miércoles, 20 de noviembre de 2019

Bloque 4 La dominación europea del mundo y la Primera Guerra Mundial


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Actualizado el día 15 de diciembre de 2019

Bloque 4. La dominación europea del mundo y la I Guerra Mundial



Contenidos

Evolución de los principales estados en Europa, América y Asia: Inglaterra victoriana, Francia: el II Imperio y la III República, Alemania bismarckiana, Imperio austrohúngaro y Rusia.

Estados Unidos: de la guerra civil [la Guerra de Secesión] hasta comienzos del siglo XX.

Japón: transformaciones de finales del siglo XIX.

La expansión colonial de los países industriales: causas, colonización y reparto de Asia, África y otros enclaves coloniales, consecuencias.

 La Paz armada: Triple Alianza y Triple Entente.

La I Guerra Mundial: causas, desarrollo y consecuencias.



Criterios de evaluación

1. Describir las transformaciones y conflictos surgidos a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX distinguiendo el desarrollo de los mismos y los factores desencadenantes.

2. Analizar la evolución política, social y económica de los principales países europeos, además de Japón y Estados Unidos a finales del siglo XIX presentando información que explique hechos.

3. Describir la expansión imperialista de europeos, japoneses y estadounidenses a finales del siglo XIX, estableciendo sus consecuencias.

4. Comparar sintéticamente los distintos sistemas de alianzas del período de la Paz armada.

5. Distinguir los acontecimientos que conducen a la declaración de las hostilidades de la Primera Guerra Mundial, desarrollando sus etapas y sus consecuencias.

6. Localizar fuentes primarias y secundarias (en bibliotecas, Internet, etc.) y extraer información de interés, valorando críticamente su fiabilidad.

7. Utilizar el vocabulario histórico con precisión, insertándolo en el contexto histórico de finales del siglo XIX y comienzos del XX.



1.1. Realiza un diagrama explicando cadenas causales y procesos dentro del período “finales del siglo XIX y comienzos del XX”.

2.1. Elabora un eje cronológico con hechos que explican de la evolución durante la segunda mitad del siglo XIX de Inglaterra, Francia, Alemania, Imperio austrohúngaro, Rusia. Estados Unidos y Japón.

2.2. Explica a partir de imágenes las características que permiten identificar la Inglaterra victoriana.

2.3. Analiza textos relativos a la época de Napoleón III en Francia.

2.4. Identifica y explica razonadamente los hechos que convierten a Alemania durante el mandato de Bismarck en una potencia europea.

3.1. Identifica y explica razonadamente las causas y las consecuencias de la expansión colonial de la segunda mitad del siglo XIX.

3.2. Localiza en un mapamundi las colonias de las distintas potencias imperialistas.

4.1. Describe las alianzas de los países más destacados durante la Paz armada.

5.1. Identifica a partir de fuentes históricas o historiográficas las causas de la I Guerra Mundial.

5.2. Comenta símbolos conmemorativos vinculados a la I Guerra Mundial.

6.1. Analiza y explica las distintas etapas de la Gran Guerra a partir de mapas históricos.

7.1. Extrae conclusiones de gráficos e imágenes sobre las consecuencias de la I Guerra Mundial.



























II.           EVOLUCIÓN DE LOS PRINCIPALES ESTADOS EN EUROPA, AMÉRICA Y ASIA



Francia: del Segundo Imperio a la Tercera República



Después de la revolución de 1848, Francia se convirtió en una gran potencia económica y colonial, al tiempo que pasaba de un régimen monárquico a otro republicano.



El Segundo Imperio (1852-1870)

Luis Napoleón Bonaparte, sobrino de Napoleón I, accedió a la presidencia de la república francesa tras la revolución de 1848, pero pronto su gobierno adquirió un carácter fuertemente autoritario. En 1852 promulgó una nueva constitución, sancionada por un plebiscito[1] mayoritariamente favorable, que le otorgaba plenos poderes; proclamó el Segundo Imperio y se intituló Napoleón III. En este período se distinguen dos etapas:

El imperio autoritario (1852-1860). Durante esta etapa, el gobierno persiguió a la oposición e instauró la censura de prensa, el control de las reuniones públicas y la propaganda electoral. Consiguió el apoyo de la Iglesia católica y defendió el orden y la autoridad. Su forma de gobernar correspondía a la tradición cesarista, en la que el poder se concentraba en un solo hombre, pero “su legitimidad procedía del pueblo”. Es lo que se ha denominado bonapartismo.

El imperio liberal (1860-1870). En esta fase el emperador perdió parte de sus apoyos. La oposición se organizó y surgió con fuerza el movimiento obrero, lo que obligó a Napoleón III a hacer concesiones políticas y liberalizadoras: amnistía para los condenados por delitos políticos; reformas legislativas para otorgar mayores atribuciones a las cámaras legislativas; liberad de prensa; reformas educativas y concesión a los obreros del derecho de huelga y libertad de asociación.

Esta evolución liberal dividió a la oposición; en 1870 Napoleón III convocó un plebiscito para ratificar las reformas, que ganó por amplia mayoría.

Napoleón III, preocupado por el progreso militar de Prusia, declaró la guerra a ese país en julio de 1870. La derrota francesa en la batalla de sedán (2 de septiembre) precipitó la proclamación de la república.



La Francia de la III República (1870-1914)

En 1871 el gobierno de la república, en medio de la revuelta de la Comuna, se vio obligada a firmar la Paz de Frankfurt, por la que perdía Alsacia y Lorena, que pasaron al Imperio alemán y además tuvo que comprometerse a pagar reparaciones de guerra. Estos hechos suscitaron en Francia un fuerte sentimiento antialemán.

En la historia de la Tercera República se pueden diferenciar dos períodos:

La República conservadora (1871-1879). Tras un período transitorio (1871-1874), en el que colaboraron republicanos y monárquicos, el moderado Thiers trató de afianzar el nuevo régimen, aunque hubo varios intentos de restaurar la monarquía. Se tomaron varias medidas legislativas, casi todas ellas del año 1875, que dieron lugar a la Constitución de la Tercer República Francesa: se implantó el sufragio universal masculino, el poder legislativo se repartió entre el Senado y la Asamblea, y se fortaleció el poder ejecutivo en manos del presidente de la república.

La república “de los republicanos” (1880-1914). El triunfo republicano en las elecciones de 1880 abrió la puerta a nuevas reformas democráticas, como la implantación de la enseñanza estatal laica en 1882, considerada el instrumento de formación del espíritu republicano. De 1889 a 1898 la república se consolidó, triunfó la expansión imperialista y se elaboró una avanzada legislación social (leyes de higiene y seguridad en el trabajo, pensiones, etc.). Sin embargo, la vida política se vio enturbiada por el affaire Dreyfus[2].

Desde finales del siglo XIX hubo una oleada anticlerical: en 1905, el estado francés derogó el Concordato e incautó los bienes de la Iglesia. Los siguientes gobiernos ampliaron las reformas sociales. También se creó un ambiente prebélico, que llevó al presidente Poincaré a llamar a la “Unión Sagrada” de todos los partidos contra la amenaza alemana.



[1] Plebiscito: Consulta de los poderes públicos al voto popular directo para aprobar o rechazar una propuesta política sobre poderes excepcionales, soberanía, etc.
[2] Affaire Dreyfus: Acusación de traición y condena en 1894 de Alfred Dreyfus, un oficial francés de origen judío. La acusación y la condena se basaron en pruebas falsas, pero hasta 1906 Dreyfus no fue rehabilitado. Este asunto desató un fuerte antisemitismo en algunos sectores de la sociedad francesa.





D.  ESTADOS UNIDOS: DE LA GUERRA DE SECESIÓN HASTA COMIENZOS DEL SIGLO XX



1.    Estados Unidos: territorio y población

Tras el final de la Guerra de Independencia los Estados Unidos crecieron de manera constante. Sus excesos de población se iban desplazando hacia el oeste y desalojando a los indígenas. Estos territorios fueron adquiridos formalmente por el gobierno federal o nacional en varias etapas:

1ª De 1776 a 1803 la población estadounidense rebasó los Montes Apalaches y ocupó los territorios hasta el río Mississippi. En 1787, el mismo año que se aprobó su constitución, los Estados Unidos promulgaron una ley por la cual los nuevos territorios podrían convertirse en nuevos estados cuando tuvieran un mínimo de población blanca. Así que pronto surgieron nuevos estados junto a los trece iniciales.

2ª De 1803 a 1848 la población de origen estadounidense se apoderó de las tierras entre el río Mississippi y la frontera con México. Este territorio se correspondía con la Luisiana francesa. Napoleón vendió esta colonia a los Estados Unidos en 1803 a cambio de una cantidad en metálico pues estaba más preocupado por sus problemas en Europa que por las poco productivas tierras de Norteamérica.

3ª De 1848 a 1865 los estadounidenses ocuparon la costa oeste y se formó el estado de California. Entre 1846 y 1848 Estados Unidos y México habían estado en guerra y, tras ser derrotado, este último cedió la mitad de su territorio a la Unión. El mismo año de 1848 se encontró oro en California y la Fiebre del Oro atrajo a miles de personas a la costa oeste.

4ª De 1865 a 1900 se ocupó finalmente todo el territorio de los Estados Unidos con la colonización de las Grandes Llanuras (el Gran Desierto Americano) y la reclusión de todos los grupos indígenas en reservas.

La expansión de los Estados Unidos hacia el oeste hasta alcanzar la costa del Océano Pacífico fue un asunto demográfico antes que político. Las fronteras de los Estados Unidos se expandieron por detrás del avance de su población que constantemente se instalaba fuera de las fronteras nacionales.

Las tres razones para estas migraciones internas hacia el oeste fueron:

En primer lugar la búsqueda de tierras de cultivo. El crecimiento demográfico en la costa este y la llegada de inmigrantes hicieron que una parte de la población eligiera moverse en vez de quedarse en los barrios superpoblados de las ciudades costeras.

A ello se añadió que los colonos tenían el permiso del gobierno para quedarse con toda la tierra que pudieran trabajar, y la población indígena, muy escasa y de vida nómada, no tenía la fuerza para impedirlo.

Ese movimiento migratorio hacia el oeste fue convertido en la ideología del Destino Manifiesto. Éste significaba que Estados Unidos debía ocupar todo el territorio entre los dos océanos para implantar en él los valores de la cultura occidental que encarnaba el país (racionalismo de la Ilustración, cristianismo, capitalismo industrial...). El Destino Manifiesto supondría llevar la "civilización" al oeste.



2.    La Guerra de Secesión: causas, desarrollo y consecuencias (1861-1865)

Las causas estructurales de la Guerra de Secesión o Civil War:

Causas económicas: Durante el siglo XIX se fueron desarrollando dos sistemas económicos en los Estados Unidos. La parte norte del país adoptó la Revolución Industrial, y la economía de esta región se basó en una agricultura y una industria que abastecían al mercado interno del país, que estaba en constante crecimiento. La burguesía industrial y los campesinos propietarios norteños apoyaban una política económica proteccionista frente a las importaciones, sobre todo las británicas. Los estados del sur basaban su economía en una agricultura de plantación (algodón) orientada a la exportación. Los terratenientes sureños apoyaban una política económica librecambista, que les permitiera exportar a Inglaterra sus materias primas, e importar los productos manufacturados de donde se los ofreciesen más baratos.

Causas políticas: Durante parte del siglo XIX hubo tensiones en el país sobre las competencias entre el gobierno federal (nacional) y los gobiernos de los distintos estados. Una parte de la población apoyaba un gobierno federal (central) fuerte que defendiese los derechos individuales por todo el país. Otra parte de la población opinaba que cada estado debía tener el mayor autogobierno posible y que las funciones del gobierno federal (nacional) debían ser limitadas.







Causas ideológicas: En los estados del norte surgió un fuerte movimiento antiesclavista. Este movimiento surgió por influencia de Gran Bretaña (que había abolido primero la trata y luego la institución de la esclavitud), los abolicionistas actuaron aliados a las primeras sufragistas y a los partidarios de un aumento de la democracia. En los estados del norte la esclavitud no tenía un papel económico pues la agricultura estaba orientada al autoconsumo y a los mercados locales, y la industria contaba con la mano de obra barata que suponían los inmigrantes. En cambio la economía de los estados sureños dependía del trabajo de los esclavos en las plantaciones.

La guerra civil entre los estados duró cuatro años por el fuerte apoyo de la población sureña a la secesión, y la victoria final de las tropas federales de la Unión [=el gobierno nacional] llegó por la asfixia económica que sufrió la Confederación a causa del bloqueo de sus puertos comerciales por la armada unionista.

Las consecuencias de la guerra civil:

La extensión de la Revolución Industrial a todo el país y la formación de un mercado nacional. Ese mercado interno era autosuficiente pues los Estados Unidos poseían la mano de obra, los recursos naturales y la maquinaria necesarios para cubrir todas sus necesidades económicas.

El fortalecimiento del gobierno federal (nacional) frete a los gobiernos de los estados. Ello facilitó la realización de grandes obras públicas que aceleraron el desarrollo de la industrialización (ferrocarril transcontinental).

La abolición de la esclavitud significó un gran avance en la democratización del país. Se consolidó definitivamente el sufragio universal masculino para blancos, negros e inmigrantes naturalizados. Además se intensificó la lucha para conseguir el voto femenino. Solo quedó fuera de la esfera política la población indígena encerrada en reservas.



3.    The Gilded Age (1870-1914)

Esta fue la Edad Dorada, que no de oro. La etapa de la historia estadounidense correspondiente a la época del Imperialismo, la Belle Époque francesa, la Era Victoriana de los británicos y la Paz Armada de los europeos.

La consolidación de Estados Unidos como estado-nación sucedió tras la Guerra de Secesión. En ese proceso fue fundamental la revolución de los transportes. Durante décadas la costa este y la costa oeste habían estado unidas por rutas marítimas que rodeaban el continente americano por su extremos sur, ya que las rutas terrestres eran escasas a causa de las distancias, las dificultades climáticas, las Montañas Rocosas y la hostilidad de los indígenas.

En 1863, durante el gobierno de Lincoln, en plena Guerra de Secesión, se planeó completar la conexión entre la costa este y la costa oeste mediante el ferrocarril. La línea acabó de construirse en 1869. El ferrocarril transcontinental aseguró un medio de transporte rápido, para la época, seguro (frente al clima y los ataques de los indígenas) y barato. El gasto del billete siempre sería pequeño frente a la inversión de los colonos en caravanas con caballos, bueyes, carretas...







Las razones que permitieron a Estados Unidos incorporarse a la Revolución Industrial y luego encabezar la Segunda Revolución Industrial fueron:

La abundancia de recursos naturales de todo tipo en un país del tamaño de un continente (carbón, madera, petróleo, gas, hierro, ríos navegables…).

Una población en constante crecimiento a la que se le unían continuas oleadas de inmigrantes europeos, lo que aseguraba mano de obra abundante y barata, así como un mercado de consumo interno en crecimiento.

La carencia de estados vecinos fuertes. La guerra más sangrienta de la historia de Estados Unidos fue su guerra civil. Ni Canadá ni México suponían amenazas para la Unión, por ello el presupuesto militar del país era muy pequeño y todas sus energías podían dedicarse a producir riquezas.

Un rasgo característico de la Segunda Revolución Industrial en los Estados Unidos fue la aparición de trusts y otros modelos de concentración empresarial. A los poderosos empresarios norteamericanos de esta etapa se les llamó Robber Barons o “Barones Ladrones” de forma despectiva. A finales del siglo XIX, normalmente se daba este nombre a los empresarios que utilizaban prácticas propias de explotadores para amasar su fortuna. Estas prácticas incluían:

controlar los recursos nacionales

tener mucha influencia en el gobierno

el pago de salarios extremadamente bajos

aplastar a la competencia mediante la compra de las empresas ajenas a fin de crear monopolios y así aumentar los precios

vender acciones a precios inflados a inversores incautos de manera que a la larga desaparecía la empresa para la que se emitió la acción y se arruinaban los inversores



Los principales "Barones ladrones" fueron:

Cornelius Vanderbilt (1794-1877)

John Jacob Astor III (1822-1890)

Andrew Carnegie (1835-1919)

J.P. Morgan (1837-1913)

John D. Rockefeller (1839-1937)



Todos los capitalistas mencionados en la lista realizaron negocios fabulosos en los que se embolsaron ganancias de cientos de millones de dólares. ¿Cómo podían pagar dividendos -beneficios- a los dueños de acciones en sus empresas? Asegurándose de que el Congreso aprobara aranceles que mantuvieran alejadas a las manufacturas extranjeras, asfixiando a sus competidores, manteniendo altos los precios y haciendo trabajar doce horas diarias a cientos de miles de personas por salarios que apenas podían mantener con vida a sus familias, mientras los capitalistas recibían subsidios de sucesivos gobiernos.

Contra las prácticas de los “Barones Ladrones” se levantó en su propio tiempo una campaña de críticas encabezada por periódicos y políticos. A principios del siglo XX una serie de leyes aprobadas por el gobierno estadounidense del presidente Teddy Roosevelt eliminaron los peores excesos de los “Barones Ladrones”.

La expansión colonial de los países industriales: causas, colonización y reparto de Asia, África y otros enclaves coloniales, consecuencias.


El imperialismo no europeo

Estados Unidos y también Japón emprendieron acciones de expansión imperialista en el tránsito del siglo XIX al XX.

El expansionismo japonés
El Japón Meiji experimentó un rápido crecimiento y aplicó medidas modernizadoras siguiendo el modelo occidental. Esta política vino acompañada por un agresivo afán imperialista cuyo objetivo era hacerse con el dominio de Corea y China.
Las razones del imperialismo japonés fueron: la presión demográfica, la búsqueda de mercados exteriores para sus productos y de recursos de los que carecía (hierro, carbón, petróleo, cobre, estaño, etc.) para consolidar su industrialización. Sin embargo, en el imperialismo japonés también influyeron las corrientes nacionalistas muy en boga en la época, como la idea de un “Gran Japón”.
Una vez conquistados los archipiélagos cercanos (Kuriles y Ryukyu), Japón forzó a Corea a abrir tres puertos y a permitir el asentamiento de emigrantes japoneses. China, que era la potencia hegemónica en la zona, se opuso a esta injerencia y se declaró la guerra entre ambos países. Entre 1894 y 1896, las tropas japonesas intervinieron en Corea, entraron en Manchuria y, tras una fácil victoria naval, desembarcaron en Port Arthur y otros puntos en el golfo de Pekín. China cedió Formosa (Taiwán), las islas Pescadores y la península de Liaodong con el enclave de Port Arthur.
La presencia japonesa en el sur de Manchuria fue considerable intolerable por Rusia. Pero Japón atacó a Rusia en 1904, sin previa declaración de guerra (guerra ruso-japonesa), y aniquiló a la flota rusa anclada en Port Arthur. Japón obtuvo el sur de la isla de Sajalín y el protectorado sobre Corea, que se anexionó en 1910, y consolidó su dominio sobre Manchuria. Esta expansión continuó durante la Primera Guerra Mundial a costa de Alemania.

El imperialismo estadounidense
Estados Unidos irrumpió en la esfera internacional en los años noventa del siglo XIX. En el imperialismo estadounidense primaron los factores ideológicos y geopolíticos:
El sentimiento de superioridad del pueblo estadounidense, exaltado por varias doctrinas. La doctrina Monroe precisaba que el continente americano era el área de influencia de Estados Unidos, vedada a los europeos. La doctrina del “destino manifiesto” defendía que el pueblo estadounidense, al ser el pueblo elegido por Dios, podía apropiarse de cualquier territorio que estuviese “destinado” a formar parte de Estados Unidos. Estas doctrinas consolidaron un fuerte sentimiento nacionalista que se sustentaba en la supuesta superioridad racial, política, religiosa, cultural y técnica de la raza blanca anglosajona sobre el resto de los pueblos de América.
Las concepciones geopolíticas defendidas por el almirante Alfred T. Mahan tuvieron un amplio seguimiento. Mahan era partidario de afianzar la posición de Estados Unidos por medio del domino estratégico del mar, mediante el control de importantes bases navales y el desarrollo de una flota de guerra, más que a través de la anexión de territorios. Todas estas ideas justificaron el derecho a la intervención. Las intervenciones de Estados Unidos se sucedieron en el Caribe y en otros estados americanos en el Pacífico y en China.
En 1898 el presidente McKinley, con el apoyo de poderosos medios económicos, la prensa y los sectores nacionalistas, intervino en la guerra que mantenía España con sus colonias de Cuba y Filipinas. Tras aniquilar el débil potencial naval de España, Estados Unidos forzó la independencia de Cuba y la cesión a Estados Unidos de Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam en el Pacífico y también ocupó la isla de Hawái.
El afianzamiento de la posición de Estados Unidos en el Caribe y en el Pacífico se completó con la política intervencionista de Theodore Roosevelt, presidente desde 1901. Este presidente impuso la política del “gran garrote” (big stick), es decir, del derecho de Estados Unidos a intervenir en los asuntos internos de las repúblicas hispanoamericanas. Ayudó a Panamá a independizarse de Colombia en 1903 y logró del gobierno panameño la ocupación militar estadounidense de ambos lados del canal, cuya construcción terminó en 1914.

Desde entonces las intervenciones armadas fueron constantes y su justificación era la defensa de los intereses estadounidenses que se consideraron amenazados por movimientos desestabilizadores.

Las consecuencias del imperialismo


La colonización provocó cambios profundos en la economía, la cultura y los modos de vida de los pueblos indígenas.
La explotación económica
Los europeos practicaron la “economía del pillaje”, es decir, explotaron con el menor coste posible unos inmensos territorios con abundantes recursos naturales.
Los colonos europeos se apropiaron de las tierras, desplazando por la fuerza a los indígenas. Así, en Argelia, tras la revuelta de 1871, cerca de medio millón de hectáreas de tierras fueron confiscadas y distribuidas entre los colonos. En otros casos se encerró a los indígenas en reservas (África del sur) o se les masacró sistemáticamente (Nueva Zelanda, Australia). Las grandes compañías recibieron de los gobiernos de las metrópolis concesiones gratuitas para explotar las tierras por el sistema de plantaciones dedicadas al monocultivo (caucho, café, té, tabaco, cacao…).

También obligaron a los indígenas al trabajo forzoso en condiciones infrahumanas, lo que, en ocasiones, produjo drásticas reducciones de la población. Esta explotación y la ruina de las actividades artesanales indígenas por la competencia industrial europea aumentaron la miseria de la mayoría de la población sometida a la colonización.




La Paz Armada: Triple Alianza y Triple Entente. Las relaciones internacionales (1870-1914)





Desde la Guerra franco-prusiana de 1870 hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial (1914), se desarrolló un pulso entre las grandes potencias por la hegemonía, en Europa y en aquellas áreas donde se disputaban el reparto de los dominios coloniales o de las zonas de influencia.




La Europa de Bismarck (1870-1890)

La llamada “era bismarckiana” fue la etapa en la que el canciller alemán Otto von Bismarck impuso los intereses de Alemania al resto de los países europeos. Los objetivos de su política fueron tres:

Mantener a Francia en un aislamiento diplomático y hacerle pagar una cuantiosa indemnización de guerra de cinco mil millones de francos, tras su derrota en la batalla de Sedán (1870). Era la forma de debilitar a Francia y evitar que pudiera tomarse la revancha.

Mediar entre Rusia y Austria-Hungría, que se enfrentaban por el control de los Balcanes.

Desarrollar una política de rearme bélico como elemento disuasorio de posibles enemigos, lo que desencadenó una carrera armamentística con otros países (Francia, Reino Unido, Italia y Estados Unidos).

La política de Bismarck se basó en el principio de la Realpolitik, realismo político, que anteponía los resultados a los principios morales a la hora de tomar decisiones políticas. Era, pues, una forma de pragmatismo político.



Los sistemas bismarckianos

La política exterior de Bismarck se plasmó en tres sistemas o fases de un sistema de alianzas, forjados entre 1872 y 1893. El objetivo principal de estas alianzas era mantener la paz y, de paso, aislar a Francia.

La preponderancia alemana o “primer sistema” bismarckiano (1871-1879)

Un gran punto de fricción en Europa era la rivalidad entre el Imperio austrohúngaro y Rusia en los Balcanes, donde el Reino Unido apoyaba al Imperio otomano para mantener el statu quo existente. La diplomacia bismarckiana consiguió la firma de dos acuerdos en 1873: uno germano-ruso y otro austro-ruso, con los que se apaciguaban las pretensiones rusas y austriacas. Además, Alemania, Austria-Hungría y el Imperio ruso formaron la Entente[1] de los Tres Emperadores, a la que, en 1874, se adhirió Italia.

Sin embargo, las revueltas nacionalistas en Bosnia-Herzegovina y en Bulgaria y la dureza de la represión turca motivaron la intervención militar rusa en apoyo de Servia y Montenegro. Esta intervención forzó la firma del Tratado de San Stefano (1878), que creaba un estado eslavo en los Balcanes, la Gran Bulgaria, bajo influencia rusa. El tratado suponía la ruptura del equilibrio en los Balcanes a favor de Rusia, por lo que pronto se revisó por la presión británica y austrohúngara. Bismarck convocó el Congreso de Berlín el mismo año de 1878, en el que se revocaron los acuerdos: la Gran Bulgaria se disolvió, Austria-Hungría se hizo cargo de la administración de Bosnia-Herzegovina y Reino Unido obtuvo la cesión de Chipre por los turcos. Rusia, humillada, se alejó de la Entente de los Tres Emperadores.

La plenitud del sistema bismarckiano o “segundo sistema” (1879-1885)

Alemania reforzó su papel de centro de la diplomacia europea entre 1879 y 1885. En 1879 se firmó la Dúplice Alianza entre Alemania y el Imperio austrohúngaro. En 1881 se renovó la Entente de los Tres Emperadores, con lo que Bismarck consiguió atraer de nuevo a Rusia. Y en 1882 se creó la Triple Alianza entre Alemania, Austria-Hungría e Italia, nuevo país que entraba en la órbita alemana.

El segundo sistema se basaba en el respeto del statu quo en los Balcanes que había salido del Congreso de Berlín e inauguró una larga etapa de paz en Europa, que duró hasta la década de 1910.

Pero, al mismo tiempo, las principales potencias llevaron a cabo un intenso rearme. Por esta razón, denominamos Paz Armada a la época que desde el año 1879 hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial, en 1914.

El final del sistema bismarckiano o “tercer sistema” (1885-1893)

El tercer sistema se considera una continuación del segundo. Desde 1885 estallaron rivalidades entre Rusia y Austria por temas territoriales y dinásticos, provocadas por el nombramiento de un rey proaustriaco en Bulgaria. La inestable situación de los Balcanes hizo que el sistema bismarckiano entrara en crisis.

Bismarck consiguió la firma de dos nuevos tratados que garantizaban el equilibrio en los Balcanes y aislaban a Francia. El primero lo firmó Alemania con Austria; el segundo era un tratado secreto entre Alemania y Rusia, llamado “Tratado de reaseguro”.

A estos acuerdos se sumaron diversos tratados entre otros países europeos: Italia, Reino Unido y España, que perjudicaban a Francia.

Sin embargo, el sistema de alianzas ideado por el canciller alemán comenzó a desmoronarse definitivamente. Entre 1891 y 1893, Francia firmó con Rusia dos tratados, uno político (1891) y otro militar (1892). El fin del aislamiento francés y el alejamiento de Rusia significaron el final de la era bismarckiana.





[1] Entente: En francés, “entendimiento, acuerdo”. Se aplica desde 1904 para designar los tratados de colaboración entre dos o más países en perfecta sintonía de intereses.


IV. LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL



INTRODUCCIÓN



Entre 1871 y 1914 habían surgido fuertes rivalidades económicas, coloniales y nacionales entre las grandes potencias europeas. Los distintos países se unieron en alianzas políticas y militares por miedo y odio a sus vecinos. Esto llevó al estallido de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), en la que participaron países del mundo entero.



A.  LAS CAUSAS DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

Desde finales del siglo XIX fueron apareciendo las causas que provocarían la Primera Guerra Mundial. Estas fueron:

Francia deseaba vengar su derrota en 1871 ante el Imperio alemán (Segundo Reich) y recuperar las regiones de Alsacia y Lorena que había ocupado Alemania.

Los conflictos de los Balcanes[3]:

el sudeste de Europa (zona de los Balcanes) era un foco de tensión. Algunos pueblos del Imperio turco otomano durante el siglo XIX habían conseguido su independencia (Grecia, Servia, Bulgaria, Rumania) para luego hacerse la guerra entre ellos.

el Imperio austro-húngaro deseaba dominar la región de los Balcanes, y entre 1878 y 1908 ocupó y más tarde se anexionó[4] la región de Bosnia-Herzegovina, poblada en parte por serbios. El gobierno de Servia protestó.

Rusia también quería controlar la región de los Balcanes. Según la ideología paneslavista que seguía el gobierno ruso todos los pueblos de cultura eslava[5], como los servios, eran aliados de Rusia. Además el gobierno del zar (emperador de Rusia) quería dominar por razones económicas y militares el estrecho del Bósforo y el estrecho de los Dardanelos, que eran el paso marítimo obligado desde el mar Negro al mar Mediterráneo. El dominio de los Balcanes y el control de los Estrechos fueron las razones de que el Imperio ruso chocase contra el Imperio austrohúngaro y el Imperio de los turcos otomanos.

Los estados industrializados de Europa se habían convertido en potencias coloniales durante la Segunda Revolución Industrial enfrentándose al crear sus imperios, especialmente Francia y Alemania en Marruecos.



El gobierno de Gran Bretaña veía con miedo como Alemania se había convertido en la primera potencia industrial europea. Ambos países competían por el control de las rutas marítimas y del comercio mundial. Gran Bretaña tenía la armada más poderosa del mundo pero Alemania comenzó a construir también acorazados y ambas naciones se embarcaron en una carrera de armamentos para conseguir la flota de guerra más potente.

Los diferentes focos de tensión en Europa fueron la causa de la aparición de diversas alianzas militares: la Tripe Alianza (Alemania, Imperio austrohúngaro e Italia) frente a la Triple Entente (Francia, Gran Bretaña y Rusia).



B.  EL DESARROLLO DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL



1.    EL ESTALLIDO DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL



El 28 de junio de 1914 el archiduque Francisco Fernando, el heredero del Imperio austro-húngaro, fue asesinado por un pistolero serbio, un estudiante nacionalista, en la ciudad de Sarajevo, capital de Bosnia.

El gobierno de Austria-Hungría pidió explicaciones al gobierno serbio, que se negó a darlas. A partir de ahí comenzaron las declaraciones de guerra:

Austria-Hungría declaró la guerra a Serbia.

Rusia, aliada de Servia, declaró la guerra a Austria-Hungría.

Alemania, aliada de Austria-Hungría declaró la guerra a Rusia y a su aliada Francia.

En cuanto comenzó la guerra Alemania invadió Bélgica, un país neutral hasta entonces, y Gran Bretaña entró en guerra contra Alemania aliándose con Francia y Rusia.



2.    LA GRAN GUERRA

La Primera Guerra Mundial se conoció como la Gran Guerra, porque nunca en un conflicto habían intervenido tantos países. Se inició en 1914 y acabó a finales de 1918.



La Primera Guerra Mundial enfrentó a dos alianzas militares:

Las Potencias Centrales: el Imperio austrohúngaro apoyado por el Imperio alemán, el Imperio de los turcos otomanos y Bulgaria. A estos estados se les llama así porque ocupaban la parte central del continente europeo.

Las Potencias Aliadas (conocidas también como los Aliados): Servia fue apoyada por el Imperio ruso, Francia y Gran Bretaña. Aunque Italia era un miembro de la Triple Alianza, permaneció neutral al comienzo de la guerra. Sin embargo, en 1915, Italia se unió a las Potencias Aliadas, esperando conquistar el territorio habitado por italianos que pertenecía al Imperio austrohúngaro. Más tarde, se unieron a los Aliados Japón, Rumania, Estados Unidos, Grecia y Portugal.



3.        LAS FASES DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL



La I Guerra Mundial se luchó en todo el planeta pero las acciones principales sucedieron en Europa. Los combates en Europa se concentraron en el Frente Occidental y en el Frente Oriental, a causa de la posición geográfica de las Potencias Centrales. Las tres fases de la I Guerra Mundial se establecen por lo que pasó en el Frente Occidental (Francia y Gran Bretaña contra Alemania).



1.    Guerra de movimientos en 1914: los generales alemanes sabían que tendrían que luchar una guerra en dos frentes y que los Aliados tenían más población y riqueza, así que habían planeado derrotar primero a Francia, a la que consideraban más débil, y luego volverse contra el Imperio ruso. Para conseguir una victoria rápida el ejército alemán invadió el norte de Francia y Bélgica, un país hasta entonces neutral, para poder alcanzar París con la mayor rapidez. Al mismo tiempo, las tropas germanas lucharon una guerra defensiva contra Rusia en el Frente Oriental.

El ejército alemán llegó a solo cuarenta kilómetros de París. Pero los franceses, usando taxis para desplazar a sus soldados, logaron detener a los alemanes en la batalla del Marne (1914).

En otoño de 1914 los contendientes excavaron trincheras desde Suiza (país neutral) hasta el mar del Norte y los frentes se inmovilizaron.







2.    La guerra de trincheras y la ampliación de la guerra: durante el año 1915 hubo varias batallas en el Frente occidental entre alemanes, franceses y británicos pero ningún bando consiguió avanzar más de unos pocos kilómetros porque la potencia de fuego era tan grande que hacía suicidas los ataques de la infantería.

Desde 1915 a 1917 la guerra de trincheras supuso la muerte de millones de soldados para no cambiar nada.

En 1915, Italia entró en guerra a favor de Francia y Gran Bretaña (Potencias Aliadas), mientras que Bulgaria y el Imperio turco otomano apoyaron a Alemania y Austria-Hungría (Potencias Centrales).

En 1916, Alemania intentó ganar la guerra provocando una batalla cuya única finalidad era matar tantos soldados enemigos como pudiera. La batalla de Verdún duró diez meses, mató casi a un millón de hombres, pero no consiguió terminar la guerra.

En 1917 la mayoría de los soldados y civiles europeos estaban hartos de la guerra. Los civiles pasaban escasez de todo tipo de productos y en algunos países, como Alemania o Rusia, se pasaba hambre.

Aunque hubo protestas en muchas naciones el único sitio donde triunfaron fue en Rusia. En 1917 tuvieron lugar dos revoluciones en Rusia. El país pasó a estar gobernado por el Partido Bolchevique que retiró a Rusia de la guerra y al año siguiente firmó la paz con Alemania (paz de Brest-Litovsk, 1918) para poder resolver sus problemas internos.

En 1917 las Potencias Aliadas perdieron a Rusia pero recibieron a los Estados Unidos, que entraron en guerra contra Alemania a causa de la guerra submarina que desarrollaba este país contra cualquier barco que llegase a un país aliado.

3.    Guerra de movimientos en 1918: Los Aliados consiguieron algunas victorias en el Frente occidental y en el Frente oriental derrotando a Austria-Hungría y Bulgaria. Para otoño de 1918 los Aliados tenían suficiente superioridad en soldados y material, gracias a Estados Unidos, que ya podían ganar la guerra. Sin embargo el final de la Primera Guerra Mundial llegó por causas internas de Alemania.

Durante toda la guerra la armada británica (Royal Navy) había bloqueado los puertos alemanes provocando la escasez de alimentos y materias primas en Alemania y Austria-Hungría. La respuesta alemana fue el desarrollo de una flota de submarinos que atacaban a cualquier barco que se dirigiese a Gran Bretaña o Francia.

La población alemana, debilitada por el hambre y cansada de la guerra, conocía el ejemplo de la Revolución Rusa de 1917, así que en octubre de 1918 comenzó una revolución entre los soldados alemanes. Ante estas circunstancias el káiser (emperador) Guillermo II abdicó y abandonó el país. Se formó un gobierno provisional con miembros del Parlamento alemán y fue proclamada la república alemana. Fue este nuevo gobierno el que firmó el armisticio que finalizó los combates el 11 de noviembre de 1918.

Así fue que la rendición no la firmó el gobierno imperial alemán, de carácter autoritario, que había comenzado la guerra, sino el nuevo gobierno republicano y democrático. En el momento en que finalizaron las hostilidades el territorio alemán no había sido todavía invadido y los ejércitos alemanes ocupaban parte de Francia y Rusia, por eso los nacionalistas extendieron la idea de que Alemania no había perdido la guerra, sino que le habían robado la victoria (teoría de “la puñalada por la espalda”).



4.        LA ECONOMÍA Y LA SOCIEDAD DURANTE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

De 1914 a 1918 las necesidades de la guerra tuvieron un impacto espectacular sobre las economías y las sociedades de los países beligerantes.

La economía de guerra

La mayor parte de la actividad económica de los países que estaban en guerra fue dirigida hacia el esfuerzo militar. La industria se concentró en producir suministros y equipo para las fuerzas armadas, lo que incluía alimentos, uniformes, armas y vehículos. También se usaron durante la Primera Guerra Mundial muchos inventos recientes como el teléfono, el telégrafo, carros de combate (tanques), aviones, submarinos, granadas, ametralladoras, artillería pesada y gases asfixiantes.

Al mismo tiempo la producción de bienes de consumo disminuyó debido a que no había bastantes trabajadores en las fábricas. Por consiguiente hubo escasez de algunos productos y los precios aumentaron (inflación). En respuesta a este problema los gobiernos introdujeron el racionamiento para distribuir la comida y otros productos básicos. La gente recibía cartillas de racionamiento que les permitían comprar cantidades limitadas de bienes racionados. Alguna gente también compraba y vendía estos productos en el mercado negro.







Los efectos sociales de la guerra

Durante la guerra los hombres fueron voluntarios al ejército o fueron reclutados dependiendo de los países. En los estados europeos y sus colonias a menudo se usó la propaganda para alentar el patriotismo y convencer a los más jóvenes para que se alistasen en las Fuerzas Armadas (Ejército, Armada, Aviación).

Mientras los soldados iban a la guerra las mujeres tuvieron que reemplazarlos en muchos campos de actividad económica, por ejemplo en las oficinas y en las fábricas.



5.        LOS ACUERDOS DE PAZ

Tras el armisticio los representantes de los Aliados se reunieron en la Conferencia de Paz de París (1919-1920) para decidir las condiciones que se impondrían a las derrotadas Potencia Centrales. Se firmaron varios tratados de paz pero el más importante fue el Tratado de Versalles que estableció las condiciones de la paz con Alemania.

Los principales políticos responsables de las negociaciones fueron:

Lloyd George por Gran Bretaña

Clemenceau por Francia

Wilson por los Estados Unidos

Orlando por Italia

Durante la conferencia de paz el presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson propuso un acuerdo de paz que ayudara a la reconciliación entre los diferentes países que habían participado en la guerra. Sin embargo esta idea fue rechazada por los otros estados aliados que habían sido devastados durante el conflicto, como Francia. En vez de eso deseaban que las Potencias Centrales los indemnizaran por sus pérdidas.



El Tratado de Versalles

Los Aliados ratificaron cinco tratados en la Conferencia de Paz de París, que luego fueron firmados por los países derrotados. El Tratado de Versalles estableció unas condiciones de paz para Alemania especialmente duras:



·      Tuvo que declararse único país culpable de la guerra.



·      Tuvo que pagar mucho dinero a los países vencedores, sobre todo a Francia, por las destrucciones ocasionadas durante el conflicto. Estas indemnizaciones fueron las reparaciones de guerra.



·      Se eliminó el servicio militar obligatorio en Alemania y su ejército se redujo a cien mil hombres. Además no podía poseer tanques ni desarrollar una aviación militar.



·      El imperio colonial alemán fue repartido entre los vencedores.



·      Alemania debió devolver las regiones de Alsacia y Lorena a Francia



·      Alemania debió entregar a Polonia un tira de territorio para que Polonia tuviera acceso al mar Báltico en la ciudad de Danzig. El corredor polaco o pasillo de Danzig separó la región alemana de Prusia Oriental del resto del país.

 Los alemanes consideraron el tratado de Versalles como una humillación. Para ellos no fue un acuerdo sino un Diktat, una imposición, y ello originó el deseo de una futura revancha.

La Sociedad de Naciones

Durante la Conferencia de Paz de París el presidente estadounidense Wilson propuso la creación de una Sociedad de Naciones, es decir de una organización internacional que garantizase la paz y evitase futuras guerras mediante la cooperación económica. La sede de este organismo se situó en Ginebra.



La Sociedad de Naciones fracasó por:



·      La continua desconfianza entre los diversos estados



·      EE.UU. no se integró en la organización, pues el presidente Wilson no logró convencer al Poder Legislativo de los Estados Unidos que era el que tenía que aprobar esa decisión.



·      A las derrotadas Potencias Centrales, en un principio, no se les permitió unirse a la Sociedad de Naciones



·      La Sociedad de Naciones carecía de medios para obligar a los estados a mantener la paz







C.  LAS CONSECUENCIAS DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL



La Primera Guerra Mundial tuvo consecuencias especialmente significativas para Europa, donde sucedieron la mayoría de las batallas y de las destrucciones.



Las consecuencias más importantes del conflicto fueron:



·      Pérdidas humanas: la guerra causó la muerte de once millones de soldados y de siete de civiles. Esto redujo la población y la mano de obra disponible en la Europa de postguerra.



·      Destrucciones materiales: los combates destruyeron ciudades, fábricas, tierras de cultivo e infraestructuras como carreteras, puentes y puertos. Estas pérdidas materiales dañaron mucho a la economía europea.



·      Decadencia económica: Europa perdió su liderazgo económico y necesitó préstamos de los Estados Unidos para volver a levantarse después de la guerra y para reparar los daños causados por los combates. Así es como los Estados Unidos llegaron a ser la principal potencia económica mundial.



·      Cambios coloniales: los tratados de paz de París entregaron a los Aliados el control sobre colonias o regiones que habían pertenecido a las Potencias Centrales (Alemania e Imperio de los turcos otomanos) antes de la guerra.



El Imperio turco otomano quedó reducido a la península de Turquía. En su antiguo territorio asiático surgieron Irak, Siria, Líbano y Palestina, que se convirtieron en mandatos bajo gobierno británico o francés. Estos territorios fueron llamados mandatos porque se suponía que serían administrados temporalmente hasta que se les diera la independencia. Los países que más se beneficiaron de los mandatos fueron Gran Bretaña (que consiguió controlar Iraq y otras partes de Oriente Medio) y Francia (que pasó a gobernar Siria y Líbano).



·      Cambios en las fronteras de Europa: Este apartado se ve a continuación por su importancia.







Los cambios de fronteras en Europa tras la Primera Guerra Mundial



A consecuencia de los tratados de paz el mapa de Europa cambió espectacularmente. Los imperios heredados del siglo XIX (Imperio alemán, Imperio austro-húngaro, Imperio ruso, Imperio de los turcos otomanos) desaparecieron y se dividieron dando origen a nuevos estados:



·      El Imperio ruso perdió Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania, y cedió una parte de su territorio a la reconstituida Polonia.



·      El Imperio austrohúngaro se dividió en nuevos estados: Austria, Hungría y Checoslovaquia. Una parte importante de sus territorios fue entregada a Servia que formó un nuevo país llamado Yugoslavia. Otras partes del territorio austro-húngaro se entregaron a Italia y Rumania.



·      Alemania debió devolver las regiones de Alsacia y Lorena a Francia. Alemania debió entregar a Polonia un tira de territorio para que Polonia tuviera acceso al mar Báltico en la ciudad de Danzig. El corredor polaco o pasillo de Danzig separó la región alemana de Prusia Oriental del resto del país.







Los cambios de las fronteras europeas tras la I Guerra Mundial se debieron a que uno de los principios que propuso el presidente Wilson para la paz era crear estados-nación democráticos que evitarían futuras guerras europeas. Por desgracia, las poblaciones de Europa central y oriental estaban tan mezcladas que en todos los nuevos estados existían minorías nacionales. A causa de esto fueron continuos los choques entre los nuevos estados, y la mayoría de ellos dejaron de ser democracias. Otra razón, para el mal funcionamiento de los recién nacidos estados democráticos de la Europa central y oriental, fue que el sistema económico integrado de los antiguos imperios se rompió, al surgir fronteras políticas que también lo eran económicas, nuevas monedas nacionales…
















 [3] La península de los Balcanes o península balcánica limita al norte con el río Danubio, al sur con el mar Mediterráneo, al este con el mar Negro y al oeste con el mar Adriático.

[4] Anexionar: Incorporar, sumar.

[5] Los pueblos de cultura eslava son, principalmente, los rusos, ucranianos, bielorrusos, polacos, checos, eslovacos, servios, croatas, eslovenos y búlgaros.


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