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sábado, 15 de octubre de 2022

Discurso de Bismarck

 

Discurso de Bismarck sobre los principios de su política diplomática en el Reichstag, 11 de enero de 1887

Señores:

A ninguno de ustedes se le escapará la gravedad de los momentos que vivimos. Todos los grandes Estados europeos inician, velozmente, preparativos ante la previsión de un futuro incierto. El mundo entero se pregunta si la guerra va a estallar. Creo, señores, que ningún gobernante deseará asumir la inmensa responsabilidad de provocar el incendio que se incuba en todos los países. Los gobiernos poderosos son una garantía de paz. Sin embargo, las pasiones populares, la ambición de los líderes de los partidos, una opinión pública mal guiada por ciertos escritos o discursos son factores, entre otros, que pueden doblegar la voluntad de los gobernantes. ¿No hemos visto, acaso, cómo las crisis bursátiles[1] pueden desencadenar una guerra? Sí, en esta tensión política, existe un Estado capaz de trabajar por el mantenimiento de la paz, es Alemania. Alemania, que no está directamente interesada en los asuntos que alteran a las otras potencias; Alemania que ha demostrado –desde la constitución del Imperio- que no desea atacar a ninguno de sus vecinos, a menos que se vea obligada a ello. Pero para llevar a cabo esta difícil y quizá ingrata misión, es necesario que Alemania sea poderosa y se arme como para la guerra. De esta manera, si somos empujados hacia la guerra contra nuestra voluntad, tendremos, al menos, los medios para defendernos. Ahora bien, si ustedes rechazan esta solicitud de crédito, significa, en mi opinión, la guerra a corto plazo. No tenemos instinto guerrero. No necesitamos una guerra: somos de ese género de Estados que el príncipe de Metternich calificaba de “Estados saciados”. No deseamos nada que haya que obtener por las armas. Y si fuera así, observen qué actitud pacífica, tanto en el exterior como en el interior del país, ha sido la política imperial durante los últimos dieciséis años. Tras la paz de Francfort, nuestro primer deseo fue mantener una paz tan larga como fuera posible y utilizarla para consolidar el Imperio Alemán[2]. No era una labor fácil. Habíamos obtenido entera satisfacción con Austria (…). Desconozco si logramos una vez más realizar una era de paz tan larga, es decir durante más de treinta años. Nuestros esfuerzos en este sentido son sinceros, pero ante todo, necesitamos un ejército fuerte, un ejército lo bastante poderoso como para que pueda asegurar nuestra independencia al margen de cualquier alianza.

Nuestra amistad con Rusia[3] no ha sufrido ninguna interrupción durante toda la época de nuestras guerras, y hoy, aún, no puede ponerse en duda. No tememos ningún ataque, ninguna política hostil por parte de Rusia. Mantenemos con ella relaciones muy amistosas y no seremos nosotros quienes, bajo ningún pretexto, las perturbaremos. ¿Qué interés tendríamos en buscar problemas a Rusia? ¿Nuestro espíritu batallador nos empujará a plantear una querella[4] a un país que no nos provoca? Tales instintos bárbaros son ajenos al gobierno y a las concepciones políticas de Alemania, y por nuestra parte jamás romperemos la paz con Rusia. No creo que Rusia quiera atacarnos. Tampoco creo que busque alianzas con otra potencia para atacarnos o para utilizar las dificultades que pudiéramos tener en otro flanco[5] y atacarnos con facilidad. El zar Alejandro III[6] siempre ha sido franco en sus opiniones, y si tuviera algún sentimiento de enemistad hacia Alemania, él sería el primero en manifestarlo o dejarlo entender.

Saber cuáles serán nuestras relaciones con Francia[7] en el futuro es una pregunta más difícil de contestar. La construcción de la paz entre nosotros y Francia resulta difícil debido a que aún subsiste entre ambos países el largo problema histórico del trazado de la frontera. ¿Han finalizado definitivamente los tiempos de lucha con Francia debido a la frontera? Nadie de nosotros lo puede saber. Yo puedo expresar únicamente mi opinión: la lucha no está terminada; sería preciso que el carácter francés, que todos nuestros asuntos fronterizos fueran completamente modificados. Tengo la más absoluta confianza sobre las intenciones pacíficas del gobierno actual de Francia. Y si pudiera estar convencido de un gobierno similar para un largo período, yo les diría “ahorren su dinero”. Pero eviten ahorrarlo para el caso en que debamos pagar contribuciones de guerra. Si la guerra estallara, sería una terrible calamidad. Piensen lo que sería la guerra en sí misma, independientemente de su resultado. Nuestro comercio terrestre y marítimo, nuestras empresas industriales, todo quedaría paralizado. No es necesario describirles detalladamente una situación que ustedes conocen por experiencia. Esta guerra se desencadenará si aparece como una guerra sin importancia, por el contrario, quedará descartada si se presenta como terrible. Cuanto más potentes seamos, más improbable será la guerra. La verosimilitud de un ataque de Francia, por el cual no debemos inquietarnos actualmente, se realizará tan pronto como Francia, bajo otro gobierno, tenga motivos para creerse superior a nosotros. Entonces, la guerra será segura, un hecho cierto. La superioridad de Francia podrá sostenerse en las alianzas que forme. No pienso que tales alianzas puedan constituirse. Es labor de la diplomacia evitarlas o preparar contraalianzas cuando sea preciso. Sólo quiero tener en cuenta el enfrentamiento entre Francia y Alemania. Podrá desencadenarse tan pronto como Francia sea más fuerte que nosotros.



[1] eeeeeeeeeeeee

[2] rrrrrrrrrrrr

[3] pppp

[4] oooooooooooooo

[5] lllllllllllll

[6] pppppppppppp

[7] ooooooooooooo



martes, 5 de julio de 2022

Textos sobre el movimiento obrero

 

EL MOVIMIENTO OBRERO

 

Discurso de William Pitt en la discusión de Hill Whitbread sobre la asistencia pública, 12 de febrero de 1796

 

La experiencia ha mostrado ya todo lo que puede producir el trabajo de los niños y la ventaja que se puede hallar en emplearlos tempranamente en las labores de que son capaces. El desarrollo de las escuelas de Industria debe dar también resultados materiales importantes. Si alguien se tomase la molestia de calcular el valor total de lo que ganan desde ahora los niños educados según este método, se sorprendería al considerar la carga de que exonera al país su trabajo, que basta para subvenir a su mantenimiento, y los ingresos que sus esfuerzos laboriosos y los hábitos en los que son formados viene a añadir a la riqueza nacional.

 

 

Annual Register, 26 de abril de 1812

 

En la tarde del viernes, alrededor de las cuatro, un numeroso grupo de revoltosos atacó la fábrica de tejidos pertenecientes a los señores Wroe y Duncroft, en West Houghton […], y, encontrándola desprotegida, pronto se apoderaron de ella. Inmediatamente la incendiaron y todo el edificio con su valiosa maquinaria, tejidos, etc., fue completamente destruido. Los daños ocasionados son inmensos, habiendo costado la fábrica sola 6.000 libras. La razón aducida para justificar este acto horrible es, como en Middleton, el “tejido a vapor”. A causa de este espantoso suceso, dos respetables familias han sufrido un daño grave e irreparable y un gran número de pobres han quedado sin empleo. Los revoltosos parecen dirigir su venganza contra toda clase de adelantos en las maquinarias. ¡Cuán errados están! ¿Qué habría sido de este país sin tales adelantos?

 

 

Charles Turner Thackrah, Los efectos de los oficios, trabajos y profesiones, y de las situaciones civiles y formas de vida, sobre la salud y la longevidad, 1832

 

En esta fábrica trabajan mil quinientas personas, y más de la mitad tienen menos de quince años. La mayoría de los niños están descalzos. El trabajo comienza a las cinco y m media de la mañana y termina a las siete de la tarde, con altos de media hora para el desayuno y una hora para la comida. Los mecánicos tienen media hora para la merienda, pero no los niños ni los otros obreros […].

Cuando estuve en Oxford Road, Manchester, observé la salida de los trabajadores cuando abandonaban la fábrica a  las doce de la mañana. Los niños, en su casi totalidad, tenían aspecto enfermizo; eran pequeños, enclenques e iban descalzos. Muchos parecían no tener más de siete años. Los hombres en su mayoría de dieciséis a veinticuatro años, estaban casi tan pálidos y delgados como los niños. Las mujeres eran las de apariencia más saludable, aunque no vi ninguna de aspecto lozano […]. Aquí vi, o creí ver, una raza degenerada, seres humanos achaparrados, debilitados y depravados, hombres y mujeres que no llegarán a ancianos, niños que nunca serán adultos sanos. Era un espectáculo lúgubre […].

 

F. Engels, La situación de la clase obrera, (Informe del Dr. Barry), 1845

 

Las influencias desfavorables, en los obreros, del trabajo en la fábrica son:

1.  La desagradable necesidad de constreñir sus esfuerzos intelectuales y físicos a un paso igual al del movimiento de la máquina […].

2.  La persistencia en una posición recta, por espacios de tiempo demasiado largos […].

3.  La privación del sueño por la larga jornada de trabajo […]. Los locales de trabajo, frecuentemente, son bajos, deprimentes, polvorientos y húmedos, el aire impuro, la atmósfera recalentada, y continua transpiración […]. El muchacho de la fábrica no tiene un momento libre fuera del destinado a almorzar, y sólo entonces sale al aire libre […].

 

F. Engels, La situación de la clase obrera, 1845

 

Manchester tiene no menos de 40.000 habitantes. La ciudad está construida de modo que puede vivirse en ella durante años y años y pasearse diariamente de un extremo a otro, sin encontrarse con un barrio obrero o tener contacto con obreros, hasta tanto uno no vaya de paseo o por sus propios negocios. Esto sucede principalmente por el hecho de que, sea por tácito acuerdo, será por intención consciente y manifiesta, los barrios habitados por la clase obrera están netamente separados de los de la clase media.

 

La miseria es tan grande en Dublín, que un solo instituto de beneficencia, la Mendicity Association recoge cada día a 2.500 personas, esto es, el 1% de la población, a las cuales atiende únicamente de día, suministrándoles el alimento. Las mismas cosas nos cuenta el Dr. Alison en lo referente a Edimburgo, ciudad cuya magnífica ubicación le ha valido el nombre de Atenas, y cuyo barrio aristocrático, en la parte nueva de la ciudad, contrasta de modo estridente con la enorme miseria del barrio pobre, en la ciudad vieja. Alison sostiene que esta parte de la ciudad es sucia y tan fea como los peores barrios de Dublín y que la Mendicity Association tendría que socorrer en Edimburgo a un número de gente necesitada, proporcionalmente igual al de la capital irlandesa; agrega que los pobres, en Escocia, y particularmente en Edimburgo y Glasgow, están en peores condiciones que los de cualquier otra parte del imperio británico, y que los más miserables no son los irlandeses, sino los escoceses. El Dr. Lee, pastor de la vieja iglesia de Edimburgo, declaró, en el año 1836, ante al Commission of Reliqions Instruction: “Que no había visto nunca, antes, una miseria como la de su parroquia. La gente no tiene muebles, les falta todo, a menudo habitan dos parejas de esposos en la misma habitación. Un día visitó siete casas en las que no encontró ninguna cama, en algunas ni siquiera paja; personas de ochenta años dormían sobre un armazón de madera. Casi todas permanecían vestidas durante la noche. En una habitación.

Las mismas condiciones encontramos en las ciudades industriales. Nottingham tiene en total, 11.000 casas, de las cuales, de siete mil a ocho mil están construidas con el muro posterior en común, de manera que es imposible cualquier clase de ventilación; además, existe una sola letrina en común para muchas casas. En una inspección recientemente hecha se comprobó que muchas filas de casas están construidas sobre húmedos albañales, cubiertos sólo con una capa de pavimento. En Leicester, Derby y Sheffield no se ve otra cosa. Sobre Birmingham informa el artículo citado del Artizan: “En las partes viejas de la ciudad existen muchas localidades sucias y descuidadas, llenas de montones de residuos y cenagales. Los patios, muy numerosos, en Birmingham suman más de 2.000 y albergan a la mayor parte de la clase obrera; son, en su mayoría, estrechos y fangosos, mal ventilados y con malos desagües; encierran de ocho a veinte casas, la mayor parte de las cuales reciben el aire de una sola parte, porque tienen el muro posterior en común con otra casa, y en el fondo del patio existe un depósito de desperdicios, o algo semejante, cuyo aspecto es indescriptible. Debemos señalar que las nuevas construcciones están dispuestas más racionalmente y mantenidas con mayor decencia; y también que en los patios, los cottages están menos apretados que en Manchester y Liverpool. Por esto, en períodos en que dominaban enfermedades epidémicas, Birmingham tuvo un número mucho menor de muertos que Wolvehampton, Dudley y Bilston que están sólo a algunas millas de aquélla. En Birmingham, los sótanos que sirven para habitaciones son desconocidos, aunque algunos locales para sótano sean impropiamente utilizados como ateliers. Las casas de albergue para obreros son bastante numerosas (más de 400), sobre todo en los patios del centro de la ciudad; son casi todas repugnantemente sucias y húmedas, y sirven de refugio a pordioseros, vagabundos (trampers), ladrones y prostitutas, que allí comen, beben, fuman y duermen, sin ninguna consideración a las conveniencias o al confort, en una atmósfera soportable sólo para esa gente degradada”.

 

Marx y Engels, Manifiesto del Partido Comunista, 1848

 

La burguesía ha sometido al campo a la denominación de ciudad. Ha creado ciudades enormes, ha incrementado en alto grado el número de la población urbana con relación a la rural. Ha hecho depender a los países bárbaros y semibárbaros de los civilizados, a los pueblos campesinos de los pueblos burgueses, al Oriente de Occidente. La burguesía va superando cada vez más la fragmentación de los medios de producción, de la propiedad, de la población. Ha centralizado los medios de producción y ha concentrado la propiedad en unas pocas manos.

miércoles, 1 de junio de 2022

Debate sobre el derecho al voto de las mujeres en 1931

El debate en las Cortes

 

Resolved lo que queráis, pero afrontando la responsabilidad de dar entrada a esa mitad del género humano en la política, para que la política sea cosa de dos, porque sólo hay una cosa que hace un sexo sólo: alumbrar. Las demás, las hacemos todos en común, y no podéis aquí vosotros venir a legislar, a votar impuestos, a decir deberes, a legislar sobre la raza humana, sobre la mujer y el hijo, aislados, fuera de nosotras.

                                 Clara Campoamor, 1931

 

Nosotros creemos que el lugar propio de la mujer, de su condición, de sus deberes, de su misión en la vida es el hogar. Y nos parece mal que de él se la arranque y que en ella se despierten o fomenten vocaciones que la atraigan a la calle. Estamos ciertos de que es desgraciada una sociedad donde la mujer no se contenta con ser esposa y madre.

               El Debate, diario conservador, 1931

domingo, 19 de diciembre de 2021

Días días que conmovieron al mundo

 Semejantes a un río negro que llenara toda la calle, sin cantos ni risas, pasábamos bajo el Arco Rojo, cuando el hombre que marchaba justo datante de mí dijo en voz baja: "¡Cuidado, camaradas! No hay que fiarse de ellos. Seguramente que van a disparar."

Al otro lado del Arco avanzamos corriendo, agachándonos y encogiéndonos todo lo que podíamos, para reunimos después detrás del pedestal de la columna de Alejandro.

-¿Cuántos muertos habéis tenido? -les pregunté.

-No sé, unos diez . . .

La tropa, que se componía de varios centenares de hombres, descansó algunos minutos, apretujada detrás de la columna, recuperó la calma y después, como no tuviera nuevas órdenes, volvió a avanzar espontáneamente. Gracias a la luz que brotaba de las ventanas del Palacio de Invierno, yo había logrado distinguir que los dos o trescientos primeros eran guardias rojas, entre los cuales se hallaban mezclados solamente algunos soldados. Escalamos la barricada de madíros que defendía el Palacio y lanzamos un grito de júbilo al tropezar en el otro lado con un montón de fusiles, abandonados allí por los junkers. A ambos lados de la entrada principal las puertas estaban abiertas de par en par, dejando salir la luz, y ni uñársela persona salió del inmenso edificio.

La oleada impaciente de la tropa nos empujó por la entrada de la derecha, la cual conducía a una vasta sala abovedada, de muros desnudos: la bodega del ala Este, de donde partía un laberinto de corredores y escaleras. Guardias rojas y soldados se lanzaron inmediatamente sobre grandes cajas de embalaje que se encontraban allí, haciendo saltar las tapas a culatazos y sacando tapices, cortinas, ropa, vajilla de porcelana, cristalería . . . Uno de ellos mostraba con orgullo un reloj de péndulo de bronce que llevaba colgado de la espalda. Otro había incrustado en su sombrero una pluma de avestruz. El pillaje no hacía más que comenzar cuando se escuchó una voz: "¡Camaradas, no toquéis nada, no agarréis nada, todo esto es propiedad del pueblo!" Inmediatamente repitieron veinte voces: "¡Alto! ¡Volved a ponerlo todo en su lugar, prohibido agarrar nada, es propiedad del pueblo!" Las manos se abatieron sobre los culpables. Los tejidos de Damasco, las tapicerías, fueron arrebatadas a los saqueadores; dos hombres se hicieron cargo del reloj de bronce. Los objetos, bien o mal, fueron colocados otra vez en sus cajas y algunos de los propios soldados se encargaron de montar la guardia. Esta reacción fue sumamente espontánea. En los corredores y las escaleras, debilitadas por la distancia, se escuchaba repercutir las palabras: "¡Disciplina revolucionaria! ¡Propiedad del pueblo!"


https://www.marxists.org/espanol/reed/diezdias/capitulo_4.htm#n7


Los junkers eran cadetes (alumnos de escuelas militares) de origen burgués y aristócrata. Su ideología era conservadora siendo nacionalistas rusos y, en parte, monárquicos. Junker era un nombre para los estudiantes de cualquier escuela militar entre 1864 y 1917. Esta palabra no significa lo mismo en ruso y en alemán. Tampoco significan lo mismo cadete y kadete.

jueves, 10 de diciembre de 2020

Memorias de un marine

Con los de la vieja escuela. En Peleliu y en Okinawa

Los hombres emplearon ese período de calma en registrar las mochilas y los bolsillos de los enemigos muertos a la caza de souvenires. Se trataba de un asunto truculento, pero los marines lo ejecutaban de un modo muy metódico. Revisaban las cintas de los cascos en busca de banderas, vaciaban las mochilas y los bolsillos y extraían los dientes de oro. Los sables, revólveres y cuchillos de haraquiri [suicidio ritual] eran muy apreciados y los cuidaban con esmero hasta que pudieran enviárselos a su familia en casa o vendérselos a algún piloto o marinero por un jugoso precio. Los fusiles y otras armas más grandes por lo general se inutilizaban. Pesaban demasiado para llevarlas. Las tropas de retaguardia las recogerían después. Los hombres de las compañías de fusiles se lo pasaban muy bien bromeando sobre los espeluznantes relatos que aquella gente, que nunca había visto un japonés vivo y a la que no le habían disparado, contaría probablemente tras la guerra.

Los hombres se regodeaban, comparaban y a menudo intercambiaban sus premios. Constituía un ritual brutal y espantoso como ha ocurrido desde la antigüedad en campos de batalla donde los contrincantes son presa de un profundo odio mutuo. Era incivilizado, como lo es todo en la guerra, y se llevaba a cabo con aquel salvajismo particular que caracterizó el enfrentamiento entre los marines y los japoneses. No se trataba simplemente de buscar souvenires o saquear al enemigo muerto; más bien eran como guerreros indios arrancando cabelleras.

Mientras le quitaba una bayoneta y una vaina a un japonés muerto, me fijé en un marine que se encontraba cerca. No pertenecía a nuestra sección de morteros, pero había pasado por casualidad y quería participar en el botín. Se acercó a mí arrastrando lo que supuse que era un cadáver. Pero el japonés no estaba muerto. Había sido herido de gravedad en la espalda y no podía mover los brazos; de lo contrario, habría opuesto resistencia hasta su último aliento.

La boca del nipón resplandecía con enormes dientes con fundas de oro, y su captor los quería. Apoyó la punta de su Ka-Bar [cuchillo de combate] contra la base de un diente y golpeó el mango con la palma de la mano. Como el japonés pataleaba y se retorcía, la punta del cuchillo rebotó en el diente y se hundió en la boca de la víctima. El marine lo insultó y le abrió las mejillas hasta las orejas de un tajo. Puso un pie sobre la mandíbula inferior del infortunado y lo intentó de nuevo. La sangre manó de la boca del soldado. Este emitió un gorgoteo y se sacudió como loco. Grité:

—Mátalo para que no siga sufriendo.

La única respuesta que obtuve fue que me insultara. Otro marine se acercó corriendo, le metió una bala en el cerebro al soldado enemigo y puso fin a su dolor. El carroñero refunfuñó y continuó extrayendo tranquilo sus premios.

Tal era la increíble crueldad que podían cometer hombres decentes cuando se veían reducidos a una existencia salvaje en su lucha por la supervivencia en medio de la muerte violenta, el horror, la tensión, la fatiga y la mugre. Nuestro código de conducta hacia el enemigo se diferenciaba de manera drástica del que prevalecía detrás, en el puesto de mando de la división.

sábado, 7 de marzo de 2020

El levantamiento de los tejedores de Silesia

NUMERAR LAS LÍNEAS con el word

Wilhelm Wolff, Das Elend und der Aufruhr in Schlesien, 1844. Citado de S. Pollard y C. Holmes, Documents of European Econocmic History, vol. 1, 1958.

La situación en Silesia en 1844. El levantamiento de los tejedores en Silesia analizado por el profesor Wilhelm Wolff

Aquí en los grandes pueblos de Langenbielan (13.000 habitantes) y en Peterswaldau (5.000 habitantes), y en otros pueblos como Armsdorf, Peilau, etc., el algodón se teje principalmente en los hogares. Las penurias de los trabajadores han sido y son no menos importantes aquí…

La miseria y la necesidad por conseguir trabajo fueron utilizados al máximo por los fabricantes, con el fin de obtener grandes beneficios a bajo coste. Entre estos fabricantes se destacaron los hermanos Zwanziger de Peterswaldau. Por una tela de algodón de 140 ells, que un tejedor tardaba en fabricar 9 días, y por la que otros patrones pagaban 32 groschen de plata, ellos sólo pagaban 15. Por 160 ells de fustán, que requería 8 días completos de arduo trabajo, ellos pagaban un salario de 12’5 o 12 groschen de plata. Por supuesto, decían estar dispuestos a dar trabajo a otros 300 tejedores, siempre que éstos realizaran el mismo trabajo por 10 groschen de plata. La amarga miseria obligaba a los pobres a trabajar incluso en estas condiciones. De estos 10 o 12 groschen de plata, el tejedor tenía que emplear de 2’5 a 3 groschen para la bobina, pagar todos los derechos estatales, comunales y señoriales, y vivir…

Un gran número de tejedores salieron a la calle de Nieder-Peterswaldau y arrastraron en su marcha a todos los tejedores de la zona. Posteriormente, se dirigieron a Kapellenberg, no muy lejos de allí, y, formados en fila de a dos, se trasladaron a la nueva residencia de los Zwanzingers.  Les exigieron mejores salaros y -¡un obsequio!-. Con burlas y amenazas les negaron todo lo que pedían. No pasó mucho antes de que la multitud furiosa asaltase la casa, forzando habitaciones, cámaras acorazadas, desvanes y bodegas, destruyéndolo todo, desde las espléndidas vidrieras, cornucopias, candelabros, estufas de cerámica, porcelana y muebles, hasta escaleras; destrozaron libros, letras de cambio y documentos, penetraron en la segunda residencia, en las cocheras, en los secaderos, hasta en las máquinas de escurrir los tejidos, en los almacenes, y arrojaron las mercancías y las existencias por las ventanas, destrozándolas posteriormente, haciéndolas pedazos y pisoteándolas, o –como en el desastre comercial ocurrido en Leipzig- repartiéndolas entre los presentes. Por miedo a morir en sus manos, Zwanziger huyó con su familia a Reichenbach… Sólo el ejército, la infantería y la artillería, e incluso, por último, la caballería, impidieron a los tejedores seguir resistiendo.

martes, 25 de octubre de 2016

A Description of the Country from Thirty to Forty Miles Round Manchester That's Life (1963)



John Aikin. A Description of the country from thirty to forty miles round Manchester (Una descripción del país unas treinta o cuarenta millas alrededor de Manchester), Londres, 1795.

"Sin la introducción de las spinning machines (máquinas de hilar) ningún esfuerzo de los patronos o de los trabajadores habría podido satisfacer la demanda comercial.

Estas máquinas fueron usadas en el campo, aunque en un primer tiempo a escala reducida: se creía que doce husos constituían ya una gran instalación. De otro lado, la incómoda posición en que había que colocarse para hilar con dichos instrumentos era inadecuada para los adultos, que veían con asombro cómo niños de 9 a 12 años las manejaban con destreza. De ese modo la abundancia llegó a las familias que hasta entonces habían estado agobiadas por el excesivo número de hijos, mientras que los tejedores pobres se liberaban de la servidumbre en la que habían vivido a causa de la insolencia de los hiladores (...).

El invento y los progresos de las máquinas para reducir el trabajo han tenido una gran influencia en la extensión de nuestro comercio, y asimismo han aumentado el empleo, especialmente de niños, en las industrias algodoneras. Pero los sabios designios de la Providencia implican que en esta vida no haya beneficios que no vengan acompañados de desgracias. Y en estas industrias algodoneras y en fábricas similares hay muchas y obvias desgracias que contrarrestan el crecimiento demográfico que se deriva de la mayor facilidad de trabajo. En esas fábricas se emplean niños de tiernas edades: muchos de ellos, que estaban acogidos en las workhouses de Londres y de Westminster, son trasladados en masa, para hacer el aprendizaje, a industrias situadas a centenares de millas de distancia; en ellas prestan sus servicios ignorados, indefensos y olvidados por aquellas personas a las que la naturaleza o las leyes habían confiado su custodia. Por lo general estos niños están obligados a trabajar demasiado tiempo en ambientes cerrados, con frecuencia durante toda la noche: el aire que respiran está envenenado por el aceite o por otras sustancias utilizadas por las máquinas y nadie se preocupa de sus condiciones higiénicas, al tiempo que los constantes traslados de una atmósfera caliente y densa a otra fría y enrarecida son causa de enfermedades e invalideces, y concretamente de esa fiebre epidémica tan común en esas fábricas. Nos preguntamos si el modo en que estos niños son empleados durante sus primeros años de vida no va en detrimento de la sociedad. Por lo general, al término de su periodo de aprendizaje ya no resisten el trabajo y no son capaces de iniciar otra actividad. Las mujeres no saben coser o tejer y desconocen cualquier otra ocupación doméstica indispensable para ejercer como laboriosas y parsimoniosas mujeres y madres. Esta es una gran desgracia para ellos y para la comunidad, como lo prueba tristemente la comparación entre las familias de los trabajadores agrícolas y las de los obreros de las industrias en general. En las primeras encontraremos aseo, limpieza y bienestar, y en las otras suciedad, harapos y pobreza, aunque su salario sea el doble que el del agricultor. Hay que añadir la falta de una adecuada educación religiosa y de buenos ejemplos, así como que la gran e indiscriminada promiscuidad que reina en estos ambientes es muy dañina para la futura vida moral de estos muchachos. Denunciar estos defectos es también indicar sus soluciones, y en muchas fábricas se han adoptado con verdadera generosidad y notable éxito. Pero, aparte de ello, “la comunidad tiene el derecho de asegurarse que sus miembros no sean deliberadamente ofendidos o abandonados sin atenciones (...).

Desde que se calmó la oposición del vulgo al uso de máquinas para abreviar el trabajo y se convencieron de su utilidad, se han instalado hiladoras en todos los campos de las proximidades de Bolton, sobre todo donde hay abundancia de agua (...).

[En Dukinfiel] esta elaboración del algodón, al tiempo que da trabajo a gente de todas las edades, de otro ha debilitado a muchas personas, o ha retrasado su crecimiento, provocando un alarmante aumento de la mortalidad. Las causas de ello en gran parte deben atribuirse a la nefasta costumbre, justamente desaprobada por el doctor Percival y por otros médicos, de obligar a los niños a trabajar día y noche en las industrias: en ellas las escuadras de muchachos se tumban a dormir en los mismos lechos de los que se ha levantado otra escuadra, impidiendo que las habitaciones sean aireadas".


Régimen de camas calientes, pisos patera, patera

 

jueves, 18 de junio de 2015

Ultimátum de Austria-Hungría a Servia

https://textoshistoricosparacomentar.blogspot.com/2020/04/el-ultimatum-del-imperio-austro-hungaro.html


ULTIMÁTUM DE AUSTRIA-HUNGRÍA A SERBIA

Comunicado de 23 de julio de 1914

 

“La historia de estos últimos años, y especialmente los acontecimientos dolorosos del 28 de junio, han demostrado la existencia en Serbia de un movimiento subversivo cuyo fin es separar de la Monarquía austro-húngara algunas partes de sus territorios. Este movimiento, que ha ido creciendo ante los ojos del gobierno serbio, ha llegado a manifestarse más allá del territorio del reino con actos de terrorismo, con una serie de atentados y muertes. Lejos de llevar a cabo las acciones necesarias incluidas en la declaración del 31 de marzo de 1909, el gobierno real serbio nada ha hecho para suprimir este movimiento. Ha tolerado la actividad criminal de las diferentes sociedades y asociaciones dirigidas contra la Monarquía, el lenguaje desenfrenado de la prensa, la glorificación de los autores de los atentados, la participación de oficiales y de funcionarios en los actos subversivos.

Ha permitido una campaña de propaganda deshonesta dirigida a la opinión pública; en resumen, ha permitido todas las manifestaciones de esta naturaleza para incitar a la población serbia al odio a la monarquía y desprecio a sus instituciones.

Esta tolerancia culpable del Gobierno Real Serbio, no ha cesado ni ahora después de que los eventos del 28 de junio probaran sus consecuencias fatales al resto del mundo.”

Para impedir que estas maquinaciones perversas continúen siendo una amenaza a la tranquilidad de la monarquía, el Gobierno Imperial se ve obligado a pedir al Gobierno Real Serbio, una garantía de que condenará esta peligrosa propaganda en contra de la monarquía, en otras palabras, toda la serie de tendencias cuyo último objetivo es separar territorios que pertenecen a la monarquía y que se encargarán de suprimir por todos los medios esta propaganda criminal y terrorista.



Para darle un carácter formal a esta misión, el Gobierno Real Serbio publicará en la primera página de su Boletín Oficial del 13 al 26 de julio, la siguiente declaración:

“El gobierno imperial y real se ve obligado a pedir al gobierno serbio la formulación oficial de que condena la propaganda dirigida contra la Monarquía austro-húngara, es decir, al conjunto de las tendencias que aspiran como último fin a separar de la Monarquía algunos de sus territorios y que deploran sinceramente las fatales consecuencias de estos procedimientos.

El Gobierno Real, que desaprueba y repudia cualquier idea de interferir o intento de interferir en el destino de los habitantes de cualquier parte de Austria-Hungría, considera que es su deber advertir formalmente a oficiales y funcionarios, y a toda la población del reino, que a partir de ahora procederá con el máximo rigor contra cualquier persona que pueda ser culpable de dichas maquinaciones, y que hará todo su esfuerzo para anticiparlas y suprimirlas.”

 

Esta declaración deberá ser comunicada al ejército como Orden del Día por su Majestad el Rey y será publicada en el Boletín Oficial del Ejército.

 

El gobierno real serbio debe comprometerse además:

1) a suprimir toda publicación que excite al odio y al desprecio de la Monarquía y a la tendencia general dirigida en contra de su integridad territorial.

2) a disolver inmediatamente la sociedad llamada «Narodna Odbrana» (Mano Negra) y a confiscar todos sus medios de propaganda y a proceder de igual manera contra cualquier otra sociedad que se involucre en propaganda en contra de la monarquía austro-húngara.

3) a eliminar sin demora de la instrucción pública en Serbia […] todo lo que sirva o pueda servir a fomentar la propaganda contra Austria-Hungría;

4) a separar del servicio militar y de la administración a todos los oficiales y funcionarios culpables de la propaganda contra la Monarquía austro-húngara, de los cuales el gobierno imperial y real se reserva el comunicar los nombres y los hechos al gobierno real;

5) a aceptar la colaboración en Serbia de los órganos del gobierno imperial y real en la supresión del movimiento subversivo dirigido contra la integridad territorial de la Monarquía;

6) a abrir una encuesta judicial contra los participantes en el complot del 28 de junio que se encuentran en territorio serbio. Los órganos delegados por el gobierno imperial y real tomarán parte en las investigaciones correspondientes;

7) a proceder con urgencia al arresto del comandante Voislav Tankositch y de Milan Ciganovitch, empleados del Estado serbio, comprometidos, según los resultados de la instrucción, en Sarajevo;

8) a impedir el concurso de las autoridades serbias en el tráfico ilegal de armas y de explosivos a través de la frontera;

9) a dar al gobierno imperial y real explicaciones sobre los propósitos injustificables de los altos funcionarios serbios que no han dudado después del atentado del 28 de junio, en expresarse de una manera hostil hacia la Monarquía austro-húngara y, finalmente,

10) a informar, sin demora, al gobierno imperial y real de la ejecución de las medidas comprendidas en los puntos anteriores.

El gobierno imperial y real espera la respuesta del gobierno real lo más tarde hasta el sábado, 25 de este mes, a las cinco horas de la tarde. 

 

1. Clasificación del texto

- ¿Cuál es la naturaleza del texto?

- ¿Quién es el autor? ¿Cuál es el contexto histórico de la fecha?

- ¿Cuál fue la finalidad con la que el texto fue escrito?

2. Definición de las ideas

- ¿Cuál es la idea o ideas principales?

- ¿Qué ideas secundarias se pueden analizar en el texto?

3. Encuadre histórico

- ¿A qué hace referencia el texto con la primera oración? ¿Qué es la Cuestión de Oriente y qué relación tiene con lo ocurrido?

- ¿Cuáles eran las características de las relaciones internacionales en este momento?

- ¿Cuál va a ser la respuesta del gobierno serbio? ¿Qué consecuencia va a tener esto en la Historia?

4. Comentario

- ¿Crees que el ultimátum buscaba conseguir una investigación o simplemente una respuesta negativa del gobierno serbio?

- ¿Cuál crees que es la importancia histórica del texto?

- Redacta brevemente las conclusiones a las que hayas llegado realizando este comentario.



   

lunes, 5 de octubre de 2009

Las crisis de subsistencias; textos históricos alusivos a ello y a los gremios






https://es.wikipedia.org/wiki/Econom%C3%ADa_de_subsistencia

LAS CRISIS DE SUBSISTENCIAS

Las crisis de subsistencias en la Edad Moderna y Contemporánea (siglos XV al XIX) eran los periodos de escasez de alimentos producidos por las malas cosechas. La agricultura y la ganadería de esos siglos se basaba en explotaciones familiares, que sólo alcanzaban para la alimentación y el vestido de la propia familia o grupo social y producían muy pocos excedentes para el comercio.

Por eso cuando, debido a las variables condiciones climáticas que hacen que no haya dos años seguidos con las mismas temperaturas y pluviosidad, se producían sequías, inundaciones, granizadas, plagas, etc. no tardaban en aparecer las hambrunas ya que no se podía recurrir a la importación de alimentos desde otras zonas del país o del extranjero debido a los insuficientes medios de transporte de la época (pocas y malas carreteras). Estas hambrunas causaban a su vez sus propias consecuencias: por un lado, desnutrición, enfermedades, mortalidad catastrófica por encima de la ordinaria, ya muy elevada; y por otro lado descontento y estallidos sociales y conflictos que podían extenderse al ámbito político y militar.

El motín de subsistencias o motín del pan consistía en una multitud que intentaba asegurarse el abastecimiento suficiente de alimentos básicos (pan, harina, cereales o patatas) a un precio asequible.

En las zonas rurales productoras de alimentos las revueltas intentaban impedir la exportación de los bienes de subsistencia fuera de la comarca, por miedo a que quedase desabastecido el mercado local. Se juntaban los consumidores de la zona, usualmente con muchas mujeres y niños, y expulsaban a los tratantes de grano que intentaban comprarlo para llevárselo a otras regiones. En las ciudades era habitual que si se temía el desabastecimiento, o los precios aumentaban a unos niveles tenidos por intolerables por los consumidores, la multitud se organizase para exigir que se obligase a los harineros a poner en venta lo que hubiese en sus almacenes, o bien asaltaba la tahona y vendía el pan al precio que considerase tradicional o razonable.

Cuando una hambruna se prolongaba en el tiempo por una sucesión de malas cosechas, las revueltas o motines, protestas contra una situación concreta, podían apoyar rebeliones de carácter político. Así el motín de Esquilache, la revolución francesa de 1789, las revoluciones europeas de 1830 y 1848, la revolución española de 1868 y la revolución rusa de 1917 estuvieron todos ellos relacionados con crisis de subsistencias que crearon una situación los suficientemente inestable para que se desafiara el orden público que existía en aquel momento.

Los gobiernos europeos carecieron de una policía como la conocemos nosotros hasta la primera mitad del siglo XIX, de forma que cualquier alboroto que excediese la capacidad de las escasas fuerzas del orden existente acababa siendo “solucionado” por el ejército, que también era el encargado de reprimir el contrabando.

El texto que viene a continuación está sacado del epistolario de la Princesa Palatina[1] Isabel Carlota, casada con Felipe, duque de Orleáns, el hermano del rey Luis XIV de Francia. En su correspondencia la princesa habla de la vida en palacio y de la vida cortesana, pero también describe motines causados por el hambre, por ejemplo:

…cuando se reúnen en la calle seis mil trabajadores [en París, probablemente] ”pidiendo a grandes voces pan y dinero, como no tenían nada que darles, detuvieron a una mujer que se hacía notar por su insolencia y la pusieron en la picota. Entonces empezó el tumulto; arrancaron a la mujer de la picota y se pusieron a gritar: ¡Pillaje, pillaje!, y corrieron, en efecto, hacia las panaderías y saquearon las tiendas. Llamaron a los soldados de la guardia[2] para disparar sobre la chusma; pero los revoltosos, al darse cuenta de que sólo disparaban con pólvora y para asustarles, gritaron: Ataquémosles, no tienen plomo[3]. Entonces los soldados se vieron obligados a matar a varios. Esto duró desde las cuatro de la madrugada hasta el mediodía.”

ACTIVIDADES

1.   Coloca en orden alfabético las siguientes palabras y busca el significado más adecuado a su uso en el texto.

Hambruna, contrabando, epistolario, correspondencia, motín, insolencia, picota, pillaje, chusma, guarnición

2.   ¿La Princesa Palatina es favorable a los revoltosos o no? Razona tu respuesta. Mínimo cinco líneas.

3.   ¿A qué estamento de la sociedad del Antiguo Régimen pertenecían los revoltosos? Razona tu respuesta. Mínimo cinco líneas.

4.   ¿Qué era una crisis de subsistencia?

5.   ¿En qué consiste una economía de subsistencia?

6.   ¿Por qué las zonas que sufrían hambrunas no recibían alimentos de las regiones vecinas?

7.   ¿Cuáles eran los efectos de las hambrunas?

8.   ¿Qué es un motín del pan?

9.   ¿Cómo eran los motines de subsistencia en las ciudades?

10.      ¿Por qué era difícil para los gobiernos europeos del siglo XVIII controlar los motines de subsistencia?

11.      ¿Por qué el Palatinado era importante para el rey de Francia?

12.      Rellena el siguiente cuadrante:

 

 

Año de nacimiento

Año de defunción

Años vividos

Edad en 1671

Edad en 1700

Luis XIV

 

 

 

 

 

Felipe I, duque de Orleáns

 

 

 

 

 

Isabel Carlota, Princesa Palatina

 

 

 

 

 

Carlos II de España

 

 

 

 

 

Felipe V de España

 

 

 

 

 



[1] El Palatinado era un condado alemán que formaba parte del Sacro Imperio Romano Germánico. Con el matrimonio de Felipe con Isabel Carlota Luis XIV buscaba una alianza, pues tradicionalmente el gobernante del Palatinado era uno de los siete príncipes que elegían al gobernante del Sacro Imperio Romano Germánico. Además, la región del Palatinado se extendía por ambas orillas del río Rhin y cerca de Francia por lo que su importancia para el comercio y las comunicaciones francesas era muy importante.

[2] Todas las ciudades de Europa contaban con murallas para protegerse de las fieras, los bandidos y los ejércitos enemigos, las de tamaño grande y mediano tenían una guarnición militar permanente.

[3] Esta frase se explica porque hasta el siglo XIX todas las balas de las armas de fuego ligeras se fundían con plomo.





Resultados de las crisis de subsistencia

Conceptos que hay que conocer para entender el texto:
• Las crisis de subsistencia en la Edad Moderna (siglos XVI al XVIII) eran los periodos de escasez de alimentos producidos por las malas cosechas que, al no poder recurrir a la importación de alimentos desde otras zonas del país o del extranjero, debido a los insuficientes medios de transporte, producían hambrunas. Estas hambrunas causaban a su vez sus propias consecuencias: por un lado desnutrición, enfermedades, mortalidad catastrófica por encima de la ordinaria, ya muy elevada; y por otro lado descontento y estallidos sociales y conflictos que se podían extenderse al ámbito político y militar.
• Los gobiernos europeos carecieron de una policía como la conocemos nosotros hasta la primera mitad del siglo XIX, de forma que cualquier alboroto que excediese la capacidad de las escasas fuerzas del orden existentes acababa siendo “solucionado” por el ejército, que también era el encargado de reprimir el contrabando.

El texto que viene a continuación está sacado del epistolario de la Princesa Palatina Isabel Carlota, casada con Felipe, duque de Orleáns, el hermano del rey Luis XIV de Francia. En su correspondencia la princesa habla de la vida en palacio y de la vida cortesana, pero también describe motines causados por el hambre, por ejemplo

…cuando se reúnen en la calle seis mil trabajadores [en París probablemente] “pidiendo a grandes voces pan y dinero, como no tenían nada que darles, detuvieron a una mujer que se hacía notar por su insolencia y la pusieron en la picota. Entonces empezó el tumulto; arrancaron a la mujer de la picota y se pusieron a gritar: “¡Pillaje, pillaje!”, y corrieron, en efecto, hacia las panaderías y saquearon las tiendas. Llamaron a los soldados de la guardia para disparar sobre la chusma; pero los revoltosos, al darse cuenta de que sólo disparaban con pólvora y para asustarles, gritaron: “Ataquémosles, no tienen plomo ”. Entonces los soldados se vieron obligados a matar a varios. Esto duró desde las cuatro de la madrugada hasta el mediodía”.

ACTIVIDADES
1. Copia las preguntas con bolígrafo negro en folios blancos y respóndelas en bolígrafo azul. Responde las actividades después de leer bien los textos (incluidas las notas a pie de página). Deja un espacio amplio para corregir la pregunta o ampliar información [se corrige con rojo]. Grapa todos los folios cuando termines así que deja antes amplios márgenes.
1. Coloca en orden alfabético las siguientes palabras y busca el significado más adecuado a su uso en el texto. Usa enciclopedias, consulta Internet, recuerda que hay ambas cosas en la biblioteca del centro escolar y en la biblioteca municipal:
Hambruna, contrabando, epistolario, correspondencia, motín, insolencia, picota, pillaje, chusma, guarnición
2. ¿La Princesa Palatina tiene algún punto de vista sobre los acontecimientos que narra? Razona tu respuesta. Mínimo cinco líneas.
3. ¿A qué estamento de la sociedad del Antiguo Régimen pertenecerían los revoltosos? Razona tu respuesta. Mínimo cinco líneas.
4. Rellena el siguiente cuadrante:

año de nacimiento año de defunción años vividos edad en 1671 edad en 1700
Luis XIV
Felipe I, duque de Orleáns
Isabel Carlota, Princesa Palatina
Carlos II de España
Felipe V de España

“…por quanto esta Villa y sus vecinos se componen su passar de los frutos del aceite que tienen, y cosecha de pan, y Dios nuestro señor a sido servido que totalmente aian faltado este presente año como así mismo faltaron el año pasado de ochenta y dos por cuia causa los veçinos se allan aflixidos y mucha parte de ellos dexando sus casas desiertas se han ido a otras partes y los que quedan se hallan sin remedio para poder sembrar así por la falta de dicha cosecha, como por hallarse sin medios para poderse favoreçer y a un mismo tiempo se hallan molestados con executores y audiencias de la Ciudad de Cordova…”

Actas Capitulares del año 1683, cabildo del 20 de marzo

“…por quanto en este lugar es mui corta la cosecha de granos y en espezial lo a sido en este presente año y estar la saca de trigo cerrada en todas partes por lo qual los panaderos que ai en esta Villa no hallan trigo que amasar y estos días se a esperimentado la grande falta de pan que a avido en ella y que el avasto del es tan nezesario se acordó que diariamente se den a seis panaderos que tiene nombrados este cavildo doce fanegas de trigo [sacadas del pósito de la localidad] a prezio de treinta reales…”

Actas Capitulares del año 1713, cabildo del 27 de noviembre

“Francisco Pérez Bernardino, vezino de la Villa de Cabra, que está presente, que es de hedad de treinta y tres años, de buen cuerpo cariaguileño al qual dijeron averle hecho todas las preguntas y respuestas que para usar del dicho ofizio se rrequieren y en presenzia de dichos cavalleros Rexidores, respondió a todas ellas con razón, por lo qual usando de la jurisdizión que tienen en virtud de los Reales previlegios desta ziudad declaravan y declararon por maestro examinado hávil y sufiziente en el dicho ofizio de texedor de Paños, Rajas y Bayetas…”

Acta de examen del maestro tejedor Francisco Pérez Bernardino inserta en las Actas Capitulares del año 1701

En la Puente de Don Gonzalo los 54 clérigos (un 5’4% de la población) que recogía el Catastro de Ensenada poseían el 22’5% de las tierras del municipio que tenía 900 vecinos.