martes, 19 de febrero de 2019

Akal Bachillerato

Tema 5. Alta cultura y vida social en el siglo XIX

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1. INTRODUCCIÓN: EL PENSAMIENTO, EL SENTIMIENTO Y LA VIDA

Con las revoluciones burguesas, la razón parecía haber triunfado sobre la tradición oscurantista[1]. La nueva ideología sostenía que nada podría detener el progreso, que nacía un nuevo mundo en que la humanidad, utilizando la razón, podría llegar a desentrañar todos los misterios de la naturaleza. El universo estaba ordenado y, conocido ese orden, el progreso consistía en aplicarlo a la mejora de todas las actividades humanas.

La Revolución francesa, hija de la razón y de Las Luces, había dado gran importancia a la ciencia. Mientras duró la guerra contra las potencias absolutistas, matemáticos, químicos y físicos estuvieron organizando la producción bélica. Por ejemplo, el físico y matemático Monge estuvo al frente de la Marina y el físico y geómetra Carnot dirigió el esfuerzo bélico jacobino.

El triunfo revolucionario significó un apoyo inmediato a la investigación y a la educación. En  Francia se creó en 1794 la Escuela Normal Superior y en 1795 la Escuela Politécnica, tras una reforma completa del sistema de enseñanza que introdujo en las aulas los últimos avances filosóficos y científicos. En España, Austria, Rusia, Dinamarca, Alemania, Bélgica y EEUU se crearon escuelas politécnicas a imitación de la francesa en años posteriores. En todas partes los gobiernos y los particulares aprestaron medios para el progreso del conocimiento, lo que dio sus frutos con la aparición de un gran número de eruditos, científicos e ingenieros.

El siglo XIX tuvo una gran vitalidad de creación y de pensamiento, que nos sorprende, por su modernidad y por el progreso continuo en todas las ramas del conocimiento.

Pero esa vitalidad creadora del siglo no se limitó al mundo de los pensadores y artistas, de las elites intelectuales, sino que abarcó a la sociedad entera. Era una sociedad viva que estaba creando nuevos valores para el mundo nacido de las revoluciones, que estaba poniendo en pie una nueva organización social, una nueva mentalidad, nuevas formas de educación, de diversión, de relaciones familiares y sentimentales. Aquel siglo, en fin, construyó un mundo, una cultura que, en gran medida, es todavía la nuestra.

Sin mirar el libro
Para nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI, puede resultar difícil de entender el optimismo de la idea de progreso. Nosotros somos herederos de un proceso posterior en el que han caído muchas certezas. La supuesta coherencia y continuidad de la materia de la que se compone el mundo ha sido hecha añicos por la física cuántica y el azar ha pasado a formar parte del orden universal; el progreso social indefinido ha sido hecho añicos por el fracaso de las revoluciones del siglo XX, por el recuerdo imborrable de dos mortíferas guerras mundiales y por tantas otras cosas que han cambiado desde hace doscientos años.
Pero si queremos comprender la Historia, es imprescindible que nos esforcemos por entender el modo de ser y de pensar de estos antepasados nuestros y que sepamos que tenían razones para ello.
2. HASTA MEDIADOS DE SIGLO: CIENTIFISTAS, IDEALISTAS Y ROMÁNTICOS
Para entender el siglo XIX, es preciso comprender la presencia continua de dos corrientes de pensamiento que combaten y se influyen entre sí: el Racionalismo heredado del siglo XVIII  y el Idealismo, hijo del siglo XIX.

El problema que se discutía entre ambas corrientes de pensamiento no era baladí, se trataba de saber si el conocimiento humano, siguiendo las leyes de la lógica, era capaz de conocer el mundo y reproducirlo tal como es en la realidad (cosa indudable para el racionalismo[2] del siglo XVIII y, por tanto, para el cientifismo[3] del XIX, que se basaba en él) o si ese mundo, por el contrario, sólo puede ser deducido del conocimiento de nuestro propio yo, como afirmaba el Idealismo.
2.1 LOS CIENTÍFICOS
2.1.1 MOVIMIENTO, MATERIA Y ENERGÍA: FÍSICOS Y QUÍMICOS
Cuando comenzó el siglo, toda la ciencia descansaba sobre el racionalismo. El científico debía ser fiel a los hechos empíricos, es decir, a los fenómenos de la naturaleza tal como se manifiestan a nuestros sentidos. Quedaban descartadas las hipótesis que no fueran directamente verificables por la observación. Todos los científicos de entonces estaban convencidos de que lograría desvelar todas las leyes de la naturaleza[4] siguiendo este método, heredado de Newton, que había proporcionado continuos descubrimientos.

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Documento 1
    Durante la Revolución, la Asamblea Constituyente francesa encargó a la Academia de Ciencias el estudio de un  sistema de pesos y medidas "basado en la naturaleza", racional y aplicable a cualquier lugar (téngase en cuenta que la variedad infinita de pesos y medidas existente era un serio impedimento para el comercio). La Academia de Ciencias emprendió investigaciones para crear un patrón universal. Finalmente se adoptó la definición del metro, una fracción de la medida del meridiano terrestre desde Dunkerque a Barcelona. En abril de 1795, la Convención decidió instituir en Francia el nuevo sistema métrico decimal. En 1796 el Directorio envió destacados científicos por toda Europa para que informaran, y Talleyrand, ministro de exteriores, convocó finalmente una comisión internacional de científicos. España, aliada de Francia, no pudo rechazar la invitación y envió a Gabriel Ciscar, "el primer hombre de la nación, considerado por su saber matemático", según rezaba su nombramiento (Ciscar fue regente durante las Cortes de Cádiz de 1812).

    En 1799 Volta construyó la primera pila eléctrica, lo que haría posible al año siguiente las primeras experiencias de electrólisis que a su vez demostraron que una fuerza física (la electricidad) intervenía en los procesos químicos y alteraba la asociación de las sustancias. El descubrimiento de Volta inició el estudio de la corriente eléctrica y poco después se descubrió la relación entre la corriente y el comportamiento de los imanes.
    Lavoisier y otros habían puesto las bases de la química moderna, descubriendo que la variedad infinita de los fenómenos químicos puede deducirse a interacciones, acciones y reacciones de unas pocas sustancias elementales. En 1808 Dalton había acuñado la primera teoría atómica y poco después apareció el primer modelo de formulación química, lo que ofrecía la posibilidad de analizar los seres vivos con los mismos procedimientos que el mundo inorgánico[5].
    Laplace, Hamilton, D'Alembert y otros habían dotado a la mecánica de Newton de un aparto matemático tan potente que esta rama de la Física apareció como el modelo indiscutible de perfecta teoría científica. Los espectaculares avances de las matemáticas en la teoría de los números, cálculo de probabilidades y análisis matemático de la mecánica, hacían posible que los científicos de la naturaleza pudieran expresar sus descubrimientos en fórmulas y cálculos universalmente válidos, por encima de las fronteras del idioma y de la nación, pues la expresión matemática era idéntica en todos los países.
    En las primeras décadas del siglo XIX, se descubrió que la luz no estaba compuesta de pequeños cuerpos, sino de ondas, resolviéndose así una disputa que había durado casi 200 años. Este descubrimiento fue crucial para el posterior desarrollo de la Física, porque dio lugar a que se construyeran modelos matemáticos sobre el comportamiento de las ondas,  que fueron muy fructíferos al aplicarse a la física de los átomos.
    También tuvieron gran importancia los estudios sobre el calor y la energía mecánica, fundamentales para perfeccionar la aplicación de la máquina de vapor a la industria. Se descubrió que el calor y la temperatura eran manifestaciones de la energía mecánica de las moléculas, debido a su movimiento caótico de agitación.
    Finalmente, hacia la mitad del siglo, muchos de estos avances culminaron en los experimentos de Faraday, quién llegó a la conclusión de que los efectos eléctricos y magnéticos se desplazan en líneas de fuerza en el espacio y descubrió la inducción electromagnética.
2.1.2 El estudio de la Tierra.

     En esta época de continuas expediciones científicas, se estudiaron los continentes, los mares y hasta los fondos marinos. Se estudió minuciosamente la corteza terrestre para conocer y datar los estratos del suelo, el origen de las rocas y la edad y características de los fósiles de animales y plantas. La Geología y la Paleontología eran ciencias en auge. Lamarck, un botánico francés, comenzó las reflexiones sobre la evolución de las especies.
Documento 2
      Jean Baptiste de Monet Lamarck (1744-1829).
Durante los últimos años de la monarquía de Luis XVI en Francia, se había destacado por sus investigaciones sobre la flora, lo que le valió el empleo de conservador del Jardín del Rey. Cuando triunfó la Revolución, que organizó el Museo de Historia Natural de París en 1793, fue nombrado profesor de "insectos, gusanos y animales microscópicos". Su trabajo científico en el museo le permitió comparar los animales vivos con los fósiles y los más simples con los más complejos, lo que le llevó a formular las primeras teorías evolucionistas. Se publicaron en su obra Philosophie zoologique, en la que establecía un esquema de evolución gradual de los organismos más simples a los más complejos.

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El romanticismo fue un terremoto profundo en la manera de ver el mundo que afectó a todos los terrenos artísticos y, puesto que buceaba con insistencia en las profundidades y los misterios del alma humana, es lógico que afectara especialmente a la música.
Beethoven, que nunca se consideró a sí mismo un romántico, que amaba la música de Mozart, fue reivindicado por los románticos como Chopin, Schumann, Brahms, Berlioz, Liszt, Rimsky-Korsakov...
La estructura musical clásica había sido la sinfonía, que era un mundo completo en sí mismo, cerrado, con una culminación dramática. Los románticos prefirieron las suites, las sonatas, los poemas sinfónicos, porque se negaban a representar el mundo como un conjunto y prefirieron darnos retazos, aproximaciones, bocetos, reflejos de los sentimientos de su alma.
El romanticismo floreció entre las revoluciones de 1830 y 1848. Algunos genios románticos era aristócratas, pero otros muchos eran pobres y, muchas veces, revolucionarios. Con frecuencia vivían en inhóspitas buhardillas, gustaban de llevar el pelo largo y la barba recortada y se ataviaban de forma estrafalaria y provocadora para la buena sociedad de entonces. Entre esas provocaciones no era la menor presencia de algunas mujeres que actuaban como seres independientes y como genios creadores, tales como Mme. Staël, George Sand o Angélica Kauffman[6].                

Sin mirar el libro
Intenta contestar estas preguntas: ¿contra qué se rebelaban los románticos? ¿En qué sentido puede      decirse que el Romanticismo es fruto de las revoluciones? ¿Qué relación establecen entre el yo del      artista y la realidad? Enumera las características más importantes del movimiento romántico. ¿Qué      relación te parece que hay entre el Romanticismo y los filósofos idealistas?

DOCUMENTO 8
Retrato de Verdi, por Boldini. Después del estreno de su ópera Nabucco, Giuseppe Verdi (1813-1901) se convirtió en un mito del nacionalismo italiano. Su música fue una bandera de los patriotas italianos en su lucha contra la dominación austriaca. El grito ¡Viva Verdi! era entonces considerado subversivo.

3. CIENCIA, FILOSOFÍA Y ARTE DESPUÉS DE LAS REVOLUCIONES DEL 1848
Hasta 1848 pareció que las ideas de los románticos, de los socialistas utópicos, de los científicos, podrían darle una forma nueva y más humana a la sociedad europea. El cambio parecía estar al alcance de la mano, porque las revoluciones hacían aceptables los saltos y cambios de                          pensamiento. Todo fue distinto después de 1848, porque la revolución fue derrotada y la burguesía se había asentado definitivamente en el poder.





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En el terreno de la Física y las Matemáticas, el escocés Maxwell aplicó el análisis matemático al estudio del magnetismo, la electricidad y la luz y llegó a la conclusión de que la luz era también un fenómeno electromagnético. Dejó el camino preparado para que otros empezaran a pensar en la existencia de algún pequeño cuerpo inferior al átomo con propiedades eléctricas. El descubrimiento del electrón, la teoría de los quanta de Planck y los primeros pasos de la Teoría de la relatividad de Einstein, harían que más tarde entrara en crisis toda la física de base newtoniana

3.2. Los filósofos

Los filósofos de la segunda mitad de siglo criticaron implacablemente el idealismo, especialmente el hegeliano. Se interesaban sobre todo por conocer los caminos por los que la razón descubre las leyes de la naturaleza, querían establecer un método científico que asegurara el dominio de la razón sobre el mundo con el fin de ponerlo al servicio del progreso. La filosofía estuvo en esta época muy relacionada con los avances científicos, sobre todo con el evolucionismo de Darwin.
John Stuart Mill, filósofo del liberalismo, sostuvo que las leyes del pensamiento no son meras categorías mentales, sino que existen objetivamente y para demostrarlo preparó un tratado de lógica. Aunque era un defensor acérrimo del capitalismo individualista, protestaba contra una sociedad uniformada «desde los zapatos hasta las ideas» y se lamentaba de la mediocridad de la cultura de masas, aunque creía que este problema podría subsanarse sin cambiar profundamente la sociedad existente.
Augusto Comte fue quien construyó minuciosamente el edificio filosófico de esta época: el positivismo. Siguiendo el método de las ciencias naturales (en lo que se adivina la influencia de Darwin), afirmó que la experiencia es la única fuente del saber y estableció una nueva ciencia de la sociedad, que estaba basada en los datos de la experiencia y el método positivo.

Según él, las sociedades humanas se desarrollan en tres estadios. En el más primitivo (estadio teológico), el hombre ignora por completo las verdaderas causas de los fenómenos naturales y busca su explicación en seres sobrenaturales; en el segundo estadio (estadio metafísico), se ha desarrollado la razón, pero se explican los hechos naturales por fuerzas misteriosas; el grado más alto de la evolución social, el estadio superior era el estadio positivo, en el que los hombres saben ya que todo conocimiento se basa en la experiencia, sobre la que, a base de una minuciosa observación, la razón establece un orden entre los fenómenos naturales.
Quizá huelgue decir que para Comte era la sociedad europea la que se encontraba en el estadio positivo, en el estadio superior, por lo que fue respaldo ideológico de la expansión imperialista. Los pueblos primitivos no serían capaces del pensamiento positivo y esto justificaría la tutela sobre ellos. (DOCUMENTO 12)

DOCUMENTO 12
La idea de la superioridad de la civilización europea estaba entonces ampliamente extendida y se apoyaba en la teoría evolucionista de Darwin y de Comte. Un militar inglés, el capitán Osborn, reflexionando en 1860 sobre las dificultades que planteaba el dominio del mercado chino, decía: Tratadlos como a niños. Hacedles creer que lo que sabemos es en su beneficio y en el nuestro. Hacedlo así y todas las dificultades de China habrán terminado. La Anthropological Review, por su parte, comentaba: Así como el tipo negroide es fetal, el mongoloide es infantil. Y en estricto acuerdo con ello, encontramos que su literatura, su arte y su gobierno son también infantiles. Son unos pequeños imberbes cuya vida es una tarea y cuya principal virtud consiste en una obediencia ciega»

Hubo otros pensadores que, también volcados sobre la observación de la realidad, la abordaron desde otro punto de vista. Así por ejemplo Proudhon, en su Sistema de contradicciones económicas (1849) afirmaba que el avance incontrolado de la ciencia y de la industria era una amenaza para los proletarios[7]
En aquellos años, Carlos Marx se dedicaba a estudiar las leyes que rigen el sistema capitalista y elaboraba un minucioso análisis que publicó en el más famoso de sus libros: El Capital. También perfeccionaba su filosofía materialista según la cual las condiciones materiales de vida y la posición ocupada en el sistema de producción es lo que determina las formas de pensamiento.

Página 127, a partir del documento 13
En España, Emilia Pardo Bazán, Clarín y Blasco Ibáñez siguieron el camino del naturalismo.
Mediado el siglo XIX, la literatura se había transformado en un gran negocio. Por entonces los diarios ya tenían en Europa occidental grandes tiradas, porque las ciudades crecían y la alfabetización se extendía incluso entre los obreros. La prensa pasó a ser el medio de comunicación por excelencia y la literatura, especialmente la novela, se convirtió en un buen medio para atraer anunciantes y suscriptores.
En busca de suscripciones y anuncios, se publicaban todo tipo de cosas: artículos de viajes, escándalos, juicios y, como gran novedad, las novelas por entregas, llamadas folletines, publicadas por capítulos semanales o diarios. Las leía todo el mundo, aristócratas y obreros, ricos y pobres. En las casas más modestas se coleccionaban novelas de los autores de moda. Las modistillas en los talleres, los señores en los salones, los criados en la cocina, leían la vida y los hechos de este o aquel personaje y debatían el posible final de la intriga[8].
En el caso de Rusia, las novelas de entonces reflejaban la tradicional preocupación social de la intelectualidad rusa. Así, Tolstoi o Dostoievski fueron nacionalistas conservadores que hablaban de la Madre Rusia, fustigaban el individualismo y cantaban al amor y la solidaridad. El aislamiento del individuo, la soledad del hombre moderno, la libertad, fueron sus preocupaciones y presentaron como una epopeya la lucha de cada personaje por no separarse de su mundo y de su comunidad. Novelas como Ana Karenina (Tolstoi) o Los hermanos Karamazov (Dostoievski) son obras cumbre del naturalismo europeo.
    La poesía se resistió al realismo. En la misma fecha en que se publicó Madame Bovary (1857), vio la luz otro libro, Las flores del mal, de Baudelaire, obra de un poeta único, que encontró una forma de expresión para los conflictos de alma humana, para su desgarramiento más profundo entre las pasiones, la imaginación, la realidad, y el impulso hacia el mal. Odiaba a los realistas, a los que consideraba «asesinos de facultades humanas» y creó un lenguaje nuevo que lo convirtió en el primer representante de la poesía moderna.
    La pintura, sin embargo, también encontró su razón de ser en la observación de la realidad. La imaginación, tan querida por los románticos, quedó proscrita.

    Courbet, maestro de esta pintura, lo decía claramente: «La imaginación en el arte consiste en saber hallar la expresión de una cosa existente, pero nunca en suponer o en crear esa cosa. [...] Creo que la pintura es un arte esencialmente concreto y no puede consistir más que en la representación de las cosas reales y existentes».

    La ciencia quería regir todos los aspectos de la vida, quería someter a norma los sentimientos y el porvenir entero de la humanidad.

DOCUMENTO 14
Retrato de Tolstoi. Tolstoi fue reverenciado en Rusia y en toda Europa como un reformador social y los intelectuales de todo el mundo peregrinaban a su mansión para ver de cerca a aquel viejo conde que predicaba la no cooperación con el gobierno, había renunciado a sus riquezas para practicar un cristianismo primitivo y había sido excomulgado por la Iglesia ortodoxa.

DOCUMENTO 15
DOCUMENTO 15
    Ven a mi corazón, amante cruel y sorda,
    Tigre adorado, monstruo de aire indolente;
    Quiero por mucho tiempo hundir mis dedos temblorosos
    En la espesura de tu cabello denso.
    En tus enaguas llenas de perfumes,
    Sepultar mi cabeza dolorida
    Y respirar, como una flor marchita,
    El aire dulce de mi difunto amor.
    Quiero dormir, dormir más que vivir,
    En un sueño tan dulce como la muerte,
    Yo extenderé mis besos sin remordimientos
    Sobre tu bello cuerpo pulido como el cobre. (...)

    Charles Baudelaire. Las flores del mal. 

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4. LA CRISIS DE FIN DE SIGLO
Desde la mortífera agresión de Prusia contra Francia en 1871, se abrió la competencia por el dominio del mundo, y Alemania y EEUU amenazaban el predominio de Gran Bretaña. Las potencias comenzaron una carrera de armamentos sin freno y concluyeron alianzas militares a la espera de un próximo conflicto. Barrió Europa una oleada de patriotería que no acabó hasta que los desastrosos efectos de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) dejaron en evidencia la verdadera naturaleza de aquel enfrentamiento.
Además la ampliación del sufragio, proporcionaba muchas preocupaciones a los poderosos y a los intelectuales: ¿se vendría abajo el orden social con la llegada de los <> a los parlamentos?
     En resumen, a finales de siglo se habían difuminado el triunfalismo y la seguridad. La filosofía, la ciencia, la pintura, la arquitectura, la literatura, todo parecía evolucionar en direcciones nuevas e imprevistas. La cultura europea temblaba, se resquebrajaba y por todas sus brechas entraban innovaciones que serían el punto de partida del siglo xx.

4.1.  Nace la cultura de masas
Los setenta fueron años de cambio. Había un nuevo público para el arte, que durante siglos había estado reservado a salones, palacios e iglesias. Los burgueses cultos se convirtieron en consumidores del arte, frecuentaban los salones de arte (exposiciones abiertas al público) como el Salón de París. Se multiplicaban los museos de artes plásticas.
Los artistas ya no vivían sólo de encargos del Estado, de los príncipes, de los nobles y de los altos clérigos, ahora los burgueses ricos querían comprar cuadros de pintores famosos para adornar con ellos sus salones, o contratar músicos con el fin de organizar conciertos privados para la buena sociedad.
Exhibir un vivo interés por la cultura resultaba imprescindible para ser aceptado en los círculos de los más ricos y poderosos y tener oportunidad de emparentar con ellos. (DOCUMENTO 17)
La cultura y el arte se democratizaron, los demócratas, los republicanos y hasta los socialistas, al mismo tiempo que reivindicaban el sufragio universal, hacían lo propio con el acceso a la cultura. Se publicó todo el saber <> en ediciones baratas, al alcance incluso del modesto poder adquisitivo de los obreros, que también podían decorar sus casas gracias a los procedimientos de reproducción artística en serie, como litografías, grabados, etc.; de este modo se hizo posible que en todos los hogares pudiera haber cromos y estampas enmarcados y colgados en las paredes. La cultura había pasado definitivamente al mercado, y ahora sus productos se compraban y se vendían.
                                                               DOCUMENTO 17

La asistencia al teatro, la ópera y las fiestas privadas servía también para que los jóvenes de <> se conocieran entre sí y pudieran surgir compromisos matrimoniales, ya fueran por amor o, las más de las veces, por conveniencia. Por su parte, los artistas e intelectuales viajaban con frecuencia por el ancho mundo abierto por el mercado europeo y así entraban en contacto con otras culturas. Mientras, la cultura campesina tradicional iba cayendo en desuso y desacreditándose al mismo ritmo que los campesinos emigraban a las ciudades.

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4.3. Los filósofos
    También para los filósofos el mundo estaba en crisis. El irracionalismo marcó la filosofía de estos años finales del siglo, especialmente por la enorme influencia de Schopenhauer, para quien la voluntad era una fuerza superior a la razón, y, sobre todo, de Nietzsche, un filólogo especialista en la antigüedad griega, que dirigió la sublevación de la Filosofía contra el positivismo.
    Para Nietzsche, la debilidad de la civilización se debía al abuso de la razón a costa de la creatividad. Desde Aristóteles y Platón, se había consagrado la supremacía de la razón frente a la voluntad, de la lógica frente al arte. Era el momento de reconocer que el abuso de la razón paraliza a la voluntad, el momento de liberarse de viejas ataduras, entre las que la religión era de la mayor importancia.
    Su proclamación del ateísmo conmovió hasta sus cimientos a la Europa de entonces. Proclamó «Dios ha muerto» y «el cristianismo es una religión de esclavos» porque predica la humildad y la sumisión a cambio de una inexistente salvación eterna.

    Los hombres capaces de rescatar el mundo, los superhombres, estarían más allá de la religión, fuera de toda norma y de toda moral (Nietzsche dijo que la moral era «la especie más perniciosa de la ignorancia») y, desde luego, «no sentirían compasión por los degenerados». Exhorta a los hombres a asumir el horror de que el universo entero es irracional y de que los elementos oscuros e inconscientes de la naturaleza humana son los más poderosos.
    El irracionalismo de Nietzsche rescató el espíritu romántico, pero teñido ahora de profundo pesimismo en su juicio sobre la humanidad. Su influencia fue enorme en las ideas de izquierda (anunciaba el Apocalipsis del mundo creado por Europa occidental), y también en las ideologías fascistas y nazis del siglo XX, que se apoyaron en su proclamación de la desigualdad básica de los hombres.
4.4. Los artistas
    La pintura acusó mucho los cambios de esta época de crisis general. En su batalla por retratar el mundo y por estar al tanto de los avances científicos, los propios pintores realistas llegaron a la conclusión de que la pintura es un fenómeno óptico, un estímulo de la luz sobre el ojo humano, que el cerebro interpreta después y organiza según la experiencia anterior del sujeto.
    Los pintores impresionistas sabían que el ojo humano no percibe más que manchas luminosas coloreadas, que corresponden a las diversas ondas de luz que estimulan el nervio óptico, así que, por ser fieles a la realidad, suprimieron el dibujo y con él la forma de las cosas y comenzaron a representar el mundo como una serie de manchas de color. Así convirtieron la realidad en una pura irradiación luminosa y nos enseñaron a ver el mundo de otro modo[9].
    Disolvieron la forma bajo la luz, convirtieron las cosas en sus destellos. La materia se les había desmaterializado. El cerebro del artista y el del espectador debían reconstruir la realidad con los datos de los sentidos y en esa reconstrucción intervenía obligatoriamente el mundo interior de cada uno, sus sentimientos, sus experiencias, y hasta lo inconsciente.

    El impresionismo abrió paso al cubismo, al fauvismo, al futurismo y a todas las vanguardias artísticas del primer tercio del siglo XX, que rompieron la forma, el color y la perspectiva, a la búsqueda de nuevas formas de expresión, de un nuevo lenguaje.
    Los artistas y los científicos estaban llegando, por distintos caminos, a iguales conclusiones: la materia se disolvía y dejaba al descubierto que la realidad última era la energía.
DOCUMENTO 21
Van Gogh, Noche estrellada en Saint Remy.
    En Van Gogh el mundo visible vuelve a ser un reflejo del espíritu, los artistas pierden interés en reflejar la verdad objetiva y convierten sus obras en signos para comunicar sus estados de ánimo, sus intuiciones, su visión y hasta su opinión personal.

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FICHA, DOCUMENTO 23:
Cézanne, Naturaleza muerta con manzanas
Con Cézanne, la búsqueda en el modo de expresión llegará a intentar reducir todas las formas al cilindro, el cono y la esfera, experiencias de las que se derivará directamente el cubismo.

La música de toda la segunda mitad del siglo estuvo dominada por la influencia del gigantesco genio de Wagner (por cierto, amigo y enemigo personal de Nietzsche), que fundió magistralmente teatro y música en sus fabulosas óperas Tristán e Isolda (1865) y Parsifal (1882), entre otras.
Para la literatura, tampoco había certezas en ese fin de siglo. Los literatos de ese momento parecían estar indignados con la injusticia y crueldad del mundo que les había tocado vivir y no tenían interés por entenderse con el público, sino más bien por escandalizarle. Aborrecían aquella respetable sociedad y decidieron refugiarse en el <>, que les permitía construir otro mundo. Oscar Wilde, uno de los mejores literatos de fin de siglo, lo expresó así: <>.
Los poetas, como Verlaine o Mallarmé, intentaban hacer la <>, que no narrara nada, que conectara directamente con el mundo inconsciente del poeta y del lector, revelando símbolos comunes a todos los humanos.
Mientras tanto Ibsen, que se había convertido en un héroe de las feministas por su obra teatral Casa de muñecas, estrenaba funciones escandalosas que el público consideraba repugnantes e inmorales. Nada tenía sentido ni explicación, cualquier cosa podía suceder, como reflejó Kafka en su obra La Metamorfosis, cuyo protagonista se convierte en un repugnante insecto, sin que ello tenga ninguna explicación.
Los artistas intuían que todo podía pasar, todo eran profecías de mal agüero en vísperas de la guerra más mortífera que hasta entonces había conocido la humanidad: la Primera Guerra Mundial, que inauguró una época de catástrofes masivas.

DOCUMENTO 23:

<
-¿Qué me ha ocurrido?, pensó.
Pero no era un sueño. Su habitación, una habitación humana, aunque algo pequeña, permanecía tranquila entre las cuatro paredes que conocía tan bien.>>

Franz Kafka, La metamorfosis, 1915.

SIN MIRAR EL LIBRO:

Paremos unos minutos a pensar. Quizá no sea una coincidencia que científicos y artistas estuvieran llegando al mismo tiempo por distintos caminos a conclusiones semejantes. Seguramente no se trata de que los artistas inspiraran sus obras en las revistas científicas, ni de que los científicos se basaran en las intuiciones de los artistas (aunque, sin duda, se influyeron mutuamente). Quizá sucedió que ambos, los científicos por la vía del conocimiento racional y los artistas por otras vías del conocimiento, veían el mundo de la misma manera, porque lo veían con la mentalidad y los conocimientos de los hombres y mujeres de su tiempo. Así que esta coincidencia entre arte y ciencia podría ser explicada admitiendo que existen distintos caminos para el conocimiento del mundo y de los hombres. No te vamos a pedir que hagas nada más, solamente que reflexiones sobre lo anterior hasta que creas haberlo entendido a fondo. Al estudiar hay que pararse muchas veces  a pensar, porque nuestro objetivo es entender lo que pasó.

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Documento 32
Baño con agua corriente. El agua corriente no comenzó a instalarse en las casas de la ciudad hasta el último tercio del siglo XIX. En caso de que hubiera cuarto de baño, no era necesario que estuviera cerca de los dormitorios, porque su uso no era diario; palanganas y aguamaniles se colocaban en las habitaciones para una higiene mínima diaria. Sólo a fines de siglo se empezaron a instalar cuartos de baños con tuberías y algunos elementos de los que hoy son usuales. Los ingleses fueron los grandes innovadores en este campo (elementos y conducción del agua).
DOCUMENTO 33
Barrio obrero de Londres; grabado de Gustavo Doré.

    Hasta finales de siglo no comenzaron a verse en las casas de los obreros el agua corriente, lavabos o cañerías de desagüe. Como mucho había un pozo o una bomba de agua comunitarios; el retrete, que nadie limpiaba periódicamente, estaba al aire y era compartido por varias familias.

    Algunos pensadores comprendieron la importancia que unas condiciones de vida dignas tenían para la paz social. Políticos y filántropos comenzaron a diseñar barrios obreros en los que había un confort mínimo (aire, luz, espacio, calefacción, retretes en las viviendas) y servicios sociales. Se abrió camino la idea de facilitar el acceso de los trabajadores a la vivienda. En el umbral de un siglo a otro proliferaron las leyes de casas baratas que posibilitaron la propiedad de la vivienda a la aristocracia obrera. (DOCUMENTO 33).

    Aunque las ciudades crecieron de forma espectacular, más de la mitad de la población europea vivía aún en el campo, donde las elites locales adoptaron los modelos de vida y vivienda burgueses, pero la habitación de los campesinos era como en el Antigua Régimen: una casa insalubre, compartida con los animales, a veces de una sola habitación, mal ventilada y carente de toda infraestructura higiénica.


Sin mirar el libro

    ¿Qué significaba la casa para las clases pudientes y para las clases populares? ¿Cuáles son sus diferencias? Imagina que eres un hombre o mujer de la época (escoge el grupo social al que perteneces) e intenta reproducir las actividades que realizarías y el tiempo que pasarías en la casa.


5.7.  La educación
5.7.1. Un contexto favorable
    La comunicación oral de la tradición se rompió cuando la emigración masiva separó a las madres de los hijos, a los novios, a los hermanos y amigos que antes tenían un futuro de vidas compartidas o cercanas.
    El nuevo Estado, cada vez más omnipresente, necesitaba reforzar la cohesión nacional. La educación perseguía unificar a la población en torno a una lengua de instrucción nacional, que posibilitara que los ciudadanos se entendieran en los tribunales de justicia, comprendieran  los mensajes, pudieran hacer gestiones burocráticas, asimilaran desde la infancia los valores del buen ciudadano e interiorizaran la ideología de la nueva organización del poder. El modelo educativo se ocupaba del control ideológico y de la formación de minorías destinadas al aparato del Estado, así como de contribuir al progreso general.
    Además las nuevas exigencias tecnológicas y de gestión de las grandes empresas demandaban técnicos con una formación específica y una población al menos alfabetizada que pudiera seguir unas indicaciones elementales.
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     Los hombres podían dar rienda suelta a sus deseos, mientras la mujer debía ser modosa y silenciosa; el pudor y la "vergüenza" eran cualidades que la dignificaban[10]. La fidelidad en la mujer era interpretada por el mundo masculino como una prueba más de la inferioridad de su sexo, aunque era frecuente que los hombres adinerados mantuvieran un "doble hogar" (el familiar y el de la "mantenida").
  5.5.3. Balance a fines del siglo
     A finales del siglo, las cosas empezaron a cambiar. La educación secundaria entre las jóvenes se extendía, las carreras profesionales se abrían lentamente a su talento, tenían mayor libertad de movimientos, incluso en su relación con los hombres. Sin embargo, hubo pocos cambios en la sexualidad y en el control de la natalidad, que sólo eran aceptados en los círculos de la vanguardia bohemia.
     Las cargas del hogar se fueron con la introducción de la mecanización en las casas pudientes[11] o con soluciones colectivas para los hogares más modestos (guarderías, distribución de alimentos cocinados, comida en la escuela). A pesar de todo, en vísperas de la Guerra, la mayor parte de las mujeres de clase media que aspiraban a una carrera profesional, tenían que renunciar a los hijos y al matrimonio. La inmensa mayoría de las mujeres mantenían una situación de dependencia.
  5.6. La casa
     El espacio privado de la familia nuclear era su casa, protegida por las leyes, símbolo del poder social y financiero para la burguesía, reflejo de las cualidades morales de las personas y una necesidad acuciante para las clases populares. Los "notables" tenían una casa en la ciudad y una espaciosa residencia en el campo. La casa propia se convirtió en una de las mayores aspiraciones sociales, poseer una casa entera era el sueño más codiciado.
     Si la nobleza poseía viejos palacios, los burgueses también habían levantado los suyos. La casa ideal para el gran burgués era la casa-palacio, aislada y rodeada de jardines, emplazada en barrios residenciales. También se construyeron en los barrios elegantes inmuebles de pisos para comprar o alquilar. El nivel de renta diferenciaba los espacios.
     Las viviendas de los menos ricos estaban enclavadas en edificios de pisos, donde los patios eran simples huecos interiores; los pisos superiores y los que no tenían fachada al exterior se destinaban a los de menor poder adquisitivo.
     También los interiores diferenciaban la posición social de los habitantes. Los muebles suntuosos, la profusión de la decoración, los grandes cortinajes, las cocinas de calidad o la ropa elegante, distinguían a los más ricos, por ser inalcanzables para la mayoría. Las clases menos adineradas acabaron imitándolo gracias a la  producción industrial[12].
     Dentro de las casas, las elites necesitaban un espacio de representación que mostrara su status: el salón era una pieza esencial para las visitas, las recepciones y las veladas de baile. Por su parte, las familias menos acomodadas tenían salones más pequeños, a veces una pieza sin utilidad alguna, que servía tan sólo para expresar el status de la familia.
     La casa burguesa tenía lugares exclusivos para el padre y para las relaciones masculinas: la sala de fumar o el billar, la biblioteca o  el despacho[13]. Las habitaciones de los hijos y la alcoba conyugal, auténtico templo de la intimidad, completaban las estancias básicas. Los cuartos de baño sólo aparecieron hacia finales del siglo, cuando los higienistas denunciaron la suciedad y los insectos como aliados de los gérmenes patógenos.
     Entre las clases trabajadoras, estaba generalizada la inseguridad económica. A la incertidumbre del salario, se unía la necesidad de detraer una parte considerable de los ingresos para las eventualidades de enfermedad, accidente o paro; era imposible aspirar a una casa propia.
     En las ciudades, los trabajadores vivían amontonados en espacios estrechos e insalubres, en inmuebles colectivos o chabolas. Era imposible mantener la intimidad cuando apenas se disponía de dos cuartos para toda la familia; los retretes, por ejemplo, eran colectivos.

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  Entre 1875 y 1914 no sólo se produjo un gran progreso de la educación popular, sino también un gran incremento del número de lectores.

Proliferaron los círculos de difusión de la cultura. Los cafés acogían a creadores, artistas o intelectuales. Las sociedades científicas y los congresos de sabios intercambiaban avances y conocimientos. También la extensión educativa se benefició de asociaciones dedicadas a grupos marginados, a veces especialmente orientadas a los trabajadores y a las mujeres. (Documento 35)
Cuando los Estados intentaron organizar un sistema de enseñanza laico, chocaron con la oposición frontal de las Iglesias. La política moderna se basaba en que la escuela debía ser ajena a adoctrinamientos, pero la Iglesia se defendía con el arma de los nuevos valores: la libertad de enseñanza. El resultado en todas partes, desde mediados de siglo, fue la presencia destacada de la Iglesia en la orientación ideológica de la enseñanza. (Documento 36)
    Pero el hecho decisivo fue que a lo largo del siglo XIX los Estados diseñaron sistemas educativos a distintos niveles desde la enseñanza primaria a la más alta especialización.

5.7.2. Los niveles educativos
Los niveles de enseñanza quedaron burocráticamente organizados desde el poder y estructurados de forma piramidal en enseñanza primaria, secundaria y universitaria.
La enseñanza primaria se generalizó, en una auténtica campaña por la alfabetización y la formación de ciudadanos, que todo el mundo asociaba con el progreso. Durante la primera mitad del siglo, la enseñanza primaria se limitaba a unas nociones de gramática, aritmética y formación moral, pero avanzó espectacularmente desde los años setenta.
    Se hizo necesario crear un cuerpo estable de maestros que atendiera a toda la población, así como una red escolar que acabara con el aislamiento rural.
    Cuatro son las características que definieron este modelo de educación estatal: la escolarización obligatoria, la financiación estatal, la creación de una red de escuelas y de centros de formación de los maestros, y el control del sistema mediante una burocracia jerarquizada de cuidado e inspección. Los resultados fueron desiguales según los países.

DOCUMENTO 35

Escuela de obreros en Madrid. Grabado de la Ilustración Republicana Federal (1871). La necesidad de mano de obra cualificada que tenían las empresas impulsó, entre otras razones, el fomento de la enseñanza a los trabajadores.


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La enseñanza media y superior se atendió con más celeridad y esmero, pues de ella dependía la formación de los hombres destinados al gobierno, a la administración de los Estados, o a la ciencia. La educación secundaria hasta los dieciocho años se generalizó entre las clases medias y el número de estudiantes ascendió notablemente, aunque siguió siendo muy reducido en relación al     total de la población.
            Las demandas de formación profesional por parte de las nuevas fuerzas económicas industriales, dieron lugar a planes de estudios para la formación profesional específica de los trabajadores.
            Las universidades también crecían en número y estudiantes, a tiempo que se modernizaban en sus planteamientos. En estos niveles superiores, la secularización era un hecho a finales de siglo, pero el Estado ejerció sobre ellos un control político e ideológico.
            Otra novedad en estas enseñanzas fue una cierta apertura social, aunque mantuvieron su tradición sumamente  elitista[14] y  prácticamente reservada a los varones, salvo en Estados Unidos, donde la proporción de mujeres era considerable (casi el 20 por 100).
    5.7.3 Educación y cultura como medio de ascensión social
        A finales del siglo XIX pocos hombres de negocios tenían títulos universitarios o técnicos y cuando sus hijos accedían a la enseñanza superior, consideraban que ésta no proporcionaba suficiente distinción de status, debido a la expansión general de la educación, por lo que creaban círculos restringidos de estudiantes o iban a escuelas y universidades privadas reservadas a las             élites, aunque sólo fuera por el monto de las facturas.
         La cultura letrada popular avanzó mucho, impulsada por la política de alfabetización y la ruptura del aislamiento rural. Junto con el Estado, fueron agentes de la alfabetización distintas organizaciones eclesiásticas, grupos reformistas de la burguesía y las propias organizaciones políticas y sindicales de la clase obrera, pues el autodidactismo y el autoperfeccionamiento fueron       una de las funciones más importantes de los nuevos movimientos obreros y uno de los mayores atractivos para sus militantes.
          En el "paraíso de las oportunidades" los estudios parecían, a las gentes modestas, el camino más atractivo para ascender; la sabiduría era respetada y admirada en la sociedad tradicional, más de lo que sería nunca en la sociedad burguesa. El saber no parecía estar contaminado del egoísmo y de la rapacidad de los negocios y poesía un componente de ayuda y servicio muy                valorados en la sociedad que desaparecía y en las nuevas ideologías obreras.

(DOCUMENTO 38).
Biblioteca familiar, niñas leyendo.

    En muchas viviendas se procuró encontrar un rincón para un piano o una biblioteca. Niños y adolescentes adquirían sus primeros deseos de aprender en los libros de historia, las reediciones de los clásicos y los manuales técnicos y científicos de la pequeña biblioteca familiar.
     ACTIVIDAD (sin mirar el libro):
    ¿Era la cultura un medio de ascensión social? En la primera oportunidad que tengas, introduce en         una reunión de amigos la siguiente polémica: ¿qué es el nivel cultural?, ¿sirve para algo?, lleva           preparados tus propios argumentos y las razones que los apoyen.

 

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5.8. Las Iglesia y la secularización
5.8.1. Los factores del cambio
    De todos los cambios en la forma de pensar, el que afectó a la religión fue el más profundo, porque quebró los puntos de referencia del hombre y de su relación con el mundo. En los países en los que se asentaba la sociedad burguesa la religión retrocedía. En los albores de la modernidad, las revoluciones americana y francesa, herederas del racionalismo dieciochesco, habían introducido una ideología y una ética laicas que dejaba de lado, por primera vez en la historia, al cristianismo. La libertad proclamada en las declaraciones de derechos no era compatible con las imposiciones morales de las religiones; la soberanía de la nación no admitía componendas con el poder eclesiástico, que, además, había sido el más firme aliado del Antiguo Régimen.

    Los asalariados también se secularizaron. El desarraigo que imponía la vida en la urbe apartaba a la gente de las creencias de sus mayores y las ideas del progreso científico ponían en duda o negaban las premisas de la religión. La clase trabajadora estaba menos afectada por la religión que cualquier otro núcleo de pobres en la historia del mundo.
    Las nuevas verdades científicas dañaron dos creencias fundamentales de las grandes religiones monoteístas occidentales: la de los orígenes de la especie humana y la de los orígenes de la Biblia. El estudio crítico de la Biblia relativizaba el contenido de los textos sagrados y ponía de manifiesto que no podían ser entendidos independientemente de la época en que fueron escritos[15]. Por otra parte, el evolucionismo darwiniano ponía en tela de juicio la tradicional descripción de la Creación.
5.8.2. La reacción de las Iglesias
    Las Iglesias tampoco estaban preparadas para afrontar los nuevos problemas. Durante todo el siglo la Iglesia católica se mostró resistente a la «modernización» y, en medio de aquel mundo en pleno cambio, se esforzaba en definir los dogmas, para separar a los verdaderos católicos de los herejes, y se oponía frontalmente a la razón y al progreso. (En 1859 condenó el darwinismo.)
En 1854 se había proclamado que la Virgen María había sido concebida sin pecado (Inmaculada Concepción). El papado alimentaba la presencia de lo sobrenatural, de los hechos de santidad, como la devoción a ciertos santos, las apariciones de la Virgen (especialmente la de Lourdes en 1858), las peregrinaciones y las curaciones milagrosas.

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La encíclica Syllabus Errorum (1864), escrita por Pío IX, declaraba erróneo pensar que <>.

    Por otro lado se fortaleció la autoridad del papa y el Concilio Vaticano I (1870) declaró que el pontífice era infalible cuando hablaba <<ex cathedra>>.

    Desde que comenzó el siglo XIX, la comunidad judía había apoyado mayoritariamente la asimilación cultural en la nueva sociedad liberal, a la que debía su emancipación política y su igualdad legal. Muchos hebreos ilustrados abandonaron su religión, mientras otros muchos desarrollaban una versión liberal del judaísmo. Pero a finales del siglo XIX, en consonancia con el fervor nacionalista de la época, nació el nacionalismo cultural y político en la comunidad judía; el judío húngaro Teodor Herzl, consternado por la virulencia del caso Dreyfus (ver Documento 25 del Tema 4) en la civilizada Francia, fundó el  sionismo[16] moderno (1897) y reivindicó la creación de un Estado judío en Palestina, que fuera refugio de los perseguidos.
A finales del siglo XIX, el anticlericalismo pasó a ser un elemento esencial en la vida política en los países católicos, debido a la oposición de la Iglesia a los ideales de emancipación social y a que se consideraba al clero depositario de la superstición y el oscurantismo. A comienzos del siglo XX la presión intelectual en pro del laicismo social era fortísima y la religión se hallaba en claro      retroceso[17].
El catolicismo oficial tuvo que aceptar entonces la nueva situación y pacificó sus relaciones con los Estados liberales. A partir de la encíclica Rerum Novarum de León XIII, criticó los excesos del capitalismo, condenó el socialismo y comenzó a tomar posición ante los problemas sociales.

Sin mirar el libro
¿Qué elementos actúan en pro de la secularización? ¿Por qué era una consecuencia lógica de las declaraciones de derechos?
¿Cuál fue la reacción de la Iglesia católica? ¿Qué aspectos comunes se pueden rastrear en las religiones occidentales? Recuerda los movimientos nacionalistas e intenta responder: ¿cuál es la novedad del sionismo frente a otros nacionalismos?

5.9  Otros aspectos de la vida cotidiana
5.9.1.  Ocio y sociabilidad
En las ciudades se crearon la nueva cultura y los nuevos hábitos de vida. El deporte, tal como lo heredó el siglo XX, nació en el último tercio del XIX. En el Reino Unido la palabra deporte designaba originariamente, el ejercicio físico de la clase alta (monta, caza, tiro al blanco, pesca, carreras de caballos, esgrima).
Desde mediados del XIX, la valoración de la actividad al aire libre, de la competición y la hazaña física junto con el deseo de distinción social, hicieron que la práctica y la afición al deporte se extendieran rápidamente, aunque sólo el amateur, que tenía medios para disponer de tiempo libre, podía destacar en las competiciones[18].
El tenis comenzó a practicarse en 1873 y se convirtió en muy poco tiempo en el deporte por excelencia de la clase media; el golf era más exclusivista por las exigencias económicas que comportaba. En torno a ambos se crearon numerosos clubes que proporcionaban a los burgueses nuevos modos de relación y de cohesión. En las escuelas privadas y en las universidades, la pertenencia a exclusivos círculos deportivos distinguía a la aristocracia del dinero de las <>.
También el deporte llegó a las clases populares. Antes de 1914  el fútbol y el ciclismo eran practicados y seguidos con pasión por grandes multitudes[19]; un balón y un campo abierto eran fáciles de conseguir, y la bicicleta se popularizó con rapidez.

DOCUMENTO 40
Cartel de Alejandro Riquer. La práctica del deporte posibilitó la salida del hogar a las mujeres y el encuentro más libre entre los jóvenes en torno a la práctica del alpinismo, el patinaje y, más tarde, los deportes de invierno. Las mujeres se beneficiaron especialmente, aunque todavía pocas. Empezaban a encontrarse en los clubes turísticos y de montaña; la bicicleta les permitía libertad de movimientos. La organización de trofeos femeninos en la década de los ochenta (los primeros de tenis, el deporte por excelencia de las clases medias) contribuyó a la imagen del triunfo individual y al desempeño de un papel independiente, impensable pocos años antes.




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Documento 45
Proyección cinematográfica en El gato negro
El cabaret es un lugar de reunión donde actúan cantantes-poetas que tratan sobre todo temas políticos o sociales con tono satírico. Aunque reunía sobre todo a las clases medias, su ambiente tolerante veía normal la presencia de mujeres.
Documento 44
D. Fierros, Palco de ópera
El palco es una prolongación de la domesticidad en el terreno mundano, proporciona a la vez privacidad y exhibición de distinción. Muchos disponían de un pequeño gabinete para recibir revistas.
Los bailes, convencionales y rigurosamente rituales para la burguesía, eran un importante lugar de sociabilidad. A finales del XIX las costumbres se relajaron y se vio acudir a jóvenes de familias respetables, sometidas a estrictas limitaciones, a bailes informales fuera de casa; los jóvenes más lanzados bailaban bien las nuevas danzas rítmicas (tango, ritmos negros americanos) de los night clubs. Los vestidos se adaptaron a las nuevas actividades, fueron más sueltos y ligeros y el corsé fue sustituido por el sostén, más flexible.

Sin mirar el libro
Prepara una sólida argumentación para el debate que se suscitará en la clase de historia acerca de si los grupos sociales vivían en comportamiento estancos o había permeabilidad entre ellos en su vida cotidiana



[1] Oscurantista: Que se opone a la difusión de la cultura y la información entre el pueblo. Durante mucho tiempo se aplicó a las tendencias más conservadoras de las religiones.
[2] Racionalismo: Doctrina [filosófica] que sólo acepta explicaciones de la realidad que puedan ser comprendidas por la razón. Se opone al irracionalismo.
[3] Cientifismo: Confianza plena en la ciencia y sus métodos para conocer la realidad y regir la vida cotidiana.
[4] Laplace había estudiado la mecánica celeste y diseñó un modelo del universo que se dio a conocer en 1796. Una anécdota sobre Laplace ilustra con claridad el imperio de la razón, la confianza en que el entendimiento humano puede llegar a desvelar todas las leyes de la naturaleza. Al ser criticado su modelo del universo porque en él no parecía Dios, Laplace contestó: "Es una hipótesis que no me es necesaria".
[5] Comenzó entonces el declive de las teorías vitalistas, según las cuales el funcionamiento de los seres vivos se regía por "fuerzas vitales" que escapaban a la física y la química.
[6] Vindicación de los derechos de la mujer
. Byron, Shelley y Mary estaban juntos en la Villa Diodatti,    en Suiza, el día 16 de junio de 1816, cuando decidieron escribir cada uno de ellos una novela de vampiros y Mary correspondió con Frankestein, un relato inspirado en ideas científicas que habían sido condenadas como blasfemas e inmorales.>  (J. Fontana, Introducción al estudio de la Historia.)
[7] Pensadores como Proudhon estaban más preocupados por el destino de los hombres que por el progreso económico. En sus propias palabras: «Que no se me acuse de malevolencia hacia la invención más bella de nuestro siglo (...), pero nada me impedirá decir que el principal resultado de los ferrocarriles, después de la servidumbre de la industria, será crear una población de trabajadores degradados... Cuatro mil kilómetros de ferrocarril darán a Francia un suplemento de cincuenta mil siervos».
[8] La prensa francesa publicó por entregas gran parte de la obra de Balzac, y los novelistas famosos llegaron a vivir holgadamente con los honorarios de los periódicos. Baste un ejemplo: el diario Le Siècle contrató a Alejandro Dumas (el famosísimo autor de Los tres mosqueteros) por 200.000 francos al año, lo que le permitió emplear a setenta y tres colaboradores que trabajaban para sus novelas, como si de una producción en cadena se tratara.
[9] Los físicos del siglo XIX habían elaborado la teoría del color que puso de manifiesto que dos colores primarios mezclados dan uno complementario. El cerebro del espectador puede construir, por ejemplo, un objeto de color verde si encuentra en el lienzo dos manchas próximas en azul y amarillo.
[10] En caso de adulterio, la ley francesa condenaba a la mujer culpable a una pena de 3 meses a 2 años de reformatorio, mientras que por el mismo delito el hombre sólo debía pagar una multa.
[11] La cocina de gas y la eléctrica, la aspiradora, la plancha eléctrica, las máquinas de lavar, eran innovaciones anteriores a la Gran Guerra cuya difusión se producirá en entreguerras.
[12] Los visillos de encaje industrial, por ejemplo, vinieron a colmar el extendido deseo de intimidad y de identificación con la decoración de las clases altas.
[13] El despacho era una pieza más de la casa, aunque el hombre trabajara fuera de ella. Suponía una prolongación de lo público en el ámbito privado de la vivienda. Allí podía el hombre preparar su jornada laboral o llevar la administración de sus bienes; también le servía para aislarse del bullicio de los niños o del ajetreo de las mujeres (esposa y criadas). La mujer, aunque trabajara fuera y necesitara un espacio en la casa para su trabajo, no disponía de él.
[14] A comienzos del siglo XX, la proporción de  estudiantes entre los jóvenes de 18 a 24 años era del 2,3 por 100 en Estados Unidos, mientras no llegaba al 1 por 100 en Europa occidental.
[15] En el Antiguo Testamento, el examen del estilo y del lenguaje cuestionaba la validez de ciertas profecías. En el Nuevo Testamento se observaban contradicciones entre las distintas fuentes evangélicas
[16] Sionismo: Movimiento nacionalista judío que pretendía la reunión de los judíos de la diáspora y su establecimiento en Palestina. Fundado por el periodista judío de nacionalidad austro-húngara Theodor Herzl, quien en 1897 organizó el Primer Congreso Sionista Mundial.
[17] Por doquier, incluso en los lugares donde no se da un choque frontal entre Iglesia y Estado, disminuyen los bautismos y la asistencia a los rituales colectivos. El fenómeno fue mucho más intenso entre los hombres, pues las mujeres mostraban una lealtad mucho mayor hacia la religión desarrollando movimientos específicamente femeninos en el seno de las Iglesias.
[18] Este ideal inspiró la <> de los Juegos Olímpicos en 1896.
[19] En 1903 se corría por primera vez el Tour de Francia.

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