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viernes, 10 de marzo de 2023

Día Internacional de la Mujer

 https://www.youtube.com/watch?v=twCcKEaKpyU&list=PLkbTxiph5TH6Y-JyfNUwKq8haYcKVVghN

2. Materiales.

Vídeo Invisibles. https://youtu.be/vexpy_VrXhw

Video Estereotipos de género. https://youtu.be/UHgU4tZdWko

Video Sobre publicidad sexista. https://youtu.be/P8GuCxUsNWY

Canción machista 1, Bandaga - Ella No Quiere Rosé: https://youtu.be/gkGmu5bkyKk

Vídeos de una duración aproximada de 5 minutos cada uno con la vida de grandes mujeres de la ciencia, del estudio de la Historia, el arte y la literatura:

Frida Kahlo: https://youtu.be/OX8QsS8so50?list=PLkbTxiph5TH6Y-JyfNUwKq8haYcKVVghN

Marie Curie: https://youtu.be/3tuWzjaQuA4?list=PLkbTxiph5TH6Y-JyfNUwKq8haYcKVVghN

Cleopatra: https://youtu.be/yvjUlncUTRM?list=PLkbTxiph5TH6Y-JyfNUwKq8haYcKVVghN

Hipatia de Alejandría: https://youtu.be/oauxk40qYis?list=PLkbTxiph5TH6Y-JyfNUwKq8haYcKVVghN

Virginia Wolf: https://youtu.be/rETE0IGDqEE?list=PLkbTxiph5TH6Y-JyfNUwKq8haYcKVVghN

Mary Shelley: https://youtu.be/VAI9Y2oOYxk?list=PLkbTxiph5TH6Y-JyfNUwKq8haYcKVVghN

Ada Lovelace:https://youtu.be/bYCDVwyuVt4?list=PLkbTxiph5TH6Y-JyfNUwKq8haYcKVVghN

3. Guión de comentario para los vídeos: 

- Primer visionado del video sin interrupciones por parte del profesor. El alumnado que escuche y anote. 

- Segundo visionado con interrupciones del vídeo para hacer comentarios. 

- Utilizar el vocabulario anexo para analizar conceptos clave. 

- Extraer conclusiones generales y exponerlas por escrito en cartulina para dejarlas expuestas en clase.

POR FAVOR, HACED FOTOS


martes, 1 de diciembre de 2020

Los pies vendados de la reina

Si quisiera torturar a mi peor enemigo, lo obligaría a subirse a unos stilettos y andar con ellos todo
el día. Al resto de la gente le deseo la comodidad de tener los pies en el suelo protegidos por zapatos
en los que les quepan enteros. Y aunque la reina Letizia tenga el cargo institucional que tiene y sufra
la presión mediática que sufre, nada me gustaría más que verla andar con mullidas zapatillas,
anchas bailarinas, reconfortantes espardeñas o blandas venecianas. Lo bárbaro es aceptar que una
mujer, a estas alturas de la historia, en pleno siglo XXI, tenga que someterse a todo tipo de torturas
físicas por el simple hecho de ser la esposa de su marido. Un marido que se desplaza con toda la
planta bien asentada y no tiene pinta de que le duelan los metatarsos. ¿Qué extraña lógica es esa
según la cual una tiene que sacrificar hasta la salud por ser consorte? Y es que la cultura estética
dominante en Occidente es la que han impuesto los sádicos que disfrutan viendo sufrir a las
mujeres. Mediante el poderoso mundo de la moda, han cambiado nuestros gustos y preferencias
hasta el punto de que se celebra el estilo masoquista de Letizia, que es el estilo de la mayoría de las
que nacimos con un sexo tan equivocado que no podemos, según los estándares de belleza,
permitirnos el lujo de andar sin los huesos y los nervios comprimidos en esos corsés de puntera
estrecha sobre los que nos invitan a sostenernos durante jornadas enteras para transmitir una regia
apariencia de ingravidez. Qué absurdo es que tengamos que seguir con la humillación pública que
es esta sofisticada tortura inventada por hombres que no nos quieren. Busquen alguna imagen de
Manolo Blahnik y descubrirán que él suele calzar unas slippers de lo más apetecibles.

En su libro Beauty and Misoginy, la feminista Sheila Jeffreys sostiene que solo el sesgo
etnocéntrico de los occidentales hace que no percibamos como prácticas perjudiciales las de la
belleza en esta parte del mundo. Los pies vendados de las aristócratas chinas, el engorde forzado de
las mauritanas, los cuellos estirados de las mujeres jirafa o la mutilación genital nos parecen
aberraciones propias de pueblos primitivos; pero cortar narices sanas, rellenar pechos y nalgas,
promover el hambre y las restricciones alimentarias hasta la inanición o regalar dolorosas
operaciones estéticas a menores de edad no nos escandaliza en absoluto. Los salvajes son siempre
los otros, aunque nuestros sean unos cánones de belleza perversos y tremendamente misóginos.

NAJAT EL HACHMI, https://elpais.com/opinion/2024-04-26/los-pies-vendados-de-la-reina.html

Cuando tu amigo es tu acosador

Cuando tu amigo es tu acosador

 

Diana López Varela, 24 de agosto de 2023

 

De todas las cosas que se han dicho desde la malograda celebración del Mundial de Fútbol Femenino la que más me irrita es la justificación de la caverna mediática alegando que un beso forzado es solo un pico entre dos amigos que se llevan genial, y tonto el que no lo vea. Desde el primer momento en que se denunció la conducta del señor Rubiales hacia la futbolista Jenni Hermoso, las compañeras periodistas señalaron, muy acertadamente, que ese no era un beso entre amigos, sino un acto de acoso sexual entre un superior y su subordinada. Ya conocemos la relación de poder que se da entre un hombre y una mujer en una jerarquía profesional, pero ¿qué ocurriría si, efectivamente, este fuese un beso entre amigos? ¿Qué ocurriría si un aparente beso entre dos colegas escondiese también una agresión sexual? ¿Sabemos distinguir las preposiciones "entre" de "contra"? ¿Acaso un amigo, por bueno que sea, tiene derecho a comerle los morros a una mujer sin que medie el deseo de ella en ese acto íntimo?

Toda esta historia me hizo recordar, inevitablemente, la cantidad de violencia sexual que muchas mujeres hemos tolerado a lo largo de nuestras vidas por parte de pseudoamigos y coleguitas de turno. Hombres que han sabido ejercer su poder patriarcal desde la cómoda e infalible posición de la amistad verdadera. Esos que no han desperdiciado un momento de euforia, vulnerabilidad, bajón, intoxicación etílica, o desgracias varias para arrimar los morros más de la cuenta, o para meter la mano bajo la ropa al fundirse los cuerpos en un cálido abrazo. Esos amigos en cuyos brazos hemos llorado creyendo que nos consolaban atentamente, cuando el único consuelo que buscaban era el de su entrepierna. Esos fantásticos amigos que siempre han estado ahí cuando los hemos necesitado, esperándonos con una erección al otro lado de la puerta.

Difícil no encontrar una mujer que no se haya llevado un disgusto de este tipo con algún buen amigo. Difícil no encontrar a una mujer que haya transigido, tolerado, reído incluso, ante el cariño desmedido de ese colega que siempre aprovecha una ocasión para tocarte sin importarle si tú estás cómoda o no. Si tú lo deseas o no. Ese amigo que entiende muchísimo de lenguaje corporal cuando un señor se lleva las manos a la polla en medio de una celebración futbolística, pero muy poquito cuando es la suya la que te roza sin venir a cuento. Ese colega que, sin maldad ninguna, como diría el presidente de la RFEF, te aprieta contra una esquina o contra una pared, se te declara cada vez que tiene ocasión, y boicotea todas tus relaciones de pareja porque "ese mamón no te merece". Ese amigo que te lleva en coche a las afueras de la ciudad cada vez que estás agobiada porque para ejercer la amistad auténtica se necesita intimidad. Ay, ese amigo, un cielito de hombre, psicólogo y hermano, que es capaz de regalarte un juguete sexual en el día de tu cumpleaños porque tú lo que tienes es que olvidarte de tu ex y pasártelo bien. Y si no sabes cómo funciona lo probamos juntos jijí-jajá.

No hablo de amigos a los que les gustas o a ti te gustan, o no, porque el enamoramiento entre amigos es tan legítimo (o más) como el que surge en un match de Tinder. No hablo de amigos que te intentan conquistar y lo consiguen, o no, y aquí paz y después gloria. No hablo de amistades que se convierten en otra cosa por el deseo y la connivencia de ambos. No hablo de rollos entre amigos que se quedan como una anécdota y cuyo recuerdo te produce una sonrisa y no asco y arrepentimiento. No hablo del juego de la seducción y de sus consecuencias, ganes o pierdas, amigo. Yo, que siempre he estado a favor de las relaciones de pareja surgidas a partir de la amistad porque ya tienes medio trabajo hecho, no hablo de eso, claro que no. Yo hablo de esos otros amigos, los amigos que todas sabemos.

Me refiero al amigo que es capaz de plantarte un beso en la boca en medio de una discoteca plagada de gente (entre esa gente está tu novio) porque unos tipos que él no conoce (los amigos de tu novio) vienen a hablarte y él desea, con todas sus fuerzas, salvarte de pervertidos y de acosadores. Ese amigo que no es agraciado, y lo sabe, pero míralo que entregado está y siempre contesta el móvil cuando lo necesites para acabar hablándote de sexo, aunque a ti no te apetezca. Ese amigo protector y un poquito obsesionado que te entiende más que cualquier otra amiga porque él es hombre, él sabe cómo se comportan esos cerdos con las mujeres. Ese amigo que está deconstruido, reconstruido y liberado de toda masculinidad, ese amigo que se vende como un ser inofensivo: el peor. Yo me refiero a ese amigo que si no fuese tan amigo como te ha convencido él mismo, tendría dos bofetadas en cada una de sus mejillas y una denuncia en el juzgado. Fíjate amiga, que ese amigo no es tu amigo, es tu acosador.

Hablo también de ese colega de trabajo que aprovecha cada cena de empresa para babosearte sin caérsele la cara de vergüenza al lunes siguiente. Ese amigo-admirador, el que tiene un proyecto chulísimo pensado para ti que desaparece si no te vas con él a dormir a un hotel. Ese al que le encanta darte la turra a sol y a sombra y necesita quedar ciento cincuenta veces para resolver una chorrada y que insiste en acabar cada reunión en su casa porque así estamos más cómodos. No me olvido de aquel otro amigo que te manda un mensaje al día siguiente de emborracharos juntos en una fiesta para recordarte que "si no fuésemos amigos ayer te habría violado" ¡Qué amigo más mono! ¿Y qué me dices, querida, de ese otro amigo que te compra entradas para conciertos, teatro, reserva cenas (¡y hasta habitaciones de hotel!) y haces planes para los dos solos siempre que le sale de los cojones y sin preguntarte primero? ¿Cómo le dices tú a ese amigo tan riquiño que no quieres irte con él sola a ningún sitio cuando está claro que es tan buen amigo? ¿Acaso él no se da cuenta de que, si tú quisieses ser su novia, o acostarte con él, ya lo habrías hecho sin necesidad de tanta tontería ni de gastar tanto dinero? Que tú eres una mujer del siglo veintiuno, y tu amigo, lo sabe.

Puede que poco a poco ese amigo al que le contabas todo con pelos y señales se convierta también en el amigo que se enfada cuando tienes novio nuevo y deje de hablarte si te enrollas con aquel otro que no te conviene nada. Porque él ya te ha avisado, amiga, de que ese chico te va a hacer daño. Que pareces tonta. Ese amigo está ahí para ayudarte a aclarar tus sentimientos, cabecita loca, y tú se lo pagas liándote con cualquiera. Ese amigo que, en cuanto pierde la potestad en exclusiva sobre tus planes y sobre tu vida, se comporta como ex más tóxico y celoso que hayas tenido jamás. Y a mí no me vengas a llorar cuando estés mal, ¿de acuerdo? En cuestión de tiempo, puede que a ti ya no te apetezca darle más explicaciones a ese amigo que se comporta como si fuese tu propietario. Puede que quieres que se busque una novia o una nueva amiga (la pobre). Puede también que le guardes un poquito de rencor que crecerá en ti como lava ardiendo hasta el último día de vuestra supuesta amistad. Y por fin llegará el día en que se te habrá pasado la necesidad de justificarte todo el rato con ese amigo, dejarás de buscar su validación, te liberarás de su yugo y querrás perderlo de vista para siempre. De paso, dejarán también de impresionarte todos los tipos que simplemente no parecen unos gañanes, porque muchos de ellos también se agarran los huevos cuando marca un gol su equipo y se pajean con tu foto, aunque tú no los veas. Tendrás menos amigos, eso desde luego, pero al menos estos no intentarán acosarte cada vez que te despistes. Por fin entenderás que consentir no es desear y que desear tiene mucho que ver con la amistad real. Desear que jamás ninguna mujer haga nada para complacer a un hombre. Lo bueno es que ese amigo habrá desaparecido de tu vida en cuanto haya perdido toda esperanza de meterla en caliente. Y eso amiga, es lo mejor que nos puede pasar.


viernes, 13 de noviembre de 2020

Texto tutoría para 2º o 4º ESO

Eras (una niña) como las demás

 

Carmen Magdaleno 26 abril 2024

 

"La locura me acecha cuando, en los escasos ratos que aún paso en clase, me comparo con mis compañeros, que volverán tranquilamente a sus casas a escuchar sus discos de Depeche Mode comiéndose un tazón de cereales, mientras a esa misma hora yo seguiré satisfaciendo el deseo sexual de un hombre que podría ser mi padre porque el miedo al abandono es más fuerte que la razón".

El Consentimiento (20232), Vanessa Springora.

 

"Me haría mucha ilusión poder esperarte cada día a la puerta de la facultad con un carrito de bebé". Nunca olvidaré esta frase, me dio tanto miedo que también me dio valor para decir que no. La había pronunciado mi primer "novio", un hombre de cuarenta años, de profesión, profesor de Educación Física y entrenador de voleibol femenino. Llevábamos algo más de dos años de "relación" cuando me dijo eso, yo apenas acababa de cumplir dieciocho y cursaba primero de carrera. Aunque aún me pone los pelos de punta recordarla, le estaré eternamente agradecida a esa perturbadora frase porque fue la que me hizo darme cuenta de qué podría significar en términos materiales madurar antes que las demás chicas de mi edad, y que yo no deseaba eso para mí. Cayó como un jarro de agua fría, pero fue el mejor baño de realidad posible. ¿Cómo había acabado considerando "mi primer amor" a un adulto que fantaseaba con dejarme preñada cuando apenas me había matriculado en la universidad? ¿Cómo había aceptado que me pusiese un anillo en el dedo y me llamase su "novia"?

La película 'El Consentimiento', recién estrenada en cines y dirigida por la cineasta francesa Vanessa Filho, que adapta la novela autobiográfica del mismo título publicada en 2020 por la escritora también francesa Vanessa Springora; es un retrato fiel y meticuloso de los métodos que utilizan los hombres maduros, en este caso un prestigioso novelista de 50 años (Gabriel Matzneff), para hacer creer a las adolescentes, en este caso una niña de 13 años, que se han enamorado perdidamente de ellas en aras de usar ese supuesto romance, demasiado singular para ser comprendido por la "moralista" sociedad, como vía de acceso ilimitado a su consentimiento sexual. Paso a paso nos relata cómo se disfraza el acoso de cortejo, la fijación lasciva de estímulo intelectual, el aislamiento del entorno y el control psicológico de atención y protección altruista, las violaciones sistemáticas de esmerada educación sexual. 

Es un procedimiento más que habitual, aunque esta historia en concreto pueda parecer una situación exagerada por la permisividad de la madre de la protagonista, que al principio pone el grito en el cielo pero acaba invitando a menudo a ese señor a cenar a su casa con su hija; y sobre todo la de la sociedad francesa de los años 80, en la que se vendían como rosquillas los Diarios de este pedófilo confeso, en los que describe con todo lujo de detalles cómo recibía felaciones de "colegialas" (como a él le gustaba llamarlas) siempre menores de 16 años, y se invitaba a su autor a las tertulias literarias a comentar sus hazañas entre las risas y aplausos de sus colegas de la industria editorial. La película nos permite verlo todo a través de los ojos de la niña, que pasa del éxtasis inicial por sentirse querida y deseada por primera vez a la confusión y a un abrumador sentimiento de culpa; pero consigue trascender su mirada inocente para hacernos ver también que no fue Vanessa, marcada por el abandono de su padre y la posterior depresión y alcoholismo de su madre, la que consintió con su precocidad e ingenuidad que abusaran de ella; sino que el consentimiento fue otorgado por el silencio cómplice de su familia, de los docentes de su escuela, de la élite cultural del momento, incluso de las autoridades directamente advertidas como el servicio de protección de menores.

A lo largo de la película asistimos atónitos, igual que Vanessa ("cuando mi situación no sorprende a nadie, intuyo que a mi alrededor algo no funciona bien"), a la pasividad cuando no abierta colaboración del resto de adultos. Desde los amigos de él que les acompañan en las cenas en restaurantes y hacen chistes sobre lo buen profesor que será para ella, pasando por el doctor que le extirpa el himen para que pueda ser penetrada sin dolor cuando Vanessa está ingresada en el hospital debido a una grave inflamación articular provocada por una infección de estreptococo, hasta los mecenas que le pagan al gran artista una habitación de hotel para que pueda encontrarse allí con ella porque el apartamento en el que vive está siendo vigilado por la policía a raíz de una denuncia anónima. Es altísimo el nivel de peligro que esta chica llegó a correr, pues Matzneff intentó incluso obtener el permiso de su madre para llevársela con él de viaje a Manila, ciudad en dónde ya había ambientado una novela suya en la que el protagonista se deleitaba sodomizando a niños prostituidos desde los ocho años. Aunque la película destaca por su fidelidad al texto original, descarta algunos "detallitos" que sí aparecen en la novela de Springora, supongo que para no alargar en exceso el metraje, tan graves como que el escritor tuvo sospechas de haber contraído el VIH mientras mantenía a diario sexo sin protección con ella.  

LA TRAMPA DE LA "ANORMALIDAD"

Vanessa Springora era una chica común y corriente, en la que nadie se fijaba, muy tímida y caracterizada por esconder su cara tras su larga melena. Así pasaba desapercibida y el mundo pasaba desapercibido para ella porque tenía siempre la cabeza en alguna de las novelas que estaba leyendo. De repente, un afamado novelista invitado a una de las veladas literarias que su madre solía celebrar en casa se fija en ella, en su cuerpo y su juventud, aunque diga que lo que le ha llamado la atención es que a su edad ya lea a Tolstoi y Dostoievski. Ese hombre la marca como objetivo y empieza a escribirle cartas de amor desesperado en las que la proclama diferente a todas las demás chicas, más profunda, más inteligente, cómo no, muy madura para su edad. Es el tópico más trillado, pero lo es por algo. Este tipo de individuos no escogen a sus presas de forma casual, se fijan en su vulnerabilidad, en su soledad, en su falta de autoestima… características por otro lado casi universales entre las púberes. ¿Qué chavala no se siente fea, atolondrada, incomprendida y sola a los 13 años? El discurso que a una mujer de 30 le resultaría sospechoso y cutre puede ser música para los oídos de una niña sin un padre presente y con una madre desbordada. 

El simple hecho de que Gabriel Matzneff la esperase delante de la salida del colegio a menudo cuando desde muy pequeña había vuelto sola a casa tras la jornada escolar, porque su madre tenía que trabajar hasta tarde y su padre ni siquiera sabía la dirección de su colegio, es percibido por ella como un gran acto de amor. No se siente acechada ni vigilada, en palabras de la propia Springora "me siento querida como nunca antes. Y eso basta para suspender todo juicio". Donde el público ve claramente un pervertido merodeador de centros escolares ella no es capaz de ver más que un sueño hecho realidad: que alguien la espere con la misma ansia con la que ella había esperado en vano a que algún día alguno de sus padres fuera a recogerla.

El caramelo con el que estos depredadores atraen a las crías es hacerlas sentirse "especiales" y "diferentes". Este truco de ilusionismo les pone el traje de "héroe", "príncipe azul", "salvador"... por ser la primera persona que por fin entiende y valora su forma de ser y, de paso, sirve para apartarlas de forma inadvertida del trato con su círculo cercano. El objetivo es que aprendas a despreciar a tus iguales, al resto de jóvenes, para que tú misma prefieras y elijas dedicarle todo tu tiempo a alguien por fin "a tu altura", es decir, al adulto que te ha hecho el favor de descubrir tu verdadera personalidad. "Me había empeñado en creer que esta anormalidad me convertía en una persona interesante, de algún modo había convertido esa anormalidad en mi nueva identidad", incide la autora del libro y co-guionista del filme. 

Convencerte de que eres "excepcional", "única", "fuera de lo normal" es una trampa que hace subir tu autoestima como la espuma para hacerla caer en picado como una losa de mayor soledad y aislamiento. A la vez que crece la sensación de "anormalidad" se rompe la confianza y la comunicación con tus allegados y conocidos. En adelante no contarás a nadie qué te ocurre ante la certeza de que no te comprenderán como él. Guardarás todos sus secretos sin necesidad de que te lo pida.

¿PODRÍAS HABER DICHO QUE NO?

Queda abonado el terreno del crimen perfecto, el que se puede cometer a vista de todos porque no será considerado como tal ni siquiera por la víctima. Al principio la lleva a museos, al teatro, le regala discos y le recomienda libros. Se convierte en una especie de mentor cultural. En paralelo, muestra delicadeza y paciencia en los primeros "encuentros" de carácter sexual. Se conforma con besos y caricias. Con que le permita mirarla desnuda. Se trata de ganarse su confianza para que baje la guardia. De enfatizar la suerte que tiene de "iniciarse" con un hombre experimentado que sabrá esperar y darle placer y no con cualquier chaval torpe e impaciente. Y a la vez ir generando una sensación de estar en deuda con él: "ha sido tan bueno conmigo, ha esperado tanto, me enseña tantas cosas…", deuda que será saldada con la satisfacción de todos sus deseos sexuales. 

Nunca te dan órdenes directas, te sugieren las cosas dulcemente, mientras toman la vía de los hechos sobre tu cuerpo te preguntan constantemente si te encuentras bien, si quieres parar… pero no esperan una respuesta. Sólo buscan que te quede claro que podrías haber dicho que no si hubieras querido. Eras libre de marcharte, nadie te encerró. Pero ellos son diestros arquitectos de torres inexpugnables con todas las puertas y ventanas abiertas.

Esa etiqueta de "madurez" impuesta es el arma de doble filo utilizada para invalidar todas las dudas y alertas de la niña. "No puedo reaccionar, me ha pillado por sorpresa y no quiero parecer una idiota". Vanessa no va a reconocer que está asustada, que no sabe, que algo es demasiado para ella… porque cree a pies juntillas que él se ha enamorado de ella y la admira por su determinación y sabiduría, porque lo tiene todo muy claro a pesar de su corta edad. Si expresa sus miedos parecerá infantil, una niñata, y lo ahuyentará. El miedo al abandono es mayor que el resto de miedos. Y así el consentimiento queda secuestrado. El pánico a decepcionar neutraliza su capacidad para decir que no. 

No es ni siquiera necesario que diga que sí. La ausencia de reacción, el estado de "shock" es el ámbito en el que estos individuos se mueven como pez en el agua y pescan a río (y estómago) revuelto. Las escenas de abuso sexual (es un deber ético llamar a las cosas por su nombre y en dichas escenas no estamos viendo "sexo" o "relaciones sexuales") de la película reflejan muy bien la asimetría de la situación, la brecha insalvable entre los dos: ella está a menudo paralizada y callada, no se mueve más que para temblar; mientras que él habla sin parar, se mueve por toda la habitación, baila, ríe, llora, gesticula. Ella es una mera espectadora y él el actor, una estrella interpretando el papel de su vida.

Uno de los aciertos de la película es obligarnos a ver estas escenas obviamente desagradables, no ahorrarnos con elipsis o suavizar con ejercicios de estilo la realidad física que se oculta tras la cantinela patriarcal de que "el amor no tiene edad". Lo hace sin sensacionalismo ni ensañamiento pero con la crudeza y el naturalismo necesarios. Son demasiados años de mirar hacia otro lado, toda la historia de la humanidad. No vamos a quejarnos por escasos minutos de abrir los ojos ante la evidencia. Es justo avisar de que son tan certeras que pueden despertar los traumas dormidos de más de una espectadora. Pero sobre todo pueden prevenir los futuros traumas de muchas otras más porque estamos ante una clase magistral de cómo identificar la estrategia de este tipo de depredadores sexuales. Aunque ella es la que aparece más a menudo desnuda es a él al que se le deja con el culo al aire simplemente al presenciar cómo repite una y otra vez su ridículo discurso o al transcribir literalmente fragmentos de sus cartas.  

LOS LÍMITES DEL CONSENTIMIENTO

Estamos ante una película valiente que no rehúye tampoco abordar la ambivalencia de la protagonista, sin juzgarla en ningún momento ni cuestionar sus decisiones traslada a la perfección esa sensación de volverse adicta a ser deseada, a esa dopamina que te inyecta en el cerebro la falsa posición poder que te otorga excitar y volver loco a un hombre poderoso, con prestigio social y toda la experiencia del mundo frente a tu tábula sexual casi rasa. Ponerle voz a los pensamientos de la adolescente que Vanessa fue es el recurso perfecto para evitar el peligro de convertirse en una película maniquea que ahonde en culpabilizar a las víctimas. Nos recuerda que no puede resultar extraño ni escandaloso que una muchacha se sienta atraída por un señor mayor, pues es una consecuencia más que lógica de la educación recibida y la cultura patriarcal en la que estamos inmersas, y que aunque ella no sólo hubiese consentido, sino que en ocasiones también se haya sentido feliz o haya experimentado deseo y placer; eso no hace menos abominable que un hombre se haya arrogado la facultad para interrumpir su adolescencia con su sexualidad adulta. 

 

Es la atracción del adulto por las niñas, la erotización de su vulnerabilidad e indefensión aprendida, sobre la que se pone el foco para ponerla en cuestión, y no al revés. La directora Vanessa Filho supera airosa ese reto tan complicado que la novela de su tocaya le planteó al trasladar con tanta clarividencia los dilemas morales que se ocultan tras el concepto de consentimiento: "¿Cómo admitir que han abusado de nosotros cuando no podemos negar que lo hemos consentido? ¿Cuando hemos deseado a ese adulto, que no tardó en sacar provecho?".

El estreno de 'El Consentimiento' me pilló leyendo el libro 'El sentido de consentir', de Clara Serra (colección 'Nuevos Cuadernos' de la editorial Anagrama), en el que la filósofa reflexiona sobre la idea de consentimiento y pondera la importancia para las mujeres, ante la tesitura de sufrir violencia sexual, entre poder decir que no a lo que no queremos y saber explicitar qué queremos. Estoy de acuerdo en dos de sus tesis: en la necesidad de desarrollar una ética de la sexualidad que vaya más allá del Código Penal y en la definición de las relaciones sexuales como una práctica exploratoria. Sobre todo en la adolescencia, existe un derecho a explorar, a equivocarse, a no saber qué es lo que quieres, que se debe preservar. 

Nuestra sociedad fomenta que los hombres maduros se sientan atraídos por los cuerpos jóvenes o por la tentación de experimentar la adoración siempre intensa por parte de alguien sin experiencia. Por eso es urgente que eduquemos a los niños para que conecten con sus emociones, asuman su fragilidad humana como una cualidad y entiendan al resto de seres humanos como sus pares y no potenciales subordinados o superiores situados en una jerarquía de sexos, edades, clases y razas. Para que cuando lleguen a ser hombres no les resulte atractiva ni soportable siquiera la posibilidad de coaccionar para obtener sexo de ninguna persona que no les desea o se sienta atraída por ellos, como una mujer en situación de prostitución; o que todavía no ha tenido la oportunidad de descubrir por sí misma su sexualidad y de explorar su propio deseo, como una niña o una adolescente.

Hacer ese deseo expreso ante una púber para colocar sobre ella la espada de Damocles de decidir si corresponde o no es en sí mismo perverso, un asalto a su derecho al descubrimiento gradual y exploratorio de su sexualidad, entre iguales, con otros u otras que también la estén descubriendo y explorando. En este sentido es clave e indiscutible este párrafo del libro de Vanessa Springora: "El deseo del adulto es una trampa en la que encierra al adolescente. ¿Cómo podrían estar ambos en el mismo nivel de conocimiento de su cuerpo y de sus deseos? Además, un adolescente vulnerable siempre buscará el amor antes que la satisfacción sexual. Y a cambio de los gestos de cariño (o del dinero que necesite su familia) aceptará convertirse en objeto de placer y renunciará durante mucho tiempo a ser sujeto, actor y dueño de su sexualidad". 

Es ese privilegio masculino de expresar su deseo sexual y buscar su satisfacción en todo momento y en todo lugar al que hay que ponerle límites. No facilita la autonomía sexual de las mujeres que seamos nosotras las que tengamos que darle vueltas a cosas como que si nuestras fantasías sexuales son correctas o no, o si una práctica sexual que nos gusta es feminista o no lo es. En ese punto también estoy de acuerdo con Clara Serra. Cuando el feminismo te abre los ojos y te enfrentas a tu pasado es inevitable que te sobrevenga esa sensación de rabia ante tu propia ingenuidad. CÓMO PUDE HABER SIDO TAN TONTA. Cómo fui capaz de creerme tantas mentiras, tan burdas. Me dejé engañar. Fui yo. Una vez más caemos en la culpa y la vergüenza que llevamos casi impresa en el ADN de tanto que nos la han inculcado. Gracias a los generosos testimonios de otras, como el de Vanessa Springora, entendí que aquel al que durante tantos años consideré mi "primer novio" fue en realidad una situación de abuso de poder y sobre todo he aprendido a no avergonzarme o culparme por ello. Por haberme sentido enamorada o por haberme corrido con él. Fueron ellos quienes nos manipularon, quienes nos aislaron, quienes minaron nuestra autoestima, quienes se valieron de sus cargos, su edad y su prestigio o de nuestro afecto, nuestro respeto y nuestra confianza para sobrepasar todos los límites. No hay nada anormal y raro en nosotras, teníamos derecho a ser otra niña más, a divertirnos despreocupadas junto a las demás; los aberrantes fueron ellos y su comportamiento. No dejemos de señalarles a ellos, de ponerles cara y nombre a sus fútiles argumentos y sobre todo a sus acciones, que hablan por sí solas.  


miércoles, 2 de septiembre de 2020

viernes, 28 de agosto de 2020

La maternidad es cosa de todos



La maternidad es cosa de todos

Diana López Varela 23 FEBRERO 2018

GALICIA ENCABEZA el récord histórico en el descenso de la natalidad, con una involución en la maternidad que nos coloca sólo por detrás de Mónaco en cuanto al número de hijos por mujer. En ningún país del mundo, salvo en el pequeño principado, nacen menos niños: 7,03 por cada mil habitantes. En nuestro país para viejos, en donde sólo se producen seis nacimientos por cada diez muertes, los mayores de 64 años son ya la cuarta parte de la población. El retroceso de la natalidad es una constante en todos los países industrializados y la falta de recambio generacional es vista cómo la principal amenaza al impago de pensiones.

 

Con un porcentaje muy elevado de jóvenes de entre 20 y 35 años expatriados desde el inicio de la crisis, las dificultades económicas, principalmente la falta de empleo, han contribuido negativamente al aumento de la natalidad en Galicia. Pero, como decía Matías Prats ¡que no te engañen!, el impacto en los ingresos del primer hijo repercute de manera muy distinta cuando se es mujer. Nuestras ganancias llegan a reducirse casi un 30 por ciento en los meses posteriores al alumbramiento, y es muy fácil que la vuelta de la raquítica baja maternal acabe con una reforma de las condiciones laborales previas al parto. Hace pocos días pude comprobar con estupor como una amiga que lleva diez años trabajando en la misma empresa, era agasajada con una reducción de jornada y de sueldo para poder conciliar con su bebé recién nacido. Las empresas no aman a las madres. Y ni siquiera las aman muchos compañeros, que se convierten fácilmente en enemigos de la madre por sus "privilegios" de crianza.

 

Y no sólo de precariedad vive la baja natalidad.

La crisis tampoco ha contribuido a un reparto igualitario de las tareas, ya que las tres cuartas partes de las labores domésticas siguen recayendo sobre los hombros femeninos, que regalan 26,5 horas de trabajo no remunerado a la semana por el bienestar familiar, quitándoselo, principalmente, al tiempo de ocio. El cambio económico ha venido acompañado de otra crisis, la "crisis identitaria", en la que las mujeres que, como apunta Elisabeth Badinter en su libro La mujer y la madre, han peleado por una buena carrera profesional y un estatus social, se paralizan ante la posibilidad de perder lo conseguido por el deseo de ser madres.

La libertad de elección se ha convertido en una trampa. La maternidad, cada vez más exigente, está derivando en una profesión hiperespecializada en medio de una presión social por la perfección. "Cuanto más libre se es de tomar las propias decisiones, más responsabilidades y deberes se tienen", apunta Badinter. Ahora que sabemos que las madres sufren y que muchas se arrepienten, la posibilidad de "escoger" puede hacer sentir mucho más miserables a las mujeres si la maternidad no sucede como esperaban.

 

No sólo hay cada vez menos madres, sino que cada vez lo somos más mayores. Algunas a edades en que las nuestras nos tenían prácticamente criados y otras eran ya abuelas. Cuando mi madre tenía mi edad —casi 32— la acompañaban tres mocosos, dos de diez y una de siete años. De las mujeres con formación universitaria que me rodean, apenas un par de amigas cercanas han sido madres recientemente y, en mi círculo de amigas íntimas, cuyas edades se extienden de los 27 a más de 40 años, ninguna ha tenido hijos. Sólo las amigas de mi pareja, casi diez años por encima de mí, me devuelven a la realidad biológica de la mujer.

 

Así que cada vez más mujeres posponen la maternidad al tiempo en que ya han demostrado "todo" en sus empresas, mientras el reloj biológico marca el tic tac de las horas perdidas en una carrera por el embarazo llena de frustración, culpabilidad y dolor, en donde el miedo a no ser lo suficientemente fértiles cae como lluvia ácida sobre el campo inmaculado de la independencia económica. En España, uno de cada diez niños ya nacen a través de técnicas de reproducción asistida, y algunas empresas empiezan a ofrecer gratuitamente el servicio de congelación de óvulos a sus empleadas como solución imaginativa a sus nulas políticas de conciliación.

 

El peaje físico, intelectual, social, y laboral de la maternidad es tan grande, que incluso las que lo son a tiempo completo y por propia voluntad, no encuentran muchas veces la recompensa social que se merecen. Pero el tiempo de las madres mártires ha terminado. Ahora que somos conscientes de todo lo que hicieron nuestras madres, de todo lo que sacrificaron por estar dentro y fuera sin ningún reconocimiento de aquellos hombres que se creyeron los padres del Estado del Bienestar mientras recibían el plato caliente y a los hijos bañados y planchados, las mujeres elevamos la voz pidiendo el respeto y el reconocimiento que la crianza requiere. Sólo un cambio radical en las políticas económicas y sociales puede devolver la maternidad al centro de la vida de las mujeres. Porque la maternidad es cosa de todos. Que no te engañen.


sábado, 22 de agosto de 2020

miércoles, 22 de julio de 2020

Acoso, maltrato, amenazas y abuso sexual

Piden 27 años de cárcel por acoso, maltrato, amenazas y abuso sexual a su pareja de 15 años

EUROPA PRESS, 19 de septiembre de 2020

La Sección Primera de la Audiencia de A Coruña acogerá desde el miércoles un juicio a puerta cerrada contra un hombre para el que Fiscalía pide un total de 27 años de cárcel por sendos delitos, entre ellos de maltrato habitual, lesiones, amenazas, acoso y abuso sexual hacia su pareja, que entonces tenía 15 años.

Según relata el Ministerio Público en su escrito de acusación, el procesado, mayor de edad y con antecedentes penales —aunque no son computables para la reincidencia—, inició en diciembre de 2017 una relación con la menor que se mantuvo hasta diciembre del 2018.

En el primer mes, describe Fiscalía, ya hubo discusiones "continuas" en la pareja, porque el acusado "se mostraba especialmente celoso". Así, con ánimo de "menoscabar su integridad física y psíquica, empezó a ejercer un control, una manipulación directa" sobre ella en "múltiples aspectos de su vida".

Comenzó revisando su móvil y exigiéndole como "prueba de confianza", prosigue Fiscalía, que se comunicase con él "en todo momento" y se grabase y realizase videollamadas "durante horas". El hombre llegó a cambiar las contraseñas de sus redes sociales e instaló una aplicación para bloquearle el acceso a otras y supervisar sus contactos con terceras personas. Además, le impidió usar ropa ajustada o llevar el pelo suelto y, mientras se encontraba en su instituto, la obligaba a permanecer encerrada en los aseos para aislarse de sus compañeros. A veces, era él quien se aproximaba al centro para estar con ella.

En una ocasión en la que a la menor le habían quitado el teléfono sus padres, el acusado -siempre según el relato del Ministerio Público- llegó a dormir en el rellano de su vivienda, desde donde la vigilaba a través de una ventana.

Asimismo, durante un viaje de fin de curso en junio de 2018, el hombre la obligó a mantenerse todo el tiempo en contacto telefónico con él y le dijo que alguien la vigilaba, lo cual le provocaba "gran temor", asegura Fiscalía.

RELACIONES SEXUALES. La pareja comenzó a mantener relaciones sexuales desde Semana Santa del 2018, cuando el acusado se trasladó a un piso próximo a la casa de la joven. El hombre le insistió en que no usase anticonceptivos, puesto que quería que ella se quedase embarazada.

"De forma reiterada", explica Fiscalía, le pidió a la menor que se emancipase, que no pasase tiempo con su familia, que no hablase con su hermana menor, que no besase a su padre y que abandonase los estudios. Todo ello le provocó que "bajase notablemente su rendimiento académico y empeorase la relación con sus progenitores".

Además, a partir de esa Pascua, el varón comenzó a agredir a la menor en diversas ocasiones, tras las cuales no llegó a recibir asistencia médica. Ese mismo año, durante unas fiestas, el procesado la amedrentó con una navaja y le dijo que la iba a matar.

CONSUMO DE COCAÍNA. También le indujo al consumo de cocaína de forma continuada durante dos semanas y la atemorizaba al decirle que se iba a suicidar, que denunciaría a sus padres si no accedía a sus peticiones, que si no tenía un niño iría a la cárcel e incluso que podría hacer daño a su hermana menor.

Por todos los hechos descritos, Fiscalía asevera que la violencia "física y psíquica" a la que la niña fue sometida provocó en esta "una importante afección en todas las esferas de su vida", puesto que la colocó en una posición "de gran vulnerabilidad" ante nuevas situaciones de violencia por la que precisó tratamiento psicológico.

Al hombre se le imputa un delito de maltrato habitual, cuatro delitos de lesiones, uno de amenazas, uno de acoso —alternativamente, de coacciones—, un delito continuado de abuso sexual y otro contra la salud pública, por los que se enfrenta a un total de 27 años de prisión y al pago de 8.000 euros a la víctima en concepto de daño moral.


sábado, 29 de febrero de 2020

Putirecords en recuerdo de Shangay Lily

https://es.wikipedia.org/wiki/Shangay_Lily

https://es.wikipedia.org/wiki/Shangay_Lily

https://es.wikipedia.org/wiki/Putirecords

https://www.youtube.com/watch?v=v-erUsKJiW4

https://www.youtube.com/watch?v=6qfmb1b-TT0

https://www.youtube.com/watch?v=NJ6w2Xqx8dE

https://www.youtube.com/watch?v=LIO6X0VpwKI

https://www.google.com/search?q=Shangay+Lily%2C+El+Gay+Capitalismo&rlz=1C1AOHY_esES708ES708&oq=shangay+lily&aqs=chrome.1.69i59l2j0l4.6058j0j4&sourceid=chrome&ie=UTF-8

https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=8533

https://blogs.publico.es/shangaylily/

Aquel franquismo tan bonito

https://www.lamarea.com/2014/06/27/lidia-falcon-colgaron-con-los-brazos-atados-y-rompieron-el-abdomen-punetazos/

https://www.publico.es/politica/billy-nino-torturaba-lidia-falcon-ya-no-pariras-mas-puta.html

https://blogs.elconfidencial.com/espana/tribuna/2020-03-02/no-os-importe-matar_2476915/

https://blogs.publico.es/lidia-falcon/2019/10/13/las-fobias/

https://www.eldiario.es/politica/Falcon-Partido-Feminista-IU-franquistas_0_999150782.html

https://www.huffingtonpost.es/entry/lidia-falcon-las-mujeres-trans-son-unos-seres-extranos-que-deciden-ser-mujer_es_5e56c9a2c5b68f79fdc436e6





lunes, 17 de febrero de 2020

La caza de brujas

El hombre medieval: pensamiento, cultura, miedos

El Malleus maleficarum (El martillo de las brujas) 1486 

Jacobo o Jaime VI de Escocia y I de Inglaterra (1566-1625)

Jacobo o Jaime VI de Escocia y I de Inglaterra



En 1567 Enrique Estuardo, primer duque de Albany, padre de Jacobo, es asesinado a los 22 años.

En 1567 Jacobo VI de Escocia se convierte en rey con 1 año.

En 1587 María I Estuardo, madre de Jacobo, es ejecutada a los 45 años por orden de su prima Isabel I de Inglaterra.

En 1590 se casan Jacobo I de Escocia (24 años) y Ana de Dinamarca (16 años)



https://en.wikipedia.org/wiki/Agnes_Sampson



Magia negra, magia blanca

https://en.wikipedia.org/wiki/Great_Scottish_Witch_Hunt_of_1597

https://en.wikipedia.org/wiki/North_Berwick_witch_trials

1591 Caza de brujas en Escocia

Según Christopher Smout, entre 3.000 y 4.000 acusadas de brujería fueron ejecutadas en Escocia entre los años 1560 y 1707.

Smout, Thomas Christopher (1969), A History of the Scottish People 1560–1830, pp. 198–207.

Delito de pensamiento




Margaret Aitken







https://en.wikipedia.org/wiki/Daemonologie

https://es.wikipedia.org/wiki/Demonologia_al_completo

Demonología (1597) de Jacobo I de Escocia

1603 Jacobo I rey de Inglaterra e Irlanda a los 37 años

1584 Scot, Reginald: El descubrimiento de la brujería

https://en.wikipedia.org/wiki/The_Discoverie_of_Witchcraft


https://en.wikipedia.org/wiki/Reginald_Scot


1605 La conspiración de la pólvora


https://es.wikipedia.org/wiki/Conspiración_de_la_pólvora

Roger Nowell, juez de paz de Pendle en 1612

https://es.wikipedia.org/wiki/Brujas_de_Pendle

Seis de las brujas de Pendle provenían de una de dos familias, cada una dirigida por una mujer de unos ochenta años al momento de los juicios: Elizabeth Southerns (alias, Demdike), su hija Elizabeth Device y sus nietos James y Alizon Device; Anne Whittle (alias Chattox) y su hija Anne Redferne. Las otras acusadas fueron Janes Bulcock y su hijo John Bulcock, Alice Nutter, Katherine Hewitt, Alice Gray y Jennet Preston.

Francis Manners, sexto conde de Rutland (1578-1632)

https://en.wikipedia.org/wiki/Francis_Manners,_6th_Earl_of_Rutland

https://en.wikipedia.org/wiki/Witches_of_Belvoir

1619 Joan, Margaret and Philippa Flowers

https://en.wikipedia.org/wiki/Witches_of_Belvoir




Guerra Civil Inglesa (1642-1651)




1644-1646 Caza de brujas de Matthew Hopkins, General cazador de brujas, responsable de la ejecución de 300 acusadas de brujería.


https://en.wikipedia.org/wiki/Elizabeth_Clarke

Elizabeth Clarke (c. 1565-1645)

1 La caza de brujas en Alemania en el siglo XVII 

2 La caza de brujas en Alemania en el siglo XVII

Los juicios de Salem (1692-1693)

Los juicios de Salem

Los juicios de Salem en Los Simpsons