sábado, 24 de febrero de 2018

Preguntas de un obrero que lee de Bertolt Brecht; Castilla de Manuel Machado

¿Quién construyó Tebas, la de las siete puertas?

En los libros se mencionan los nombres de los reyes.

¿Acaso los reyes acarrearon las piedras?

Y Babilonia, tantas veces destruida,

¿Quién la construyó otras tantas?

¿En que casas de Lima, la resplandeciente de oro, vivían los albañiles?

¿A dónde fueron sus constructores la noche que terminaron la Muralla China?

Roma la magna está llena de arcos de triunfo.

¿Quién los construyó?

¿A quiénes vencieron los Césares?

Bizancio, tan loada,

¿Acaso sólo tenía palacios para sus habitantes?

Hasta en la legendaria Atlántida, la noche que fue devorada

por el mar,

los que se ahogaban clamaban llamando a sus esclavos.

El joven Alejandro conquistó la India.

¿Él solo?

César venció a los galos;

¿no lo acompañaba siquiera un cocinero?

Felipe de España lloró cuando se hundió su flota,

¿Nadie más lloraría?

Federico Segundo venció en la Guerra de los Siete Años,

¿Quién más venció?

Cada página una victoria

¿Quién guisó el banquete del triunfo?

Cada década un gran personaje.

¿Quién pagaba los gastos?

A tantas historias, tantas preguntas.


Catilla de Manuel Machado

1.  ¿Cómo está el día que describe el poema?

a)  Un día de sol espléndido.

b)  Un tibio día de invierno.

c)  Un día nublado.

2.  ¿Qué objetivo lleva el Cid en este viaje?

a)  Va a emprender la conquista del reino de Zaragoza.

b)  Va hacia el destierro completamente solo.

c)  Va al destierro acompañado de sus más fieles seguidores.

3.  ¿A dónde ha llegado el Cid?

a)  A un protegido castillo.

b)  A una posada silenciosa y cerrada.

c)  A una posada llena de gente ruidosa.

4.  ¿Cómo es la voz que responde a las llamadas del Cid?

a)  Una voz ronca.

b)  Una voz dulce.

c)  Una voz chillona y desagradable.

5.  ¿A quién corresponde esa voz?

a)  Al dueño del mesón.

b)  A una corpulenta muchacha.

c)  A una débil niña.

6.  ¿Qué dice la niña al Cid?

a)  Que entren en el mesón sin ninguna reserva.

b)  Le ruega que pase de largo porque temen la ira del rey.

c)  Que pueden entrar a condición de que los defiendan del rey.

7.  ¿Por qué crees que el rey sembrará de sal los campos?

a)  Porque será una forma de castigar la traición.

b)  Porque para tener sal hay que sembrarla en los campos.

c)  Porque los campos en los que se echa sal dan mejores cosechas.

8.  ¿Quién da la voz de “¡En marcha!”?

a)  El mesonero.

b)  El Cid.

c)  Uno de los guerreros del Cid.

9.  ¿Qué camino toman el Cid y sus vasallos?

a)  Vuelven por donde han venido.

b)  Prosiguen el camino que llevaban anteriormente.

c)  Toman un nuevo destino.



miércoles, 21 de febrero de 2018

Pharsalus 48 BC Caesar and Pompey - Clash of the Titans










    Fuente: Desperta Ferro Antigua y Medieval número 19

 Tropas auxiliares romanas en la batalla de Farsalia

    Infantería auxiliar
Honderos de origen incierto
Arqueros de Creta
Arqueros de Lacedemonia
Arqueros del Ponto
Arqueros de Siria

    Caballería auxiliar
Jinetes de Capadocia
Jinetes de Ponto
Jinetes de Armenia
Jinetes de Cilicia Traquea
Jinetes de Comagene (arqueros a caballo) [Syria en el mapa RTW]
Jinetes gálatas
Jinetes atenienses
Jinetes beocios
Jinetes peloponesios
Jinetes macedonios
Jinetes tesalios
Jinetes tracios odrisios [Propontis en el mapa RTW]
Jinetes tracios sapeos [Propontis en el mapa RTW]
Jinetes tracios besos [Propontis en el mapa RTW]
Jinetes galos y germanos de la guardia del rey de Egipto Nile_Delta en el mapa RTW]
Jinetes dardanos [Paionia en el mapa RTW]

Legiones de Italia
Legiones de Siria
Legión de Cilicia
Cohortes de Hispania

    Batalla de Ilerda
Auxiliares lusitanos, celtíberos, de los pueblos del norte (scutatae y caetratae)
Jinetes de la Citerior y de la Ulterior















Roman Legionary 109–58 BC The Age of Marius, Sulla and Pompey the Great

http://imtw.ru/topic/48953-drevnii-rim-pozdnyaya-respublika/page__st__50__p__2030034#entry2030034

























domingo, 18 de febrero de 2018

Ferrol, ciudad sin futuro

http://www.eldiario.es/economia/Zara-va-Ferrol-pierde-futuro_0_740876132.html

Ferrol, lugar sin futuro: hasta el Zara se va

José Precedo

 

17 de febrero de 2018

Se recogieron 3.500 firmas por Internet, los otros comerciantes del centro salieron a movilizarse y el alcalde de la ciudad mandó una carta al mismísimo Amancio Ortega para tratar de impedirlo, pero el Zara se ha ido de Ferrol.

 

Pasadas las 20 horas de este sábado una empleada activó con su llave la persiana eléctrica para que la tienda deje atrás treinta años de historia. De la marca estrella del imperio Inditex no quedará ni rastro. Y eso es mucho decir en este tiempo de capitalismo salvaje en el que son las inversiones de las multinacionales las que miden el pulso de las ciudades. La explicación del gigante textil es que ese comercio había dejado de ser rentable: quien quiera comprar en Zara deberá irse al centro comercial Odeón, en Narón, el pueblo de al lado. La decena de trabajadoras de Ferrol serán recolocadas en otros centros.

El portazo de Zara ha encendido la última alarma en un municipio que agoniza. Las viejas metáforas aburren de tan manoseadas: el Detroit gallego, el lugar sin niños, el pueblo donde perder es lo normal de aquel verso de Los Limones...

 

De los 81.255 habitantes censados en 1981 quedan 67.500 y no han pasado ni tres décadas. Últimamente mueren más del doble de personas de las que nacen y a determinadas horas entre semana el callejero parece territorio zombie. Con una media de edad de 48 años, solo un 14% de la población por debajo de la veintena y casi el doble de jubilados (26%) no es solo que no tengan futuro las tiendas de moda juvenil: es la propia ciudad la que está amenazada.

 

Porque antes que el Zara -por el que lloran ahora las pymes del centro, que lo veían como un foco de atracción de clientes, los políticos y el vecindario organizado- se había ido muchísimo más: 15.000 empleos de Astano y Bazán desaparecieron con las reconversiones de los astilleros públicos en los 80. Y el movimiento de las juras de bandera de la Academia Militar que se acabó con el fin de la mili obligatoria en los 90. Desde entonces han sido demasiados lunes al sol para una comarca entera que fue agonizando entre promesas gubernamentales y planes anticrisis que no acabaron de funcionar.

 

Javier Galán, presidente del comité de empresa de Navantia y toda una vida en los astilleros donde empezó hace 40 años, vivió la era buena de las grúas gigantes a pleno rendimiento y las gradas llenas de buques en construcción. Habla de una ciudad que no tiene nada que ver con esta. Y maldice la idea de haber puesto todos los huevos en la cesta del sector público: "Vivimos épocas donde parte de la flota de la Marina de Guerra estaba en Ferrol, un cuartel de instrucción donde se hacía la mili. Había otras industrias importantes, como la Peninsular Maderera, que montaba puertas en cadena antes de los 70, la fábrica de lápices, la Peninsular del bacalao. Poco a poco todo se fue al tacho y casi todo se centró en la administración pública. Hoy solo queda la empresa pública Navantia, las oficinas de la Xunta y el Ayuntamiento. Se creó un polígono industrial donde no hay empresas y se pusieron comercios. Merma la población, la gente más joven se va, a veces la ciudad parece muerta".

Su pujante pasado industrial ligado a algunas empresas vinculadas a la economía del régimen y del dictador Francisco Franco, que dio nombre durante décadas a la ciudad, nunca se recuperó. Los diferentes programas anunciados por las administraciones públicas -el Gobierno de Alberto Núñez Feijóo llegó a aprobar un Plan Ferrol para atraer inversiones en distintos sectores, no ha evitado que sea la ciudad con peor saldo vegetativo de la comunidad que lidera la pérdida de población en España (Galicia, con 12.683 muertes más que nacimientos en 2016).

 

Con semejante panorama ni siquiera extraña el último partido local que se acaba de registrar, Jubilados por Ferrol, que aspira a lograr uno o dos concejales y erigirse en llave de Gobierno en 2019. Luis María Taboada, pensionista de 74 años, que se pasó 40 tras el mostrador de una tienda de deportes, es su portavoz y sueña con que su experiencia y la de otros como él que vivieron los años buenos, sirva para que la ciudad deje de languidecer: "Los jubilados, podemos aportar conocimientos, experiencia y queremos implicar también a los jóvenes porque es necesaria también su visión. Habría que intentar diversificar la industria, el turismo no está desarrollado, con el patrimonio artístico, las playas, la gastronomía. Hemos pedido muchas cosas, no se nos ha tenido en cuenta y nos hemos convencido de que hay que estar dentro".

 

Cansado de ver los Plenos por Internet, el próximo objetivo de Taboada es tener asiento en el salón de sesiones. No lo tiene difícil el partido de los jubilados en una ciudad que ha hecho del desencanto su sistema político. Ningún alcalde ha revalidado el poder desde 1987. Cada legislatura hay uno nuevo. El último, Jorge Suárez, salió de una candidatura ciudadana llamada Ferrol En Común, e intenta gobernar con 7 de los 25 concejales y un pacto roto con el PSOE, que también se ha fracturado.

 

María Fernández Lemos se ha quedado dentro del Gobierno tras romper con el partido socialista, con el que concurrió en las listas como independiente. Admite que la situación económica en la comarca es muy mala desde hace décadas pero cree que la decisión de Inditex de cerrar el Zara responde más a un cambio de estrategia interna: "Les interesan más los centros comerciales en las ciudades pequeñas. A nosotros nos duele porque pedimos una reunión y ni siquiera nos recibieron. Amancio Ortega en sus inicios trabajó mucho por aquí y la verdad es que creo que Ferrol se merecía una segunda oportunidad". La concejal, arquitecta de profesión, sostiene que el comercio local debería también hacer un esfuerzo por modernizarse, aceptar la peatonalización que plantea el Ayuntamiento y flexibilizar sus horarios y admite que es un problema que decenas de bajos comerciales del centro, la mayoría vacíos, estén en manos de dos o tres familias que prefieren mantenerlos cerrados a bajar los precios.

 

Pasear por el centro es hacerlo entre escaparates con carteles de se vende o se alquila. Incluso en los alrededores de la calle Real, una esplendorosa zona de comercio repleta de vida décadas atrás, cuelgan los anuncios. En Idealista.es puede encontrarse de todo: oficinas, bares, gimnasios... Hasta el viejo cine Avenida de la calle Dolores construido en 1945 se vende ahora por un millón de euros, con sus 900 metros cuadrados, sus dos plantas y su entrada directamente de la calle.

 

Manolo Aller, leyenda local del equipo de baloncesto que maravillaba en la vieja cancha de A Malata junto a Nate Davis y llegó a ser internacional en 20 ocasiones, también echa de menos aquellos años de bullicio en el pabellón y en las calles que fueron los ochenta. "No eran solo que en los astilleros trabajasen 17.000 personas, es que cada mes y medio venían 5.000 personas a las juras de bandera. Lo que ha sufrido esta ciudad y lo que le queda por sufrir es brutal. Tengo dos hijos, el mayor de 21 años y no veo perspectiva. Yo llegué con 15 para jugar al baloncesto desde Ponferrada y ya me quedé. Me siento ferrolano, es un lugar idílico, por su emplazamiento, sus playas, su patrimonio. Han fallado muchas cosas, tal vez se vivió muy a expensas del trabajo público. Todos nos acomodamos, pensabas que nunca iban a desaparecer los astilleros y luego mira... Es como si siempre estuviésemos esperando a que viniese alguien de fuera a solucionarlo y mientras va desaparenciendo todo, los astilleros, el deporte, las pocas empresas que había... Y es un drama porque la ciudad tiene unas posibilidades enormes. Nos falta créernoslo, duele ver cómo se deshabita".

 

El derrotismo parece haberse adueñado de un pueblo que ni siquiera se ha atrevido a echar abajo el muro del arsenal militar que le obliga a vivir de espaldas a la ría. Al menos a los astilleros ha empezado a llegar alguna buena noticia: los pedidos de dos grandes buques para Australia, además de las cinco fragatas F100 encargadas estos años por la Armada garantizan trabajo para una década más. El plan industrial todavía está por discutir con los sindicatos pero Galán, el presidente del comité de empresa, está esperanzado: "Parece que hubiésemos pasado los años peores".

 

Desde el balcón del Ayuntamiento que mira al Zara que se ha ido, María Fernández tampoco se resigna: "Los ferrolanos hemos sido siempre gente luchadora. Hemos vivido demasiado pendientes de las administraciones pero también se empieza a ver gente que quiere emprender y nuevas generaciones con una nueva mentalidad". El cabeza de cartel de los jubilados también tiene sus recetas: "necesitamos diversificar, apostar por el turismo, tenemos un rico patrimonio, y una buena gastronomía". Los deseos los comparte Aller, la estrella del baloncesto: "Es un lugar idílico para vivir y ahora además está bien comunicado".

 

Pero la estadísticas oficial evidencia que la situación es crítica. Ferrol necesita algo más que buenas palabras o planes industriales pintados sobre un papel para sobrevivir.


miércoles, 14 de febrero de 2018

Intrusas

http://www.eldiario.es/norte/vientodelnorte/intrusas-anos-sufragio-mujeres_6_718538152.html

Las intrusas. 100 años del sufragio de las mujeres

Arantxa Elizondo

 

10 de febrero de 2018 20:15h

En 2018 se cumplirán 100 años desde que en muchos países europeos se reconoció el derecho de voto de las mujeres; son los casos, entre otros, de Alemania, Austria, Estonia, Hungría, Irlanda, Letonia, Rusia y el Reino Unido. En muchos de estos lugares se están preparando numerosos eventos conmemorativos de diversa índole, desde congresos y jornadas académicas hasta celebraciones militantes y actos institucionales.

 

El Reino Unido constituye uno de los más claros ejemplos de cómo la cuestión del voto de las mujeres se convirtió en un tema candente en la agenda política que generó un importante debate social y un vigoroso movimiento de protesta a finales del Siglo XIX. Allí se disponen a celebrar la aprobación de la Representation of the People Act de 1918, ley que amplió el electorado de 7,7 millones a 21,4 millones de personas y que permitió que muchas mujeres británicas (no todas, solo las mayores  de 30 años, las que tenían propiedades o títulos universitarios) pudieran votar. Que nadie piense que el proceso fue sencillo. El Estado liberal representativo se construyó partiendo de la exclusión de gran parte de la sociedad, no lo olvidemos: la de muchos hombres y la de todas las mujeres. Durante más de un siglo en muchos países europeos el derecho de voto fue ampliándose progresivamente mediante la eliminación paulatina de las restricciones del sufragio censitario para los hombres. En el caso del Reino Unido, ya en 1866 el filósofo liberal John Stuart Mill presentó por primera vez en el Parlamento una petición a favor del voto para las mujeres, demanda que fue rechazada.

A partir de entonces lo habitual fue que en cada reforma electoral hubiera voces que solicitaban la extensión de ese derecho para las mujeres, pero siempre ganaron los argumentos que señalaban que no estaban capacitadas para ejercer ese derecho, que el orden natural de las cosas señalaba que la política no era asunto para mujeres, es decir, que eran unas intrusas en los espacios políticos. Similares negativas se vivieron en numerosos países con sistemas políticos liberales. Desde finales del siglo XIX, el movimiento por el sufragio de las mujeres fue creciendo en dimensión y fuerza en los Estados Unidos y en Europa, de manera particular en el Reino Unido. Asociaciones moderadas y radicales concentraban el grueso de la lucha de miles de sufragistas que no sólo realizaron una aportación clave en el reconocimiento del derecho de voto sino que, y esto no se ha subrayado lo suficiente, con su propia actividad contribuyeron de manera significativa a la transgresión del rol que tradicionalmente estaba asignado a las mujeres.

 

Paradójicamente, uno de los principales factores que dio el impulso definitivo a las reformas electorales de 1918 fue la Primera Guerra Mundial pues se hizo insostenible la incongruencia de que millones de soldados que volvían después de haber estado defendiendo a su país no tuvieran derecho de voto. Asimismo, era difícilmente justificable que las mujeres siguieran siendo privadas de ese derecho cuando su papel había sido imprescindible durante la guerra tanto participando en labores asistenciales en la retaguardia como trabajando en los puestos de trabajo que habían dejado los hombres al marchar al frente.

 

Precisamente, el texto de la ley británica reconocía explícitamente que tanto los excombatientes como las mujeres merecían el voto por ese motivo. Así que la clave no fue tanto el reconocimiento de un derecho básico sino un premio por la aportación a su país durante el conflicto bélico. El derecho de voto de las mujeres abrió el paso también al reconocimiento del derecho a presentarse a las elecciones y, con ello, a entrar a los parlamentos y los gobiernos.

 

¿Significó esto el fin de la exclusión política de las mujeres? Es cierto que a partir de entonces fueron accediendo a las instituciones ejecutivas y legislativas en la mayoría de los Estados, lugares en los que antaño estaba vedada su presencia y en los que al principio fueron consideradas intrusas. No obstante, su incorporación no fue rápida ni progresiva puesto que 75 años más tarde el diagnóstico general mostraba que la presencia de mujeres seguía siendo una rareza en muchísimos países: en 1995 su proporción en los parlamentos del mundo era 11,3%. Las cuotas, porcentajes obligatorios para asegurar la presencia equilibrada de mujeres, fueron el siguiente avance y gracias a este mecanismo se ha logrado aumentar su presencia pero, incluso así, en 2017 el porcentaje de mujeres en los parlamentos de todo el mundo es el 23,5%  y el porcentaje en el caso de los Estados miembros de la Unión Europea asciende a 29,8%.

 

Los datos del último siglo se empeñan en mostrar que las mujeres no acceden a la política en la misma medida que los hombres. ¿Cómo se explica que las mujeres sigan siendo minoría en los espacios donde se toman las decisiones públicas? ¿Por qué sigue ocurriendo esto a pesar de las medidas legales que impulsan su presencia? Los estudios que abordan esta cuestión reconocen que los motivos son numerosos y diversos: el peso de las responsabilidades domésticas y familiares, la falta de apoyo del electorado o de los partidos políticos, la falta de apoyo del entorno, la falta de confianza en una misma, la falta de experiencia en funciones de representación o la falta de recursos financieros. Hay un factor que engloba prácticamente a todos los demás y consiste en el conjunto de actitudes culturales predominantes relativas al papel de las mujeres en la sociedad, actitudes que aún hoy las excluyen considerándolas extranjeras y ajenas a la política. La exclusión se ejerce por muchas personas que probablemente no sean ni conscientes de su nefasta influencia. Pueden contribuir a la exclusión personas que ocupan cargos políticos, líderes sociales, tertulianos y tertulianas, periodistas, ciudadanos y ciudadanas. La expresión de estas actitudes puede adoptar una forma leve o manifiesta, puede ser delicadamente paternal o directamente violenta, puede aparecer en comentarios denigrantes o en ridiculizaciones caricaturescas, puede reflejarse en fotografías desconsideradas o humillantes, pero, en todo caso, hace que muchas mujeres se sientan incómodas, fuera de lugar y forasteras en los espacios políticos.

 

Hace 100 años las mujeres de gran parte de Europa obtuvieron el derecho de votar como primer paso hacia la participación en las decisiones políticas; hace 20 años ese derecho se completó con el establecimiento de las cuotas para asegurar su presencia en las instituciones. ¿Cuál ha de ser el siguiente paso? Agotadas las medidas legales para su entrada en política, no queda más remedio que mirar hacia los mecanismos de exclusión y trabajar para neutralizarlos. Personalmente estoy convencida de que es fundamental aumentar el respeto social hacia las mujeres, por eso, cada vez que alguien hace un comentario despectivo hacia una alcaldesa en televisión, un periódico publica una fotografía que menoscaba la imagen de una ministra, un tertuliano de radio se mofa del aspecto de una parlamentaria o un columnista escribe con sorna sobre la ropa de la líder de un partido tenemos que hacerle saber que está contribuyendo a que la exclusión se perpetúe y a que la mitad de la sociedad se siga sintiendo intrusa en las esferas donde se toman las decisiones que afectan a nuestra convivencia colectiva.

 

*Arantxa Elizondo. Profesora de Ciencia Política en la Universidad del País Vasco

El voto a los dieciséis años

http://blogs.publico.es/dominiopublico/25077/el-voto-a-los-16-anos-una-decision-responsable/

http://howadultareyou.com/

http://drrobertepstein.com/index.php/tests

http://www.bibliotecaup.es/index.php?tipo=capitulo-el-talento-de-los-adolescentes&cap=1

 

El voto a los 16 años, una decisión responsable

JOSÉ ANTONIO MARINA

 

Filósofo, pedagogo y presidente de la Fundación Universidad de Padres 

08/02/2018

José Antonio Marina

Filósofo, pedagogo y presidente de la Fundación Universidad de Padres 

 

Se vuelve a hablar del voto a los 16 años. El tema, como el Guadiana, aparece y desaparece. La última vez fue en el 2014, porque se admitió en el referéndum escocés sobre la independencia. En 2005, el alcalde de Sevilla me pidió un dictamen sobre la conveniencia de admitir el derecho a voto en las municipales a los 16 años. Es un asunto que despierta inquietud, y se suele resolver por vía emocional. Oscila entre el ¡qué disparate!  y el ¿y por qué no? Lo que resulta más raro es encontrar un estudio minucioso y reflexivo sobre el tema. Se piensa que detrás de las diferentes posturas hay inconfesables intereses electorales. Y es posible que sea así.

Los principales argumentos en contra son los siguientes:

 

1.- A los 16 años se es demasiado joven para ser emocionalmente objetivo, y por lo tanto se es psicológicamente vulnerable.

 

2.- Los jóvenes son incapaces de tomar decisiones políticas responsables, porque carecen del conocimiento político necesario.?

 

3.- Los jóvenes son muy vulnerables a las influencias.

 

4.- El voto de un joven puede comprarse fácilmente.

 

5.- Los adolescentes tienden a tener una perspectiva temporal corta, interesándose más por las consecuencias a corto término que por las consecuencias a largo plazo, lo que políticamente es peligroso.

 

6.- Los adolescentes tienen menos conciencia del riesgo que los adultos, y parecen calcular los beneficios y los riesgos de forma distinta.

 

7.- La investigación existente sugiere que los adolescentes son más impulsivos que los adultos, y están sometidos a cambios bruscos de humor.

 

8.- Los jóvenes no están interesados en tomar decisiones políticas. Si pocos jóvenes de 18 años votan, con más razón dejarán de votar los de menor edad.

 

9.- El voto joven podría proponer iniciativas peligrosas.

 

10.- Mantener el voto a los 18 años no supone ningún perjuicio a los menores de esa edad ni a la sociedad, por lo que no es sensato cambiarlo.

 

11.- Algunos autores temen que reducir la edad de los votantes colabore a la tendencia a reducir la edad penal y a disminuir la autoridad de los padres.

 

Argumentos a favor

 

1.- A partir de los 16 años, los jóvenes tienen algunas responsabilidades y algunos derechos de adultos. El derecho a votar debería ser uno de ellos.

 

2.- Los jóvenes pueden trabajar, pagan impuestos, mantener relaciones sexuales consentidas, casarse con la autorización debida, luego deberían también poder votar. Serviría, pues, para armonizar la legislación sobre la adolescencia.

 

3.- Al hacerlos sentir que pueden decidir sobre cosas que afectan a su vida, los jóvenes sentirían más interés por la política.

 

4.- Al tener que contar con su voto, los políticos cuidarían más los intereses de los jóvenes.

 

5.- Los 16 años son mejor edad para introducir el voto que los 18, porque a esa edad los jóvenes están todavía enraizados en su comunidad y más concernidos por el voto que dos años después.

 

6.- Los jóvenes tienen una perspectiva propia y única sobre aspectos sociales, que conviene tener en cuenta.

 

7.- Reducir la edad del voto a los 16 es una gran oportunidad para que los nuevos votantes puedan recibir una formación política, ya que todavía están dentro del sistema educativo.

 

No he cambiado mi opinión desde el dictamen de 2005. Sigo pensando que preguntarse si a los 16 años se está en condiciones de votar es un planteamiento equivocado. La pregunta verdaderamente importante es ¿puesto que los adolescentes pueden legalmente tomar decisiones muy importantes, cómo debemos orientar la educación para que puedan tomarlas responsablemente? En El talento de los adolescentes, defendí que estábamos infantilizando la adolescencia,  y en la Fundación Universidad de Padres acabamos de abrir la convocatoria para un curso sobre este tema.  El objetivo principal de la educación no es que los alumnos aprendan matemáticas o inglés, sino que sean capaces de tomar buenas decisiones, que sean responsables de su aprendizaje, de sus comportamientos, de sus proyectos. Es irritante que la ciudadanía se alarme ante la posibilidad deque los adolescentes puedan votar, pero no de que tomen otras decisiones sin duda más decisivas para su vida. Además, ¿podemos estar seguros de que todas las personas adultas son más responsables que los adolescentes? El profesor Robert Epstein ha elaborado un Test de madurez para personas adultas, que puede también aplicarse a adolescentes.Muchos de ellos lo superan brillantemente.

 

En educación nos interesan mucho las profecías que se cumplen por el hecho de enunciarlas. Si decimos que los adolescentes  son irresponsables, sin duda acabarán siéndolo. Creo que el voto a los dieciséis años no debe admitirse precipitadamente, debe ser el final de un proyecto educativo: hacerles capaces de votar responsablemente. Introducir el voto de repente, sin que vaya acompañado de una previa formación, me parece una insensatez. En cambio, bien orientado podría ser un gran recurso pedagógico. Vuelvo a decir que los adultos no saben cómo educar a los adolescentes, y que, en general, lo estamos haciendo mal. La adolescencia es una edad inventada para ampliar el período educativo antes de que los jóvenes entrasen en el mundo laboral. Y, sin embargo, una vez abierto ese espacio de aprendizaje, no sabemos cómo llenarlo.

 

En el dictamen de Sevilla añadí una condición cautelar: los adolescentes, de 16 a 18 años, deberían inscribirse en un registro de votantes un mes antes de la celebración de elecciones. Con eso demostrarían la seriedad de su compromiso. ¿Cuántos adultos lo harían?