Crónica de la
población de Ávila
Quando el conde don
Remondo, por mandado del rey don Alfonso que ganó a Toledo [que era su suegro]
ovo de poblar a Ávila, en la primera puebla vinieron gran compaña de buenos
omes de Cinco Villas e de Lara e algunos de Covaleda. E los de Covaleda e de
Lara veníen delante, e ovieron sus aves a entrante de la villa. E aquellos que
sabían catar de agüeros entendieron que eran buenos para poblar allí, e fueron
poblar en la villa lo más cerca del agua.
E los de Cinco
Villas, que venían en pos dellos, ovieron essas aves mesmas. E Muño Echaminzuide,
que veníe con ellos, era más acabado agorador e dixo, por los que primero
llegaron, que ovieron buenas aves, mas que herraron en possar en lo baxo çerca del
agua, e que serían bien andantes siempre en fecho de armas, mas en la villa que
no seríen tan poderosos nin tan
honrrados como los que poblasen de la media villa arriba. E fizo poblar y
aquellos que con él vinieron […].
E entre tanto
vinieron otros muchos a poblar Ávila, e señaladamente infançones e buenos omes de Estrada e de los Brabezos e
otros buenos omes de Castilla. E estos ayuntaron con los sobredichos en
casamientos e en todas las otras cossas que acaesçieron […].
[…] porque los que
vinieron de Cinco Villas eran más que los ottros, la otra gente que era mucha
que vino poblar en Ávila llamáronlos serranos […] E la mucha gente que nombramos,
después metiéronse a comprar e a vender e a fazer otras baratas, e ganaron
grandes algos; e todos los que fueron llamados serranos trabajáronse en pleyto
de armas e en defender a todos los ottros.
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