido; y dando a cada uno su parte, que, a lo que se me acuerda, fueron cada tres mil ducados en dineros (porque un nuestro tío compró toda la hacienda y la pagó de contado, porque no saliese del tronco de la casa), en un mesmo día nos despedimos todos tres de nuestro buen padre. Y en aquel mesmo, pareciéndome a mí ser inhumanidad que mi padre quedase viejo y con tan poca hacienda, hice con él que de mis tres mil tomase los dos mil ducados, porque a mí me bastaba el resto para acomodarme de lo que había menester un soldado. Mis dos hermanos, movidos de mi ejemplo, cada uno le dio mil ducados; de modo que a mi padre le quedaron cuatro mil en dineros, y más tres mil que a lo que parece valía la hacienda que le cupo, que no quiso vender, sino quedarse con ella en raíces. Digo, en fin, que nos despedimos dél y de aquel nuestro tío que he dicho, no sin mucho sentimiento y lágrimas de todos, encargándonos que les hiciésemos saber, todas las veces que hubiese comodidad para ello, de nuestros sucesos, prósperos o adversos. Prometímoselo, y, abrazándonos y echándonos su bendición, el uno tomó el viaje de Salamanca, el otro de Sevilla, y yo el de Alicante, adonde tuve nuevas que había una nave ginovesa que cargaba allí lana para Génova. Este hará veinte y dos años que salí de casa de mi padre, y en todos ellos, puesto que he escrito algunas cartas, no he sabido dél ni de mis hermanos nueva alguna; y lo que en este discurso de tiempo he pasado lo diré brevemente. Embarquéme en Alicante, llegué con próspero viaje a Génova, fui desde allí a Milán, donde me acomodé de armas y de algunas galas de soldado, de donde quise ir a asentar mi plaza al Piamonte; y estando ya de camino para Alejandria de la Palla, tuve nuevas que el gran Duque de Alba pasaba a Flandes. Mudé propósito, fuime con él, servíle en las jornadas que hizo, halléme en la muerte de los condes de Eguemón y de Hornos, alcancé a ser alférez de un famoso capitán de Guadalajara, llamado Diego de Urbina, y a cabo de algún tiempo que llegué a Flandes, se tuvo nuevas de la liga que la Santidad del papa Pío Quinto, de felice recordación, había hecho con Venecia y con España, contra el enemigo común, que es el Turco, el cual en aquel mesmo tiempo había ganado con su armada la famosa isla de Chipre, que estaba debajo del dominio de venecianos, y fue pérdida lamentable y desdichada. Súpose cierto que venía por general desta liga el serenísimo don Juan de Austria, hermano natural de nuestro buen rey don Felipe; divulgóse el grandísimo aparato de guerra que se hacía, todo lo cual me incitó y conmovió el ánimo y el deseo de verme en la jornada que se esperaba; y aunque tenía barruntos, y casi premisas ciertas, de que en la primera ocasión que se ofreciese sería promovido a capitán, lo quise dejar todo y venirme, como me vine a Italia, y quiso mi buena suerte que el señor don Juan de Austria acababa de llegar a Génova, que pasaba a Nápoles a juntarse con la armada de Venecia, como después lo hizo en Mecina, . Digo, en fin, que yo me hallé en aquella felicísima jornada, ya hecho capitán de infantería, a cuyo honroso cargo me subió mi buena suerte, más que mis merecimientos; y aquel día, que fue para la cristiandad tan dichoso, porque en él se desengañó el mundo y todas las naciones del error en que estaban creyendo que los turcos eran invencibles por la mar, en aquel día, digo, donde quedó el orgullo y soberbia otomana quebrantada, entre tantos venturosos como allí hubo (porque más ventura tuvieron los cristianos que allí murieron que los que vivos y vencedores quedaron), yo solo fui el desdichado; pues, en cambio de que pudiera esperar, si fuera en los romanos siglos, alguna naval corona, me vi aquella noche que siguió a tan famoso día con cadenas a los pies y esposas a las manos. Y fue desta suerte: que habiendo el Uchalí, rey de Argel, atrevido y venturoso cosario, embestido y rendido la capitana de Malta, que solos tres caballeros quedaron vivos en ella, y éstos malheridos, acudió la capitana de Juan Andrea a socorrella, en la cual yo iba con mi compañía; y haciendo lo que debía en ocasión semejante, salté en la galera contraria, la cual desviándose de la que la había embestido, estorbó que mis soldados me siguiesen, y, así, me hallé solo entre mis enemigos, a quien no pude resistir, por ser tantos: en fin me rindieron lleno de heridas. Y como ya habréis, señores, oído decir que el Uchalí se salvó con toda su escuadra, vine yo a quedar cautivo en su poder, y solo fui el triste entre tantos alegres y el cautivo entre tantos libres, porque fueron quince mil cristianos los que aquel día alcanzaron la deseada libertad, que todos venían al remo en la turquesca armada.

2º Bachillerato, 11 de marzo de 2026


Cronómetro

Cantidad de palabras escritas en diez minutos

9 estudiantes

Media: 251'7 palabras en diez minutos, es decir 25’13 palabras por minuto. Podrían escribir 1.507 palabras en una hora. Suma total dividida por nueve.

Moda estadística: No se repiten números 

Mediana estadística: 249, valor en el centro del conjunto de datos

332

297

272

264

249

238

236

208

170


MAPAS


























Hugenwald Forest



jueves, 23 de junio de 2016

Apocalipsis: La Primera Guerra Mundial







Andalucía no levanta cabeza: la menor esperanza de vida y la pobreza más severa de España



Los datos son tozudos y no dejan de mostrar una realidad demoledora de Andalucía, que contradice a algunos discursos políticos triunfalistas. El 29% de su población se encuentra en riesgo de pobreza y el 14,4% la sufre ya de forma severa -el mayor porcentaje de toda España-.

Estas cifras llevan a que sean andaluces diez de los 15 barrios españoles con menor renta por habitante, seis de los municipios con menor esperanza de vida y 12 de los que tienen mayor tasa de paro.

El cambio político que se produjo en 2019, tras casi cuatro décadas de Gobierno socialista, apenas ha variado los indicadores de pobreza de una comunidad de 8,4 millones de habitantes, la más poblada de España.

Desde entonces dirige la Junta el PP, primero en coalición con Ciudadanos y desde hace un año en solitario con mayoría absoluta, y los datos estadísticos siguen situando a esta región a la cola del país en porcentajes de población con grandes carencias y en situación de exclusión.

Las bajadas del impuesto de sucesiones y donaciones, del de transmisiones patrimoniales o las deducciones del IRPF en el tramo autonómico, aprobadas por el Gobierno del presidente Juan Manuel Moreno Bonilla, apenas han hecho variar los porcentajes de población que vive en el umbral de la pobreza o ya chapotea en la miseria.

Pese a ello, el dirigente popular andaluz ha hablado en discursos señalados, como el del Día de Andalucía o el de fin de año, de una comunidad "líder" en determinados sectores económicos, que aspira a ser la "gran locomotora económica" de España.

El informe del pasado mes de mayo sobre el estado de la pobreza en las comunidades autónomas, elaborado por la Red Europea contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN) con datos del Instituto Nacional de Estadística, refleja que en Andalucía hay 1.226.751 personas en una situación de pobreza severa, es decir, que viven en hogares con unos ingresos que no superan los 560 euros mensuales.

Esas personas representan el 14,4% de la población de la comunidad, el mayor porcentaje de pobreza severa que se registra en España, tras haber bajado un punto y medio respecto a 2021 y subido casi tres en relación a 2008.

Pero el mapa de la pobreza en Andalucía es mucho más amplio. El 29,1% de su población la está rozando, ya que tiene unos ingresos por debajo del 60% de la media. En esa situación se encuentran 2,4 millones de personas, que suponen un porcentaje sólo superado por Extremadura, Ceuta y Melilla, inferior en 3,2 puntos al de 2021, pero superior en dos al de 2008.

Otro indicador estadístico, la tasa Arope, que incluye la población con carencias materiales severas y la intensidad de trabajo muy baja, amplía la onda expansiva de la pobreza a más de un tercio de la población andaluza -el 35,8%-.

Este porcentaje, pese a haber bajado, se encuentra casi 12 puntos por encima de la media nacional y supera al de Rumanía -34,4- y Bulgaria -31,7-, los dos países con los peores datos de la Unión Europea.

En concreto, la privación material y social severa afecta a casi un millón de personas en Andalucía, un 1% más que el año anterior, sobre todo para hacer frente a los gastos de la vivienda, comer de forma mínimamente saludable, afrontar gastos imprevistos o mantener la casa a una temperatura adecuada.

Y un dato más: desde 2019, la renta media por persona en Andalucía ha subido de 9.160 euros a 10.703, y en todos estos años siempre se ha situado como la tercera comunidad con los ingresos más bajos del país. En 2021, llegó a ser incluso la penúltima de una tabla que habitualmente cierran Murcia y Extremadura.

 

El empleo y los ingresos son determinantes

El Observatorio de la Desigualdad de Andalucía (ODA), una plataforma integrada por más de una veintena de organizaciones y por investigadores, analiza desde 2015 los indicadores que muestran la pobreza y exclusión en la que vive una buena parte de la población de esta comunidad.

En su último estudio ha advertido de que en Andalucía hay ahora casi un 17% más de población en riesgo de pobreza que en la media de la UE. Una de las características de la tasa de pobreza en Andalucía, según este observatorio, es que el componente de ingresos familiares es el que la hace descender en mayor medida.

El PIB por habitante andaluz es un 20% inferior a la media de España y un 38% menor que el europeo. Y "el conjunto de variables relacionadas con el trabajo es el que hace descender a Andalucía en los índices de calidad de vida", de tal modo que es el que está peor valorado como indicador de bienestar en esta comunidad.

Un estudio de Oxfam apunta precisamente al sistema productivo imperante como uno de los principales motivos de la desigualdad que arrastra esta comunidad, con un mercado laboral poco industrializado con el empleo precario y poco remunerado, en su mayoría del sector servicios, que al final de la vida profesional se traduce, además, en pensiones bajas.

María José Blázquez, geógrafa que ha participado en la elaboración de varios informes del Observatorio de la Desigualdad, considera que hay "razones muy profundas de estructura económica" detrás de los datos que año tras año sitúan a Andalucía a la cabeza de España en los indicadores de pobreza.

No en vano, 12 de los 15 municipios españoles con mayor tasa de paro en 2022 eran andaluces, con índices de desempleo de entre el 21 y el 29,3%, según el INE.

"Las altas tasas de paro hacen bajar los índices multifactoriales que miden la calidad de vida y el bienestar. Y aquí esas tasas son más altas que la media de España -siete puntos por encima- y triplican las de la UE", precisa.

El informe del Observatorio incluye un cuadro semáforo en el que se aprecia la evolución de cada uno de los indicadores sobre desigualdad a lo largo de los años, desde 2010 hasta 2021.

En los que miden la exclusión social y la pobreza, todos están en rojo, es decir, han empeorado en la última década. En amarillo -ni mejor ni peor- hay cinco, entre ellos, la renta media por unidad de consumo y la población con trabajo en situación de pobreza.

Por último, en verde se encuentran uno referido a la brecha salarial de género y todos los indicadores de educación, que registran mejoras significativas en las tasas de abandono escolar, aunque aún está en el 17%, y en la de jóvenes que ni estudian ni trabajan.

"Hemos mejorado en algunos indicadores, pero seguimos estando siempre por debajo de la media europea y española", explica a Público María José Blázquez. Eso ha impedido, según esta geógrafa, que después de haber recibido millones de euros en fondos europeos, Andalucía aún no haya conseguido converger con la UE, ni con otras partes de España, aunque haya dejado de ser una región Objetivo 1.

Cerca de medio millón de niños afectados

La infancia es una de las más afectadas por las altas tasas de desigualdad que arrastra Andalucía. Un 29,4% de los menores de 18 años que viven en esta comunidad, o sea, 454.379 niños y niñas, se encuentran en situación de pobreza.

Este porcentaje supera la media nacional, que está en el 27,8%, según la organización Save the Children, que ha extraído los datos de la última Encuesta de Condiciones de Vida del INE.

Además, la tasa de pobreza severa infantil se sitúa en el 15%, casi la misma que en 2021, mientras que la carencia material grave ha aumentado más de dos puntos y alcanza al 13,6% de los menores andaluces.

"Uno de los aspectos más alarmantes es el incremento significativo de los niños, niñas y adolescentes que no tienen acceso al menos a dos raciones de carne, pollo o equivalente a la semana", subraya Save The Children.

La responsable de Políticas de Infancia de esta organización en Andalucía, Ana Sánchez, señala que estos datos tienen consecuencias directas en todos los ámbitos de la vida de los niños: en su crecimiento, en su rendimiento escolar y en su futuro como adultos.

"Condiciona el futuro de la infancia y del resto de su vida. Cargan con una mochila mucho más pesada", explica a este periódico.

Tres de cada diez niños viven en una infravivienda en Andalucía y un 20% en hogares que soportan sobrecargas financieras que, según esta entidad, obligan a las familias a detraer dinero de otros gastos, entre ellos los escolares y del cuidado de la infancia, para mantener una casa.

"Debería ser algo inaceptable como sociedad que casi un tercio de los niños y niñas estén en situación de pobreza", recalca Ana Sánchez.

La situación se torna aún peor en el caso de las familias monomarentales, que sufren en mayor grado situaciones de riesgo de pobreza y exclusión social, según la portavoz andaluza de Save The Children.

Si, en general, tener hijos supone un factor de riesgo económico para caer por ese desfiladero, el peligro aumenta notablemente cuando es una mujer sola la que tiene que sacar adelante a una familia.

"Están más expuestas por la precariedad laboral y por la falta de políticas y ayudas públicas para apoyar a estas familias", apunta Sánchez. Por esa razón, Save The Children considera esencial que se mejore el sistema de las ayudas a las familias con niños y niñas.

"En Andalucía tienen que mejorarlas para que sean más ágiles, menos burocráticas, y deberían situar el interés superior del menor en todas las políticas", afirma su portavoz regional.

"Tendrían que reflexionar sobre lo que están haciendo, si están invirtiendo lo suficiente cuando ha subido un punto y medio el porcentaje de menores que están en situación de pobreza en esta comunidad", advierte.

La población andaluza muere dos años antes que la media española

La esperanza de vida es otro de los indicadores en los que Andalucía se mantiene en el furgón de cola. Según los últimos datos del INE, la población de la comunidad andaluza es -sin contar Ceuta y Melilla- la que tiene una menor esperanza media de vida en ambos sexos (81,49 años), tres menos que la de Navarra, que es la más alta con 84,28 años, y casi dos menos que la media nacional, situada en 83,07.

El proyecto Indicadores Urbanos del INE refleja, además, que de los 15 municipios españoles con una menor esperanza de vida, 10 son andaluces, entre ellos cuatro capitales de provincia (Málaga, Cádiz, Huelva y Almería) y La Línea, farolillo rojo, con 79,3 años de esperanza media, la más baja del país.

Francisco Viciana, demógrafo del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía, epidemiólogo y profesor de Salud Pública en la Universidad de Sevilla, ha estudiado en profundidad las estadísticas de la esperanza de vida en esta comunidad, sobre la que hizo su tesis doctoral además.

Su conclusión es que el pasado, el bagaje histórico, puede estar detrás de los datos que sitúan a esta región con los peores resultados.

Según Viciana, el análisis estadístico le ha permitido observar que las tendencias de esperanza de vida se mantuvieron constantes en Andalucía durante el pasado siglo, convergiendo con las del resto de España, salvo en dos etapas muy concretas: durante la Guerra Civil y los primeros años de la posguerra, y a mediados de los años setenta, cuando se volvió a distanciar de la media del país.

El análisis de los datos le permitió a este experto comprobar que el descenso de la esperanza de vida en la década de los setenta empezó a afectar más a las mujeres y a las personas mayores de 50 y 60 años.

"Eso me llevó a sospechar que en esas diferencias tienen mucha importancia la salud que depende del bagaje histórico de la persona, que impacta desde una temprana edad y que a largo plazo puede causar una serie de patologías, aumentando la fragilidad personal", explica a Público.

El origen podría estar en las hambrunas que en 1941 y 1946 asolaron Andalucía, sobre todo en la parte oriental, a causa de unas fuertes sequías que dejaron sin cosecha a una población ya extenuada por los desastres de la Guerra Civil.

Sin grano para producir pan, sin salarios para los jornaleros en una tierra de latifundios, el hambre se extendió como la peste y causó una gran mortalidad, además de dejar muy debilitada la salud de miles de personas.

"Por ejemplo, las enfermedades asociadas a la diabetes pueden estar influenciadas por deficiencias nutritivas a edades tempranas. Muchos pensamos que la calidad de vida, la salud, está inducida por nuestro pasado, por nuestro bagaje histórico personal", dice Francisco Viciana.

Otro dato que aporta este epidemiólogo y demógrafo es el que proporciona el estudio comparativo de la esperanza media de vida de la población andaluza que emigró a otras comunidades, de acuerdo con el cual es mayor que la de la que permaneció en su lugar de origen, pero, al mismo tiempo, menor que la de la de la población del lugar donde se asentó, Catalunya y Madrid fundamentalmente.

En el caso de las mujeres, Viciana sostiene que las desigualdades de género, más acentuadas en esta parte de España históricamente, pueden haber incidido en la menor esperanza de vida media que registran las andaluzas con respecto a las mujeres de otras comunidades autónomas.

De esta forma, según su teoría, el reparto de roles en la familia meridional y el sometimiento de las mujeres en tiempos pasados pudo haber sido determinante para una mayor merma de su salud.

Diferencias "intolerables" entre barrios de una misma ciudad

La esperanza de vida también tiene un claro componente espacial y social, porque cambia incluso de un barrio a otro en una misma ciudad. En Sevilla, la diferencia llega a ser de hasta casi nueve años entre Santa Clara, una de las zonas más ricas de la ciudad, y el Polígono Sur, el barrio de España con la menor renta media por habitante, según el Observatorio de la Desigualdad de Andalucía.

Este organismo en su último informe ha puesto el foco en la situación de los doce municipios con más de 100.000 habitantes que hay en esta comunidad.

"El rasgo más evidente de marginación es que la esperanza de vida en los barrios excluidos sea mucho menor que en los barrios de clase media, con una clara correlación entre pobreza y mortalidad", afirma el Observatorio de la Desigualdad.

Inmaculada Caravaca, geógrafa y coordinadora del último informe del Observatorio, asegura que las desigualdades "más graves e intolerables" son las que se producen dentro de las grandes ciudades de la comunidad andaluza.

"Desgraciadamente, en Sevilla están los barrios más pobres de Europa -seis de los 15 con menor renta por habitante de España, según el INE- y no se es consciente de las diferencias tan impresentables que hay entre la población. Están pasando cosas muy cerca nuestra que son insostenibles", se lamenta.

El último informe del Observatorio señala que Sevilla, con una población decreciente que se sitúa en torno a los 680.000 habitantes, es la ciudad andaluza que presenta una mayor desigualdad urbana, con unas rentas cuatro veces más altas en los barrios más ricos que en los más pobres.

"Las grandes diferencias en bienestar en el caso del municipio de Sevilla no se deben a la existencia de sectores urbanos donde se concentre de un modo especial la riqueza -como ocurre en Barcelona, Madrid o Málaga-, sino ante todo a la presencia de los barrios más desfavorecidos de España", se precisa en el documento.

La geógrafa María José Blázquez argumenta que en las ciudades de Andalucía se proyecta una "segregación espacial" por razones económicas que no se produce en las ciudades del norte de Europa más desarrolladas e igualitarias.

"Aquí se proyecta mucho la desigualdad en las ciudades, por razones socioeconómicas. Hay guetos de pobreza, que es lo que caracteriza a Andalucía, en los que las diferencias son muy importantes y eso se proyecta en los espacios de las ciudades", explica.

A juicio de Francisco Viciana, sería necesario investigar en mayor medida cómo afecta el contexto social y espacial a la salud de la población, para así poder determinar las razones por las que las poblaciones de localidades del Campo de Gibraltar en la provincia de Cádiz o barrios como el Polígono Sur en Sevilla tienen una esperanza de vida menor al nacer.

El colchón que proporciona la familia

El indicador en el que Andalucía suele obtener los mejores resultados cuando se analizan los niveles de pobreza es el que mide las redes de apoyo social de sus habitantes. De acuerdo con el índice Better Life Index, Andalucía ocupa los primeros puestos al valorar la pertenencia a la comunidad.

"La pertenencia a un grupo social o una comunidad fuerte puede brindar apoyo social durante los momentos buenos y malos, así como facilitar el acceso a empleo y otras oportunidades materiales", asegura el Observatorio de la Desigualdad. 

"La persistencia en Andalucía y España de un modelo familiar basado en la ayuda mutua está compensando los efectos del desempleo y la pobreza, y está contribuyendo a disminuir los efectos de la exclusión social", continúa dicho organismo.

Según María José Blázquez, la estructura familiar más clásica que predomina en territorios como Andalucía suple las carencias económicas y asistenciales que en otros países se proporciona desde las estructuras del Estado, y por eso es en el indicador donde más alto puntúa esta comunidad.

No obstante, no hay que olvidar que en un mundo globalizado la dependencia de lo que ocurre en otras partes del mundo se acrecienta cada día.

La observación de los indicadores de Arope en Andalucía muestra, por ejemplo, que su tendencia ha estado muy condicionada por dos eventos a escala mundial: la crisis económica que empezó en 2008 y la pandemia de la covid.

Según el análisis del Observatorio de la Desigualdad, entre 2008 y 2014 el porcentaje de personas en riesgo de exclusión en la comunidad andaluza fue creciendo hasta suponer un tercio de su población.

Luego, ese porcentaje fue bajando hasta que en 2021 volvió a aumentar, con un incremento de más de tres puntos porcentuales y unos valores próximos a los años posteriores a la grave crisis de 2008.

El análisis de los indicadores de pobreza también muestra que hay una clara división entre el norte y el sur de España. Las comunidades situadas al norte de Madrid mantienen tasas de pobreza y exclusión social muy cercanas o similares a las de los países europeos más avanzados, mientras que las del sur registran tasas muy elevadas, por encima de la media nacional y alejadas de la media comunitaria.

 

Lingüística europea
















Demografía





material HIstoria del Mundo Contemporáneo

 dATOS PARA EL TEXTO SACADOS DE MANUALES HISTORIA MODERNA Y CONTEMPORANEA EXCEPTO DATOS CHINA E INDIA SACADOS DE POPULSTAT.INFO

La demografía en la Edad Moderna

La demografía es el estudio de la población, su cantidad y características. Durante la Edad Moderna (del siglo XVI al siglo XVIII) la cantidad de habitantes de un país estaba en relación directa con su riqueza y poder, pues en una sociedad anterior a la mecanización mucha población era mucha mano de obra disponible y mucha riqueza.
Antes del siglo XVIII toda la Humanidad se ajustaba al régimen demográfico antiguo caracterizado por una natalidad y una mortalidad elevadas.
Aunque la nobleza y la realeza solían realizar matrimonios tempranos, la mayoría de la población se casaba a los 25 o 30 años. Esto se debía a la existencia de la familia extensa. El trabajo (agrícola y artesanal) era tarea de la comunidad familiar formada por decenas de personas que incluía padres, hijos, abuelos, tíos, primos, yernos, nueras. Así que la edad en que alguien se independizaba de su familia para crear una propia solía ser elevada.
Aunque el matrimonio era tardío la experiencia solía repetirse pues eran comunes las viudas y, sobre todo, los viudos.
La fecundidad femenina se extendía desde los 25 hasta los 45 años aunque una mujer no podía dar a luz más de siete u ocho veces, a causa de la prolongación de la lactancia. Por ello la media de hijos nacidos por familia era de cuatro o cinco, aunque solo dos o tres alcanzaban la edad del matrimonio. De todos modos, a causa de la elevada natalidad, la mitad de la población eran menores de 18 años.
De cada cien niños nacidos el mismo año, 25 no cumplían un año, otros 25 morían antes de los 20 y sólo la mitad superaban esa edad. A causa de lo anterior la esperanza de vida al nacer era de 20 o 25 años. Un hombre o una mujer a los 45 o 50 años eran viejos.


 
Las causas de una mortalidad tan elevada eran una alimentación insuficiente, una higiene escasa y la presencia de todo tipo de enfermedades.
La población solía crecer con rapidez año a año hasta que se producía una crisis de subsistencia o estallaba una epidemia y aquella se hundía bruscamente.

En el siglo XVIII en Inglaterra y alguna otra región se produce la llamada transición demográfica, es decir el paso del régimen demográfico antiguo al régimen demogáfico moderno.
La esperanza de vida al nacer alcanza los 30 años, 40 para los burgueses, y aún más para las minorías dirigentes.
En el siglo XVIII en Europa la natalidad continuó siendo muy elevada pero empezó a descender la mortalidad. Esto último se debió a una mejora en la alimentación, lo que redujo las crisis de subsistencia ylas epidemias. La dieta de los europeos mejoró gracias a la introducción de las plantas americanas: la patata en Inglaterra, los estados alemanesi y Francia, y el maíz en España y los estados italianos.

La población creció en el siglo XVIII en Europa de 120 a 187 millones de habitantes, siendo los europeos un tercio de los habitantes del planeta. Aunque la mitad de la Humanidad vivía en China (295 millones de habitantes en 1800) e India (255 millones).

El crecimiento demográfico en el siglo XVIII aumentó la población europea e hizo necesario buscar soluciones para alimentar y ocupar a esas personas: se pusieron en cultivo nuevas tierras, se intensificó la emigración hacia América, se produjo éxodo rural, una parte de la mano de obra excedente se integró en el domestic system (en Bohemia -actual República Checa- 200.000 personas hilaban lino en sus casas).
Algunos ejemplos del crecimiento demográfico en el siglo XVIII (1701-1800) son Inglaterra, que pasó de 5'5 a 9 millones de habitantes, los estados italianos, que pasaron de 11'5 a 18, o Francia que pasó de 19 a 26.
iHablamos de estados alemanes y de estados italianos para el siglo XVIII porque, aunque existían los idiomas y culturas alemanes e italianos, no existían ambos países ya que su territorio estaba repartido entre decenas de estados.

población actual europa y países, ver densidad población desiertos-bandoleros

 

 Estadísticas enlaces

http://pitt.libguides.com/c.php?g=12439&p=66002

http://pitt.libguides.com/c.php?g=12439&p=66002

http://www.populstat.info/

 http://ocw.unican.es/ciencias-sociales-y-juridicas/historia-social/practicas-1/p1/evolucion-de-la-poblacion-en-europa

 http://www.clionomia.com/recursos-de-aprendizaje/demograf%C3%ADa/poblaci%C3%B3n-europea-de-1000-a-2000/

 http://cfacal.webs.uvigo.es/04cuadros.htm

 http://historiadelmediterraneosincomplejos.blogspot.com.es/2013/04/el-norte-de-africa-durante-el-siglo.html

 Santo temor al déficit

Llegan las elecciones y los partidos muestran un gran pavor ante la deuda pública

“Para el creyente, la salvación está en el santo temor de Dios; para todo ministro de Hacienda, la salvación está en el santo temor al déficit”. Corría una tarde de 1905 cuando el ministro de Hacienda y premio Nobel José Echegaray pronunció en el Parlamento esta frase, hoy más viva que cualquiera de sus dramas. Echegaray sintetizó en pocas palabras un corpus arraigado de doctrina económica: los Gobiernos de cualquier rincón del mundo consideraban entonces que el Estado debía ser pequeño, apenas intervenir en la sociedad y nunca gastar más de lo que recaudara.
Una gran depresión y dos guerras mundiales arrinconaron este paradigma, pues Europa occidental comprendió tras ellas que solo reduciendo la desigualdad social cabía reconstruir el continente y deslegitimar las ideologías revolucionarias —o contrarrevolucionarias— que habían llevado a la debacle. Así, la convicción de que el Estado podía mejorar la vida de los ciudadanos se hizo hegemónica en las décadas centrales del XX. Los Gobiernos perdieron aquel temor religioso al déficit e impulsaron un aumento del gasto en educación, sanidad e infraestructuras, destinado a redistribuir las rentas, financiado con crédito e impuestos. Así ocurrió en toda Europa occidental salvo en las dictaduras del sur. Aislada bajo el franquismo, España siguió presa de la fe en el equilibrio presupuestario: el Estado del bienestar no llegó hasta bien avanzada la democracia.
Toda una hazaña pues a esas alturas la revolución conservadora de los ochenta instauraba un nuevo paradigma global, un liberalismo radical, remozado, presto a desmantelar la expansión estatal aún a costa del bienestar ciudadano y ahíto de temor al sacrosanto déficit. Temor que impregna desde final del pasado siglo a las instituciones europeas, resueltas a aplicar a martillazos la ortodoxia presupuestaria.
Y en estas seguimos hoy. Llegan las elecciones y los partidos de la derecha conservadora, el centro liberal y la vieja socialdemocracia, como sus afines en Europa, muestran en sus programas el mismo pavor al déficit que describía Echegaray, mientras la nueva izquierda hace aspavientos de protesta frente al mandato europeo, carentes de credibilidad vista la experiencia de Grecia. Pero quién sabe: si hubo una época —no tan lejana— en que el fervor místico por el equilibrio presupuestario parecía una antigualla, quizás llegue algún día otra racha del mismo signo. Un tiempo secularizado en el que l



Democracia y autocracia

En España, la democracia consolidada es cosa reciente. Pero el orden político, no


Se celebró como el gran triunfo de la democracia: de los 36 Estados democráticos contabilizados en 1974 se había pasado, 20 años después, a 117. Y aún seguía la cuenta cuando alguien advirtió que a medida que aumentaba el número de democracias, crecía también el de Gobiernos elegidos que infringían la Constitución, violaban los derechos de los individuos y las minorías e invadían las funciones del legislativo y del judicial. Autocracias electivas se llamó el nuevo invento; en ellas, tras las grandes expectativas, la corrupción comenzó a campar por sus respetos, con Putin y Chávez en la avanzadilla de estos autócratas elegidos.
En España, la democracia consolidada es cosa reciente. Pero el orden político del que procede, pongamos desde los años cuarenta del siglo XIX, siempre estuvo asentado en redes familiares y clientelares que un profeta, Joaquín Costa, definió como oligarquía y caciquismo. Con eso, la Administración independiente, el imperio de la ley y la rendición de cuentas que caracterizan el buen Gobierno democrático nunca acabaron de instalarse en la médula de nuestro sistema político. Todo lo contrario: desde los años ochenta del siglo pasado, la descentralización del poder, con autonomía de los poderes regionales en todos los espacios en que el dinero se roza con la política, ha acabado por identificar democracia con corrupción del sistema político. De Cataluña a Andalucía, pasando por Madrid o Valencia, no hay poder territorial que se haya librado de las redes de familiares, amigos y clientes.
¿Tiene remedio? Todo, menos la muerte, tiene remedio en la vida. La cuestión es poner manos a la obra. Y entonces la tentación es grande de pensar que lo único que hace falta es una buena escoba que barra a los corruptos, un cirujano de hierro, un poder Ejecutivo fuerte y sin trabas. No bastan las lecciones del pasado: las nuevas generaciones tendrán que aprender también en propia carne que todos los salvapatrias, más aún si son elegidos, acaban por convertirse en los peores focos de corrupción. Control y equilibrio de poderes, Administración autónoma, imperio de la ley, rendición de cuentas: eso es todo; pero qué trabajito y cuánto tiempo nos cuesta entenderlo.

Santos JUliá

Pruebas velocidad lectora ESTO ES AMÉRICA EL RELOJ DEL JUICIO FINAL EN GALEGO

https://www.bing.com/search?q=%22jos%C3%A9%20carlos%20bermejo%22%20%22el%20sonido%20del%20silencio%22&pc=cosp&ptag=C1AE89FD93123&form=CONBDF&conlogo=CT3210127

http://www.elcorreogallego.es/opinion/firmas/ecg/jose-carlos-bermejo-infierno-son-alumnos/idEdicion-2016-06-12/idNoticia-1002042/



ESTO ES AMÉRICA
Otra semana más nos encontramos consternados por la tragedia del racismo y la violencia en EEUU. En los dos últimos días la muerte de dos ciudadanos afroamericanos a manos de la policía en circunstancias que han despertado todo tipo de inquietudes por la forma en las que tuvieron lugar (“¿hubiese pasado si fuesen blancos?” como preguntaba el gobernador de Minnesota), así como el asesinato de cinco policías en Dallas, que se encontraban vigilando manifestaciones en contra de la violencia policial, por al menos un francotirador, nos muestran una realidad de un país todavía fracturado por la tensión racial y la violencia.
Durante las últimas horas escuchando las reacciones de los políticos y observadores no se cansaban de repetir que “esto no es América”. La realidad, sin embargo, demuestra lo contrario. La violencia y el racismo son todavía desgraciadamente problemas sistémicos y estructurales en este país, y ha sido precisamente el error de minimizarlos y de no afrontarlos de forma valiente y decidida lo que no ha llevado a este circulo vicioso del cual es difícil salir.

El problema tiene dimensiones múltiples. Por una lado económicas: la marginación de un gran porcentaje de la minoría afroamericana que se ve condenada a vivir en guetos y barrios deprimidos, con muy limitadas oportunidades económicas, y con acceso a escuelas marcadas por el fracaso escolar y la violencia. Es fácil (e injusto) culparles a ellos, pero no nos puede sorprender que esta situación les lleve a la desesperación, y a veces a la violencia y al crimen.
Por otro lado legales: hay que reconocer que hay un problema estructural de racismo en el sistema judicial del país. Las cifras son escalofriantes. EE UU tiene el nivel de encarcelamiento más alto del mundo: 500 de cada 100.000 residentes están en la cárcel. Pero la tasa entre los afroamericanos es casi seis veces mayor que la media: 3.074 por cada 100.000 residentes. Los varones afroamericanos entre los 20 y 30 años de edad son particularmente vulnerables con una tasa de encarcelamiento cercana al 40%: es más probable que acaben en la cárcel que trabajando. Sólo en este año han muerto 123 afroamericanos a manos de la policía en EEUU. Estas muertes nos muestran una vez más que hacen falta reformas urgentes para hacer a las fuerzas del orden más profesionales y mejor preparadas para proteger a los ciudadanos, con independencia de su color, como es su deber.
Y hay abundantes datos que muestran racismo en el sistema judicial y policial: desde las tasas de detención de latinos y negros que son mucho más altas que la media (en Nueva York son el 80%); las detenciones por drogas (representan un 37% de los arrestados por este motivo pero un 56% de los que acaban en la cárcel por estos crímenes.); la pobre calidad de defensa que tienen en juicios por la falta de medios; la exclusión mucho mayor de juicios por jurado; la excepción de juicios criminales (sólo entre el 3-5% van a juicio); o la duración de las sentencias (un 10% mas largas).
También es un problema la cultura de violencia y el fácil acceso a las armas. Los defensores del acceso a las armas se acogen a una interpretación literal (y cuestionable) de la segunda enmienda de la Constitución. Con un 5% de la población mundial, EEUU es el país en el que los civiles tienen entre el 35-50% de las armas propiedad de civiles (¡tienen 270 millones de armas!). Es el país número uno en armas de fuego per cápita; y no hay prácticamente limitaciones a la posesión de armas semiautomáticas, militares y de asalto. No puede sorprender que también sea el país donde más personas mueran por armas de fuego: entre 2001 y 2013 406.496 personas han muerto por armas de fuego, y el país ha sufrido 51 masacres desde 1997. Si no se controla el acceso a las armas es muy dudoso que esto pueda cambiar.
Por último, es un gravísimo problema de racismo que tiene raíces históricas en el pecado original de la esclavitud que sigue marcando la historia de EEUU. Uno de los libros más influentes que se ha publicado últimamente sobre el problema del racismo ha sido Between the World and Me de Tai-Neishi Coates. Coates escribe el libro como una carta a su hijo en reacción a la muerte de Trayvon Martin. En este libro, de imprescindible lectura para entender el problema del racismo en EEUU, Coates resume la terrible y dolorosa historia de la subyugación de la población afroamericana en EEUU, y presenta la violencia contra el colectivo como el resultado de un modelo sistematizado y organizado para asaltarles y atacarles, una estructura que incluye entre sus pilares la esclavitud, la encarcelación masiva, y la brutalidad policial.
Sin embargo la gran complejidad de estos problemas no es óbice para la urgencia en tratar de resolverlos. Tenemos que dejar de pensar que estos eventos son excepcionales y admitir que tenemos un gravísimo problema en nuestras manos y que hay que resolver cuanto antes. Todas las vidas son igualmente valiosas, con independencia del color de la piel. Nadie merece vivir en el miedo, ni los policías que hacen frecuentemente una labor heroica para protegernos, ni los ciudadanos con independencia de su raza.
Ya no es la hora de los sermones, ni de la indignación pasiva que no resuelve nada. Este es un problema colectivo que nos afecta a todos en EE UU, y todos tenemos una responsabilidad en solucionarlo. Si de verdad queremos que “esto no sea América” tenemos que asumir al responsabilidad decidida de atacar de raíz estos problemas. Sólo así puede ser EE UU la “luz en la colina” que tanto ansiaban los fundadores del país.
Sebastián Royo es vicerrector de la Universidad de Suffolk en Boston (EE UU).

El opio del pueblo




Compartir
0
Ya lo he escrito aquí en alguna ocasión: en principio, no tengo nada en contra del fútbol entendido como juego. Me interesa poco, la verdad, pero cuando hay algún partido importante, me apunto encantada a verlo con los amigos, aunque lo hago más por la fiesta en sí que por el propio partido. En cualquier caso, me parece bien que a la gente le guste y lo siga con pasión, por más que yo no la comparta. Pero los excesos del fútbol me irritan enormemente.
EL COLMO HA SIDO LA COPA DE EUROPA Y LA EXPLOSIÓN DE VIOLENCIA MÁS O MENOS TOLERADA
Por excesos me refiero a todos esos fenómenos que no hacen más que multiplicarse y crecer, como hongos bien nutridos por una sociedad –la europea en su conjunto– que parece haber decidido que el fútbol es una especie de sustituto de las guerras que ya no vivimos, un territorio en el que las leyes comunes quedan suspendidas porque se rige por sus propios códigos al margen de la ética.
Lo vemos constantemente: clubs de fútbol –al menos, en España– que no cumplen con sus obligaciones tributarias y a los que ni Hacienda ni la Seguridad Social reclaman lo que deben. Directivos mafiosos –nacionales e internacionales– que compran voluntades políticas sin que nadie se queje. Jugadores sentenciados por maltrato o enredados en sucias tramas de prostitución forzada a los que sus compañeros y aficiones siguen apoyando.
Pero el colmo ha sido el reciente espectáculo de la Copa de Europa (que aún no ha terminado cuando escribo este artículo), la explosión de violencia más o menos tolerada que ha dejado por toda Francia víctimas inocentes y locales y calles arrasados. Resulta incomprensible que las autoridades francesas y la propia UEFA no previesen lo que iba a ocurrir. Y más incomprensible aún que la durísima policía de ese país –que no se ha andado precisamente con tonterías en las recientes manifestaciones contra la reforma laboral– haya actuado con una delicadeza inaudita frente a los vándalos.
Tan incomprensible, que no me lo creo. Detrás de esa permisividad, además de muchísimo dinero, hay sin duda un buen puñado de cínicas razones, las mismas que movían a los emperadores romanos a autorizar toda clase de atrocidades en los circos. Si Marx viviese ahora, probablemente diría que el opio del pueblo no es la religión, sino el fútbol. Entre tanto, mientras haya goles, todos tan contentos.

 

Veo, veo

A lo tonto, a lo tonto, quién iba a pensarlo, se acaba la campaña. La electoral, digo, porque la de rebajas generalizadas no empieza hasta que Amancio Ortega levanta el pulgar y decreta la liquidación de sus pingos. Total, a lo que iba: o suelto algo ahora sobre la actual coyuntura política, o paso a la irrelevancia como líder de opinión de masas. A ver, lejos de mí toda tentación de dármelas de observadora ni de analista ni de augur de nada, para eso doctores tiene el periódico, las Facultades de Políticas y las casas de apuestas, perdón, encuestas demoscópicas. Dicho esto, una tiene ojos en la cara y, en ocasiones, ve cosas, aunque sea borrosas. He aquí algunas de las que he visto esta semana.
Vi a chicos y chicas llorar a lágrima viva por faltarles una décima y no poder estudiar lo que les piden las tripas. Vi a hijos de su padre y de su madre cambiarse de universidad privada después de tres años a 20.000 euros el curso porque no les gusta la carrera. Vi restaurantes de a 100 pavos la cena, vino aparte, con lista de espera hasta para coger sitio en la barra. Vi a señores y señoras como mis vecinos haciendo cola a la puerta de una iglesia por una fiambrera de patatas con patatas. Vi a filólogos clásicos sirviendo bodas a seis euros la hora y vi a un ¿influencer? de nombre Pelayo sacar unos vasos con su firma y a fotógrafos aguardando turno para inmortalizar el prodigio. Vi mucha gloria y mucha miseria y mucho talento y mucha tontería. Vi, sobre todo, una sociedad diversa, dividida, profundamente desigual, y no precisamente por vestirse de la marca esa de los colorinchis y la vida chula. Y entre unas cosas y otras, vi, hasta en la sopa, a cuatro presuntos hombres de Estado haciendo el pino puente si es preciso para pedirnos el voto, quizá aburriditos ellos mismos de escuchar sus soliloquios. Pues bien, esto es lo que hay ahí fuera, líderes carismáticos. Y digo yo que tendréis que poneros a ello.

  Luz Sánchez-Mellado

------
DAVID GISTAU

Memoria del Sangrador

llave






Los peleadores eligen apodos intimidatorios, que sugieren cierta capacidad de hacer daño al prójimo. El Asesino. El Sacamantecas. El Quebrantahuesos. He aquí apodos que declaran la guerra psicológica al rival y anuncian una furia destructiva que va a subir al ring. Otros apodos aluden a virtudes menos brutales y más sutiles, como la supuesta listeza del Lince, rico en ardides, igual que el Odiseo de Homero. En cualquier caso, ningún boxeador se impone un apodo que potencie un defecto en lugar de una virtud o que lo convierta en objeto de mofa ante los demás. Imagínense subir al ring siendo, qué sé yo, el Asfixiado, o el Media hostia. Tan humillante como ser rey y pasar a la historia como el Pasmado.
Por la honestidad de su apodo, siempre tuve especial predilección por un boxeador llamado Chuck Wepner, alias el Sangrador de Bayonne. Ustedes pensarán que el de Sangrador es un buen apodo porque seguramente creerán que se refiere a una habilidad de este púgil en concreto para hacer sangrar a sus rivales. Como Dexter con una cuchilla en la mano. Pero no: Chuck Wepner fue el Sangrador por lo mucho que sangraba él cuando le abrían las cejas durante los numerosos K. O. que sufrió, hasta el punto de que sólo en esa parte del rostro llegó a sumar 329 puntos de sutura. Dan para ganar varios años en Eurovisión. Casi octogenario,Chuck Wepner aún despacha hoy en el mostrador de una licorería, y no siempre saben sus clientes que detrás de ese rostro remendado, granítico, se esconde una de las historias más hermosas del boxeo. Tanto que Silvester Stallone se la robó a Chuck para crear su personaje de Rocky: anduvieron en pleitos durante años por ese motivo después de los Oscar obtenidos por la historia del «hijo predilecto de Filadelfia», quien, por cierto, Stallone quiso que sangrara espectacularmente por las cejas, hasta el punto de pelear cegado.
Lo traigo hoy a colación porque el Sangrador fue uno de los rivales de Mohamed Alí de los que nadie se ha acordado a la hora de la muerte del Más Grande. Todos hemos rememorado los combates gloriosos contra Frazier en Nueva York y Manila y contra Foreman en Zaire. Pero tal vez no convenía acordarse del Sangrador, un tosco bloque de cemento humano con un bigotito como de policía que languidecía como peleador de club barrial, igual que Rocky, hasta que por causa de los trapicheos de promotores como Don King le cayó en suerte la insólita oportunidad de pelear contra Mohamed Alí justo cuando éste volvía de proclamarse campeón del mundo en Zaire. Si Alí despreciaba a sus iguales, ya pueden imaginar el desdén con el que subió a medirse con el pobre Sangrador para despacharlo sin romper a sudar siquiera. Ésa era su intención. Un día en la oficina, cuatro guantás y a esperar rivales dignos. Pero Alí, ni nadie en realidad, podía imaginar que Chuck Wepner atraería toda la épica sobre sí al ofrecer una de las mayores demostraciones históricas de tesón y capacidad de sufrimiento. Todo, mientras el rostro se le empapaba de sangre, a lo Rocky. En las imágenes de la pelea es posible ver el estupor de Alí ante la resistencia del Sangrador, ante su negativa a irse al suelo pese al castigo recibido. El estupor se convierte en terror cuando, mediado el combate, el Sangrador se saca del alma un golpe inesperado que tira a la lona al más hermoso y mitológico de los campeones. Durante su tiempo de plenitud, a Alí, si no recuerdo mal, lo derribaron sólo tres veces. Henry Cooper en Wembley. Joe Frazier en el Madison Square Garden. Y el puñetero Sangrador, que ahí lo tienen, despachando licores con unas cejas más cosidas que las de Frankenstein.
Pagó cara la osadía. Alí se vengó empleándose a fondo con un rival corajudo, pero muy por debajo de su nivel. Chuck Wepner recibió una paliza que ni quisiera Chuck Wepner podía resistir en pie. Pero, por primera vez, Alí salió del ring habiendo perdido lo que siempre ganaba: el relato, la fotogenia moral. Por supuesto, al Sangrador no lo invitaron a su funeral.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------

O reloxo do Xuízo Final

10.07.2016 
A- A+

SON tempos difíciles tanto para os habitantes como para todo o planeta Terra, pois semella como se nesta lendaria circunstancia o científico Reloxo do Xuízo Final (Doomsday Clock) estivese xa moi cerca de marcar a derradeira media noite. Dende que a xunta directiva do Bulletin of the Atomics Scientists, unha revista de un grupo de investigadores da Universidade de Chicago, creara a mediados do século XX unha representación gráfica do cerca que estaba a humanidade do seu auto exterminio, e deuno en chamar Reloxo do Xuízo Final, pasaron cerca de 70 anos. Marcaba daquela as 23:43, e dende entón este heraldo da Apocalipse, que alerta do perigo nuclear, climático, científico e tecnolóxico, ten estado en diversos momentos, sempre cerca das doce da noite, a fin de manter a tensión e avisar aos gobernos globais das brutais doenzas crónicas que os teñen ao bordo da morte.
As guerras infinitas, os incompetentes ao cargo dos gobernos e a falla de líderes mundiais, as bombas termo nucleares que se amorean nos silos e que poden ser detonadas sen control, a desaparición de plutonio da antiga URRSS, as novas armas de destrución masiva, a reactivación de enfermidades xa erradicadas, os brotes indiscriminados de évola, a expansión do zyka ou o dengue, as múltiples pragas agrogandeiras, o cambio climático imparable, o aumento das temperaturas e do nivel do mar, o desxeo dos casquetes polares, as tempadas de chuvias infinitas e os nosos trens de borrascas, a inversión da pirámide demográfica e o crecemento desordenado da poboación, o abuso e o descontrol no uso da tecnoloxía ou o terrorismo salvaxe, todos son síntomas dunha decadencia que nos está a abocar ao fin ou polo menos ao fin do mundo tal e como o coñecemos. Cara ao ano 2016 o reloxo marcou as 23:57. Quedaban apenas uns minutos para o Harmaguedón.
Xa no ano 2012 Stephen Hawkings dicía que non sobreviviriamos mil anos sen deixar o planeta terra, e que a supervivencia da humanidade sempre fora unha cuestión de sorte. Segundo o brillante físico " a frecuencia de tales ocasións aumentará no futuro e necesitaremos ter moito coidado e mellor criterio para superalas con éxito". De feito, o controvertido xenio ínstanos a mirar ao noso futuro nas estrelas.
Así que, xa que logo, só temos mil anos para converter a Terra nun páramo inhabitábel quizais sexa hora de formular as preguntas básicas que todos deberiamos facérmonos: ¿por que se están a gastar milleiros de millóns en supostas colonias na Lúa e en viaxes ao planeta Marte ou Xúpiter, se cos mesmos cartos poderiamos parar o cambio climático, desterrar as fames do mundo, facer desaparecer as guerras e contribuír ao benestar da humanidade? E, se cadra, aínda quedarían cartos para facerlle fronte á posibilidade de que unha supernova ou un asteroide nos borraran a todos da face do Universo. Entrementres, o reloxo do Xuízo Final, ou da Fin do Mundo, está cada vez máis cerca da media noite.