miércoles, 27 de enero de 2021

Clase media en España

ANA BALSEIRO

22/05/2016 17:44 H VOZ DE GALICIA

 

Clase media, con la soga al cuello

La precarización laboral y sus rentas menguantes están erosionando el tramo social que financia el estado del bienestar. La crisis ha expulsado hacia abajo a tres millones de españoles

 

«El trabajo fijo y seguro es un concepto del siglo XIX». Por esta afirmación, al presidente de la patronal, Juan Rosell, le llovieron las críticas esta semana. Pero lo cierto es que, compartida o no, en su frase está la explicación del mal que aqueja a la clase media -la imparable precarización laboral y el desempleo llegados con la crisis- y que le está literalmente poniendo la soga al cuello a la pieza fundamental para sostener el estado del bienestar. Quizá no se pueda hablar de riesgo de desaparición, pero su debilitamiento es evidente. Así lo ilustra un reciente informe publicado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), que tras radiografiar la distribución de las rentas en España entre el 2003 y el 2013, concluye que tres millones de personas han sido expulsadas de la clase media durante la crisis. Una sangría en toda regla. Pero, ¿qué es la clase media, qué le ocurre y por qué su adelgazamiento preocupa tanto? Las claves, a continuación:

 

1. ¿Quién es clase media en España hoy?

«El indicador más objetivo para considerar quién es de clase media es el de la renta», explica Luis Moreno, profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el sociólogo y politólogo español más citado en las publicaciones académicas mundiales. Matiza que el «abanico de lo que se consideran rentas medias es amplio. Algunos analistas incluyen a todos aquellos que forman hogares con ingresos mensuales de entre 1.500 y 4.000 euros», pero a ello hay que añadir el aspecto subjetivo. «De acuerdo a esta autopercepción hay encuestas que indican que hasta tres cuartas partes de la población se considera clase media». En concreto en el 2007, en pleno boom[1] inmobiliario, el CIS constató que más del 63 % de la población se autodefinía así. Y al indicador de la renta hay que sumar también el educativo ya que, como recuerda Obdulia Taboadela, profesora titular de Sociología de la Universidade de A Coruña (UDC), «definimos la clase social por el nivel que tienes en la estructura ocupacional y que, en lo que respecta a la clase media, tradicionalmente se refería a ocupaciones cualificadas, que dan sentido al capitalismo contemporáneo y que suponían un nivel de ingresos». Hasta la crisis.

 

2. El impacto de la crisis

El Informe España 2014, elaborado por la Fundación Encuentro, lo resume con un elocuente título: «La quiebra de la clase media española». La crisis ha fracturado a los menguantes estratos intermedios que, como cuantifican BBVA e Ivie, han retrocedido en una década desde algo más del 60 % de la población a poco más del 52 %, los citados tres millones de españoles descendidos de división social. Es lo que se conoce como «movilidad social descendente, algo inédito en el capitalismo hasta la crisis», es decir, que por primera vez los hijos van a vivir peor que sus padres, apunta Taboadela.

Según el informe de BBVA e Ivie, basado en los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida que realiza el INE, la renta media disponible de las familias se ha reducido un 20 % durante la crisis, regresando a niveles de hace una década. En el 2007 estaba en torno a 28.000 euros y cayó a los 22.000 en el 2013, mientras que en el 2003 la media era de 26.000 euros. Los descensos más acusados se han producido en los hogares con menos recursos, debido al paro, a la precarización y a la falta de oportunidades.

 

3. La infraclase

Junto con la movilidad social descendente, Taboadela llama la atención sobre la irrupción de otra figura desaparecida desde la Revolución industrial: el trabajador pobre. «El mercado laboral vuelve a activarse, pero lo hace con un modelo de empleo precario y de bajos salarios. De este modo, estamos creando una infraclase de trabajadores que, incluso con empleo, no van a ser capaces de sobrevivir solo con su trabajo». Es el precariado, que retroalimenta el fenómeno de la exclusión social o del desclasamiento hacia abajo y que se ceba con los jóvenes, que, pese a su formación, ven bloqueado el acceso a la clase media.

 

4. La brecha de la desigualdad se expande

Moreno apunta, por su parte, que «el impacto de la crisis ha sido mayor en la clase baja, la correspondiente al sexto de la población con menores rentas», y pone el foco en que «los recortes en el gasto público, además de los efectos del desempleo, han afectado más a los pobres y vulnerables». Pero entre los diversos segmentos de la clase media la crisis ha abierto una brecha cada vez más profunda, al ensancharse la diferencia de ingresos de los segmentos superiores con los inferiores.

 

5. El riesgo de pobreza, cada vez más joven

También se constatan cambios en el perfil de edad de los tramos con mayores ingresos, que «han encanecido», como gráficamente lo describe Pau Mari-Klose, profesor de Sociología en la Universidad de Zaragoza, al concentrarse los mayores ingresos en los grupos de mayor edad. Cabe recordar que las tasas de riesgo de pobreza durante la crisis han disminuido en los grupos de personas mayores de 65, pero se han incrementado entre los más jóvenes.

La última Encuesta de Condiciones de Vida confirmó que el porcentaje de población en riesgo de pobreza aumentó casi dos puntos, hasta el 22,2 % en el 2014 (analiza los ingresos del año anterior). Pero mientras que para los mayores de 65 años se situó en el 11,4 % de la población frente a casi el 22 % del 2010, para los de edades comprendidas entre 16 y 64 años pasó al 23,2 % desde el 18,6 % en el mismo período, y el porcentaje de riesgo de pobreza infantil superó el 30,1 %.

 

6. ¿Por qué la clase media es clave?

«Porque es la más extensa y la que más impuestos paga, es decir, es fundamental para sostener el Estado del bienestar», resume José Luis Rey, profesor de Filosofía del Derecho de Comillas Icade y coordinador del libro Sostenibilidad del Estado del Bienestar en España.

 

7. El riesgo de su erosión

Su debilitamiento preocupa, además de porque es el sostén del Estado del bienestar, por su derivada sociopolítica, que es «la legitimidad que le otorgamos a esta democracia», apunta Taboadela. «Las encuestas que se están haciendo en Europa muestran que las clases medias le están retirando el apoyo sin fisuras que le daban a ese sistema capitalista corregido, al capitalismo del bienestar, porque su situación en el mercado de trabajo cada vez justifica menos ese apoyo cerrado. Y ese es un problema también para la democracia, como muestra el ascenso de los partidos de extrema derecha en países con mayor estado del bienestar», añade. Rey, por su parte, subraya la importancia de desarrollar políticas fiscales «más progresivas» y políticas redistributivas «eficientes».



[1] Crecimiento acelerado, en este caso económico.

Auschwitz, poema de León Felipe un 27 de enero

 Leon Felipe Auschwitz

   AUSCHWITZ       (A todos los judíos del mundo, mis amigos, mis hermanos)

Esos poetas infernales,
Dante, Blake, Rimbaud...
Que hablen más bajo...
¡Que se callen!
Hoy
cualquier habitante de la tierra
sabe mucho más del infierno
que esos tres poetas juntos.
Ya sé que Dante toca muy bien el violín...
¡Oh, el gran virtuoso!...
Pero que no pretenda ahora
con sus tercetos maravillosos
y sus endecasílabos perfectos
asustar a ese niño judío
que está ahí, desgajado de sus padres...
Y solo.
¡Solo!
Aguardando su turno
en los hornos crematorios de Auschwitz.
Dante... tú bajaste a los infiernos
con Virgilio de la mano
(Virgilio, "gran cicerone")
y aquello vuestro de la Divina Comedia
fue un aventura divertida
de música y turismo.

Esto es otra cosa... otra cosa...
¿Cómo te explicaré?
¡Si no tienes imaginación!
Tú... no tienes imaginación,
acuérdate que en tu "Infierno"
no hay un niño siquiera...
Y ese que ves ahí...
Está solo
¡Solo! Sin cicerone...
Esperando que se abran las puertas del infierno
que tú ¡pobre florentino!
No pudiste siquiera imaginar.
Esto es otra cosa... ¿cómo te diré?
¡Mira! Este es un lugar donde no se puede tocar el violín.
Aquí se rompen las cuerdas de todos
los violines del mundo.
¿Me habéis entendido, poetas infernales?
Virgilio, Dante, Blake, Rimbaud...
¡Hablad más bajo!
¡Tocad más bajo!... ¡Chist!...
¡¡Callaos!!
Yo también soy un gran violinista...
Y he tocado en el infierno muchas veces...
Pero ahora aquí...
Rompo mi violín... y me callo.