viernes, 28 de abril de 2017

13. El arte gótico. Historia del Arte. Editorial Vicens Vives, 2016/2023

13. ARTE GÓTICO

 

 

1. REFERENTES HISTÓRICOS

En el siglo XII, feudalismo, religión y monarquía marcaron las pautas de una sociedad que, gracias al crecimiento demográfico y al perfeccionamiento de los métodos agrícolas y comerciales, inició un período de expansión con un claro objetivo unificador y universalista.

Este proceso de crecimiento y de mejora culminó a lo largo del siglo XIII, momento en el que se inició una etapa de prosperidad económica y comercial que posibilitó el auge de los burgos y ciudades y la aparición de una nueva clase social, la burguesía, cuyo poder vino precedido del enriquecimiento mercantil.

Este nuevo grupo social de influencia urbana facilitó que la cultura, hasta entonces controlada por los monasterios rurales, pasara a manos de las órdenes mendicantes de las ciudades. Estas órdenes (franciscanos y dominicos) crearon escuelas y universidades que se convirtieron en grandes centros culturales y de enseñanza.

La expansión económica de los siglos anteriores se vio interrumpida a mediados del siglo XIV por la crisis de la Baja Edad Media. El hambre, las guerras y las epidemias (Peste Negra de 1348) fueron las causas del descalabro demográfico y económico de las ciudades europeas. Los cambios afectaron también la vivencia religiosa, y la vertiente espiritual e intangible de la religión fue sustituida por una vivencia de la fe más sentimental y humana. Este cambio se reflejó de manera muy evidente en la creación escultórica y pictórica y en el arte en general.

Paralelamente, se inició una nueva corriente de pensamiento, el Humanismo, que dio lugar a una visión del mundo basada, ante todo, en la experiencia individual del ser humano y en la reflexión crítica, dos de los pilares fundamentales sobre los cuales se edificó la época renacentista.

 

2. LOCALIZACIÓN Y EVOLUCIÓN ARTÍSTICA

El arte gótico se gestó en la Isla de Francia (París y sus alrededores), desde donde se extendió por la Europa occidental, y fue asimilado y adaptado en grados variables por cada país.

Aunque en líneas generales el arte gótico quedó fijado entre mediados del siglo XII y las primeras décadas del siglo XIV, es preciso señalar que en Italia, a principios del siglo XV, el Gótico fue sustituido por el Renacimiento, mientras que en Inglaterra, en España y en Portugal la tradición gótica continuó a lo largo del siglo XV y durante los primeros años del siglo XVI. Generalmente, los historiadores dividen la evolución cronológica de la arquitectura gótica en tres grandes ciclos:

a) Período inicial (segunda mitad del siglo XII y principios del siglo XIII), en el que, partiendo de los modelos románicos, se registra la evolución hacia la configuración de las nuevas formas góticas.

b) Período clásico o de plenitud (siglos XIII y XIV), considerado la etapa clásica y de expansión de dichas formas.

c) Período final o flamígero (siglo XV e inicios del XVI), en el que se pierde la armonía formal de la etapa anterior, que es sustituida por una exuberancia ornamental.

 

3. CARACTERÍSTICAS GENERALES

El término "gótico" fue introducido a mediados del siglo XVI por los artistas renacentistas. Éstos utilizaban peyorativamente dicha calificación para referirse a un tipo de arquitectura medieval que condenaban y atacaban por parecerles "bárbara" e inferior, puesto que consideraban, erróneamente, que se trataba de un arte inventado por las tribus godas, causantes de la destrucción y el olvido de la cultura clásica.

Esta idea de superioridad del Renacimiento estuvo vigente durante siglos, y el arte medieval fue tratado despectivamente hasta la llegada, en el siglo XIX, del Romanticismo germánico que reivindicó la tradición gótica como parte importante de la cultura nacional y europea. Fue entonces cuando se definió el "estilo gótico", que servía para referenciar a la arquitectura, y también al resto de las artes de la misma época.

Aun así, el arte gótico, desarrollado fundamentalmente en el ámbito urbano, tuvo en la arquitectura su principal expresión artística. Entre los numerosos edificios que se crearon para cubrir las nuevas necesidades de las ciudades, las catedrales fueron, sin duda alguna, las construcciones más importantes. Éstas se convirtieron en el motivo principal de orgullo para las ciudades que las tenían. El sentido ascensional de sus formas y la intensa luminosidad del interior pretendían crear el espacio ideal para acercarse a Dios. Esta proximidad entre la divinidad y los hombres también se acentuó en la escultura y la pintura, dos artes subordinadas a la arquitectura.

 

A pesar de que en la escultura y la pintura se mantuvo la preeminencia de la temática religiosa, ésta es tratada con trazos más suaves y con una definición de las figuras y de las escenas que, en general, son mucho más naturalistas y menos distantes que las del Románico. Además, debido a la aparición de la burguesía como consumidor de arte, empieza a ser frecuente la temática profana.

 

-La Virgen Blanca (s. XIII), en el parteluz de la portada occidental de la catedral de León. En el Gótico desaparece la rigidez, y en la sonrisa y ternura de las figuras hay ya humanidad y naturalismo.

 

-Catedral de Colonia (s. XIII-XIX), Alemania. Su construcción sigue el modelo francés (se inspira en la catedral de Amiens). Es una de las iglesias más altas del mundo.

 

-AMBROGIO LORENZETTI: El buen gobierno (1338), Ayuntamiento de Siena. En estas pinturas al fresco el autor realiza un retrato fiel de cómo era la vida diaria de una ciudad medieval en el siglo XIV.

 

4. LA ARQUITECTURA

La catedral se convirtió en el edificio paradigmático de la arquitectura gótica y el modelo francés fue su expresión más genuina.

 

Elementos arquitectónicos principales

La nueva espiritualidad religiosa de la época y las innovaciones técnicas y constructivas permitieron levantar edificios más altos y muy luminosos. Los elementos que hicieron posible este cambio fueron fundamentalmente el arco apuntado u ojival, más ligero que el de medio punto, y la bóveda de crucería, que resulta del cruce de dos arcos ojivales; esta estructura permitía descargar el peso directamente sobre las columnas y pilares, y liberaba así al muro de la función de soporte.

Gracias a esos dos elementos, los arquitectos pudieron abrir grandes ventanales, que fueron ricamente ornamentados con vidrieras de colores. La mayor altura y amplitud de las naves, el aligeramiento de los muros obligó a reforzar exteriormente la estructura del edificio. Esto se consiguió con un complejo sistema de arbotantes y contrafuertes que compensaban el peso de las bóvedas interiores.

En cuanto a la planta, la catedral gótica presenta una organización muy característica:

a) Tres o cinco naves longitudinales; la central, más alta y más amplia.

b) Cabecera con un transepto más corto.

c) El deambulatorio o girola, circundado de capillas radiales.

El alzado interior se divide en tres niveles: las arcadas, que dan acceso a las naves laterales; el triforio, un pasadizo de estrechas arquerías; y el claristorio, un cuerpo superior con ventanales.

En el exterior, el elemento más destacado es la fachada occidental, flanqueada por dos altas torres.

En su estructura generalmente se distinguen varias franjas horizontales superpuestas. En la parte inferior, y correspondiéndose en número con las naves interiores, se hallan las portadas, decoradas con una rica ornamentación escultórica. Encima de las portadas, y no siempre en el mismo orden, suele haber un cuerpo de arcadas, un gran rosetón y un triforio decorado con esculturas. Esta estructura, además, se repite en las fachadas del transepto.

Otros elementos destacados del exterior son la cubierta a dos aguas que cubre las bóvedas interiores, y el cimborrio que en ocasiones corona el crucero. Los otros elementos arquitectónicos destacados -agujas y pináculos de forma piramidal o cónica, que coronan la cima de las torres, y los gabletes o acabados en punta a modo de frontón-acentúan la verticalidad de los edificios.

En la evolución de la arquitectura gótica es preciso diferenciar entre los edificios religiosos (principalmente las catedrales) y los edificios civiles, que adquirieron cada vez mayor importancia como consecuencia del gran desarrollo de la sociedad civil a partir de los siglos XII y XIII, cuando las ciudades se convirtieron en grandes centros sociales, políticos y económicos.

 

Edificios religiosos

En un primer momento, la reforma monástica de la orden del Císter, en el siglo XII, fomentó la pobreza y el ascetismo. Las características constructivas de los monasterios del Císter muestran la transición del Románico al Gótico, en la que se configura un estilo propio, el cisterciense, con arcos apuntados y bóvedas de crucería, basado en unos principios de austeridad que provocaron la prohibición de incorporar a los edificios pórticos con esculturas, vidrieras de colores y pinturas. Son ejemplos característicos de este estilo los monasterios de Santa María de Huerta, en Castilla, y Santes Creus y Poblet, en Cataluña.

Hacia la segunda mitad del siglo XII, en el norte de Francia empezaron a surgir las primeras catedrales góticas, que configuran el modelo llamado gótico septentrional o francés. Este modelo da una gran importancia a la verticalidad del edificio y a la luminosidad del interior. La catedral de Notre-Dame de París y las de Chartres y Reims, del siglo XIII, son los principales ejemplos de la arquitectura del Gótico francés.

Este modelo fue seguido en Castilla -catedrales de Burgos y de León- y en Inglaterra y Alemania. En este último país se potenció de manera especial la verticalidad; constituye un magnífico ejemplo la catedral de Colonia, cuyas torres alcanzan una altura aproximada de 156 m.

En Francia, a mediados del siglo XIII, la obsesión por la altura dio paso a un notable aligeramiento de las catedrales, que permitió reducir el grueso de los muros y ampliar las superficies vidriadas, al tiempo que se potenciaban la tracería y los vitrales. Este estilo, conocido con el nombre de gótico radiante, tuvo en la Sainte-Chapelle de París su máximo exponente.

 

-Refectorio del monasterio de Santa María de Huerta (siglo XIII), Soria. Destaca la pureza arquitectónica cisterciense, sin decoración, y el púlpito con su acceso al muro.

 

- Catedral de Notre-Dame de París (siglos XII-XIII), Francia. Es el prototipo gótico más conocido. Posee cinco naves con bóvedas sexpartitas, girola y crucero. La fachada presenta un triple pórtico, friso con estatuas, rosetón, ventana, arquerías y torres.

 

 

 

Posteriormente, en los siglos XV y XVI, la tracería -decoración de motivos geométricos-, las bóvedas y la ornamentación complicó y generó el llamado gótico flamígero, cuyos motivos recuerdan las formas ascendentes de las llamas.

En Italia nunca se aceptó el modelo francés. Y aunque en sus iglesias podemos encontrar arcos apuntados, gabletes o pináculos, ello no supuso más que una mera influencia formal en la transición de la arquitectura italiana del Románico al Renacimiento. Las construcciones italianas, que recogen la tradición clásica y bizantina, se caracterizan por el uso de cubiertas de madera y de muros anchos y robustos que no necesitan soportes externos.

El exterior de las catedrales italianas presenta un inconfundible revestimiento de mármol de colores, decorado con relieves, con esculturas exentas y mosaicos dorados y, siguiendo la tradición, con el baptisterio y el característico campanario (campanile) separados físicamente de la catedral.

 

-Las fotos muestran la diversidad del gótico: modelo francés vertical muy recargado en la capilla del King’s College de Cambridge (s. XV), a la izquierda, y predominio de la horizontalidad y del mármol de colores en la catedral de Siena (s. XIII), arriba.

 

-Catedral de León (s. XIII). Es el edificio en el que mejor se observa el más puro estilo francés. Presenta tres naves, crucero y girola, con una cabecera muy grande. Sus vitrales son de los mejores de Europa y proporcionan una iluminación de gran belleza.

 

-Detalle de los pináculos de la catedral de León. Los pináculos cumplen esencialmente una función decorativa que potencia la sensación de verticalidad del edificio.

 

En la segunda mitad del siglo XIII surgió en el sur de Francia, concretamente en la catedral de Albi, un modelo conocido como gótico meridional, que tuvo una gran influencia en Cataluña.

Durante los siglos XIV y XV, la riqueza de la Corona de Aragón, en un momento de expansión y de gran actividad económica, posibilitó la construcción de numerosos edificios góticos, tanto religiosos como civiles.

La tradicional relación de la Corona de Aragón con los territorios del sur de Francia facilitó que en el momento en que empezaron a levantarse iglesias y catedrales, como la de Girona, se siguiese el modelo meridional de Albi.

Este modelo potencia la línea horizontal antes que la vertical, y prefiere una nave única y amplia (planta de salón) sin transepto. Los contrafuertes aguantan la presión de las grandes bóvedas de crucería, y entre ellos suele haber capillas. Los muros interiores están despojados de decoración, mientras que en el exterior los elementos superfluos -pináculos y gabletes- se reducen a la mínima expresión. Son destacables la iglesia de Santa María del Mar, en Barcelona, y las catedrales de Girona y Palma de Mallorca.

 

-Iglesia de Santa María del Mar (1329-1383), Barcelona. Es de planta de salón, muy bella y proporcionada. Posee tres naves y girola, separadas por pilares octogonales.

 

-Catedral de Palma de Mallorca (s. XIV), Baleares, de tres naves sin girola. Las grandes dimensiones de la nave central explican los numerosos arbotantes y estribos del exterior.

 

-Palacio del Infantado (s. XV), Guadalajara. El patio ha conservado todo el esplendor del estilo gótico flamígero de la construcción inicial, con doble arquería de arcos conopiales mixtilíneos y decoración epigráfica o inscripciones, leones, etc.

 

Edificios civiles

La arquitectura civil también tuvo mucha importancia en este período, principalmente a partir del siglo XIV. El empleo del arco apuntado y la bóveda de crucería facilitaban extraordinariamente los trabajos de construcción, permitiendo al mismo tiempo abarcar superficies cada vez mayores. Ello se tradujo en una gran versatilidad de soluciones arquitectónicas, que facilitaron la adaptación de la forma de los diversos tipos de edificios a las necesidades exigidas por la función a la que estaba destinado cada uno de ellos.

En líneas generales, el gótico civil siguió la misma evolución estilística que el religioso, pero complicó cada vez más las estructuras -arcos y bóvedas- y las ornamentaciones, aunque sin llegar a la complejidad de las catedrales. Los edificios civiles no incorporaron la acentuada verticalidad de las catedrales y se dio preferencia a la línea horizontal.

En España, entre muchos otros edificios de gótico civil, podemos destacar los castillos de Manzanares el Real (Madrid) y de Bellver (Palma), el Palacio del Infantado (Guadalajara), las Atarazanas de Barcelona y las lonjas de Valencia, Barcelona y

Palma.

 

-Castillo de Bellver (s. XIV), Palma de Mallorca. Es el único en España de planta circular. Fue construido para albergar a los miembros de la corte de Jaime II. Consta de muralla, foso, torres y patio central con doble arquería de dos pisos.

 

-Palacio de la Generalitat (s. XIV), Barcelona. La finura y simplicidad de las columnas embellecen esta arquería gótica.

 

-Salón del Tinell del Palacio Real (1359-1362), Barcelona. Amplio y de planta rectangular con cubierta plana. Sus vigas de madera descansan en seis arcos de medio punto.

5. LA HUMANIZACIÓN DE LA ESCULTURA

La escultura gótica fue liberándose de la férrea sujeción y subordinación al espacio arquitectónico, aunque se mantuvo estrechamente ligada a la decoración de los edificios religiosos. Al igual que la arquitectura, la escultura gótica tuvo su origen en Francia, donde se esculpieron gran cantidad de obras durante los siglos XII y XIII.

Siguiendo la tradición románica, la escultura se convirtió en el principal elemento de ornamentación de las fachadas. Los tímpanos, las arquivoltas, las jambas, el dintel y el mainel o parteluz se poblaron de estatuas que representaban temas religiosos con cierta intencionalidad didáctica. Así se configuró lo que se ha dado en llamar portada real, cuyos mejores ejemplos se hallan en las catedrales de Chartres y Reims.

En el interior de los templos la decoración escultórica sólo está presente en los relieves de los púlpitos y del coro.

Las figuras escultóricas de este período -originalmente policromadas- se humanizan a través de diferentes recursos:

a) La estilización y redondeo de las líneas.

b) La elegancia de los movimientos.

c) La captación de un cierto naturalismo en los gestos y en la expresión de los rostros.

d) Una preocupación por la corporeidad y volumetría de los ropajes y los cuerpos.

 

Paralelamente, también se empieza a advertir un marcado sentido narrativo en la composición y en las figuras. Las temáticas más recurrentes de la escultura en piedra fueron el Juicio Final, basado en el libro del Apocalipsis, y la Virgen María, que se convierte, gracias a la orden del Cister, en la imagen simbólica de la Iglesia.

En este contexto, ya en el siglo XIII, proliferaron sustancialmente las esculturas exentas en las llamadas estatuas-columna que decoraban las jambas y el parteluz de las portadas catedralicias. Se dio así el primer paso en el proceso hacia la independencia de la escultura respecto al marco arquitectónico.

Este proceso de independencia o autonomía de la escultura tuvo su desenlace durante el siglo XIV, principalmente de la mano del escultor francés Claus SLUTER. La escultura se hizo totalmente autónoma en el siglo XV, con la aparición de retablos históricos de carácter monumental y la proliferación de las imágenes de devoción exentas y los sepulcros.

 

-Esculturas del pórtico de la catedral de Reims (s. XIII). Las escenas de la Anunciación y la Visitación están representadas con naturalismo en ropas, gestos y rostros.

 

-Puerta del Sarmental (1240), portada sur de la catedral de Burgos. Las figuras de la Maiestas Domini, el tetramorfo y los cuatro evangelistas tienen rasgos muy realistas y que se adaptan demasiado al espacio arquitectónico.

 

-CLAUS SLUTER: El pozo de Moisés (1400), Musée Archéologique, Dijon. Las figuras de Moisés y de los demás profetas, ya plenamente naturalistas, son de gran volumen, corpulencia y majestuosidad.

 

Estas nuevas tipologías escultóricas que utilizaron materiales como madera, piedra o alabastro, policromados y dorados, tuvieron mucha difusión en Flandes, Castilla y Cataluña. Tanto en los retablos como en los monumentos funerarios, con la figura del difunto o difunta en posición yacente u orante, se observa una fuerte preocupación por el realismo e interés por la individualización de los rostros y por los detalles, además de una sobreabundancia de elementos decorativos, sobre todo en los talleres de artistas flamencos y germánicos. Todos estos elementos caracterizaron el último período del arte gótico.

Francia lideró, desde el principio, la evolución de la escultura gótica, y fue un modelo ampliamente imitado en el resto de países europeos, excepto Italia. En este país, el trabajo escultórico, tradicionalmente desligado de la arquitectura, exhibió un rico lenguaje expresivo en obras exentas, en púlpitos de mármol y en puertas de bronce, que muestra un estilo inspirado en la antigüedad clásica y con ciertas influencias bizantinas.

La singularidad de la escultura gótica italiana tuvo en Nicola PISANO y Giovanni PISANO, padre e hijo respectivamente, sus mejores representantes, junto a Andrea PISANO. Este, que no era pariente de los anteriores, realizó una obra cuyos planteamientos están considerados la antesala del renacimiento florentino del siglo XV.

 

-ANDREA PISANO: Paneles de la puerta sur del baptisterio de Florencia (1330-1336). Los fondos arquitectónicos y paisajísticos que enmarcan estas dos escenas de la vida de san Juan Bautista anuncian los principios estilísticos del Renacimiento.

 

-El proceso de humanización de las imágenes religiosas durante el gótico tiene en la escultura de la Virgen Blanca de la catedral de Toledo (siglo XVI) su punto culminante.

 

-GIOVANNI PISANO: Púlpito de la iglesia de Sant'Andrea (1300), Pistoia. PISANO esculpió cinco relieves con escenas de la infancia de Jesús, la crucifixión y el Juicio Final.

 

-GIL DE SILOÉ: Sepulcro del infante don Alfonso (1489-1493), cartuja de Miraflores, Burgos. Magnífica figura orante del fallecido ante su sitial, esculpida en un marco de enorme riqueza decorativa, propia de la época del gótico flamígero.


jueves, 27 de abril de 2017

15. Arte barroco y rococó. Historia del Arte. Editorial Vicens Vives, 2016/2023

100. Fachada y columnata de San Pedro del Vaticano
FICHA TÉCNICA
Edificio: Fachada y columnata de San Pedro del Vaticano.
Autores: Carlo Maderno (1556-1629) Gian Lorenzo Bernini (Nápoles,
1598- Roma, 1680).
Cronología: 1656-1667.
Tipología: plaza.
Material: mármol travertino.
Estilo: barroco.
Localización: Ciudad del Vaticano (Roma).
Descripción formal
La plaza se estructura en dos espacios: uno de forma trapezoidal,
denominado piazza recta, y otro elíptico, conocido como piazza obliqua.
En la piazza obliqua BERNINI creó una columnata de orden dórico
dispuesta en cuatro hileras con una mayor separación en el centro y
presidida en sus extremos por dos frontones triangulares de orden
clásico.
La piazza recta va disminuyendo en altura a medida que se acerca a
la fachada proyectada por Carlo MADERNO. Esta oculta la cúpula de
MIGUEL ÁNGEL restándole frontalmente importancia.
Entorno e integración urbanística
Ambas plazas crean un espacio que permite a los fieles ver al Papa
cuando da la bendición.
La creación, en 1929, de la Via della Conciliazione permite visualizar
la plaza con la basílica de San Pedro al fondo, coronada por la gran
cúpula.
Función, contenido y significado
La horizontalidad de la fachada restaba protagonismo al conjunto
basilical. Para enfatizarla se le sugirió a BERNINI la construcción de una
plaza con la finalidad de resolver la poca altura de la fachada y de acoger
el mayor número posible de fieles
El pasillo central del bosque de columnas sirve como cobijo. La
escenografía propia del barroco pretendía provocar emociones en los
fieles.
MODELOS E INFLUENCIAS
Los modelos e influencias de esta obra son, por un lado, MIGUEL
ÁNGEL y su proyecto del Campidoglio en lo que se refiere a la piazza
recta; por otra, el Teatro Olímpico de Vicenza, obra de PALLADIO.
El proyecto de BERNINI influyó sobre otros planos urbanísticos de
época barroca y otros de época neoclásica, como los brazos cóncavos de
la iglesia de San Francesco di Paola en Nápoles (1809-1831).
Palladio: Teatro Olímpico de Vicenza (1580).
102 Palacio de Versalles
FICHA TÉCNICA

Edificio: Palacio de Versalles.
Autores: Louis Le Vau (1612-1670), André Le Nôtre (1613-1700) y
Jules Hardouin Mansart (1646-1708).
Cronología: 1661-1668 (Le Vau); 1668-1678 (Le Nôtre); 1678-1710
(Hardouin Mansart).
Tipología: palacio.
Material: piedra, mármol y espejos.
Estilo: barroco.
Localización: Versalles.
DESCRIPCIÓN FORMAL
El palacio consta de dos fachadas: la principal, orientada al centro de
la ciudad y una trasera, que se abre a los jardines. Todo el conjunto
presenta al visitante una fachada de más de 600 m de largo.
En altura se estructura en tres niveles: el basamento; el cuerpo
principal, que se caracteriza por la repetición de pilastras y columnas
jónicas de orden colosal que enmarcan grandes ventanales; y el ático,
coronado por trofeos.
Siguiendo el modelo francés, el interior se articula alrededor de una
escalera en el cuerpo central del palacio, lugar donde se hallan las
habitaciones del rey y la reina. En este cuerpo destaca la célebre galería
de los espejos, un espacio rectangular de 75 m de largo, decorado con
pinturas y lámparas de cristal, en el que se contraponen los grandes
ventanales que dan al jardín con los enormes espejos que reflejan la luz
solar y la de las velas.
El resto del edificio es una serie de salones dispuestos en fila y
profusamente decorados. El ala izquierda se destinaba a residencia de
príncipes y nobles, y el ala derecha, a las oficinas de los ministerios.
Unida a este cuerpo destaca la capilla real, construida por Hardouin
MANSART, uno de los ejemplos más sobresalientes del barroco francés
tardío.
ENTORNO E INTEGRACIÓN URBANÍSTICA
No se puede entender el palacio de Versalles sin sus jardines, obra de
Le Nôtre, puesto que ambos elementos conforman un todo unitario en el
que cada una de las partes se complementa.
La riqueza y el orden clásico que rigen la arquitectura también se
aplica a los jardines.
FUNCIÓN, CONTENIDO Y SIGNIFICADO
El palacio de Versalles se construyó para ser residencia del rey Luis
XIV y de la corte. Sin embargo, por su grandiosidad y suntuosidad, fue
utilizado para la exaltación de la monarquía absoluta y la hegemonía
política de Francia en Europa.
Todo el palacio fue construido de acuerdo con la concepción de que la
autoridad del rey tenía carácter divino. El monarca, por tanto, se
convertía en el centro universal del poder, y todo giraba a su alrededor,
identificando así al rey con el Sol.

MODELOS E INFLUENCIAS
El palacio de Versalles se creó a raíz de la ampliación de un antiguo
palacio del rey Luis XIII, y se convirtió no sólo en un nuevo modelo
urbanístico y arquitectónico, sino también en el máximo representante
del Grand Siècle francés. Combina barroco en el interior y clasicismo
equilibrado en el exterior.
El palacio y los jardines de Versalles se erigieron en el modelo a
seguir por todos los palacios europeos del siglo XVIII.
En España, su influencia se hizo sentir con fuerza en construcciones
como el Palacio de Oriente de Madrid y el palacio de Aranjuez.
Sacchetti: Palacio de Oriente, Madrid (1736-1764)
103. Plaza Mayor de Madrid
Ficha técnica
Edificio: Plaza Mayor de Madrid.
Autores: Juan Gómez de Mora (Cuenca, 1586-Madrid, 1648); Juan de
Villanueva (Madrid, 1739-1811).
Cronología: 1617-1619; reformada en 1672 y 1790.
Tipología: plaza.
Dimensiones: 120 x 94 m.
Material: ladrillo, piedra granítica y pizarra.
Estilo: barroco.
Localización: Madrid.
Descripción formal
En 1617, Felipe III confió la finalización de este espacio a Juan
GÓMEZ DE MORA. Para ello concibió la plaza como un recinto regular que
rompía con la trama urbana circundante y que disponía para su acceso de
tres entradas bajo arcos y seis descubiertas.
GÓMEZ DE MORA respetó la situación de la Casa de la Panadería y
dispuso bloques de viviendas de cinco pisos de altura encima de los bajos
con arcadas, los cuales eran destinados al uso de los mercaderes.
Más adelante, y con la voluntad de pronunciar la uniformidad de la
plaza, también se proyectó la Casa de la Carnicería, siguiendo el estilo de
la Casa de la Panadería y situándola frente a ella.
La plaza quedó destruida por el fuego en tres ocasiones y su actual
aspecto clasicista responde a un proyecto de 1790, realizado por Juan DE
VILLANUEVA y por el cual se rebajaba la altura de los edificios y se
cerraban las calles abiertas al recinto con grandes arcos de acceso.
De esta forma, el espacio presentaba una superficie de planta
rectangular, de carácter cerrado y con un tratamiento unitario de los
edificios a través de sus fachadas, formadas por pórticos de pilastras
dinteladas, tres pisos y un ático.
La estatua central de Felipe III se instaló en 1848.
Entorno e integración urbanística

Este enclave se asienta en la antigua Plaza del Arrabal de Madrid, uno
de los principales focos comerciales de la ciudad, situado extramuros del
recinto medieval.
En el momento en que la ciudad fue elegida como sede de la corte y
capital de España, Felipe II encargó el diseño de una auténtica plaza
mayor a su arquitecto Juan DE HERRERA, para que respondiera a un
criterio uniforme de planta regular con una alineación homogénea de los
edificios que la conformaban.
Función, contenido y significado
La Plaza Mayor de Madrid fue concebida como un lugar de reunión y
centro de espectáculos públicos, puesto que era el espacio donde se
celebraba el mercado, la fiesta de toros e incluso las representaciones
teatrales y las fiestas de beatificación y canonización de los santos.
Continuó siendo un enclave comercial gracias al emplazamiento de
las tiendas en los soportales y actualmente es un enclave turístico como
centro histórico de la ciudad.
Modelos e influencias
A diferencia de las plazas barrocas romanas, las plazas españolas
siguieron el modelo parisino forjado por Enrique IV, por el cual
conformaban un elemento urbano individual, eludiendo su integración en
un plan urbanístico más amplio. Generalmente cerradas y porticadas, son
muestra del tratamiento unitario de sus edificios.
En España, el antecedente más próximo a la Plaza Mayor madrileña
es la Plaza Mayor de Valladolid, trazada por Francisco de Salamanca en
1562 y la primera de las plazas monumentales españolas que responde a
un criterio uniforme.
Sin embargo, la Plaza Mayor de Madrid se convertiría en el modelo
español a seguir y su influencia se dejaría sentir a lo largo del siglo XVIII
en plazas como la Plaza de la Corredera de Córdoba o la Plaza Mayor de
Salamanca.
Plaza de los Vosgos, París (105-1612)
105 Real Hospicio del Ave María
FICHA TÉCNICA
Edificio: Real Hospicio del Ave María y San Fernando.
Autor: Pedro de Ribera (Madrid, 1681-1742).
Cronología: 1721-1726.
Tipología: hospicio.
Material: ladrillo y piedra.
Estilo: barroco.
Localización: Madrid.
MODELOS E INFLUENCIAS

La exuberancia decorativa y la recargada plasticidad de su obra
presentan una gran influencia de José BENITO DE CHURRIGUERA.
Algunos elementos singulares de su obra son una muestra de la
influencia que la arquitectura efímera ejerció sobre los artistas barrocos,
como Hipólito ROVIRA demuestra en el diseño de la portada del Palacio
del Marqués de Dos Aguas en Valencia.
Hipólito Rovira:
Portada del Palacio del
Marqués de Dos Aguas, Valencia (1740-1744).
Descripción formal
Pedro de RIBERA concibió la portada del hospicio como un retablo de
piedra arenisca de gran efecto escenográfico.
Para ello se sirvió de pilastras en forma de estípite y guirnaldas
vegetales como marco de la obra, y situó a su alrededor una simulación
de cortinajes pétreos, rocallas, flores y lazos que producen magníficos
efectos de claroscuro y de juego de volúmenes.
La portada está constituida por dos cuerpos separados por una
cornisa. En el cuerpo inferior se representa el escudo real de Felipe V con
el Toisón de Oro, y, sobre él, la representación de la Coronación de la
Virgen con el niño rodeada de ángeles.
El cuerpo superior se compone de una hornacina que acoge un grupo
escultórico realizado por Juan VILLABRILLE y RON presidido por la figura
de San Fernando. La obra culmina con un frontón triangular acogido por
molduras y elementos vegetales.
Entorno e integración urbanística
La portada-retablo se sitúa en la fachada del Real Hospicio como un
cuerpo de gran sentido ascensional que rompe con la cornisa y la
tendencia horizontal del edificio, acentuando a su vez el gran contraste
entre la piedra y el ladrillo y la profusión ornamental de la portada, en
relación con la sencillez de líneas del resto de la fachada.
El hospicio se encuentra en la Calle de Fuencarral, en el centro de la
ciudad. Está situado junto al palacio del Conde de Aranda y a los antiguos
almacenes de hielo de Madrid, llamados Pozos de la Nieve.
Función, contenido y significado
Esta obra representa la exaltación de la nueva corte borbónica como
protectora de los desfavorecidos, debido al carácter asistencial y benéfico
del edificio.
El Hospicio, construido en 1674 en unas casas situadas en el centro
de Madrid, se dedicó al recogimiento y amparo de los mendigos de la
ciudad. En 1721 fue derribada esta edificación para levantar el edificio
definitivo de RIBERA. A través de las esculturas de la Coronación de la
Virgen y del rey Fernando III el Santo, se resalta la institución religiosa
que lo fundó, la Hermandad del Ave María y San Fernando.

En 1922 el edificio deja de realizar las funciones de hospicio y en
1929 se reutiliza como museo municipal de la historia de Madrid.
109. Apolo y Dafne
Ficha técnica
Título: Apolo y Dafne.
Autor: Gian Lorenzo Bernini (Nápoles, 1598-Roma, 1680).
Cronología: 1622-1625.
Tipología: Escultura exenta.
Material: Mármol.
Medidas: 2.43 metros (alto).
Estilo: Barroco.
Tema: Mitológico.
Localización: Galleria Borghese (Roma).
Descripción formal
Sobre una base rocosa se elevan los cuerpos juveniles de Apolo y
Dafne. El primero, captado justo en el momento de tocar a su amada, y
ella, sorprendida en el preciso instante de su metamorfosis en laurel. El
conjunto tiene una composición dinámica y helicoidal, visible sobre todo
en la curvatura que adquiere la anatomía de Dafne en el momento de la
transformación.
El valor principal de esta pieza reside en la habilidad extraordinaria
del artista, capaz de transformar un frío y estático bloque de mármol en
una imagen de gran tensión y movimiento.
El acierto es tan grande, que consigue que el espectador intuya la
secuencia de la historia. Esto queda perfectamente plasmado en la figura
de la ninfa, cuyos pies, piernas y manos van adquiriendo una morfología
vegetal.
El trabajo escultórico es de una gran calidad a pesar de haber estado
diseñado para ser contemplado desde un único punto de vista
privilegiado.
Bernini trabajó los mínimos detalles con gran precisión. Este aspecto
se traduce en una buena captación de la expresividad de los rostros y en
la magnífica diferenciación de texturas a partir del mismo material:
ásperas para representar las rocas y el laurel que crece, y suaves y
pulimentadas para reforzar la sensualidad de las anatomías de los dos
personajes.
Bernini trabajó el potencial dramático de la luz creando numerosas
zonas de claroscuros mediante estratégicas incisiones, como el
ahuecamiento de los ojos, En este sentido también es destacable el
tratamiento de las texturas del mármol, que adquieren un mayor grado
de pulimentación en la anatomía de los personajes.
Temática

Según narra Ovidio en las Metamorfosis, Eros, enfadado con Apolo
por haberse burlado de su pericia con el arco, disparó al dios una flecha
del amor con la punta de oro y a la ninfa Dafne una flecha de rechazo con
la punta de plomo. Apolo, herido de amor por Dafne, persiguió a la ninfa
por los bosques hasta que ésta, acorralada, pidió ayuda a su padre, el río
Peneo, que la transformó en laurel (daphne en griego). Apolo, obligado a
renunciar a la joven, tejió una corona de laurel con las hojas del árbol y
decidió llevarla siempre consigo para coronar a los poetas y a los
militares victoriosos.
Durante la Edad Media, el mito pagano fue interpretado como
símbolo de castidad, y esta simbología se mantuvo hasta el siglo XVII.
Quizá con este argumento sirvió para justificar la presencia de esta
estatua en el palacio del cardenal Borghese.
Modelos e influencias
BERNINI conservó, de la herencia del Renacimiento, el punto de vista
único y la recuperación de temas mitológicos, y lo combinó, como había
hecho antes GIAMBOLOGNA, con el uso manierista de la composición
concebida para dotar a las figuras de un mayor dinamismo.
Por ello rompió con las restricciones impuestas por el uso de un único
bloque de mármol combinándolo con el bronce. Para la figura de Dafne,
Bernini se fijó en las desesperadas figuras de La matanza de los
inocentes, de Guido Reni, y para el Apolo, en la estatua del Apolo
Belvedere.
Bernini marcó buena parte del devenir de la escultura occidental
durante todo el siglo XVIII hasta el Neoclasicismo.
110 Piedad
Ficha técnica
Título: Piedad.
Autor: Gregorio Fernández (Lugo, 1576-Valladolid, 1636).
Cronología: 1616
Tipología: escultura exenta.
Material: madera policromada y encarnada.
Medidas: 175 x 218 cm.
Estilo: barroco.
Tema: religioso.
Localización: Museo Nacional de Escultura (Valladolid).
Descripción formal
La imagen de la Piedad se esculpió como parte de un conjunto de seis
tallas que componían el grupo del Descendimiento y que fueron
encargadas por la Cofradía Penitencial de las Angustias.
Gregorio FERNÁNDEZ centró la composición en la Compassio Mariae
o en la pasión que experimenta la Virgen ante el sufrimiento y la muerte
de su hijo. Ambas figuras se disponen en una composición en pirámide

asimétrica, por medio de la oposición de dos diagonales formadas por sus
cuerpos.
La obra muestra el dolor de la Virgen en el momento en que recibe el
cuerpo de Cristo después del descendimiento de la cruz. La figura eleva
la mirada y el brazo derecho al cielo en señal de dolor, mientras que con
la mano izquierda sostiene el cuerpo de Cristo. Con el tratamiento
individualizado de cada figura el escultor consiguió un alto grado de
naturalismo.
Las expresiones de los dos personajes acentúan los contrastes entre
las figuras, ya que el sentimiento de angustia de la Virgen difiere de la
serenidad del cuerpo inerte de Cristo. Cabe destacar el contraste entre la
figura firme de la Virgen, ataviada con un manto y una toca de pliegues
grandes y angulosos que le dan un carácter robusto a la figura, en
contraposición con la anatomía al descubierto de la figura de Cristo.
La Piedad iba acompañada con las figuras de San Juan y María
Magdalena; a los lados de la Virgen y los ladrones crucificados cada uno
en su cruz. El conjunto está disperso y no es posible contemplarlo en su
totalidad.
Temática
A este grupo escultórico también se le denomina Paso de la Sexta
Angustia, en relación con los escritos místicos difundidos por San
Buenaventura y Santa Brígida respecto a los Siete Dolores de la Virgen
María, buscando destacar la dramática experiencia de María durante la
pasión de su hijo.
Modelos e influencias
La escultura de Gregorio FERNÁNDEZ muestra la influencia que
ejercieron las obras de los artistas italianos instalados en la corte
vallisoletana, como Pompeo LEONI o GIAMBOLOGNA. También destaca el
gran interés por la escultura clásica que manifiesta en su gusto por
representar una anatomía de Cristo de proporciones armónicas.
El tema de la Piedad, trabajado con una nueva actitud teatral en la
escultura castellana manierista de Francisco DEL RINCÓN y Juan DE
JUNI, agudiza con Gregorio FERNÁNDEZ el tratamiento vehemente y
patético del momento, convirtiéndose en un modelo de gran difusión. Su
estilo inspirará la obra de escultores posteriores como Juan DE MESA,
principalmente en la tensión dramática y expresividad de las formas
anatómicas.
Juan de Juni: Piedad (1573).
PÁGINA 242 LIBRO TAPA DURA
10.3. CARACTERÍSTICAS GENERALES
El Barroco
El término barroco aparece en el siglo XVIII con un cierto sentido
peyorativo; su origen parece derivar de barrueco, que designa una perla
de forma irregular. En arte, sin embargo, el término se asocia con la

complejidad del lenguaje artístico de la época. De ahí que en la definición
del arte barroco, a la noción de irregularidad se le añada la de
complejidad.
Actualmente entendemos por Barroco el estilo que a lo largo del siglo
XVII y parte del XVIII surgió de Italia y se extendió por Europa, y que,
con un lenguaje propio y complejo, elaboró soluciones estéticas y
formales diversas que reflejan la visión contradictoria y unitaria que
caracteriza el espíritu de la época.
En el arte barroco se aprecia la manifestación de los tres poderes
establecidos (la Iglesia, la monarquía y la burguesía). Por ello, la
producción artística de este período se puede dividir en dos grupos: la
promovida por la burguesía protestante y la promovida por la Iglesia y el
poder real. Esta distinción es el resultado de la carga ideológica
subyacente en el arte y del hecho de que el artista se convierte en
transmisor del mensaje que los diversos patronos quieren potenciar.
En el Barroco, el estudio individualizado de las obras se debe
complementar con el análisis de las interrelaciones con su contexto, para
buscar la unidad, el arte total que globaliza el resto de manifestaciones
artísticas. Así, la arquitectura barroca se convierte en continente de la
pintura y la escultura e integra estas dos artes en un todo unitario que se
transforma en un espacio o universo interrelacionado, un theatrum
sacrum (teatro sagrado), en el que las artes plásticas son elementos
básicos de la representación.
BERNINI es el máximo exponente de esta corriente integradora, que
se encuentra presente en la mayoría de sus obras, y de una manera
especial en la iglesia de Sant'Andrea al Quirinale y en la cappella Cornaro
de la iglesia de Santa Maria della Vittoria de Roma.
LUISA ROLDÁN: El entierro de Cristo (1700) Metropolitan Museum,
Nueva York. Hija del escultor PEDRO ROLDÁN, su obra sobresale entre
los escultores de finales del barroco. Su técnica, aquí barro cocido
policromado, supera la de otros maestros imagineros y la coloca a la
altura de su padre.
PETER PAUL RUBENS: El rapto de las hijas de Leucipo (1616-1618),
Alte Pinakothek, Múnich. La utilización de curvas y contracurvas, junto
con el uso de las diagonales y una composición centrífuga, caracterizan el
dinamismo barroco de esta pintura.
Iglesia de ll Gesù (1568-1679), Roma. Proyectada por JACOPO
BAROZZI, Il VIGNOLA, fue continuada por GIACOMO della PORTA Y
decorada por Il BACICCIA. Se puede considerar el prototipo de las
iglesias contrarreformistas. El espacio se adapta a una nueva liturgia
surgida del Concilio de Trento, a la vez que en su decoración resume
todas las características del Barroco al servicio del poder de la Iglesia.

PÁGINA 244 LIBRO TAPA DURA
4.BARROCO: URBANISMO Y ARQUITECTURA
Durante el período barroco se busca la integración de la arquitectura
y los monumentos en el marco urbano, con una finalidad práctica o
simbólica, estableciendo así los fundamentos del urbanismo moderno.
Urbanismo: de la ciudad papal a la ciudad del rey
En esta época surgen los planos reguladores de lo que conocemos
como ciudad capital, y Roma es ejemplo y prototipo de este tipo de
ciudad. El papa Sixto V (1585-1590), ayudado por el arquitecto
Domenico FONTANA, fue el principal organizador del desarrollo
urbanístico de Roma. Su objetivo era trazar grandes vías que uniesen las
siete basílicas de Roma para que el peregrino las pudiese visitar en una
sola jornada. Su propósito era convertir Roma en una gran iglesia cuyas
capillas fuesen las siete basílicas. De hecho, Sixto V fue el creador de la
Roma Santa, cuyo centro situó en la basílica de Santa María la Mayor.
En esta época hay dos tipos de urbanismo: el de integración general
y el de integración puntual. Como ejemplo de urbanismo de integración
general cabe citar la plaza de San Pedro del Vaticano, que integra la
fachada de la basílica con la gran plaza, en cuyo centro se coloca un
obelisco coronado por una cruz, que refuerza el simbolismo cristiano. La
plaza, diseñada por BERNINI, responde a una concepción litúrgica y
simbólica de este espacio destinado a acoger a los fieles, permitiéndoles
ver al Papa, tanto cuando sale al balcón del palacio pontificio como
cuando, el día de Pascua de Resurrección, desde la loggia de la basílica,
bendice a los fieles urbi et orbe (de la ciudad y del mundo).
La plaza de San Pedro se estructura a partir de dos plazas, una recta
y una oblicua. Esta última evoca los brazos de la Iglesia que, en palabras
de BERNINi, «abrazan a sus hijos en la fe e invitan a los no creyentes a
entrar». Según el historiador del arte Rudolf Wittkower, el diseño de la
plaza oblicua se relaciona con el Teatro Olímpico de Vicenza, obra de
PALLADIO; y la plaza recta toma como modelo la planimetría de la Piazza
del Campidoglio de MIGUEL ÁNGEL.
Un buen ejemplo de urbanismo de integración puntual es la Piazza
Navona de Roma, donde se observa el tratamiento unitario de los
edificios, la singularidad de la fachada de la iglesia de Santa Agnese de
BORROMINI y la fuente de los Cuatro Ríos de BERNINI.
GIAN LORENZO BERNINI: Plaza de San Pedro (1656-1667), Ciudad
del Vaticano. Obra de gran simbolismo, su estructura se adecua a la
fachada de la basílica de San Pedro y la potencia.
Piazza Navona de Roma. El antiguo circo de Domiciano se cristianizó
con la Fuente de los Cuatro Ríos (1648-1651), obra de GIAN LORENZO
BERNINI para el papa Inocencio X.

JUAN GOMEZ DE MORA: Plaza Mayor de Madrid (1620, reformada en
1672 y en 1790). Ejemplo de urbanismo puntual, conforma un espacio
regular vertebrado alrededor del monumento ecuestre de Felipe III.
PÁGINA 245 LIBRO TAPA DURA
La plaza como elemento urbano tiene un significado diferente en
Roma y en París. En Roma, la plaza se integra en un plan urbanístico más
amplio, mientras que en la capital francesa lo hace como elemento
individual. Así, por ejemplo, la Place Royale de París es una clara muestra
de individualidad, como también lo son la Plaza Mayor de Madrid o la de
Salamanca. En ellas el simbolismo viene dado por la estatua ecuestre del
rey situada en el centro de la plaza, siguiendo el modelo fijado por
MIGUEL ÁNGEL en la Piazza del Campidoglio de Roma, que se organiza
alrededor de la estatua ecuestre de Marco Aurelio.
A finales del siglo XVII, durante el reinado de Luis XIV, se construyen
en París dos plazas que seguirán los ejemplos citados: la Place des
Victoires y la Place Vendôme, ambas con la estatua del rey en el centro,
aunque en esta última fue sustituida por la columna conmemorativa de
las victorias napoleónicas.
El siglo XVIII resume y potencia la singularidad barroca. No se
pueden comprender la Piazza di Spagna o la Piazza di Sant’Ignazio,
ambas en Roma, sin el modelo arquitectónico de BORROMINI y BERNINI.
Junto a estos ejemplos debemos citar, también en Roma, el barroco Porto
de Ripetta, en el Tíber, y la majestuosa Fontana di Trevi.
JULES HARDOUIN-MANSART: Place Vendôme (1689), París. Las
plazas del reinado de Luis XIV resumen el nuevo concepto de espacio. Su
arquitectura regular se adecuará al conjunto urbanístico, aquí solo roto
por la monumentalidad desmesurada de la columna erigida en tiempos
de Napoleón en sustitución de la estatua ecuestre del Rey Sol.
FILIPPO RAGUZZINI: Piazza di Sant’Ignazio (1726-1728), Roma.
Contrariamente a las formas regulares de los trazados franceses, en la
Roma del siglo XVIII se potenciaron unas soluciones en las que los muros
se curvaban de forma cóncava, relacionándose con arquitecturas más
estáticas y creando un espacio unitario.
ALESSANDRO SPECCHI Y FRANCESCO DE SANCTIS: Scalinata di
Piazza di Spagna (1723-1726), Roma. Esta espectacular escalinata de
135 peldaños fue creada para conectar la embajada española con la
iglesia de Trinità dei Monti. Su diseño curvilíneo y ondulado se ajusta
perfectamente a la idea de multiplicidad de puntos de vista propia del
Barroco.
PÁGINA 248 LIBRO TAPA DURA
La iglesia: entre la liturgia y la especulación espacial

La arquitectura religiosa barroca del siglo XVII, que concibe las
iglesias como representación del poder religioso, pretende potenciar la
liturgia como vehículo de las ideas de la Contrarreforma. La iglesia del
Gesù, proyectada por IL VIGNOLA en 1568, es el ejemplo más
significativo, porque reúne dos conceptos plásticos correspondientes a
dos fases de la ideología religiosa: la primera, de gran simplicidad,
corresponde al primer momento contrarreformista formulado por el
proyecto de IL VIGNOLA, y la segunda, de gran exuberancia, muestra la
ideología del poder que condicionará la plástica de la segunda mitad del
siglo XVII y de buena parte del XVIII.
El edificio barroco tiene una concepción unitaria; no está formado por
módulos sencillos, sino que trata de dar forma arquitectónica a un
espacio único, como si de una escultura se tratase. Las iglesias son al
mismo tiempo el espacio para la liturgia, la Eucaristía, la palabra, la
penitencia y la oración. Con este objetivo, se buscan
soluciones…………………..
GUARINO GUARINI: Cúpula de la Cappella della Santa Sindone
(1667-1690), Turín. Arquitecto y teórico de la arquitectura barroca
(Architettura civile, 1737), GUARINO GUARINI llevó hasta las últimas
consecuencias la propuesta de BORROMINI. En sus obras consigue la
sensación de infinito por medios estrictamente arquitectónicos.