miércoles, 14 de febrero de 2018

El voto a los dieciséis años

http://blogs.publico.es/dominiopublico/25077/el-voto-a-los-16-anos-una-decision-responsable/

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http://www.bibliotecaup.es/index.php?tipo=capitulo-el-talento-de-los-adolescentes&cap=1

 

El voto a los 16 años, una decisión responsable

JOSÉ ANTONIO MARINA

 

Filósofo, pedagogo y presidente de la Fundación Universidad de Padres 

08/02/2018

José Antonio Marina

Filósofo, pedagogo y presidente de la Fundación Universidad de Padres 

 

Se vuelve a hablar del voto a los 16 años. El tema, como el Guadiana, aparece y desaparece. La última vez fue en el 2014, porque se admitió en el referéndum escocés sobre la independencia. En 2005, el alcalde de Sevilla me pidió un dictamen sobre la conveniencia de admitir el derecho a voto en las municipales a los 16 años. Es un asunto que despierta inquietud, y se suele resolver por vía emocional. Oscila entre el ¡qué disparate!  y el ¿y por qué no? Lo que resulta más raro es encontrar un estudio minucioso y reflexivo sobre el tema. Se piensa que detrás de las diferentes posturas hay inconfesables intereses electorales. Y es posible que sea así.

Los principales argumentos en contra son los siguientes:

 

1.- A los 16 años se es demasiado joven para ser emocionalmente objetivo, y por lo tanto se es psicológicamente vulnerable.

 

2.- Los jóvenes son incapaces de tomar decisiones políticas responsables, porque carecen del conocimiento político necesario.?

 

3.- Los jóvenes son muy vulnerables a las influencias.

 

4.- El voto de un joven puede comprarse fácilmente.

 

5.- Los adolescentes tienden a tener una perspectiva temporal corta, interesándose más por las consecuencias a corto término que por las consecuencias a largo plazo, lo que políticamente es peligroso.

 

6.- Los adolescentes tienen menos conciencia del riesgo que los adultos, y parecen calcular los beneficios y los riesgos de forma distinta.

 

7.- La investigación existente sugiere que los adolescentes son más impulsivos que los adultos, y están sometidos a cambios bruscos de humor.

 

8.- Los jóvenes no están interesados en tomar decisiones políticas. Si pocos jóvenes de 18 años votan, con más razón dejarán de votar los de menor edad.

 

9.- El voto joven podría proponer iniciativas peligrosas.

 

10.- Mantener el voto a los 18 años no supone ningún perjuicio a los menores de esa edad ni a la sociedad, por lo que no es sensato cambiarlo.

 

11.- Algunos autores temen que reducir la edad de los votantes colabore a la tendencia a reducir la edad penal y a disminuir la autoridad de los padres.

 

Argumentos a favor

 

1.- A partir de los 16 años, los jóvenes tienen algunas responsabilidades y algunos derechos de adultos. El derecho a votar debería ser uno de ellos.

 

2.- Los jóvenes pueden trabajar, pagan impuestos, mantener relaciones sexuales consentidas, casarse con la autorización debida, luego deberían también poder votar. Serviría, pues, para armonizar la legislación sobre la adolescencia.

 

3.- Al hacerlos sentir que pueden decidir sobre cosas que afectan a su vida, los jóvenes sentirían más interés por la política.

 

4.- Al tener que contar con su voto, los políticos cuidarían más los intereses de los jóvenes.

 

5.- Los 16 años son mejor edad para introducir el voto que los 18, porque a esa edad los jóvenes están todavía enraizados en su comunidad y más concernidos por el voto que dos años después.

 

6.- Los jóvenes tienen una perspectiva propia y única sobre aspectos sociales, que conviene tener en cuenta.

 

7.- Reducir la edad del voto a los 16 es una gran oportunidad para que los nuevos votantes puedan recibir una formación política, ya que todavía están dentro del sistema educativo.

 

No he cambiado mi opinión desde el dictamen de 2005. Sigo pensando que preguntarse si a los 16 años se está en condiciones de votar es un planteamiento equivocado. La pregunta verdaderamente importante es ¿puesto que los adolescentes pueden legalmente tomar decisiones muy importantes, cómo debemos orientar la educación para que puedan tomarlas responsablemente? En El talento de los adolescentes, defendí que estábamos infantilizando la adolescencia,  y en la Fundación Universidad de Padres acabamos de abrir la convocatoria para un curso sobre este tema.  El objetivo principal de la educación no es que los alumnos aprendan matemáticas o inglés, sino que sean capaces de tomar buenas decisiones, que sean responsables de su aprendizaje, de sus comportamientos, de sus proyectos. Es irritante que la ciudadanía se alarme ante la posibilidad deque los adolescentes puedan votar, pero no de que tomen otras decisiones sin duda más decisivas para su vida. Además, ¿podemos estar seguros de que todas las personas adultas son más responsables que los adolescentes? El profesor Robert Epstein ha elaborado un Test de madurez para personas adultas, que puede también aplicarse a adolescentes.Muchos de ellos lo superan brillantemente.

 

En educación nos interesan mucho las profecías que se cumplen por el hecho de enunciarlas. Si decimos que los adolescentes  son irresponsables, sin duda acabarán siéndolo. Creo que el voto a los dieciséis años no debe admitirse precipitadamente, debe ser el final de un proyecto educativo: hacerles capaces de votar responsablemente. Introducir el voto de repente, sin que vaya acompañado de una previa formación, me parece una insensatez. En cambio, bien orientado podría ser un gran recurso pedagógico. Vuelvo a decir que los adultos no saben cómo educar a los adolescentes, y que, en general, lo estamos haciendo mal. La adolescencia es una edad inventada para ampliar el período educativo antes de que los jóvenes entrasen en el mundo laboral. Y, sin embargo, una vez abierto ese espacio de aprendizaje, no sabemos cómo llenarlo.

 

En el dictamen de Sevilla añadí una condición cautelar: los adolescentes, de 16 a 18 años, deberían inscribirse en un registro de votantes un mes antes de la celebración de elecciones. Con eso demostrarían la seriedad de su compromiso. ¿Cuántos adultos lo harían?


martes, 13 de febrero de 2018

lunes, 5 de febrero de 2018

La rebelión contra el litio





Cáceres se rebela contra el litio, el nuevo «oro» que mueve el mundo

A tan solo cuatro kilómetros del centro histórico de Cáceres, una empresa hispanoaustraliana ha empezado a mover tierras, a hacer las primeras catas. Se busca litio, el nuevo «oro» del siglo XXI, el material con el que se construyen las baterías recargables de los coches eléctricos, los ordenadores y los teléfonos móviles. Y en el subsuelo cacereño podría haber más de un millón de toneladas de este mineral tan preciado.

Podría ser un filón, una oportunidad económica para la región. Pero el coste de tener una mina a cielo abierta no convence a muchos cacereños que se resisten a su explotación. La mina de San José de Valdeflórez se ubicaría en el pulmón verde de la ciudad, la Sierra de la Mosca, conocida como el «pequeño Monfragüe». Esa zona tuvo una mina subterránea hasta los años 60 pero ahora se ha quedado cerca del área urbana de Cáceres. No solo está próxima al patrimonio histórico sino que apenas le separan dos kilómetros del nuevo hospital de Cáceres y de un centro quirúrgico.

La rebelión contra la mina escenificó ayer con una manifestación en el centro de Cáceres. «¡Salvemos la Montaña! ¡No a la mina!», fueron las dos frases más repetidas por las más de 1.500 personas que participaron en la concentración. La movilización estaba convocada por la Plataforma Salvemos La Montaña, un movimiento ciudadano que no se identifica con partidos políticos. «Es un movimiento ciudadano», recalcó ante el micrófono la actriz Maruchi León antes de leer el manifiesto junto al biólogo Fernando Durán, divulgador de la naturaleza extremeña.

Hornos y lodos tóxicos
En el manifiesto se dijo que, «ante la complacencia de la Junta de Extremadura y el Ayuntamiento de Cáceres, una multinacional española y otra australiana se han aliado para apoderarse de nuestro pulmón verde». Aseguraron que quieren excavar «a las puertas de la ciudad un boquete de medio kilómetro de ancho y casi un kilómetro de largo, con hornos químicos, piscinas de lodo tóxico y hectáreas de residuos», con riesgo para la calidad del aire, del agua y la salud de la población. Además, sostienen que perjudicará al turismo.

En el manifiesto se pidió al Ayuntamiento y a la Junta de Extremadura que anulen las licencias municipales y se paralicen los trabajos. «Además de perforar y horadar esta sierra, están abriendo numerosos caminos con destrucción de vegetación autóctona. Hay que rechazar la totalidad del proyecto minero que aún sigue tramitando», subrayaron los manifestantes.

200 puestos de trabajo
La Plataforma niega las cifras de empleo que lleva aparejadas el proyecto de explotación de la mina de litio, 200 puestos de trabajo directos y casi 900 empleos indirectos, según el plan de la empresa. Además, la compañía podría pagar más de ocho millones anuales de impuestos que irían a parar a la Junta de Extremadura durante la explotación prevista de 25 años.

La compañía minera también se ha comprometido a regenerar la zona con un plan de restauración que transformará el cráter en un lago de agua dulce. Se eliminarán las construcciones que requiera la mina y la superficie alterada se recuperará y revegetará.

El proyecto se presentó a la Junta de Extremadura como una oportunidad de inversión, aunque muchos dudan que deje un valor añadido a la ciudad.

Triángulo de litio

Sí Cáceres acepta finalmente el proyecto se uniría al selecto club de países con grandes reservas en este material tan preciado. El triángulo del litio está ahora en Chile, Bolivia y Argentina. Estos tres países concentran más del 75 por ciento de las reservas mundiales. Este «oro blanco» también está presente en Brasil, Canadá, Estados Unidos o Zimbabwe.



sábado, 3 de febrero de 2018

6. La población española

Vocabulario sobre la población española

Censo de población:
Crecimiento natural de la población/crecimiento vegetativo:
Densidad de población:
Despoblación:
Envejecimiento de la población:
Éxodo rural:
Inmigración irregular:
Padrón municipal de habitantes:
Pirámide de población:
Población activa:
Tasa bruta de mortalidad:
Tasa bruta de natalidad:
Tasa de fecundidad:
Tasa de mortalidad infantil:
Tasa de paro:
Transición demográfica:

TEMA 6. EVOLUCIÓN Y DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA.

El conocimiento de los efectivos y de las características de la población ha sido uno de los objetivos
perseguidos por los Estados desde la antigüedad a nuestros días, debido a intereses militares y
económicos.
La demografía es la ciencia que analiza la población a partir de los datos obtenidos de distintas
fuentes demográficas.
EFECTIVOS DEMOGRÁFICOS Y SU EVOLUCIÓN.
Para conocer la evolución de la población, su distribución, sus características sociodemográficas y
la dinámica de la población, se utilizan las fuentes demográficas: censos y padrones, las estadísticas
sobre movimiento natural y de migraciones y los registros civiles.
- Los censos son estadísticas que se hacen cada 10 años (años terminados en 1) y permite conocer el
número de habitantes, viviendas, edificios. Se hacen conjuntamente los censos de población y de
vivienda para relacionar las características de los habitantes con las viviendas que ocupan. Con el
conocimiento que aporta el censo se toman decisiones sobre construcción de hospitales, colegios,
mejora de la natalidad, etc.
En estos censos se diferencia entre población de hecho y población de derecho. La población de
hecho se refiere a los habitantes presentes y los transeúntes de un municipio en el momento censal.
La población de derecho recoge presentes y ausentes en el municipio en el momento censal
(ausentes por ser funcionarios trabajando en el extranjero, militares en misiones, marinos
mercantes, barcos de pesca,...).
Los datos del censo son secretos por lo que no pueden difundirse los datos que puedan conocer la
identidad del informante.
- El padrón municipal es el registro de los vecinos de un municipio. Recoge también datos
demográficos, económicos y sociales de la población, aunque en menor número que el censo. El
padrón se actualiza el 1 de enero de cada año y se modifica constantemente con los nacimientos y
defunciones, y con las altas y bajas de los vecinos.
- El registro civil anota nacimientos, matrimonios y defunciones. Con estos datos y el INE
(Instituto Nacional de Estadística) elabora las estadísticas de Movimiento Natural de la Población.
- Otras fuentes demográficas son las estadísticas y las encuestas. Entre las más utilizadas están los
Anuarios Estadísticos del INE, la Estadística de Variaciones Residenciales (anual, para las
migraciones) y la Encuesta de Población Activa (EPA, trimestral, para el mercado laboral). Éstas
son elaboradas por el INE, además cada comunidad autónoma tiene sus organismos de estadísticas,
como el IEA (Instituto Estadística de Andalucía).
La población de España aumentó en 134.890 personas durante el tercer trimestre de 2024 y se
situó en 48.946.035 habitantes a 1 de octubre de 2024. Las principales nacionalidades de los
inmigrantes fueron la colombiana, la marroquí y la española.
Diferenciamos dos etapas en la evolución de la población española, la preestadística y la estadística
que difieren en el ritmo y la intensidad de crecimiento, así como en la cantidad y calidad de las
fuentes de información.
La etapa preestadística, comprende los siglos anteriores a la segunda mitad del s.XIX. El
conocimiento de los efectivos es impreciso por falta de fuentes seguras. Desde la dominación
romana al s. XIV se alternan momentos de auge y de crisis demográfica, aunque nunca debió
superar los siete millones de habitantes.
La etapa estadística se inicia en 1857 (15.464.340), con el primer censo moderno. Desde ese
momento a 1900 la población tiene un crecimiento débil. En la primera mitad del s. XX aumenta el
ritmo de crecimiento ganando más de nueve millones debido a mejores condiciones sanitarias e
higiénicas y a mayores recursos alimenticios. Baja significativamente la tasa de mortalidad, aunque

con momentos excepcionales de freno al crecimiento: guerra en el norte de África, gripe de 1918,
Guerra Civil, además de la emigración a Iberoamérica, Argelia, Francia, etc.
Entre las décadas de 1959 y 1970, el crecimiento alcanza altas cotas por la bajada de la mortalidad y
el mantenimiento de la natalidad, de las buenas condiciones económicas y sanitarias. La emigración
de los 60 supone una contención importante.
A partir de los años 80 cambia la tendencia y el crecimiento se hace más lento por la fuerte caída de
la natalidad.
LA DENSIDAD Y LA DISTRIBUCIÓN ESPACIAL
La distribución espacial de la población analiza la forma en que ésta se localiza sobre el espacio. La
población española presenta estas características:
- Aumento generalizado de la densidad de población
- Contraste litoral, fuertemente poblado, interior, semivacío.
- Concentración en áreas urbanas frente a despoblamiento de zonas rurales.
La densidad de población ha evolucionado, a lo largo del tiempo, a valores más altos.
En la etapa preestadística, la densidad crece lentamente. Es la Corona de Castilla la que lleva el
peso de la población pues acogía las ¾ partes de la población española; Valencia y Galicia también
estaban pobladas y el resto tenía densidades bajas.
En la etapa estadística, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, el crecimiento es mayor,
configurándose el mapa actual; a mediados del siglo XX se observa ya una periferia densamente
poblada, destacando Cataluña, Valencia, Murcia, Andalucía, Vizcaya y Guipúzcoa, en el norte y
Madrid en el centro.
España tiene una superficie de 505.970 Km 2 , con una población de 48.946.035 personas, se encuentra en la posición 30 de la tabla de población, compuesta por 196 países y presenta una moderada densidad de población, 96 habitantes por Km 2 .
En el s. XXI la densidad llega a los 96 hab/Km2 (2024). España tiene una de las densidades más bajas del continente. Sólo tienen densidades más bajas Irlanda, Bulgaria, Estonia, Letonia, etc.
En la distribución de la población encontramos áreas de concentración y otras de vacío, un
desequilibrio que presenta contrastes entre las comunidades autónomas.
Por comunidades autónomas el reparto de la población es el siguiente:
- Las comunidades con más porcentaje de población: Andalucía, Cataluña, Madrid y Valencia,
concentran cerca del 60% del total. Las de menos son La Rioja, Cantabria, Navarra y Asturias.
- Por densidad los resultados cambian. En 2021 los valores más altos están en Madrid (839),
Canarias (302) y P. Vasco (301); Baleares (244), Cataluña (239) y Valencia (217), con cifras
superiores a los 200 hab/Km2. En menor escalafón están Murcia (134) y Cantabria (110). Andalucía
(97) y Asturias (95) están por encima de la media pero sin llegar a 100 hab/Km2. Las comunidades
que no llegan a 50 hab/km2 son Aragón (28), Castilla la Mancha (26), Extremadura (25) y Castilla
León (25).
Por provincias la densidad se distribuye así:
- Provincias de mayor densidad, superior a 100 hab/Km2. se encuentran en el litoral, salvo
Madrid y Sevilla. Pontevedra, A Coruña, Barcelona, Valencia, Alicante, Málaga, Baleares, Cádiz,
Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas.,
- Provincias que no superan los 50 hab/Km2: las regiones de Extremadura, Castilla-La Mancha,
Castilla-León, Aragón, interior de Galicia. En resumen, existe un contraste entre litoral e interior
aunque en ambas partes hay áreas que rompen con la norma general de un interior semivacío
y un litoral densamente poblado.
LOS FACTORES EXPLICATIVOS DE LA DENSIDAD Y LA DISTRIBUCIÓN.
Las causas que explican el mapa actual son variadas:
1. factores geográficos.
Especialmente el clima y la altitud. Un clima extremo no facilita la habitabilidad ni el desarrollo
de actividades económicas. La altitud también es un desafío para la ocupación humana.

Estos factores no determinan, pero sí condicionan muchos fenómenos (agricultura,
comunicaciones,...). Las provincias con menor densidad de población son las que tienen climas más
continentalizados o tienen sistemas montañosos.
2. factores demográficos.
Son la dinámica natural y la estructura de las diferentes poblaciones. Este factor consolida el
contraste interior-litoral. El interior tiene menor crecimiento natural y una estructura de
población envejecida, frente a un litoral de población más joven.
3. factores socioeconómicos.
Hechos o situaciones que atraen a la población hacia determinadas áreas geográficas o las repelen
de otras. Esto ha dado lugar a la emigración. Las migraciones interiores se han originado por la
concentración de actividades económicas productivas en ciertas áreas.
Las consecuencias de los cambios demográficos que se han producido en los últimos años están
relacionados con la población rural y urbana.
Últimamente han perdido importancia los municipios de menos de 10000 habitantes frente a la
significación adquirida por ciudades grandes y medias.
Por esto, la población se concentra en el espacio y es de carácter urbano.
Los municipios de menos de 10000 habitantes ocupan las 4/5 partes de la superficie nacional, pero
sólo una cuarta parte de la población. Los municipios de más de 100 000 habitantes albergan al 40%
de la población en un 3% del territorio.
TEMA 6 (8 PAU). DINÁMICA Y ESTRUCTURA DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA.
1. LA DINÁMICA NATURAL
Natalidad y fecundidad
Natalidad y fecundidad son conceptos que se utilizan para referirse a la capacidad procreadora de
una población; sin embargo, no significan lo mismo. La palabra natalidad define un aspecto
demográfico referido a los nacimientos habidos en el seno de una población considerada en su
conjunto; en cambio, la fecundidad es un fenómeno relacionado con los nacidos vivos considerados
desde el punto de vista de la mujer en edad de procrear, y no en el conjunto de la población.
Evolución de la natalidad y de la fecundidad
Hasta fechas recientes, España ha sido un país con alta natalidad en el contexto de los países
europeos. A todos ha sorprendido que, en un período de tiempo muy corto, la natalidad y la
fecundidad españolas se hayan situado entre las más bajas del mundo.
Aunque el descenso de la natalidad comenzó en el siglo XIX, todavía a principios del siglo XX era
alta (33,9 ‰); se mantuvo con valores relativamente altos durante la primera mitad del siglo; los
descensos coyunturales más fuertes se producen a causa de la Guerra Civil (16,6‰ en 1939). El
descenso más drástico llegó a finales de la década de 1990.
¿Por qué han disminuido tanto la natalidad y la fecundidad? Hoy se consideran que los motivos son
múltiples y complejos; junto a causas de índole económica (coste de la crianza de los hijos,
aumento del nivel de renta), existen también razones de tipo sociológico, cultural e institucional, sin
olvidar las estrictamente demográficas. En la actualidad, destaca el desarrollo de la
industrialización, la urbanización y la secularización, junto a otros factores como:
- La emancipación de la mujer y su incorporación al mercado laboral.
- Utilización de métodos anticonceptivos.
- El coste de la educación y crianza de los hijos.
- El descenso de la mortalidad infantil ha hecho que ya no haga falta tener tantos hijos para que
algunos lleguen a adultos.
- La instauración de un sistema público de pensiones que hace que no dependan del cuidado de los

hijos.
- Retraso de la edad para ser madre (social).
- Ley del Divorcio.
- Ley del Aborto
Nuestro país desde el año 1976 marca un cambio de tendencia. Se inicia una bajada de la
natalidad, siendo el descenso especialmente brusco hasta 1998 (9,06‰), en que comienza un
crecimiento relacionado con el aumento de la inmigración extranjera, hasta la crisis económica de
2008 (11,37‰), que ha provocado un descenso casi continuo, siendo la Tasa de Natalidad en 2020
de 7,19‰. Las causas se deben a la crisis del año 73, “crisis del petróleo” y el consiguiente
aumento del paro, la muerte de Franco que provoca una etapa de incertidumbre política que se verá
unida a la pérdida de influencia de la Iglesia y la aparición de una sociedad más laica. Los años 80
verán aparecer la Ley del Divorcio y la Ley del Aborto, que contribuirán al descenso.
El Índice Sintético de Fecundidad baja hasta 1998 a 1,13. Aumenta hasta 2008 a 1,44 por la
favorable coyuntura económica, los nacimientos retrasados de las generaciones del “baby boom” y
la inmigración extranjera, que incrementa las mujeres en edad fértil y tenían, inicialmente, una
fecundidad más alta (2,3 hijos por mujer en 1996). Tras la crisis económica de 2008 desciende hasta
2013 a 1,27 (por la crisis económica de 2008 y la emigración de jóvenes españoles) y aumenta hasta
2016 a 1,34, para descender hasta 1,19 en 2020.
La distribución espacial
La natalidad y la fecundidad se han reducido en todas las comunidades autónomas, aunque sigue
habiendo diferencias regionales. Tanto si usamos la tasa de natalidad como el índice sintético de
fecundidad, las regiones meridionales e insulares son las que poseen las mayores tasas e índices,
seguidas por las regiones económicamente más desarrolladas. Las comunidades del centro y del
norte peninsular presentan las tasas más bajas. En 2020, solo Melilla (11,41‰) y Ceuta (10,04‰)
presentan una tasa de natalidad superior al 10‰, seguidas de Murcia (9,08‰). En cambio, los
valores más bajos, por debajo del 6‰, los tenían Asturias (4,70‰), Galicia (5,65‰) y Castilla-
León (5,71‰). En cuanto al índice sintético de fecundidad, sólo Melilla (1,71‰) y Ceuta (1,52‰)
rebasan ligeramente la cifra de 1,5 hijos por mujer en 2020.
La mortalidad
La mortalidad es el fenómeno relacionado con el fallecimiento de los miembros de una población.
Asociado al concepto de mortalidad encontramos el de esperanza de vida, media de la cantidad de
años que vive una población en un cierto periodo de tiempo.
Evolución de la mortalidad
Hasta finales del siglo XIX la población española se caracterizaba por las altas tasas de mortalidad y
la baja esperanza de vida. En la actualidad, la tasa bruta de mortalidad ha aumentado desde el 8,83
‰ de 2019 a 10,40‰ en 2020 debido a la crisis del coronavirus y al envejecimiento de la
población.
La mortalidad infantil ha seguido una trayectoria muy similar. A principios del siglo XX, el valor de
la tasa estaba en el 181 por mil y el descenso se precipitó en la década de los 1940 y 1950; en los
años 1970 se alcanzaban ya unas tasas del 24 por mil. En las últimas décadas continuó bajando y
hoy se encuentra en un 2,59‰ (2020), un nivel similar al de los países con tasas de mortalidad más
bajas.
La esperanza de vida al nacer evolucionó también a valores muy positivos a lo largo del siglo XX a
causa del descenso de la mortalidad. A principios de este siglo ha seguido aumentando hasta los
83,58 años de 2019, pero debido a la pandemia provocada por el coronavirus, se ha reducido a
82,33 en 2020.
Especialmente significativo ha sido el aumento de la esperanza media de vida de la mujer, que ha
pasado de los 35 años en 1900 a los 85,06 (2020) que presenta hoy, mayor que la esperanza media
de vida de los hombres (79,59 en 2020).
Causas del comportamiento de la mortalidad

Causas exógenas:
En el pasado, cuando dominaba la mortalidad catastrófica, las causas se debían a crisis de
subsistencia, hambrunas, epidemias, guerras, etc., que con su aparición cíclica mantenían estancada
a la población, pese a las elevadas tasas de natalidad.
Causas endógenas:
En la actualidad, las causas de muerte se relacionan con las enfermedades degenerativas en edades
avanzadas y con las enfermedades sociales o propias del modo de vida de la sociedad actual;
destacan las enfermedades del aparato circulatorio y digestivo y las muertes violentas (accidentes de
circulación, asesinatos, suicidios, etc.), a estas causas hay que sumar desde 2020 las defunciones
provocadas por el Covid-19. Por tanto, las causas predominantes de mortalidad en nuestro país se
pueden resumir bastante bien con las famosas «tres ces» (corazón, cáncer y carretera), a la que
habría que sumar una cuarta C, provocada por el Covid-19 desde 2020. La mortalidad se concentra
en aquellos estratos de población de edades más avanzadas y más entre los hombres que entre las
mujeres.
El país entra en un proceso de envejecimiento, por la esperanza de vida tan elevada que tienen los
españoles (mayor en las mujeres que en los hombres).
Factores explicativos del descenso de la mortalidad
Los factores explicativos del descenso de la mortalidad son:
1. Las medidas sanitarias (avances médicos y la extensión de la sanidad pública gratuita).
2. Mejora de la higiene privada y, sobre todo, pública: generalización de la red de alcantarillado y
agua potable, empedrado de las calles, recogida de basuras, etc.
3.La mejora de los recursos socioeconómicos, sobre todo de la alimentación.
4.La combinación de una serie de factores de tipo social, demográfico, económico y cultural que
han repercutido positivamente en una mejora de la salud de la población.
Distribución espacial de la mortalidad en España
Por comunidades autónomas:
En la actualidad (cifras de 2020), las comunidades con una tasa de mortalidad más alta son:
Castilla-León (15,14‰), Asturias (14,33‰), Castilla la Mancha (12,65‰), Aragón (12,55‰) y
Extremadura (12,37‰); en cambio, las tasas más bajas corresponden a Baleares (7,04‰), Melilla
(7,14‰), Canarias (7,34‰) y Ceuta (7,72‰) ; sin embargo, utilizando el indicador de la esperanza
media de vida, las regiones del norte presentan índices más positivos que las del sur.
Diferencias entre las áreas rurales y las áreas urbanas:
La oposición espacial se presenta también entre áreas rurales y urbanas como consecuencia de los
diferentes modos de vida, la desigualdad en el acceso a la sanidad, la educación y el nivel de
bienestar.
El crecimiento natural
El crecimiento natural o crecimiento vegetativo de la población es el mecanismo que regula los
cambios en el volumen de una población a partir del comportamiento que experimentan la natalidad
y la mortalidad.
Fases del crecimiento natural
El crecimiento natural ha tenido una tendencia positiva desde finales del siglo XIX, debido al
continuo descenso de la mortalidad y a la más lenta reducción de la natalidad.
No obstante, se pueden establecer diferentes etapas:
1.1850-1900: Se produce una evolución irregular del crecimiento natural debido, sobre todo, a la
mortalidad epidémica.
2.1900-1950: Las tasas de crecimiento se mantienen más altas que en el periodo anterior, como
consecuencia del descenso de la mortalidad ordinaria y del mantenimiento de unas tasas de
natalidad altas. Los dos puntos de inflexión vendrán marcados por la epidemia de gripe de 1918 y la
mortalidad provocada por la Guerra Civil.
3.1950-1970: Es el periodo de mayor crecimiento natural, fruto de una mortalidad que ha llegado a

sus valores más bajos y de una natalidad que se mantiene bastante elevada, superior al 20 por mil.
4.A partir de la década de 1970: El crecimiento natural inició su descenso en esta época, a raíz de la
caída de la fecundidad y de un incremento de las tasas de mortalidad; esta caída ha tenido lugar de
manera muy brusca. En consecuencia, se ha producido una fuerte reducción de la tasa de
crecimiento natural en un corto periodo de tiempo, pasando del 10,48% en 1976 al 0,16% en 1998.
El aumento de la inmigración favoreció un tímido aumento del crecimiento natural hasta 2008
(2,92). Coincidiendo con la crisis económica de 2008 se ha producido un descenso del crecimiento
natural que llega incluso a tener valores negativos desde 2017 hasta la actualidad (-3,21 en 2020).
Razones del cambio en el crecimiento natural
Para poder explicar la evolución de la natalidad y la mortalidad se ha formulado la llamada teoría de
la transición demográfica. Esta teoría describe el paso del antiguo sistema demográfico,
caracterizado por las elevadas tasas de natalidad y mortalidad, que originaban un lento crecimiento,
a un sistema demográfico moderno de nuevo equilibrio, con un lento crecimiento, pero ahora
debido a unas tasas de natalidad y mortalidad reducidas. Entre ambos periodos tendría lugar una
fase de transición de elevado crecimiento, consecuencia de un descenso de la mortalidad anterior al
de la natalidad.
Las causas de la transición demográfica se han relacionado con los procesos de modernización
social, cultural y, sobre todo, económica.
La transición demográfica española presenta una cierta singularidad con respecto al resto de los
países europeos, que se concreta en la aparición mucho más tardía de la reducción de las tasas de
mortalidad y natalidad; por ello, la época de máximo crecimiento de la población española se
retrasó casi un siglo con respecto a algunos países europeos.
El comportamiento del movimiento natural presenta también diferencias regionales: su rasgo más
destacado es la oposición entre unas comunidades que mantienen incrementos positivos (Canarias,
Madrid, Murcia y Andalucía) frente a otras con incrementos muy débiles o negativos.
2. LOS MOVIMIENTOS MIGRATORIOS
Los movimientos de población en el espacio se denominan migraciones y son decisivas para
conocer el crecimiento real.
La salida de efectivos, o emigración, de su lugar de origen, repercute negativamente en el
crecimiento natural porque hace descender la fecundidad y aumenta la mortalidad por
envejecimiento de la población que queda.
La inmigración o llegada de población a un lugar de destino favorece el crecimiento natural, ya que
aumenta la natalidad y desciende la mortalidad. El balance de emigración e inmigración se
denomina saldo migratorio.
Un aspecto destacado de la población española es su movilidad hacia otros países de África,
América o Europa; en épocas más recientes, por el trasvase de población de unas regiones a otras, o
de áreas rurales a urbanas.
Las razones que mueven a las personas a desplazarse pueden ser muy diversas. Por ello, se alude a
un contexto económico-social. En general, se está de acuerdo en que existe una motivación
económica: la búsqueda de un empleo en otro lugar, que permita mejorar la situación económica y,
en consecuencia, las condiciones de calidad de vida y bienestar social. Además, cada etapa presenta
sus propias características en cuanto a condiciones sociales, económicas o políticas que influyen en
el proceso.
En la historia de España, los movimientos migratorios se pueden analizar en tres grandes apartados:
1.Las migraciones exteriores
a) La emigración al norte de África fue importante durante el siglo XIX. El principal país
destinatario fue Argelia y los emigrantes procedían de las provincias de Alicante, Murcia y
Almería; eran agricultores y mineros que abandonaron sus lugares de origen por las duras

condiciones de vida. El empleo de los españoles en Argelia se centró en las obras públicas y en la
agricultura.
b) La emigración a Ultramar fue importante durante la primera mitad del siglo XX. Los países de
destino fueron Argentina, Cuba, Brasil, México y Uruguay y, más tarde, Estados Unidos y Canadá.
Estuvo protagonizada por campesinos gallegos, asturianos y canarios de escasos recursos. La
emigración a Latinoamérica se prolongó hasta los años 1930, época en la que la crisis económica
obligó a esos países a poner restricciones a la entrada de extranjeros.
c) La emigración a Europa fue muy importante entre los años 1960 y 1970. Durante la primera
mitad del siglo XX, la emigración española a Europa tuvo como país casi exclusivo a Francia. Fue
una corriente de agricultores levantinos que acudían a satisfacer las necesidades de mano de obra
del campo francés y que se incrementó con los españoles que se vieron obligados a emigrar a causa
de la Guerra Civil; así, la presencia de españoles en Francia a comienzos de la Segunda Guerra
Mundial se estima en unas 800000 personas.
La finalización de la Segunda Guerra Mundial y el período de reconstrucción que se inicia en los
países contendientes, marcará una nueva fase en la emigración de españoles a Europa (entre 1960-
69 se produce el mayor número de salidas). La necesidad de mano de obra en países como Francia,
Alemania o Suiza, junto con el excedente demográfico y las deficientes condiciones económicas y
sociales reinantes en España, fueron los factores que impulsaron las nuevas oleadas de emigrantes
hacia Europa. Desde 1974, la salida de emigrantes se hace mucho más débil lo que motivará que el
balance migratorio a partir de entonces sea negativo o escasamente positivo.
En esta emigración a Europa, las comunidades que más efectivos aportaron fueron Andalucía y
Galicia.
Consecuencias de las migraciones exteriores
Entre los efectos positivos de las migraciones se cuentan:
Alivio del fuerte crecimiento natural y el paro.
La entrada de divisas, que contribuyeron a financiar el desarrollo económico español y a reducir el
déficit comercial.
Entre las repercusiones negativas destacan:
Los costes demográficos que supuso la pérdida de población joven en las regiones migratorias, que
provocaría el envejecimiento de la población y la caída de la fecundidad.
Los costes sociales no fueron menores: ruptura familiar en la mayoría de los casos por ser sólo el
cabeza de familia el que emigraba, difícil adaptación en el país de destino debido al bajo nivel
cultural del emigrante, empleo en trabajos duros y mal remunerados, con elevado nivel de
peligrosidad, etc.
Los costes económicos se harán patentes en el despoblamiento de las áreas de origen, con el
consecuente abandono de las tierras y de las infraestructuras, la disminución de las poblaciones, etc.
Los ahorros de los emigrantes no servirán para regenerar riqueza, al ser invertidos de forma
mayoritaria en bienes inmuebles o gastados en bienes de consumo. Además, muchos de estos
ahorros no favorecieron a las áreas de partida, ya que los bancos los invirtieron en las zonas más
dinámicas.
2. Las migraciones interiores
El desplazamiento de personas entre las distintas provincias y regiones de España, desde las áreas
rurales a las urbanas, es uno de los fenómenos geodemográficos de mayor importancia de los
últimos tiempos.
El proceso de industrialización y urbanización será el causante de las migraciones interiores, que se
desarrolla en España con toda su intensidad entre los años 1960 y 1970.
Existen varios tipos de migraciones interiores:
Estacionales o temporales de duración limitada y carácter cíclico. Entre ellas la trashumancia, las
realizadas por agricultores para la vendimia...
Definitivas o de larga duración entre las que encontramos el éxodo rural, migraciones interurbanas

(entre pequeñas y medianas ciudades), suburbanas, traslado de ciudades a zonas rurales cercanas
Movimientos habituales periódicos y habituales, motivados por trabajo, ocio, de uno o varios días
de duración. Las ligadas al trabajo se llaman movimientos pendulares (si es más de un
día=temporal).
Evolución histórica
Las migraciones interiores presentan dos etapas: la primera transcurre desde el siglo XIX hasta
1950; la segunda, desde esa fecha hasta el presente.
a) Desde el siglo XIX hasta la primera mitad del siglo XX, la cuantía de estos desplazamientos no
fue grande; no obstante, la industrialización de Barcelona y el País Vasco y las obras públicas
iniciadas en otras grandes ciudades durante la dictadura de Primo de Rivera intensificaron las
migraciones interiores, pero la Guerra civil y los años de posguerra hicieron disminuir los
desplazamientos.
Las zonas migratorias pertenecían a Galicia, las dos Castillas, Aragón y Andalucía oriental,
mientras que las receptoras de emigrantes fueron Cataluña, Levante, el País Vasco, Andalucía
occidental (Sevilla) y Madrid.
b) En los años 1960 y 1970 se producen importantes migraciones interiores. Se calcula que entre
1960 y 1985 unos 12 millones de personas emigraron de su lugar de origen.
Las provincias más beneficiadas por la afluencia de emigrantes fueron Madrid, Barcelona y
Valencia, a las que siguieron Vizcaya, Girona, Tarragona, Alicante y Sevilla, las regiones
generadoras de emigrantes fueron Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía oriental.
Nuevas tendencias
En los últimos años, las migraciones interiores han variado en intensidad y comportamiento
geográfico. Estas son las novedades más sobresalientes:
La progresiva ampliación de las provincias con saldos migratorios positivos y la pérdida de la
polarización en los lugares de destino que presentaba anteriormente el fenómeno migratorio.
La reconversión de áreas tradicionalmente de inmigración en áreas de emigración, debido a la salida
de antiguos emigrantes; son los llamados «emigrantes retornados».
El éxodo rural es sustituido por desplazamientos de población entre los diferentes centros urbanos.
Varía también el tipo de emigrante: el actual pertenece de forma mayoritaria al sector servicios.
Consecuencias de las migraciones interiores
Las repercusiones de las migraciones interiores se dejan sentir especialmente en los planos
demográfico, social y económico.
a) Para las zonas que actúan como focos de atracción, los emigrantes suponen un cambio positivo
sobre el crecimiento real, la estructura demográfica y la dinámica natural. Los emigrantes se
convierten en la base del crecimiento demográfico de muchas áreas urbanas, tanto por el aporte
directo que suponen como por su repercusión sobre la fecundidad, al ser una población
mayoritariamente joven. Así, la estructura por edad se ve rejuvenecida; la población activa,
incrementada, y la natalidad y la fecundidad, revitalizadas. En el plano social, el aporte de nuevos
contingentes es considerado como un factor que acentúa la riqueza y la diversidad cultural; en el
plano económico, se produce una mejora en la oferta de mano de obra y una mayor concentración
de recursos humanos.
Pero también las zonas de inmigración se ven obligadas a asumir nuevos costes para satisfacer las
demandas de una población en crecimiento: nuevos equipamientos e infraestructuras, mayor
número de viviendas, etcétera.
b) Las zonas de emisión de emigrantes sufren repercusiones de carácter más negativo que positivo.
Demográficamente, se produce un descenso de la población, el envejecimiento de su estructura y la
caída de la fecundidad; en el plano económico, un empobrecimiento de los recursos humanos y una
reducción de las actividades económicas. La emigración supone una mejora de la renta para los que
permanecen.
Globalmente, las migraciones interiores han sido las causantes de fuertes desequilibrios en la

distribución de la población; en consecuencia, han propiciado la aparición de zonas de fuerte
concentración poblacional frente a la desertización demográfica de otras.
3. Inmigración de extranjeros en España
España ha pasado de ser un país de emigrantes a ser un país de inmigración. Se tienen datos de la
inmigración de carácter legal, pero se desconoce la inmigración irregular o ilegal en su auténtica
dimensión.
Entre 1989 y 1996, el crecimiento de la inmigración ha sido inferior a 20.000 inmigrantes anuales,
aumentando a partir de 1996 la llegada de inmigrantes hasta superar los 300.000 inmigrantes
anuales en 2000. Este crecimiento se mantiene hasta 2009 por la crisis económica de 2008, que
provocará un saldo migratorio negativo entre 2010 y 2015, por el aumento de la emigración
española a Europa (Alemania y Reino Unido sobre todo), protagonizada por emigrantes jóvenes y
cualificados. Desde 2016 vuelve el saldo migratorio a ser positivo hasta 2021 en que es negativo (-
366) debido a la actual crisis provocada por la pandemia del coronavirus.
Composición de los inmigrantes extranjeros:
El colectivo de extranjeros residentes en España admite una gran variedad de situaciones:
Extranjeros nacionalizados. La evolución de peticiones de nacionalidad española se ha paralizado
de manera extraordinaria en los últimos años. Las peticiones se deben a la recuperación de la
nacionalidad por parte de antiguos emigrantes españoles y de sus descendientes. El mayor número
de inmigrantes iberoamericanos entre los extranjeros nacionalizados se explica por el trato
preferencial que éstos tienen en nuestra legislación.
Trabajadores. En los últimos años se han registrado la salida de muchos efectivos que hace años
vinieron a España buscando trabajo
Estudiantes. Los estudiantes extranjeros universitarios forman un colectivo de cierta importancia en
la inmigración internacional, la mayoría correspondió a Madrid, Granada y Salamanca.
Asilados y refugiados. Entre los inmigrantes extranjeros en España, un colectivo relevante es el de
los refugiados, asilados y desplazados. España no se ve especialmente presionada por este
problema, pues mantiene un número de refugiados que supone la mitad de los que existen en
Francia, Bélgica o el Reino Unido. Las peticiones de refugio y asilo provienen, sobre todo, de
países de la Europa del Este (Rumania, Bosnia), Asia, África (Senegal, Guinea Ecuatorial) y
América Latina (Perú, Cuba, Ecuador, Colombia).
Inmigrantes ilegales. Se define como inmigrante ilegal a todo extranjero que no tienen en regla su
situación de residencia en España. Legalmente, no pueden trabajar, residir o recibir prestaciones
sociales.
El número de extranjeros en situación irregular es difícil de precisar. Para legalizar su situación y
saber su número, se han realizado programas de regularización desde que se aprobó la Ley de
Extranjería en 1985.
Este colectivo está compuesto por personas jóvenes, de sexo mayoritariamente masculino, que se
emplean en trabajos como la agricultura, la construcción, el servicio doméstico, la hostelería y la
venta ambulante. Proceden de países como Marruecos, Argentina, Perú y Senegal, y se asientan en
Madrid y Barcelona, principalmente.
La pobreza, la carencia de vivienda, la falta de educación y de formación, y la marginación son
algunas de las características que definen a este colectivo.
La crisis de 2008 ha provocado un aumento de la emigración española a países de la UE (Alemania,
R.U.), por lo que el saldo migratorio ha sido negativo entre 2010-2015. Son emigrantes jóvenes y
cualificados.
ESTRUCTURA Y COMPOSICIÓN DE LA POBLACIÓN.
El análisis de la estructura de la población caracteriza a ésta según peculiaridades:
Demográficas: composición por sexo y edad. Es básico para entender la natalidad, mortalidad,
fecundidad, migraciones. La diferencia entre sexos, la sex ratio o relación de masculinidad mide la
relación entre hombres y mujeres. Actualmente se encuentra en el 98%. Las migraciones han

influido en la oscilación general y regional de la ratio entre los sexos. La diferencia entre sexos se
debe a la mayor mortalidad de hombres, la supermortalidad masculina.
La composición por edades es de gran interés por sus repercusiones demográficas, sociales,
económicas,... De la edad de la población depende la fecundidad, equipamientos docentes y
asistenciales, previsión de futuro....
España presenta tendencia al envejecimiento (más del 19,95% de mayores de 65 años en junio de
2021) y reducción de la población joven (14,09% de 0 a 14 años en junio de 2021) Las regiones con
población más joven son Andalucía (16,3%), Murcia (17,8%) y Madrid y Barcelona (15,7%); las
más envejecidas Asturias (11%), Galicia (11,9%) y Castilla-León (12,1%) en 2015.
La composición de la estructura por sexo y edad se observa en la pirámide de edades.
La de 1900 traduce alta natalidad y baja esperanza de vida, por alta mortalidad. En la de 1950 se
aprecia una base más reducida porque se reducen los nacimientos durante la Guerra Civil. Entre los
25 y 39 años a la sobremortalidad de la guerra.
En la pirámide de 1991, la mortalidad de la guerra se refleja en las edades entre los 72-82 años. La
gripe del año 18, en las generaciones que ahora superan los 70 años, el déficit de nacimientos de la
guerra entre los 50-55 años. La reducción de la base muestra el descenso de la fecundidad a partir
de 1977.
En la pirámide de 2001 se aprecia:
disminución de efectivos entre 0-15 años por reducción de la fecundidad engrosamiento de
efectivos entre 25 a 34 años por inmigración de población extranjera
La población española va camino al envejecimiento. El fenómeno es interesante por las
consecuencias sociales y económicas: incremento de recursos sanitarios y hospitalarios, mejora de
servicios sociales y aumento del coste de las pensiones.
Sociales: estado civil, formación. Analiza cómo se distribuye la población por estado civil, algo
importante por la influencia que tiene sobre la fecundidad y sobre la formación o ruptura de hogares
y familias.
Los datos del último censo indican descenso de población soltera, frente al crecimiento de casados y
separados y divorciados.
El descenso de la fecundidad a partir de 1970 es la causa de la menor cantidad de población joven y
por tanto de población célibe. La mayor parte de solteros está entre los 20 y 50 años, a edades
superiores, la soltería está más generalizada entre las mujeres.
Otro dato es el aumento de separados y divorciados debido al cambio social tan fuerte
experimentado en España, que evoluciona hacia una sociedad más laica y liberal.
El descenso de la tasa de nupcialidad en España es similar a la media europea. El aumento de la
población casada de los últimos años es coyuntural, consecuencia del crecimiento poblacional y del
engrosamiento de la población adulta.
Económicas: profesión, actividad, paro La economía de un país y su estabilidad política y social
dependen de las condiciones de su población en condiciones para trabajar. Esta información se
recoge hoy en la Encuesta de Población Activa.
La fuerza de trabajo o población activa ha ido aumentando desde 1900 siendo especialmente
importante desde 1981 por la importancia de la población adulta y por la incorporación de la mujer
al mundo laboral. En 2020 la tasa de población activa ha bajado al 58,19% por la actual crisis del
covid-19, aunque gracias a las vacunas ha aumentado en el tercer trimestre de 2021 a 59,14%.
La distribución de población activa por edades refleja un fuerte peso entre los 25-54 años, el 75% se
consideran activos, frente al 15% del grupo de 55 años y más.
Según el sexo, la diferencia es apreciable. En el tercer trimestre de 2021, la tasa estaba en 64,31%
para los hombres frente al 54,25% para las mujeres.
Según las comunidades autónomas, en 2020 las de mayor tasa de actividad son Madrid (63,33%),
Baleares (61,79%) y Cataluña (61,16%). Por lo bajo destacan Asturias (50,18%), Galicia (52,30%),
Cantabria (54,12%) y Castilla-León (54,21%), que sufren los efectos de la emigración y el

envejecimiento de sus poblaciones.
A partir de los años 70, la crisis, las reconversiones industriales y la incorporación de la mujer al
trabajo hacen elevarse las tasas de paro. Actualmente la tasa de paro es el 16,36% en el tercer
trimestre de 2021, incrementada por la actual crisis provocada por el covid-19. El fenómeno afecta
desigualmente a las comunidades autónomas, siendo en 2020 más baja en el País Vasco (9,96%) y
más alta en Andalucía (22,74%). Afecta a activos del sector agrario y de la construcción y más a
mujeres (16,36%) que a hombres (12,97%) en el 3ª trimestre de 2021.
La tasa de actividad española es una de las más bajas de la U.E.
Por sectores económicos el país ha sufrido un profundo cambio en el s.XX . Hay un más alto
porcentaje de población dedicada al comercio y los servicios, menos a la industria y poco a la
agricultura. La característica más sobresaliente ha sido la progresiva terciarización de la población,
además de la mayor diversificación de la actividad productiva; importancia de nuevas actividades
(informática, telecomunicaciones,...) aumento de actividades relacionadas con servicios personales
y con empresas...
Es importante conocer las perspectivas de futuro de nuestra población. Son las siguientes:
- Crecimiento moderado de la población seguido de un descenso
- Incremento de población anciana.
- La fecundidad se seguirá reduciendo.
- En mortalidad, la mujer mantiene la superioridad biológica
- En migraciones. Se amplían los flujos intraprovinciales y se reducen los interprovinciales. La
inmigración extranjera no seguirá creciendo
- Progresivo envejecimiento de la población

7. El espacio urbano

Vocabulario sobre el espacio urbano
Área metropolitana:
Casco histórico:
Conurbación:
Emplazamiento urbano:
Ensanche urbano:
Funciones urbanas:
Gentrificación:
Morfología urbana:
Plan General de Ordenación Municipal:
Plano urbano:
Red urbana:
Suburbanización:

7. EL ESPACIO URBANO


1. CONCEPTO DE CIUDAD
Aproximarnos al concepto de ciudad no es fácil. Según el I.N.E. una ciudad es un espacio que cuenta con más de 10.000 habitantes. Este criterio numérico a la hora de definir la ciudad puede complementarse con otros criterios cualitativos como:
1. Criterios morfológicos: considera el aspecto de la ciudad: poblamiento concentrado, predominio de la vivienda colectiva y en altura, alta densidad de edificación y de población, etc.
2. Criterios sociológicos: mayor diversidad social y privacidad.
3. Criterios funcionales: actividades económicas centradas en la industria y los servicios
4. Criterios espaciales: como es la capacidad de influir en la organización del espacio (otros núcleos de población y ciudades).
2. EL PROCESO DE URBANIZACIÓN
El proceso de urbanización es la progresiva concentración en la ciudad de la población, las actividades económicas principales y las innovaciones, que posteriormente se difunden hacia su entorno.
PRINCIPALES ETAPAS DEL PROCESO DE URBANIZACIÓN EN ESPAÑA.
En España se diferencian tres etapas en este proceso: preindustrial, industrial y postindustrial.
2.1. LA URBANIZACIÓN PREINDUSTRIAL
Comprende desde el origen de las ciudades hasta el inicio de la industrialización en el siglo XIX. La tasa de urbanización, o porcentaje de población urbana, no superaba el 10%. Los factores que propician la creación y desarrollo de los entornos urbanos son muy diversos: estratégicos-militares (la ciudad controlaba el territorio); político-administrativos (era sede del poder político y la base para organizar el territorio); económicos (controlaba los recursos del entorno y desarrollaba actividades comerciales y artesanales); religiosos (era sede del poder religioso) y culturales (albergaba los centros culturales y educativos). En el ámbito espacial, el área urbanizada era reducida y se diferenciaba claramente del espacio rural circundante, del que solía separarse mediante una muralla.
2.1.1. Las etapas del proceso de urbanización preindustrial se desarrollaron en las Edades Antigua, Media y Moderna:
2.1.1.1. Edad Antigua: las primeras ciudades aparecieron ligadas a la colonización de los fenicios y los griegos, por lo que se localizan en la periferia de la península, ya que fundamentalmente los orígenes se deben a razones comerciales (Malaca, Gadir, etc.).
La romanización, iniciada en el siglo III a.C., supuso la fundación de numerosas ciudades, como Barcelona, Tarragona, Sevilla, Mérida, o Zaragoza. Sus funciones eran político-militares, administrativas y económicas. Los romanos crearon un modelo

propio de ciudad, implantando un trazado urbano de carácter regular configurado a partir de dos ejes que se cortaban perpendicularmente: el cardo (de orientación norte-sur) y el decumano (de orientación este-oeste). En el corte de ambos ejes se localizaba el foro, donde se encontraban los principales edificios públicos. Además, los romanos crearon una red urbana unida por vías de comunicación (calzadas) para facilitar el control comercial y militar del territorio.
2.1.1.2. Edad Media: se desarrollaron dos modelos distintos de ciudades:
2.1.1.2.1. Las ciudades musulmanas se desarrollan en la mitad sur peninsular (Sevilla, Córdoba, Toledo, etc.) que sufren un importante proceso de revitalización. Las funciones que desempeñan estas ciudades son principalmente políticas, comerciales y religiosas. El plano característico es irregular, con calles muy estrechas y tortuosas.
2.1.1.2.2. Las ciudades cristianas se desarrollan en la mitad norte y denotan una clara función defensiva y religiosa (son características las iglesias y las murallas).
2.1.1.3. Edad Moderna: es una etapa de vaivenes en función de la situación demográfica, económica y política. Como elementos significativos de la morfología urbana de esta época destacan la introducción de la plaza mayor y la creación de palacios que embellecen las ciudades.
2.2. LA URBANIZACIÓN INDUSTRIAL
Comprende desde el inicio de la industrialización en el siglo XIX hasta la crisis económica de 1975. La tasa de urbanización experimentó un gran crecimiento, pues el incremento de la población urbana superó al de la población rural. Entre las causas que propician este cambio, además del incremento de la población, destaca por la instalación de las fábricas en las ciudades, que provocará un masivo traslado de población del campo a la ciudad. A ello se le une la nueva configuración provincial, que potencia la centralización de servicios públicos y el desarrollo de nuevas redes de transportes como el ferrocarril.
Para adaptarse a las nuevas circunstancias, las ciudades comienzan a transformarse, surgiendo nuevos espacios en la ciudad (que favorecen el derrumbamiento de las murallas) como el ensanche burgués, los barrios de obreros, las áreas industriales y los barrios ajardinados.
a) El ensanche burgués es una de las aportaciones más interesantes del urbanismo español de esta época. Surgen alrededor del centro urbano pretendiendo satisfacer las necesidades de viviendas de la burguesía. El ensanche se desarrolla en un plano regular con calles anchas y muy acondicionadas, provocando el derrumbamiento de las murallas. La trama era de baja densidad en manzanas abiertas por uno o dos lados y con extensos espacios ocupados por jardines. Con el paso del tiempo la trama se densificó al edificarse las manzanas por los cuatro lados y construirse muchas de las destinadas a parques, además de sustituirse las villas burguesas y casas modestas por bloques de pisos. Destacan los ensanches de Barcelona,
Destacan los ensanches de Barcelona,
3
proyectado por Ildefonso Cerdá (1859) y de Madrid (por José María de Castro en 1860).
b) Alrededor del ensanche y cercano a las nuevas fábricas se van creando los barrios obreros. Dan cobijo a los inmigrantes que proceden del campo con viviendas de mala calidad y planos irregulares.
c) Las zonas industriales que albergan a las fábricas van surgiendo cerca de las principales vías de comunicación (ferrocarriles, puertos, etc.).
d) Los Barrios-jardín se crearon a finales del siglo XIX por la difusión de las ideas naturalistas (acercar el campo a la ciudad) e higienistas (efectos positivos del sol y el aire libre sobre la salud), que se concretaron en los barrios jardín y en ciertos proyectos, como la Ciudad Lineal de Arturo Soria, en Madrid.
• La ciudad-jardín dio lugar a barrios-jardín de vivienda unifamiliar. Se instalan en la periferia y adoptan un plano regular, trama abierta y viviendas unifamiliares monótonas, de reducido tamaño y con pequeños jardines.
• La Ciudad Lineal está inspirada en unas ideas similares. Arturo Soria concibió este proyecto como una gran calle de 40 metros de anchura, bordeada de manzanas formadas por casas unifamiliares con huerto y jardín. Por ella discurrían los servicios básicos (agua, alcantarillado, electricidad) y el transporte (ferrocarriles y tranvía). En las estaciones se planearon centros sociales comunitarios, comercios y servicios públicos. Además se quiso superar la segregación social incluyendo viviendas de distinto nivel y precio, aunque apenas se instalaron obreros en ellas.
Dentro de esta etapa industrial hay que destacar la de mayor construcción y desarrollo en las ciudades que son los años 50 y 60 que se caracterizaron por un espectacular incremento de la población y un gran desarrollo económico fruto de la plena industrialización y del arranque turístico. Durante estos años se vive una transformación importante en la ciudad:
El centro urbano se transforma aumentándose la verticalización de los edificios con una trama más compacta. Hay un abandono definitivo de las clases más pudientes que se había iniciado con el arranque industrializador. Se produce un derrumbamiento de buena parte del patrimonio artístico-histórico. El centro deja de ser un lugar residencial para pasar a ser un centro de negocios con actividades terciarias (CBD central business district).
Surge la franja periurbana, es decir, la periferia comienza a tener una variedad considerable en los usos del suelo. En el plano residencial aparecen los barrios de chabolas (viviendas autoconstruidas de mala calidad) y los barrios de promoción oficial que son viviendas subvencionadas con una calidad media-baja. También en esta periferia se construyen los polígonos de viviendas privadas que son grupos de viviendas homogéneas por clase social tanto en altura, calidad como en servicios básicos. Finalmente, comienzan a aparecer las segundas viviendas fruto del desarrollo económico del país.
Con respecto al plano industrial, comienzan a agruparse las industrias en los polígonos industriales, que se caracterizan por una escasa planificación.
Finalmente, en esta franja periurbana aparecen las áreas de equipamiento, zonas donde comienzan a aparecer los centros comerciales, centros sanitarios, centros administrativos, etc.
2.3. LA URBANIZACIÓN POSTINDUSTRIAL
La crisis de 1975 introdujo cambios en el proceso de urbanización, consolidados desde 1980, dando paso a una nueva etapa conocida como urbanización postindustrial.
La tasa de urbanización desacelera su crecimiento (El porcentaje actual es del 79%) y se produce la desindustrialización y declive de ciudades afectadas por la crisis de 1975 (eje cantábrico). Cambian los factores de la urbanización:
- La industria deja de ser el factor clave de crecimiento de las ciudades pasando a ser los servicios el motor económico y principal factor de urbanización.
- Dispersión de la urbanización o urbanización difusa: nueva tendencia de dispersión de la producción industrial en el espacio gracias a la mejora en las comunicaciones, por la difusión de actividades económicas y de población hacia espacios que ofrecen un suelo más abundante y barato. La saturación de las grandes ciudades hace que crezcan ciudades cercanas como Guadalajara, Segovia, etc.
En la estructura urbana se producen una serie de modificaciones importantes:
a) Con respecto al centro urbano se produce una revitalización importante potenciándose la peatonalización, rehabilitación de edificios y viviendas y regreso a usos tradicionales. Ello hace que poco a poco el uso residencial vaya en aumento, ganando a clases sociales más adineradas. A pesar de ello el uso que prevalece es el de negocios y comercial.
b) El ensanche sigue el proceso de verticalización y aumento de su densificación.
c) Las zonas industriales ganan en planificación y ordenación, apareciendo los parques tecnológicos.
d) En la periferia residencial comienzan a desaparecer los barrios de chabolas, siendo sustituidos por viviendas sociales, subvencionadas y destinadas a familias con muy pocos recursos. Surgen las viviendas de protección oficial, también
subvencionadas, aunque de propiedad privada. Por último, agrupados por clases sociales se van desarrollando las viviendas de promoción privada.
3. MORFOLOGÍA Y ESTRUCTURA DE LA CIUDAD EN ESPAÑA
3.1. PRINCIPALES RASGOS MORFOLÓGICOS DE LA CIUDAD EN ESPAÑA.
La morfología es al aspecto externo que presenta la ciudad. Está influida por factores como el emplazamiento y la situación urbana, el plano, la construcción y los usos del suelo.
-Emplazamiento. Espacio concreto sobre el que se asienta la ciudad. El emplazamiento elegido depende de la función para la que la ciudad se crea y de las condiciones naturales más favorables para esa función.
Existen varios tipos de emplazamientos:
1. Ríos. Es el más frecuentemente elegido para el abastecimiento de agua y por su valor militar y comercial.
2. Colinas. Las ciudades aquí emplazadas buscaban una mejor defensa militar, evitar inundaciones o zonas insalubres o pantanosas.
3. Relieves costeros. Buscan buenas condiciones para establecer fortificaciones militares o controlar una ruta marítima.
No siempre el emplazamiento original es el idóneo para las necesidades actuales, por haber desaparecido la función para la que se creó o por el crecimiento que han experimentado.
-Situación. Es la ubicación de la ciudad en relación con un espacio geográfico más amplio del que depende y al que organiza.
-Plano. El plano es el conjunto formado por las superficies construidas y libres de la ciudad. Nos muestra el desarrollo de la ciudad a lo largo de la historia. Existen tres tipos de planos:
- Plano desordenado o irregular: Propio de muchas ciudades medievales, especialmente las musulmanas, aunque también es frecuente en las ciudades cristianas. No obedecen a ningún plan preconcebido, sino a un crecimiento espontáneo. Tiene aspecto anárquico. Las calles no tienen orden fijo, son sinuosas y estrechas, generando sensación de laberinto. Constituyen los cascos históricos de muchas ciudades actuales.
-Plano radiocéntrico: Este tipo de plano es el resultado de un crecimiento urbano a partir de un núcleo central de donde parten vías radiales cortadas por otras que forman anillos en torno al centro. Puede ser regular o irregular. Ciudad de este tipo es Vitoria.
-Plano en cuadrícula: También llamado ortogonal o en damero. Las calles se cortan perpendicularmente formando un damero. Es el más extendido porque se ha usado a lo largo de la historia y por distintas civilizaciones. Obedece a una planificación.

-Construcción: Que incluye la trama y la edificación
-Trama. Es la disposición de los edificios en la ciudad. Puede ser cerrada (si los edificios se disponen unos frente a otros) o abierta (si entre los edificios hay amplios espacios libres)
-Edificación. Que puede ser colectiva y en altura (bloques de pisos) o individual (viviendas exentas o adosadas)
-Usos del suelo utilizaciones del espacio urbano (comercial, residencial, industrial…)
3.2. LA ESTRUCTURA URBANA: LOS USOS DEL ESPACIO EN EL INTERIOR DE LA CIUDAD.
La estructura urbana es la organización de la ciudad en diferentes áreas caracterizadas por su morfología y funciones. A lo largo de la historia han variado notablemente debido a legislaciones urbanísticas, cambios en el paisaje de las ciudades, políticas de rehabilitación-conservación-reorientación y el desarrollo intenso de las periferias.
Actualmente en las ciudades españolas podemos encontrarnos al casco antiguo, correspondiente a la urbanización preindustrial; el ensanche de la época industrial y la periferia actual. Sin embargo, la intensidad de la urbanización de algunos lugares ha llevado a conectar a otros núcleos de población dando lugar a las aglomeraciones urbanas (Áreas metropolitanas, Conurbación, Regiones Urbanas…)
En la actualidad, de manera genérica, nuestras ciudades quedan divididas en las siguientes áreas:
El Centro Histórico, Casco Antiguo o ciudad preindustrial.


Es la parte más antigua de la ciudad. Su trazado y construcción evidencian la huella del pasado. Solían tener un plano irregular y estar rodeados de murallas. En él se localizan los edificios, monumentos…más representativos de la ciudad. La población residente es escasa y de edad avanzada. Desde mediados del siglo XX se fueron convirtiendo en Centros de Negocios (CBD) concentrando la mayoría de actividades de servicios (comercios, bancos, seguros, administración pública…) Destacan en la actualidad las políticas de rehabilitación de edificios y viviendas tratando de revitalizar residencialmente este espacio.
El Ensanche burgués.
Es un espacio nuevo que surge alrededor del centro urbano pretendiendo satisfacer las necesidades de viviendas de la burguesía, aunque también de negocios, especialmente su parte más cercana al centro. Se desarrolla en un plano regular con calles anchas y muy acondicionadas, lo que provoca el derrumbamiento de las murallas.
Entre las experiencias más importantes que se llevaron a cabo destacan los planes de ensanche de Madrid (Plan de José María de Castro), de Barcelona (Plan de Ildefonso Cerdá, aprobado en 1860), o de Bilbao.
Los barrios obreros e industriales.
Se desarrollan cercanos a las instalaciones industriales del extrarradio y adoptaron un plano irregular. Dan cobijo a los inmigrantes que proceden del campo con viviendas de mala calidad.
Los barrios-jardín.
Se crearon a finales del siglo XIX y en el primer tercio del siglo XX. Son el resultado en España de las ideas naturalistas (acercamiento a la naturaleza) e higienistas.

Áreas residenciales (Periferia).
La expansión de nuestras ciudades a partir de los años 50 ha dado lugar a la formación de áreas residenciales ocupadas por grupos sociales de diferentes niveles de renta. Las características de la construcción y la calidad de las urbanizaciones reflejan las distintas épocas en la que se construyeron y el desigual poder adquisitivo de sus residentes. Las tipologías son muy variadas: manzanas cerradas o abiertas, colonias de casas baratas desde el primer tercio del siglo XX, polígonos residenciales de bloques y torres de los años 50 y 60, viviendas unifamiliares en las recientes periferias…
Áreas comerciales (Periferia).
Gran parte de los habitantes de las ciudades desarrolladas se dedican a funciones de servicios, entre las que se incluye el comercio, hoteles, bares, agencias de viaje,… Las funciones comerciales se distribuyen por la ciudad agrupándose en áreas concretas, en función de la facilidad para llegar a ellas. En la actualidad, existe la tendencia a concentrar estas áreas en zonas con buenas comunicaciones y aparcamientos, grandes cadenas de hipermercados que atraen a la población. Estas zonas se sitúan en las afueras de la ciudad.
Áreas industriales (Periferia)
Las ciudades han ejercido siempre atracción para la localización industrial por varios factores:
1. Son importantes mercados por la alta densidad de población
2. Mano de obra abundante
3. Proximidad de otras industrias que pueden ser complementarias
Actualmente solo las industrias pequeñas y que no son molestas para los vecinos permanecen en los barrios del centro. Las que necesitan mucha materia prima, abundante energía o contaminan se alejan del centro y se sitúan en la periferia donde se han creado polígonos industriales y parques tecnológicos. La localización en estos polígonos se debe al precio del suelo, el espacio y la red de comunicaciones.
Zonas de esparcimiento (Periferia)

Son aquellos espacios reservados al ocio y la cultura. Surgen para solucionar los problemas de la vida urbana y laboral (estrés, angustias, depresiones…). Lo constituyen elementos tales como los museos, bibliotecas, paseos, recintos para espectáculos, bares, instalaciones deportivas, etc. Algunos están diseminados por el centro urbano, otros están en zonas periféricas. Su distribución es muy heterogénea dependiendo del tipo de ciudad y de la disponibilidad de suelo que posean.
El desarrollo de zonas verdes y parques urbanos y metropolitanos se dedican a paliar la falta de infraestructuras para el ocio y el descanso. Franja rural-urbana (Periferia)
Se caracteriza por la mezcla de usos urbanos y rurales. Perviven algunos campos de cultivo, mientras que otros están abandonados a la espera de ocupación por usos más rentables del suelo, como los residenciales o industriales; proliferan también nuevas urbanizaciones con vivendas unifamiliares con espacios verdes y jardines.
La característica es que los pobladores están en contacto directo con la naturaleza, la ausencia de contaminación atmosférica y acústica y que actúa como redistribución de la población hacia las zonas de influencia de las ciudades en libramiento del espacio urbano propiamente dicho.
PROBLEMAS EN LA CIUDAD ACTUAL.
Las ciudades españolas y especialmente las aglomeraciones urbanas, presentan numerosos problemas tales como:
a) Densificación demográfica y constructiva en determinadas zonas de la ciudad.
b) Encarecimiento del precio o alquiler de viviendas.
c) Falta de abastecimientos y equipamientos
d) Ordenación del tráfico y el transporte
e) Delincuencia y marginalidad
f) Problemas ambientales (contaminación, ruido, producción de residuos, desaparición de espacios verdes…)
4. EL SISTEMA INTERURBANO: JERAQUÍA, FUNCIONES Y ZONAS DE INFLUENCIA.
Las ciudades se organizan de forma jerárquica sobre el territorio en función de su tamaño demográfico, sus funciones, la extensión del área de influencia y las relaciones que mantienen con las demás.
En el sistema urbano español se diferencian los siguientes niveles de jerarquía:
1) Metrópolis nacionales. Forman el primer nivel jerárquico; en él se encuentran Madrid y Barcelona, aglomeraciones que superan los tres millones de habitantes. Ejercen su influencia sobre todo el territorio nacional y se relacionan con otras metrópolis internacionales, enlazando el sistema urbano español con el sistema europeo y mundial. Cuentan con las funciones más diversificadas: concentran las sedes de las grandes empresas nacionales y multinacionales, poseen industrias de alta tecnología y ofrecen servicios muy especializados (financieros, de gestión, innovación, cultura y esparcimiento).
2) Metrópolis regionales. Este nivel lo integran ciudades como Valencia, Sevilla, Málaga, Bilbao y Zaragoza. Su población oscila entre 500.000 y 1.500.000
habitantes y su influencia se extiende fundamentalmente al ámbito regional, pero estas metrópolis mantienen lazos intensos con las nacionales. Cuentan con funciones diversificadas industriales y terciarias y ofrecen numerosos servicios especializados.
3) Metrópolis subregionales o regionales de segundo orden. En este nivel se encuentran ciudades como Murcia, Alicante, Granada, Santander, etc. Con una población comprendida entre los 250.000 y los 500.000 habitantes, cuentan también con funciones bastante diversificadas y algunos servicios especializados (universidad), pero de influencia subregional.
4) Ciudades medias. Engloba capitales de provincia y ciudades que conocen un dinamismo económico no incluidas en los apartados anteriores, como León, Albacete o Badajoz. Con una población comprendida entre los 50.000 y 250.000 habitantes. Sus funciones son menos diversificadas y se centran en servicios comerciales, administrativos y sociales de ámbito provincial. Son puntos terminales de una densa red de autobuses que las relaciona con los pueblos próximos.
5) Ciudades pequeñas. Tienen una población entre 50.000 y 10.000 habitantes, como Soria, Teruel y Astorga. Sus funciones son reducidas y poco especializadas, aunque pueden contar con algunos equipamientos de cierta especialización (educativos y sanitarios). Son nodos de transporte para la comarca y su área de influencia es comarcal.
El modelo de sistema urbano español es un modelo concentrado y polarizado, en el que las grandes áreas metropolitanas concentran población y actividad económica, además de centros de decisión, investigación e innovación tecnológica.
La función de la ciudad es la actividad principal que se realiza en ella y que sirve para relacionarla con el territorio circundante. Las personas que viven en ellas son las que, con sus diferentes empleos, definen la función general de la ciudad. Estas funciones son las que justifican la existencia de una ciudad en dicho emplazamiento y su situación.
a. Función primaria: cuando la mayoría de actividades económicas corresponden al sector primario. Se localizan principalmente en Andalucía, Murcia, Valencia y Asturias.
b. Función secundaria: más especializadas en industria. Se localizan en País Vasco, Cataluña y las áreas metropolitanas.
c. Función terciaria: especializadas en servicios y prácticamente se encuentran recogidas la mayoría de las capitales de provincia.
En cuanto al área de influencia urbana, diremos que entre un núcleo urbano y su territorio circundante se establecen múltiples lazos, que corresponden a las distintas formas de relación. Estos vínculos se superponen y combinan, y el conjunto representa el área de influencia, que se extiende hasta donde penetran las distintas formas de relación con la ciudad.
El área de influencia (hinterland) se puede definir como el territorio organizado por una ciudad y que está vinculado socio-económicamente a ella. En el área de influencia juega un papel decisivo la distancia, de modo que la intensidad de los flujos de relación decae
al alejarnos del núcleo urbano hacia la periferia del área. Sus límites son fluidos, ya que, sobre las márgenes, las poblaciones se reparten entre varios centros que compiten entre sí, siguiendo el modelo que en su momento desarrolló Chrystaller.
5. PRINCIPALES ÁREAS Y EJES URBANOS
Las distintas categorías de ciudades se distribuyen en el espacio formando agrupamientos o ejes urbanos.
El sistema urbano peninsular se caracteriza por la localización en el centro de la mayor aglomeración urbana del país, Madrid, rodeada por ejes urbanos periféricos y por un interior poco urbanizado, sin ejes integrados.
1) Madrid. Su situación central dentro del sistema de infraestructuras le confiere una posición de conexión entre varios ejes. Es el núcleo urbano principal de España, tiene un gran peso dentro del sistema económico español, aunque sufre problemas de congestión; por ello, está extendiendo su área de influencia a las provincias limítrofes.
2) Los ejes urbanos periféricos se disponen de forma semianular en torno a la capital:
a) Eje mediterráneo o levantino. Se extiende de Girona a Murcia, conecta con los ejes del Ebro (desde Tarragona); con Madrid (a través de Albacete); con Andalucía (a través de Granada), y con Baleares (desde Valencia y Barcelona. Es uno de los que tiene mayor potencial de desarrollo. Está plenamente consolidado desde el punto de vista de la red urbana, su nivel de urbanización es muy elevado, con un fuerte peso de la construcción y el turismo. Presenta una estructura económica muy diversificada: industrial, terciaria, agrícola, etc.
b) Eje del Ebro. Discurre desde Bilbao hasta Tarragona, tiene como ciudad principal a Zaragoza. Es un eje dinámico, con equilibrio entre la industria y los servicios, especialmente los relacionados con su posición de intermediación (transporte, logística, distribución), dado que enlaza los ejes cantábrico y mediterráneo. Además, mantiene importantes relaciones con Madrid.
c) El eje cantábrico es un eje discontinuo que incluye el triángulo asturiano (Oviedo-Gijón-Avilés); Santander; y el triángulo vasco (Bilbao-Donostia/San Sebastián-Vitoria/Gasteiz). Se encuentra en fase de ajuste, con progresiva pérdida de la preeminencia de la industria madura e implantación de nuevas actividades. Se relaciona con ciudades próximas del interior (León, Burgos y Logroño) y trata de incrementar sus conexiones con otros ejes: Asturias con Andalucía (a través de la Ruta de la Plata) y el País Vasco con el eje del Ebro.
d) Eje atlántico gallego. Concentra la mayor parte del sector productivo gallego abarcando desde Ferrol hasta Vigo con ramificaciones hacia el interior gallego (Ourense y Lugo) y trata de mejorar sus vinculaciones con Madrid y con el eje cantábrico. Está especializado en el comercio y el transporte.
e) Eje andaluz. Cuenta con un desdoble importante, por una parte el eje litoral, entre Almería y Huelva, es un eje dinámico especializado en el turismo, el comercio, la agricultura tecnificada, o las industrias básicas; y se relaciona con el



eje mediterráneo y con África; y por otra el eje del valle del Guadalquivir o eje interior, entre la costa atlántica y Jaén, es un eje menos dinámico especializado en actividades agrarias, industrias locales y turismo. Se relaciona con Madrid (a través de Sevilla) y con el incipiente eje extremeño.
3) El interior peninsular carece de ejes urbanos integrados. Predominan las pequeñas ciudades especializadas en actividades tradicionales, siendo las más destacadas las capitales provinciales. No obstante, se están constituyendo ejes incipientes a lo largo de las nuevas infraestructuras de transporte, cuyas ciudades se benefician de la difusión de actividades desde las grandes aglomeraciones. Es el caso del eje Madrid-Albacete-Valencia/Alicante; del eje diagonal Badajoz-Madrid-Zaragoza-Barcelona, y del eje Madrid-Valladolid-A Coruña/Oviedo-Gijón.
En las islas Baleares y Canarias, la formación de ejes urbanos se ve dificultada por la fragmentación territorial en islas. Las ciudades más destacadas son las capitales autonómicas, especializadas en actividades turísticas. Las relaciones con el sistema urbano peninsular tienen lugar sobre todo con Madrid; y con Valencia y Barcelona en el caso de Baleares. Por su parte, las ciudades de Ceuta y Melilla, especializadas en actividades terciarias, conectan sobre todo con las ciudades andaluzas.