miércoles, 1 de mayo de 2019

Tema 12 Las ciudades en Europa y en España


12. LAS CIUDADES EN EUROPA Y EN ESPAÑA



1.    LOS POBLAMIENTOS RURAL Y URBANO



1.1 El poblamiento humano

El poblamiento es la forma en la que las personas ocupan un territorio. Incluye el estudio del número, dimensiones y distribución espacial de los asentamientos humanos.

Responde a dos modelos básicos, diferenciados por su tamaño y por sus características: el poblamiento rural, propio de los espacios agrarios, y el poblamiento urbano, relacionado con las actividades industriales y de servicios



1.2 El poblamiento rural

En Europa no existe una cifra de habitantes que diferencie el poblamiento rural del urbano. En general, se consideran rurales los asentamientos en los que la mayoría de la población se dedica a las actividades agrarias y habita en viviendas unifamiliares de baja altura.

En España comprende los municipios con menos de 10.000 habitantes; en 2014 representan el 20,9% de la población. No obstante, en el sur peninsular existen municipios con población superior a esta cifra cuyos habitantes se dedican, sobre todo, a las tareas agrarias, por lo que se les conoce con el nombre de agrociudades.

El poblamiento rural, tanto en Europa como en España, puede ser disperso o concentrado.

En el poblamiento disperso las casas rurales no forman un núcleo compacto, y están separadas unas de otras por campos cultivados, bosques o prados. En Europa, predomina en la fachada atlántica y el área mediterránea, y en España, en la periferia peninsular y en las islas Baleares y Canarias.

En el poblamiento concentrado las viviendas se sitúan unas junto a otras, formando aldeas y pueblos. En Europa, es propio del área central y oriental del continente, y en España, predomina en el interior peninsular.     

 





1.3 El poblamiento urbano

Está integrado por ciudades o asentamientos en los que la mayoría de la población se dedica a la industria y a los servicios, y suele habitar en viviendas colectivas y en altura.

Este modelo de poblamiento se extiende por todo el territorio europeo y español.

En Europa, el tamaño mínimo para considerar a una población como ciudad es muy variable. Por ejemplo, en Dinamarca y Suecia son urbanas aquellas localidades que superan los 2.000 habitantes.

En España, incluye los municipios con más de 10.000 habitantes, que en 2015 acogían al 79,2% de la población.

No obstante, en el norte peninsular existen algunos municipios con población inferior a 10.000 habitantes en los que predominan las actividades urbanas.





2.    EL PROCESO DE URBANIZACIÓN (I). LA ETAPA PREINDUSTRIAL

El proceso de urbanización consiste en la concentración de la población y de las actividades económicas y culturales más dinámicas en las ciudades. En Europa y España, este proceso tiene orígenes muy antiguos, y suelen diferenciarse varias etapas



2.1 La Antigüedad

En Europa, el proceso de urbanización comenzó hacia el III milenio a. C. con la creación de ciudades en el Mediterráneo oriental por civilizaciones comerciales como la de Creta. Sin embargo, el impulso definitivo de la urbanización tuvo lugar en el siglo VIII a. C. con la colonización griega, primero, y con la dominación romana, después, que extendió las ciudades por todo su imperio

En España, las primeras ciudades (Cádiz, Ampurias) surgieron en el siglo VIII a. C. gracias a las colonizaciones de pueblos mediterráneos (fenicios, griegos). Su número creció bajo el dominio de Roma con la fundación de nuevas ciudades como Tarragona, Mérida, Zaragoza, Barcelona o Sevilla.

Roma difundió por todo su imperio un modelo de ciudad de plano regular y numeroso espacios y edificios públicos: foros, templos, teatros, temas, etc.

Tras la desaparición del imperio romano, las ciudades decayeron y la mayoría de sus habitantes se trasladó al campo.



2.2 La Edad Media

En Europa, las antiguas ciudades mantuvieron su declive a comienzos de la Edad Media, pues el feudalismo impuso una economía agraria. Sin embargo, desde el siglo XII, el desarrollo del comercio las reactivó y favoreció la creación de otras nuevas.



En España, la conquista musulmana permitió la coexistencia de ciudades musulmanas y cristianas.

Los musulmanes transformaron las antiguas ciudades y fundaron otras (Madrid, Almería, Murcia).

Los cristianos crearon nuevas ciudades en el Camino de Santiago y en zonas conquistadas a los musulmanes como Segovia, Ávila y Salamanca.

Las ciudades de ambas culturas, amuralladas y de plano irregular, contaban con edificios destacados -como mezquitas, zocos, catedrales- y plazas de mercado.



2.3 La Edad Moderna

Entre los siglos XVI y XIX, crecieron las ciudades elegidas como capitales por los nuevos estados europeos, como París, Berlín y Viena.

Además, con los descubrimientos geográficos y la creación de grandes imperios coloniales, el crecimiento urbano se desplazó desde el Mediterráneo hacia el Atlántico y el norte de Europa. Este hecho explica, por ejemplo, el crecimiento de Sevilla en el siglo XVI, de Amberes y Ámsterdam a principios del XVII y de Londres desde el XVIII.

En el Renacimiento se proyectaron ciudades ideales, y los nuevos barrios adoptaron los planos regulares de la época clásica.

En el Barroco y la Ilustración, monarcas absolutos como Luis XIV de Francia o Carlos III de España expresaron su poder remodelando y embelleciendo las ciudades. Para ello, construyeron edificios como palacios, ayuntamientos, hospitales, iglesias, conventos y plazas mayores en España, y dotaron a las ciudades de amplias avenidas, plazas, fuentes, puentes y jardines.

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4.    Características del poblamiento urbano. Los tipos de ciudades



4.1. La tasa de urbanización

Europa es el segundo continente más urbanizado después de América con una tasa del 73,4% (2014). No obstante, existe un contraste entre países, pues algunos superan el 80% (Suecia, Dinamarca, Islandia) y otros que apenas sobrepasan el 50% (Rumanía, Eslovaquia).

España cuenta con una tasa de urbanización del 79,2% (2015). No obstante, existen contrastes autonómicos como, por ejemplo, entre Madrid (94,2%) y Castilla-La Mancha (56,3%).



4.2 Distribución de la urbanización

Las ciudades europeas son numerosas y se distribuyen de manera uniforme, aunque tienden a agruparse en ejes. El de mayor densidad urbana de extiende entre el sur del Reino Unido y el norte de Italia, a lo largo del valle del Rin; se conoce como la dorsal europea.

El resto de las ciudades se agrupan en los ejes litorales mediterráneo, atlántico y báltico y a lo largo del rio Danubio

Las ciudades españolas son también numerosas (752). Su distribución en el territorio se caracterizaba por la localización de la mayor aglomeración urbana, Madrid, en el centro peninsular y de ejes urbanos periféricos. Estos ejes son el gallego, especializado en el comercio; el cantábrico, de base industrial; el mediterráneo, con una industria diversificada y fuerte peso del turismo; el del valle del Ebro, con equilibrio entre la industria y los servicios; y el doble eje andaluz: el litoral, especializado en el comercio, el turismo y la agricultura tecnificada; y el interior, ligado a la agricultura, al turismo y a la industria local.

En Baleares y Canarias, la formación de ejes se ve dificultada por la fragmentación del territorio en islas.



4.3 Las ciudades europeas y españolas

Las grandes ciudades

En Europa, son escasas y de dimensiones modestas a escala mundial. Así, París y Londres sobrepasan los diez millones de habitantes, pero ocupan los puestos 25 y 28 del ranking mundial, y solo cuatro están entre las 100 primeras metrópolis mundiales. En su mayoría, se trata de capitales estatales y de ciudades con funciones muy dinámicas.

A veces, al unirse a núcleos de población próximos, las grandes ciudades forman aglomeraciones urbanas. Destacan las áreas metropolitanas (París, Londres), las conurbaciones (Rin-Ruhr, en Alemania y Manchester-Liverpool, en Reino Unido) y la megalópolis de la dorsal europea, tercera del mundo tras las de EE.UU. y Japón.

En España, las grandes ciudades son escasas y de dimensiones modestas. Solo quince superan los 500.000 habitantes, y solo dos, que concentran las actividades más dinámicas, sobrepasan el millón de habitantes: Madrid con 5,5 millones (2014) y Barcelona con 3,2 millones.

El crecimiento de las grandes ciudades ha originado aglomeraciones urbanas como áreas metropolitanas (Valencia, Sevilla) y conurbaciones (Málaga-Marbella), que en ocasiones alcanzan escala regional (área central de Asturias) o suprarregional (megalópolis en formación del litoral mediterráneo).

Las ciudades medianas y pequeñas

En Europa acogen a más de la mitad de la población. Tienen menos de 200.000 habitantes y muchas son ciudades históricas que han funcionado como centros industriales y de servicios para la población de su entorno.

En España, las ciudades pequeñas y medianas son numerosas, dado que han sido las más beneficiadas por la difusión de la población y las actividades económicas desde las grandes ciudades.



5. ESTRUCTURA DE LA CIUDAD (I). El centro urbano

El centro urbano es la parte central de la ciudad. Comprende el área urbanizada en el periodo preindustrial, los barrios de la Primera Revolución Industrial y el centro comercial y de negocios actual o CBD.



5.1 La ciudad preindustrial

El centro histórico de muchas ciudades europeas y españolas aún conservan la huella de la ciudad preindustrial, que en muchos casos tiene un origen antiguo (griego o romano) o medieval.

Los emplazamientos urbanos elegidos en época antigua o medieval fueron, sobre todo, defensivos. Por eso, muchas ciudades se situaron sobre colinas, como Edimburgo y Almería ; junto a meandros de ríos, como Berna, o sobre islas fluviales o marítimas, como París y Venecia .También se fundaron ciudades en emplazamientos favorables para el comercio, caso de vados de ríos (Fráncfort, Zaragoza); confluencias y rutas fluviales (Coblenza y Basilea y ciudades del Camino de Santiago), cruces de caminos (Viena, Toledo) y puertos (Danzig y Bilbao).

El plano de estas ciudades era irregular, y la mayoría estaban rodeadas por una muralla. Las casas eran de baja altura y se situaban unas junto a otras para aprovechar el espacio. Los grupos sociales dominantes vivían en grandes residencias situadas junto a los edificios principales (castillo, catedral), y los demás grupos habitaban en barrios diferenciados según su profesión, formados por casas con la tienda o taller en la planta baja y la vivienda del dueño encima.



5.2 Los barrios de la ciudad industrial

Con la Primera Revolución Industrial, el crecimiento urbano obligó a densificar la ciudad preindustrial:

Se aumentó la altura de los edificios y se subdividieron las viviendas.

Además, hubo que ampliar la ciudad, derribando sus antiguas murallas y sustituyéndolas por bulevares.

En las proximidades del centro se hicieron barrios burgueses de planos regulares (en cuadrícula, anulares o radiocéntricos) , casas amplias y de calidad, e infraestructuras, como alcantarillado y calles pavimentadas. En el extrarradio, junto a fábricas o estaciones ferroviarias, se construyeron barrios obreros con planos desorganizados, casas pequeñas de mala calidad y escasas infraestructuras básicas.







5.3 El centro comercial y de negocios o CBD

En la actualidad, algunos sectores del centro urbano se encuentran envejecidos y deteriorados y albergan una población anciana o marginal y actividades degradadas. Otros sectores, en cambio, han renovado sus calles, rehabilitado los edificios y eliminado o trasladado a la periferia las antiguas industrias. Se han convertido así en el CBD o centro comercial y de negocios. En él se instalan residentes de clase media-alta y las actividades más dinámicas: sedes de grandes empresas, oficinas, comercios especializados, actividades culturales y de ocio, etc.



Emplazamientos urbanos

Defensivos

La ciudad vieja de Edimburgo (Escocia) creció durante la época medieval alrededor de su castillo, situado sobre una colina, y de la abadía de Holyrood.



Comerciales

Toledo se emplazó sobre una colina semirrodeada por el río Tajo. La ciudad tenía una situación estratégica en las vías de comercio y comunicación de la época.



La evolución urbana en Europa y en España

El caso de París

La ciudad preindustrial. La ciudad primitiva, de origen romano, se emplazó sobre una isla en el río Sena y creció hacia ambas orillas, con las que se conectaba mediante puentes. Entre las casas sobresalían algunos edificios destacados, como la catedral y las torres de las iglesias y monasterios

El plan de Haussmann. Entre 1852 y 1870, el barón Haussmann remodeló el centro de París. Este plan urbanístico transformó la ciudad heredada, dotándola de nuevos y anchos bulevares y plazas y restaurando las fachadas de muchos edificios antiguos.

El CBD. En la actualidad, algunas zonas renovadas del centro urbano albergan edificios nuevos o rehabilitados, donde se concentran las actividades más dinámicas: finanzas, negocios, sedes de grandes empresas, etc., como el barrio de La Defense.





Las áreas urbanas tradicionales en España

Casco antiguo de Burgos

Ensanche burgués de San Sebastián

Barrio obrero de Barakaldo del XIX o principios del XX

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