miércoles, 1 de abril de 2026

Espada, hambre y cautiverio

 

Espada, hambre y cautiverio

 

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Las huestes parecen formadas por unos tres mil hombres de promedio y un total de veinticuatro mil efectivos procedentes de las tribus del Hiyaz y Yemen.

 

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la Crónica Mozárabe (8) más bien describe una campaña in crescendo, iniciada con simples algaradas, asaltos a ciudades fronterizas y después una invasión abierta: Los sacramentos [...] devastan las provincias, no tanto con una invasión abierta cuando furtivas incursiones. Así, con habilidad y engaños, no con el ejército, atacan las ciudades fronterizas del imperio y luego, sacudiéndose el yugo de su cerviz, se rebelan abiertamente.

La ventaja de estas fuerzas de jinetes e infantería montada en dromedarios, residía,

precisamente, en la enorme movilidad estratégica, la capacidad de improvisación ante

diversas circunstancias y una celeridad en la respuesta que sería imposible si dependieran

de las instrucciones de Medina, a más de mil kilómetros -unos veinte días de viaje- más allá

del desierto.

 

Pg 106 y pg 107

Espada, hambre y cautiverio

 

El dux Sergio salió a su encuentro desde Cesarea con trescientos jinetes del ejército de campaña, reforzados con contingentes de samaritanos y aliados árabes. Sin embargo,

fue sorprendido y derrotado en Wadi Arabá.

 

Cuando el candidato [Sergio] fue asesinado por los sarracenos, yo estaba en Cesarea y me dirijo en barco a Sicamina; y se decía: el Candidato ha sido asesinad. Y los judíos tuvimos una gran alegría. Se decía también que el profeta había aparecido, viniendo con los sarracenos, y que anunciaba la venida de Cristo, el Ungido que había de venir. Y yo, una vez que hube llegado a Sicamina, me hospedé en casa de un anciano muy

versado en la Escritura, y le digo:<< ¿Qué me dices […] sobre el profeta que ha aparecido con los sarracenos?>> y me responde gimiendo profundamente << Es un falso profeta ¿Acaso, pues, los profetas vienen con armas y carro? Realmente, obras de desorden son los acontecimientos actuales y tengo miedo de que el primer Cristo que vino, al que adoran los cristianos, fuese enviado por Dios y en su lugar recibiremos

a Hermolao [el Anticristo]. Isaías dijo, en efecto, que los judíos tendríamos el corazón cerrado y endurecido hasta que fuese devastada toda la tierra. Pero ve, señor Abraames, e infórmate sobre el profeta que ha aparecido>>. Y yo, Abraames,

habiéndomelo tomado con celo, oí de los que se encontraron con él nada verdadero encuentras en el llamado profeta, sino derramamientos de sangre humana. Dice también que tiene las llaves del paraíso, lo que es increíble.

 

En el evangelio, Jesús había anunciado una segunda llegada que tendría lugar antes del juicio final. El advenimiento del Hijo del Hombre estaría procedido por una época de disturbios, además de guerras, plagas y hambrunas, tras una brutal persecución contra

sus seguidores en las que surgieron los falsos profetas.34 Las crípticas profecías

incluyen la aparición de un falso profeta que empujará a los hombres a adorar a la

Bestia, a quien las epístolas de San Juan llaman Anticristo y entre los judíos se conocía

como Hermolao.

 

En ese momento cierto hombre de entre los hijos de Ismael cuyo nombre era Mahmet,

un comerciante, como si fuera por mandato de Dios se les presentó como un

predicador [y] el camino a la verdad. Les enseñó a reconocer al Dios de Abraham, en

especial porque estaba instruido e informado sobre la historia de Moisés.35

 

 

Página 116

AG 945 [año 634 d.C.], indicción VII: el viernes 4 de febrero, a la hora novena, hubo una batalla entre los romanos y los árabes de Mahoma en Palestina a doce millas al este de Gaza.

Los romanos huyeron, dejando atrás al patricio [Teodoro], el Hijo de YRDN, a quien mataron los árabes. Unos 40 000 pobres aldeanos de Palestina fueron asesinados allí, cristianos, judíos y samaritanos. Los árabes asolaron toda la región.

 

Página 117

¿Por qué razón las incursiones bárbaras se multiplican y las falanges sarracenas se han levantado contra nosotros? […]

¿Por qué la efusión de sangre se ha convertido en costumbre y los cadáveres sirven de presa a las aves del cielo? ¿Por qué las iglesias son destruidas y las cruces ultrajadas? […] Los sarracenos recorren comarcas que les han sido prohibidas, saquean ciudades, asolan los campos, entregan las aldeas a

las llamas, derriban los sagrados monasterios, plantan cara a los ejércitos romanos, consiguen trofeos en la guerra, añaden victoria sobre victoria, se alinean en masa contra nosotros […] y se vanaglorian de conquistar el mundo entero.

 

 

Espada, hombre y cautiverio

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tantos rebrotes de la plaga de Justiniano que vino precedido por una sequía de nueve meses, conocida como el “Año de las cenizas”. La hambruna que asoló al Levante mediterraneo debilitó a la población y allanó el camino a esta pandemia que acabó con la vida de veinticinco mil guerreros árabes,

EL FIN DEL ERÃNSHAHR

la batalla de Nehavend en mayo de 642, descrita por Sebeos (44):

Sucedió en el primer año de Constante rey de los griegos, y en el décimo año de Yazkert rey de los persas, que el ejército persa de 60 000 hombres completamente armados se reunió para oponerse a Ismael. Los ismaelitas pusieron en el campo contra ellos cuarenta mil armados con espadas, y se enfrentaron en batalla en la provincia de Media. La batalla se prolongó durante tres días, mientras la infantería de ambos bandos disminuía. De súbito llegó la noticia al ejército de que una hueste había acudido al apoyo de los ismaelitas. Las tropas persas huyeron de su campamento durante la no-

 

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che. Los supervivientes del ejército ismaelita los atacaron por la mañana, pero no encontraron a nadie en el campamento. Realizando incursiones por toda la tierra, pasaron a espada a hombres y bestias. Capturaron veintidós fortalezas, masacraron a todos los seres vivos en ellas.

Tras su última derrota en 651, Yazdegerd buscó refugio en la casa de un molinero que lo asesinó para apoderarse de sus pertenencias. La muerte del último rey de reyes marcó el fin del Imperio sasánida;

ASALTO AL GRANERO ROMANO

Aunque las estimaciones demográficas varían enormemente, la población de Alejandría tal vez ascendiera a trescientas mil almas y el valle del Nilo podría contar con unos ocho millones de habitantes.

El nivel del río subía entre agosto y septiembre y dejaba el delta del Nilo y la llanura aluvial sumergidos bajo más de un metro de agua. A medida que la inundación menguaba en octubre, dejaba tras de sí un fértil limo, traído desde las tierras altas, que permitía a los cultivos de cereales y legumbres madurar entre marzo y mayo. Más allá del delta, la población se concentraba en ambas orillas del río, a lo largo de un estrecha franja de unos doce kilómetros antes

 

 

 

 

Espada, hambre y cautiverio^ 

 

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[…] entonces los musulmanes entraron en NIKU y tomaron posesión, y no encontrando soldados [ que ofrecieran resistencia], procedieron a pasar a espada a todos los que encontraron en las calles y ben las iglesias, hombres, mujeres y niños. Y no tuvieron misericordia de nadie. Y después de haber capturado [esta] ciudad, marcharon contra otras localidades y las saquearon y pasaron por la espalda a todo el que encontraron. 

 

Los soldados no lograron ofrecer una resistencia efectiva, los árabes tomaron Kilunas << y mataron a espada a miles de sus habitantes y de los soldados, y obtuvieron un botín enorme, y tomaron cautivas a las mujeres y los niños y los divirtieron entre ellos ,y convirtieron esa ciudad en una desolación >>. 

 

Página 146 

 

 

El ascenso del califato 

‘Amr recibió con agrado su llegada y le dijo<< Has hecho bien en venir a nosotros. Y ciro respondió: dios ha puesto esta tierra en tus manos; que de ahora no ha habido contienda persistente contigo. Y fijaron la cantidad de tributo a pagar. Y en cuanto a los ismaelitas, no debían intervenir en ningún asunto, sino dedicarse a lo suyo durante once meses. Las tropas romanas en Alejandría debían llevarse sus posesiones y sus tesoros y marchar  por mar  y ningún otro ejército romano regresaría. Pero aquellos que quisieran viajar por tierra debían pagar un tributo mensual. Y los musulmanes tomarían como rehenes a ciento cincuenta soldados y cincuenta civiles harían paz.  

Espada , hambre y cautiverio

 

[...] entonces los musulmanes entraron en Nikiû y tomaron posesión , y no encontrando

soldados [que ofrecieran resistencia] , procedieron a pasar a espada a todos los que

encontraron en las calles y en las Iglesias , hombres , mujeres y niños. Y no tuvieron

misericordia de nadie. Y después de haber capturado [esta] ciudad , marcharon contra otras

localidades y las saquearon y pasaron por la espalda a todo el que encontraron

 

Los soldados no lograron ofrecer una resistencia efectiva, los árabes tomaron Kilunas &lt;&lt;y

mataron a espada a miles de sus habitantes y de los soldados, y obtuvieron un botín

enorme, y tomaron cautivas a las mujeres y los niños y los dividieron entre ellos, y

convirtieron esa ciudad en una desolación.

Página 147

´Amr recibió con agrado su llegada y le dijo: &lt;&lt;Has hecho bien en venir a nosotros&gt;&gt;

. Y Ciro respondió: Dios ha puesto esta tierra en tus manos; que de ahora en adelante

no haya enemistad entre tú y Roma; hasta ahora no ha habido contienda persistente

contigo. Y fijaron la cantidad de tributo a pagar. Y en cuanto a los ismaelitas , no

debían intervenir en ningún asunto , sino dedicarse a lo suyo durante once meses.

Las tropas romanas en Alejandría debían llevarse sus posesiones y sus tesoros y

marchar por mar; y ningún otro ejército romano regresaría. Pero aquellos que

quisieran viajar por tierra debían pagar un tributo mensual. Y los musulmanes

tomarían como rehenes a ciento cincuenta soldados y cincuenta civiles y harían la

paz. Y los romanos dejarían de luchar contra los musulmanes; y los musulmanes debían

resistir de apoderarse de las iglesias cristianas, y estos últimos no debían entrometerse en

los asuntos de los cristianos. Y a los judíos se les debía permitir permanecer en la ciudad de

Alejandria.

Página 146

 

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Construida por la dinastía tolemaica en fecha indeterminada, la célebre “Biblioteca de

Alejandría” consistía, en realidad, en la colección de libros de un santuario religioso, el

Museion, un complejo dedicado a las Musas que contaba con una exedra para

conferencias, una zona residencial para los académicos, además de jardines y un pórtico.

Plutarco, por primera vez, describe el incendio que destruyó la gran biblioteca en el año 47

a. C., cuando Julio César asedió la capital egipcia para apoyar a Cleopatra en su

reclamación al trono, un hecho confirmado por Aulo Gelio.

Hubo en esta ciudad dos bibliotecas de valor incalculable, y según los testimonios verídicos

de antiguos datos, unos setecientos mil volúmenes que habrían sido depositados allí

gracias al enorme esfuerzo de los reyes Ptolemaicos ardieron en la guerra Alejandrina,

cuando la ciudad fue saqueada en tiempos de la dictadura de César.

 

151

La irrupción cristiana en el templo sucedió en el año 391, después de que los paganos

“mataran a muchos de los cristianos, hirieron a otros y se apoderaron del Serapeión, un

templo que destacaba por su belleza y amplitud y que estaba asentado en un promontorio”,

lo cual desencadenó un brutal asalto al Serapeión por parte de soldados romanos y una

turba cristiana.

Para sobrevivir, las bibliotecas antiguas requerían de un cuantioso patrocinio económico: el

papiro se deteriora con facilidad, sufre daños a causa de la polilla y los ratones y, en una

época en la que la luz artificial dependía de lámparas de aceite, se hallaba en peligro

constante de incendio. La minuciosa labor de copiado de los volúmenes requería un nutrido

personal de escribas muy costoso de mantener. a lo que cabe añadir el elevado precio de

los soportes de escritura.

En época abasí, Bagdad se convirtió en un centro de traducción de obras clásicas al árabe,

de la mano de cristianos nestorianos como Hunayn ibn Ishāq (ob. 873) —que aprendió

griego en Alejandría— o Teodoro Abucara (ob. 901) y buena parte de los libros traducidos

procedía de bibliotecas alejandrinas.

 

 

Página 150.

Construida por la dinastía tolemaica en fecha indeterminada, la célebre “Biblioteca de

Alejandría” consistía, en realidad, en la colección de libros de un santuario religioso, el

Museion, un complejo dedicado a las Musas que contaba con una exedra para conferencias,

una zona residencial para los académicos, además de jardines y un pórtico.

 

Plutarco, por primera vez, describe el incendio que destruyó la gran biblioteca en el año 47

a.C., cuando Julio César asedió la capital egipcia para apoyar a Cleopatra en su reclamación al

trono, un echo confirmado por Aulo Gelio.

 

Hubo en esta ciudad dos bibliotecas de valor incalculables, y según los testimonios verídicos de

antiguos datos, unos setecientos mil volúmenes que habrían sido depositados allí gracias al

enorme esfuerzo de los reyes Ptolemaicos ardieron en la guerra Alejandrina, cuando la ciudad

fue saqueada en tiempos de la dictadura de César.

 

El ascenso del califato

Página 151.

La irrupción cristiana en el templo sucedió en el año 391, después de que los paganos

“mataran a muchos de los cristianos, hicieron a otros y se apoderaron del Serapeión, un

templo que destacaba por su belleza y amplitud y que estaba asentado en un promontorio” lo

cual desencadenó un brutal asalto al Serapeión por parte de soldados romanos y una turba

cristiana.

 

Para sobrevivir, las bibliotecas antiguas requerían de un cuantioso patrocinio económico: el

papiro se deteriora con facilidad, sufre daños a causa de la polilla y los ratones y, en una época

en la que la luz artificial dependía de las lámparas de aceite, se hallaba en peligro constante de

incendio. La minuciosa labor de copiado de los volúmenes requería un nutrido personal de

escribas muy costoso de mantener, a lo que cabe añadir el elevado precio de los soportes de

escritura.

 

En época abasí, Bagdad se convirtió en un centro de traducción de obras clásicas al árabe, de la

mano de cristianos nestorianos como Hunayn iba Ishàq (ob. 873) -que aprendió griego en

Alejandría- o Teodoro Abucara (ob. 901) y buena parte de los libros traducidos procedía de bibliotecas alejandrinas.

 

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en occidente, los ejércitos de campaña de los Estados sucesores estarían formados por unos pocos millares de hombres, con cinco mil o seis mil guerreros el máximo aproximado, aunque en Germanía, Escandinavia y Britania difícilmente pudieran exceder el par de millares

En relación con la Edad Media Plena, caracterizada por un notable desarrollo demográfico iniciado en el siglo XI, Francisco García Fitz describe de este modo el consenso académico: <<La imagen general de las fuerzas armadas medievales que actualmente resulta predominante es la de pequeños contingentes formados por centenares de guerreros o tal vez, en ocasiones, por unos cuantos miles. Un ejército de diez o quince mil hombres se considera de todo punto excepcional y pocos historiadores estarían dispuestos a admitir que en alguna ocasión ese número fuera realmente alcanzado por una hueste durante una batalla>>

 

 

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Parapetos hechos de piedra, ramas e incluso bestias de carga. Procopio  menciona esta práctica ya en el siglo VI, cuando describe a los moros formando un círculo defensivo con los camellos, 

 

 

 

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Redactada hacia finales del siglo IV, la obra de Flavio Vegecio intenta condensar la tradición militar romana y ejerció una enorme influencia en el arte de la guerra medieval. Es en el Libro III donde resume los principios de su filosofía:

Una confrontación abierta se dirime en dos o tres horas de lucha, tras lo cual se esfuman todas las esperanzas del bando vencido. Por ese motivo se deben barajar todas las posibilidades, se debe intentar cualquier plan, se debe hacer cualquier cosa antes de llegar a ese recurso extremo.

Vegecio considera preferible «doblegar al enemigo mediante el hambre, las incursiones por sorpresa y el terror, que en una batalla donde el azar tiende a influir más que el coraje» porque en la guerra —una sola es el arma más importante: que tú tengas alimento suficiente, y que a los enemigos les abata la indigencia. La estrategia vegeciana se basa, por tanto, en la logística y refleja la escasa productividad de la agricultura de las sociedades premodernas, las dificultades para el acopio y el transporte de provisiones y los patrones estacionales tanto de las cosechas como del forraje silvestre disponible para los caballos. En consecuencia, las operaciones militares han de realizarse en territorio enemigo y abastecerse sobre el terreno, para, además, mermar los recursos del adversario.

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lanzaron un grito guerrero, que se va elevando paulatinamente y recibe el nombre de barritus, con lo cual colaboraron  ánimos para mayores esfuerzos . En cuanto a los bárbaros, alaban a voces a sus mayores y, expresándose cada uno en  su propia lengua , se lanzaron al combate contra la infantería  ligera. Después de una descarga cruzada de jabalinas y otros  proyectiles a corta distancia , llegaron frente a frente con duras amenazas , se produjo el choque entre ambos bandos y combatieron hombro con los escudos bien trabados en testudo [...]

El combate iba, pues cobrándose cada vez más bajas . Todos  corrían hacia los que veían apiñados frente a ellos y encontraban la muerte a causa de las armas y las espadas que, como  una tormenta, caían sin cesar. Los soldados de caballería perseguían a los que intentaban huir y, con fuerte brazo, les cortaban la cabeza de un tajo o les herían por la espalda. Por su parte, los soldados de infantería remataban a los habían  caído y no podían moverse porque el miedo les atenazaba.

 

EL EJÉRCITO MUSULMÁN 

 

 (..............................................). La historiografía tradicional ha tendido a atribuir unos modos de lucha característicos a los distintos pue-blos, que mantendrían uniformes a lo largo de los siglos, siguiendo un pensamiento esencialista en torno a un  «carácter nacional» inmutable  y que se plasmó en el modo de hacer la

guerra. 

 

 

316

 

 

Por último, el emperador León VI condensa la filosofía militar bizantina de su tiempo en el Libro XX de su Taktika:

Es bueno dañar al enemigo mediante el engaño o las incursiones, o por el hambre; y seguir

dañándole por largo tiempo mediante ataques frecuentes y otras acciones. Pero no le desafíes a una batalla a campo abierto. Porque, en gran medida, la suerte representa un

papel más importante que el valor demostrado.⁴⁸

Los Estados tardoantiguos poseían unas estructuras políticas extremadamente débiles y

una severa derrota, en un enfrentamiento donde concentraban todos los recursos militares,

amenazaba su propia existencia. A las dificultades de reunir un nuevo ejército, a causa de la

precaria demografía, se sumaba el hecho de que las labores militares recaían, la mayoría

de las veces, sobre una reducida élite social, ya fuera una aristocracia protofeudal o un

ejército profesional como el romano. Dado que las grandes batallas se caracterizaban por una enorme desproporción de bajas entre vencedor y vencido, una derrota constituía un enorme desastre que amenazaba a las ciudades y comarcas de un amplio territorio, las cuales se veían forzadas a capitular.

 

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Bélicos del periodo clásico. Para Victor Davis Hanson, el combate cara a cara entre falanges, empleado por los griegos para resolver las disputas entre ciudades-Estado, estaba concebido para limitar el alcance y la duración de los conflictos y la disrupción económica que causaban. El choque entre hoplitas constituía una lucha entre pequeños terratenientes que, de mutuo acuerdo, deseaban poner límites a los estragos de la guerra. Una vez

convertida en potencia, Roma también aplicó una filosofía disuasoria. La búsqueda de batallas a campo abierto, donde la mayor disciplina, la superioridad táctica y la mejor

organización durante la República y el Alto Imperio, salvo contra pueblos que habitaban en territorios boscosos, le permitió imponerse a Cartago.

Incluso Clausewitz, en su primer libro, reconoce que:

[…] desde el principio, el factor absoluto, el llamado matemático, no cuenta con ninguna base segura en los cálculos del arte de la guerra. De entrada, nos hallamos ante un juego de posibilidades y de probabilidades, de buena y de mala suerte, que hace acto de presencia en

todos los hilos, grandes o pequeños, de su trama y es el responsable de que, de todas las

ramas de la actividad humana, sea la guerra la que más se

 

 

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Un pasaje del Cantar de Valtario, poema épico protagonizado por un noble visigodo del reino de Tolosa, redactado en el siglo X:

Acaba de ponerse en marcha y lo sigue todo el ejército, Después de haber estudiado a conciencia el teatro de la batalla, dispuso ordenadamente sus tropas sobre una dilatada planicie.

Ya se encuentran unos y otros a la distancia de un tiro de venablo, preparados para el combate. Surge entonces de todas partes un inmenso clamor que el viento difunde, y se mezcla con él la voz horrísona de las trompetas, y las lanzas vuelan de aquí a allá oscureciendo el cielo. El dardo de fresno y el de madera de cerezo se confunden en uno y brillan sus puntas en el aire como si fueran rayos. Con la misma densidad con que la nieve cae cuando sopla el cierzo, así descienden las crueles flechas sobre uno y otro bando. Después, al agotarse las armas arrojadizas, empuñan todos las espadas, desenvainando las fulmínelas hojas y embrazando los escudos. Chocan, en fin, las filas y se renuevan la batalla. Quiébranse pechos contra pechos de caballos en el encuentro y muchos combatientes sucumben en el duro topar de los escudos. Valtario, por su parte, derrocha furia en medio de sus líneas, segando la vida de quien le sale al paso y abriéndose camino con a espada. Los enemigos, al verlo sembrar tanta matanza, estaban aterrorizados, como si en él se hubiese materializado la propia muerte, y adónde quiera que se dirigía, ya sea a la derecha, ya sea a la izquierda, huían todos de él a rienda suelta, con los escudos a la espalda.

Entonces, imitando a su caudillo, el imponente ejército de Panonia ataca con fiereza e incrementa la mortandad a fuerza de

coraje, abatiendo a cuantos oponen resistencia y aniquilando

a los fugitivos, hasta obtener el triunfo completo en la batalla.

Acto seguido, se arrojan sobre los cadáveres y los despojan por

entero. Finalmente Valtario hace sonar su cóncavo cuerno para

reunir a sus hombres y es el primero en coronarse la frente con

la festiva fronda, ciñiéndose las sienes en presencia de todos

con el victorioso laurel, tras él lo hacen los portaestandares y,

después de ellos el resto de combatientes.

 

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Figura 81:Hallado en Italia, el plato de Isolda Rizza del siglo VI o principios del VII muestra

en kontophoros bizantino armado con una lanza tipo contus, una armadura laminar y un

yelmo por secciones spangenhelm. El formidable aspecto de un jinete acorazado visigodo

se describe en El Cantar de Valtario ( v. 333-340): &lt;En cuanto a él, se reviste de la loriga

como un coloso, se coloca sobre la cabeza el yelmo de rojo penacho y se ajusta las grebas

a las potentes piernas. Después se ciñe una espada de doble filo al costado izquierdo y,

según es costumbre en Panonia, otra al derecho, pero está que no hiera al contrario más

 

que por una parte, Entonces, empuñando la lanza con la diestra y embrazando el escudo

con la siniestra, se apresura a salir de aquella odiosa tierra&gt;.

La que narró Amiano para la batalla de Ad Saelices, que enfrentó en 377 a los ejércitos

romano y terovingio.

Así pues, los miembros de los dos ejércitos contendientes,

después de avanzar con gran cautela, se detuvieron mirándo-

sé fijamente a los ojos con similar fiereza. Todos los romanos

 

 

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Espada, hambre y cautiverio

lanzaron un grito guerrero, que se va elevando paulatinamente y recibe el nombre de barritus,

con lo cual cobraron ánimos para mayores esfuerzos. En cuanto a los bárbaros, alababan a

voces a sus mayores y, expresándose cada uno en su propia lengua, se lanzaron al combate

contra la infantería ligera. Después de una descarga cruzada de jabalinas y otros proyectiles a

corta distancia, llegaron frente a frente con duras amenazas, se produjo el choque entre

ambos bandos y combatieron hombro con hombro con los escudos bien trabados en testudo

[...]

El combate iba, pues, cobrándose cada vez más bajas. Todos corrían hacia los que veían

apiñados frente a ellos y encontraban la muerte a causa de las armas y las espadas que, como

una tormenta, caían sin cesar. Los soldados de caballería perseguían a los que intentaban huir

y, con fuerte brazo, les cortaban la cabeza de un tajo o les herían por la espalda. Por su parte,

los soldados de infantería remataban a los que habían caído y no podían moverse porque el

miedo les atenazaba.

 

El EJÉRCITO MUSULMÁN

La historiografía tradicional ha tendido a atribuir unos modos de lucha característicos a los

distintos pueblos, que mantendrían uniformes a lo largo de los siglos, siguiendo un

pensamiento esencialista en torno a un «carácter nacional» inmutable y que se plasmó en el

modo de hacer la guerra.

Para Ibn Jaldún, solo existen dos modos de combatir: el choque formando filas y el ataque por

cargas y retiradas sucesivas, llamado karr wa farr por los árabes y tornafuye por los cristianos

peninsulares. En su al-Muqaddima, este sociólogo considera este último recurso propio de los

beduinos y los nómadas bereberes, quienes creaban una fortificación con piedras y animales

de carga para poder hostigar al enemigo y después refugiarse en su interior.