lunes, 18 de septiembre de 2017

Septiembre 2017: N.º 43: Pirro (I) Un rey contra Roma

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Julio de 280 a. C. fue una fecha a recordar para la historia de Roma y para quienes tuvieron la desgracia de ser testigos del hecho. En la llanura de Heraclea (actual Policoro, Basilicata, sur de Italia) se encontraron frente a frente el ejército romano y el de un rey venido del Epiro, Grecia continental, con la intención de forjarse un imperio por la fuerza de las armas. Entre estas había, precisamente, una que los romanos no habían visto nunca antes: el elefante de guerra. Se trataba de elefantes asiáticos, en número de dieciocho, provistos de un conductor sentado a horcajadas sobre el cuello del animal y una torre sobre las grupas en cuyo interior se guarecían soldados armados con largas picas (sarissae) y venablos con los que hostigar a quienes hallaran a su paso.

Las tropas romanas quedaron horrorizadas por la presencia de estas bestias. Pero la peor parte la llevaron los caballos de su ejército que, de hecho, transformaron su miedo en huida (Plutarco, Vida de Pirro 17.6), lo que implicó el abandono de la infantería a su suerte y, con ello, la transformación de una batalla indecisa en un clara victoria para Pirro.

En la imagen vemos un elefante epirota acosado por legionarios romanos y herido por sus venablos. La torre, de material orgánico, se fortifica mediante escudos redondos (aspides) que muestran en su interior el anagrama del rey Pirro, formado por las letras griegas Π, Υ, Ρ, constitutivas de su nombre. En cuanto a los legionarios que vemos a sus pies cabe destacar que aún no emplean la espada conocida como gladius hispaniensis, que solo se adopta tras combatir en la península ibérica durante la Segunda Guerra Púnica. Con anterioridad, sin embargo, los legionarios recurrían a espadas de tipo xiphos, modelo de hoja recta pero corta, de origen griego, y que se documenta en las necrópolis de Offida, Campovallano o Tollentino, entre otras. Asimismo, tampoco tenemos la seguridad plena de que por esas fechas las legiones emplearan el pilum, aunque no es en absoluto improbable, ya que por entonces era ya un arma muy popular entre algunos pueblos vecinos, al menos en su variante más primitiva, el pilum de engarce de cubo (en cuya base, en forma de cubo, se embutía el astil de madera). Por ejemplo, los samnitas empleaban armas similares desde fechas tan tempranas como el siglo VIII a. C. (ejemplares de Roggiano Gravina), y etruscos y lucanos hacían lo propio desde el siglo V a. C. (ejemplares de Vulci y Metaponto respectivamente). De modo que es probable que en este periodo el pilum de cubo figurara entre la panoplia empleada por los legionarios y, en todo caso, es seguro que emplearan venablos cortos con la misma función arrojadiza. Por último, la figura que vemos a los pies de la imagen se cubre con un casco de tipo Montefortino primitivo, dotado de grandes cuernos, que se inspira en los ejemplares de Pulica, Monte Tamburino y Casaselvatica (todos en Italia).









Reconstrucción de un FALANGITA DE LOS EJÉRCITOS DE PIRRO. La figura se inspira fundamentalmente en una serie de acuñaciones macedonias conocidas como la serie del “casco/escudo”, que con probabilidad se acuñaron en Pella (capital de Macedonia) durante el segundo mandato de Pirro sobre esta región (274-272 a. C.). En el reverso de esta moneda (aquí visible) se observa un escudo redondo decorado con motivos en forma de círculos concéntricos descentrados, y puntos. En el centro vemos un monograma formado por las letras griegas Π, Υ y Ρ (pi, gamma, ro) alusivas al nombre de Pirro (en griego,  Πύρρος). En el anverso de esta misma moneda se aprecia un casco de bronce de tipo pilos, con su perfil puntiagudo y reborde inferior característicos. En este caso presenta un botón cenital, tal vez para acoger una cresta o pluma. Ambos elementos de la moneda (escudo y casco) han sido empleados para formar la reconstrucción que aquí vemos de falangita epirota. Viste, además, una variante del siglo IV a. C. de la exomis o túnica griega, prenda formada por dos piezas cuadradas cosidas en los extremos. En este caso, aun pudiendo prender la exomis a ambos hombros, lo hace únicamente al hombro izquierdo, lo que permite que el brazo derecho que libre para esgrimir el arma sin embarazo alguno. A la cintura ciñe un cinturón del que pende un puñal y se arma con la larga pica o sarisa propia de las falanges de tipo macedonio, la infantería pesada combatía, de ordinario, en terreno llano y poco accidentado, por lo que generalmente no necesitaban del empleo de calzado alguno y combatían descalzos.



Carecemos de  información iconográfica alguna para la reconstrucción de un HONDERO ACARNIENSE del ejército de Pirro. No sabemos si llevaba algún tipo de protección para la cabeza pero, en caso de hacerlo, sin duda habría sido algo poco voluminoso, acaso un gorro de tipo pilos como el que muestra esta reconstrucción, que no disminuiría la visión del portador, ni estorbaría en los violentos aspavientos propios del acto de arrojar un proyectil con honda. Al igual que en el caso del falangita, esta figura viste una túnica de tipo exomis, con el hombro derecho descubierto para mayor comodidad. Al cinto pende asimismo una daga, último recurso en caso de verse envuelto en un combate cuerpo a cuerpo con el enemigo. A la inversa que en el caso de los falangitas, que como ya se ha dicho se esperaba combatieran en terreno llano y por tanto solían prescindir de calzado alguno, en el caso de los honderos y, en general, de las tropas de infantería ligera, se las empleaba para combatir en terreno accidentado, por lo que tendían a emplear calzados más sólidos que sus homólogos, en la infantería pesada.









Reconstrucción del ATAQUE DEL JEFE ITÁLICO OPLAX (u Oplaco) AL REY PIRRO, episodio acontecido durante la BATALLA DE HERACLEA (280 A. C.). Caído, vemos la figura del monarca epirota, que viste una llamativa coraza pavonada, de un color azul intenso. A la izquierda, Oplaco, cuya montura sufre la lanzada que le propina Leónato, combatiente macedonio al servicio del rey Pirro. El episodio nos es conocido merced a varias tradiciones, de las que la más detallada es aquella de Plutarco:

He aquí que un macedonio de nombre Leónato, al ver que un guerrero italiano se lanzaba al encuentro de Pirro y le seguía continuamente los pasos a cada movimiento, le gritó: “Soberano, ¿ves aquel bárbaro que va a lomos de un caballo negro de cabos dorados? Me parece como si estuviera planeando algo grande y peligroso: tiene los ojos fijados en ti, y contra ti se dirige lleno de ardor y de furia, sin prestar atención a ningún otro. Permanece en guardia contra ese hombre” A lo que Pirro contestó: “Leónato, es imposible escapar al destino, pero ni ese ni ningún otro italiano se alegrará de tener un encuentro conmigo”. Mientras intercambiaban estas palabras, el italiano echó mano a la lanza y, aguijando su montura, se dirigió contra Pirro y con su arma hirió el caballo del rey, al tiempo que Leónato, que había acudido al encuentro, hería el suyo. Con las dos monturas en el suelo, sus hombres de confianza, rodeando a Pirro, lo pusieron a salvo y dieron muerte al italiano, quien se defendió hasta el final. Procedía del país de los ferentanos, y se trataba de un comandante de escuadrón llamado Oplaco. (Plut. Pyrrh. 16.12-16).











Reconstrucción del momento de la batalla de Ásculo (279 a. C.) en el que las tropas tarentinas conocidas como LEUKASPIDES (1) (literalmente, “escudos blancos”, por el color elegido para pintar sus escudos) ceden ante el empuje de las TROPAS ALIADAS (2) del ejército romano y huyen en desbandada, provocando con ello la ruptura de la línea de batalla epirota. Hemos representado a los leukaspides como thureophoroi, esto es, portando el escudo oval, thureos propio del área itálica y no como falangitas. A su derecha, las tropas ACARNIENSES (3) mantienen su cohesión y resisten el embate del enemigo, en su caso TROPAS LATINAS (4) aliadas igualmente a Roma. Los acarnienses se arman al estilo hoplita, aunque con lanzas algo más largas a las ordinarias, tal y como habría introducido el general ateniense Ifícrates, pero sin llegar a ser las larguísimas sarisas de las falanges de estilo macedonio. Más abajo se aprecia un contingente de CABALLERÍA EPIROTA (5) que, alarmado por la derrota de los tarentinos, acude al lugar a fin de intentar restaurar el orden de la línea. Por las referencias de Época Moderna sabemos que los primeros en huir en una formación de combate no son aquellos que se hallan en las primeras líneas sino, al contrario, quienes forman en retaguardia. Suelen ser por tanto las líneas traseras de una unidad en combate las que entran primero en pánico y comienzan la retirada, seguidas después del resto de combatientes. Es por ello que en la imagen vemos tropas tarentinas que combaten aún al enemigo, sin saber que buena parte de su contingente ha iniciado ya la huida desordenada. Las tropas aliadas y latinas se arman conforme al modelo itálico, en el que predominan los venablos y la espada. La densidad de sus unidades es, asimismo, algo menor que en el caso de los griegos, y emplean escudos tanto de tipo ovalado, con espina central, como circulares, pues ambos se documentan en la iconografía del periodo (por ejemplo, el scutum ovalado aparece en los bronces de tipo aes signatum).






Reconstrucción del aspecto que pudo ofrecer el rey PIRRO DE EPIRO cuando combatió en la batalla de Heraclea (280 a. C.). Conforme al testimonio de las fuentes (Plut. Pyrrh. 16.7-9; Dion. Hal. XIX.12.6), vistió una CORAZA DE HIERRO que se interpreta aquí, por primera vez, reconocible gracias a un tratamiento de su superficie mediante la técnica del pavonado, por tanto de color azul intenso, metálico. Como era habitual en la región epirota, la coraza presentaría, además, epómides (hombreras) y apliques de oro que contrastarían sobremanera sobre la superficie azul. Bajo la coraza viste una túnica probablemente de lino de cuyos extremos penden tiras de lino encolado o lengüetas (pteruges) destinadas a proteger partes sensibles y, a la vez, dar amplia movilidad a las extremidades. Con la mano sujeta una LANZA dotada de moharra de hierro y regatón de bronce para equilibrar el peso e hincar el arma al suelo en caso necesario. La ausencia de grebas en la región epirota permite suponer que nuestro personaje no estaría equipado con ellas, pero sí calzaría botas altas de cuero atadas con cordones, y muy aptas para la equitación, como las documentadas en varias representaciones iconográficas entre las que destacan las pinturas de una tumba de guerrero de Paestum, excavada en 1854. Las fuentes escritas detallan que Pirro llevaba una CLÁMIDE PÚRPURA, emblema de la dignidad real de su portador. Su cabeza presenta un singular CASCO DE TIPO FRIGIO-CALCÍDICO con cresta y aletas metálicas, además de dos plumas blancas como distintivo de su rango militar. De su cintura pende una ESPADA GRIEGA de tipo kopis, dotada de una hoja curva de un único filo y característica de la caballería, inspirada en el ejemplar de la tumba tracia de Golyamata Mogila. En segundo plano se aprecia su montura, un caballo de dimensiones menores de las actuales, con una COLETA EN LA FRENTE característica de las representaciones de finales del siglo IV a. C.  inicios del III a. C., inspirado en las esculturas de Lisipo de Sición (por ejemplo, los caballos de bronce de una cuádriga conservada actualmente en la basílica de San Marcos, Venecia). Asimismo, presenta la cola atada, también característica de esta tradición lisipea, un freno de hierro con riendas para su gobierno de color rojo, y cubre su hocico con una MUSEROLA o BOZAL DE BRONCE propia del área de interacción del reino epirota de la época de Pirro, es decir, desde Macedonia hasta la Italia meridional, llegando incluso a la península ibérica.




Lastra funeraria descubierta en 1854 en la antigua ciudad griega de Posidonia, Paestum en latín (Campania, sur de Italia) y dibujada por G. Abbate para la publicación de G. Minervini. En ella se observa una escena de COMBATE ENTRE UN PERSONAJE HEROIZADO PESTANO (DE PAESTUM) Y UN PERSA. La escena reproduce un modelo clásico llamado Iliupersis en el que el griego vence al persa, que vemos adaptarse a lo largo del tiempo para reflejar otros conflictos entre griegos y enemigos varios. En el contexto en el que se pintó esta tumba, la expansión romana hacia la Magna Grecia dividía las poblaciones de la Italia meridional entre aliados y opositores. El propietario de la tumba se presenta como claro opositor al escoger un DISCURSO ICONOGRÁFICO FILOGRIEGO (otra lastra de la tumba representa una escena de amazonomaquia o combate entre civilizados griegos por un lado y los enemigos –a punto de ser derrotados- representados como amazonas, por otro) así como los detalles en las armas del héroe vencedor: una coraza anatómica con epómides decorados en relieve, pintada en amarillo para indicar que era de bronce, un casco con carrilleras decoradas en relieve y cabello en relieve sobre la frente al estilo del peinado de Alejandro Magno, llamado anastolé. Tanto el casco como la coraza indican una voluntad de acercarse a la moda tarentina, influenciada por el factor epirota que había acudido a ayudarla contra, esa vez, Roma. El héroe de la lastra sujeta por las riendas el caballo del que ha desmontado para luchar, equipado únicamente con un protector para la frente (prometopidion) dorado. Enfatiza la condición privilegiada el tocado de plumas y tubos sobre la frente del casco. La ausencia de color en este dibujo altera nuestra percepción como lo hace la oxidación de muchas armas, que esconden o eliminan la complejidad y riqueza que confería el color y el brillo a su realidad. Este ejemplo muestra la necesidad de comprender el pasado de una forma multicolor, y no conforme al de la base con la que fueron construidos los objetos. Distintos estudios sobre cascos y corazas de bronce han demostrado la presencia de pigmentos que los decoraban, así como procesos químicos para alterar su coloración y conferirles tonalidades distintas a las que podía dar el metal de su base per se.





Robbie McSweeney

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Ancient Warfare Magazine Pirro




Zvonomir Grbasic. El desembarco del ejército de Pirro en Italia



Ángel García Pinto. Guerreros del ejército de Pirro: falangita epirota, hondero de Acarnania y jinete del escuadrón real.




Sean O'Brogain. El samnita llamado Oplaco ataca con una lanza la montura de Pirro en la batalla de Heraclea.



Radu Altean. La muerte de Pirro en Argos.



2. Ángel García Pinto. Guerreros del ejército de Pirro: falangita epirótica, eslinga de Akarnan y jinete del escuadrón real

3. Sean O'Brogain. Samnita con el nombre de Oplak ataca con una lanza del monte Pyrrhus en la batalla de Heraclea.

2. Angel Garcia Pinto. Воины армии Пирра: эпиротский фалангит, акарнанский пращник и всадник царского эскадрона.
3. Sean O'Brogain. Самнит по имени Оплак поражает метательным копьем скакуна Пирра в битве при Гераклее.
4. Sandra Delgado, Пирр посвящает галльские трофеи богине Афине в храме Афины в Итоне.
5. Radu Oltean. Гибель Пирра в Аргосе.
1. Zvonomir Grásico. El desembarco del ejército de Pierre en Italia.
2. Ángel García Pinto. Guerreros del ejército de Pirro: falangita epirótica, eslinga de Akarnan y jinete del escuadrón real
3. Sean O'Brogain. Samnita con el nombre de Oplak ataca con una lanza del monte Pyrrhus en la batalla de Heraclea.
4. Sandra Delgado, Pierre dedica trofeos galos a la diosa Atenea en el templo de Atenea en Eton.
5. Radu Oltean. La muerte de Pirro en Argos.


































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Jefe de una partida de guerra campana






Leves de los socii etruscos durante la guerra pírrica






























viernes, 15 de septiembre de 2017

Tema 1 Bachillerato Historia del Mundo Contemporáneo

Bloque 1. El Antiguo Régimen

Contenidos

Rasgos del Antiguo Régimen.
Transformaciones en el Antiguo Régimen: economía, población y sociedad.
Revoluciones y parlamentarismo en Inglaterra.
El pensamiento de la Ilustración.
 Relaciones Internacionales: el equilibrio europeo.
Manifestaciones artísticas del momento.

http://profesorjuliodapenalosada.blogspot.com.es/search?q=parlamentarismo

Enlace al tema de las revoluciones inglesas

http://profesorjuliodapenalosada.blogspot.com.es/2014/09/las-revoluciones-inglesas-septiembre.html

Enlace a la revolución americana

http://profesorjuliodapenalosada.blogspot.com.es/2012/09/la-revolucion-americana.html

LA GUERRA DE SUCESIÓN ESPAÑOLA (1701-1714)

 La Guerra de Sucesión Española es típica de las guerras de la Edad Moderna y nos va a servir para aprender como sucedían esos conflictos.
Este conflicto fue una guerra dinástica que enfrentaba a dos dinastías [familias reinantes] para ver quien ocupaba el trono tras la muerte del rey, como fueron la Guerra de Sucesión Polaca (1733-1738) y la Guerra de Sucesión Austriaca (1740-1748). La guerra era decisión del rey, dueño del reino y de su ejército.
La duración de los conflictos se debía en parte al lento desplazamiento de los ejércitos. La mayoría de los soldados iban a pie lo que significaba que los ejércitos solían viajar menos de cincuenta kilómetros al día, y cuanto más tiempo viajaban más lentos iban. Además las pésimas comunicaciones (falta de carreteras y puentes) también se hacía sentir y en invierno los ejércitos solían cesar los combates.

En 1700 murió sin descendencia Carlos II, último rey de la dinastía de los Habsburgo[1] en España. Los dos candidatos con más derechos al trono eran el archiduque Carlos de Austria[2], de la rama austríaca de los Habsburgo, y Felipe de Anjou, de la casa de Borbón. Carlos II había nombrado como heredero a este último, ya que era nieto de Luis XIV de Francia, el monarca más poderoso de Europa en ese momento y, por tanto, el mejor aliado posible para garantizar que el nuevo rey recibiese su herencia sin problemas.
En un principio, Felipe V fue aceptado sin oposición tanto en España como en el resto de Europa, salvo por parte del emperador de Austria[3], que no había reconocido el testamento de Carlos II y había iniciado las hostilidades en Italia.

Los combates en las guerras europeas de la Edad Moderna solían producirse en zonas muy específicas: los valles del Rin, del Danubio, del Po y los pasos de montaña de los Pirineos y los Alpes.

Pero pronto las potencias europeas se alarmaron ante la posibilidad de que se formara un poderoso bloque franco-español. El temor estaba justificado porque Luis XIV obraba como si fuera el rey efectivo de España y, además, había reconocido los derechos sucesores de Felipe V al trono francés. Esto podría conducir en un futuro a la unión de Francia y España bajo una misma Corona[4], cuya hegemonía sería indiscutible.
En consecuencia, Inglaterra y Holanda[5] decidieron apoyar al emperador austriaco en su lucha por instalar a su hijo en el trono español, lo que desencadenó la Guerra de Sucesión española, el primer conflicto armado del siglo XVIII en Europa. Posteriormente se unieron a la alianza Prusia, Portugal y el ducado de Saboya.
La Guerra de Sucesión fue al mismo tiempo una contienda europea y una guerra civil española:
Como guerra europea se enfrentaron el bando franco-español y la Gran Alianza antiborbónica (Austria, Inglaterra, Holanda, Prusia, Portugal y Saboya).
Como guerra civil española, en general la Corona de Aragón se inclinó por el archiduque Carlos de Austria, mientras que la Corona de Castilla apoyó a Felipe V, aunque hubo partidarios de uno y otro pretendiente en ambas Coronas.
Pero en 1711 la contienda entró en una nueva fase a raíz de la elección del archiduque Carlos de Austria como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, tras la muerte de su padre y de sus hermanos mayores. Este cambio de situación planteaba una nueva amenaza para Europa en el caso de que a Carlos se le proclamara también rey de España, ya que se formaría un gran bloque hispano-alemán como en el siglo XVI con Carlos I. Ante esta posibilidad, Inglaterra presionó para finalizar la guerra y se iniciaron unas largas negociaciones que condujeron finalmente a la Paz de Utrecht de 1713.
No obstante, los Austrias quedaron fuera de esta paz, ya que no renunciaban al trono español, y la guerra continuó en Cataluña hasta el 11 de septiembre de 1714[6], día en que las tropas borbónicas tomaron Barcelona tras un largo asedio. Finalizada ya la contienda, todavía se mantuvo como último reducto austracista, durante casi un año más, el reino de Mallorca, que capituló en 1715.

El asedio de Barcelona, que duró catorce meses, sirve para mostrarnos otra causa de la larga duración de los conflictos durante el siglo XVIII; todas las ciudades europeas estaban rodeadas de murallas, y si eran defendidas se necesitaban semanas o meses para tomarlas al asalto. Si eran demasiado fuertes las defensas había que asediar la ciudad, a veces durante años, hasta que se rendía por hambre.

LA PAZ DE UTRECHT (1713)
Se denomina genéricamente Paz de Utrecht a una serie de tratados bilaterales entre los contendientes de la Guerra de Sucesión. El primero y fundamental fue el tratado de paz y amistad franco-británico firmado en dicha ciudad holandesa en el año 1713.
Inglaterra fue la gran vencedora del conflicto e inició un ascenso como potencia mundial, pues no sólo mejoró su posición en Europa sino también en los otros continentes. A través de diferentes tratados, obtuvo estas ventajas:
Mercantiles, como el asiento de negros –monopolio para introducir esclavos negros en la América española durante treinta años- y el navío de permiso –autorización para enviar a América un navío al año con 500 toneladas de mercancías para su venta-. Ambas concesiones fueron utilizadas por Inglaterra para camuflar un amplísimo contrabando con el Nuevo Mundo.
Territoriales, como la obtención de Gibraltar y Menorca[7], que facilitaba la penetración inglesa en el Mediterráneo, y de Terranova, cedida por Francia, de gran importancia pesquera y que reforzaba su poder en Norteamérica.
España, por el contrario, fue la gran perdedora, ya que, a cambio del reconocimiento de Felipe V como rey, tuvo que ceder todos sus territorios europeos: a Saboya se le adjudicó Sicilia; y al emperador Carlos de Austria, los Países Bajos[8], el ducado de Milán, Nápoles y Cerdeña[9]. Posteriormente Austria y Saboya se intercambiaron Sicilia y Cerdeña[10].
Finalmente Prusia, que era un ducado antes de la guerra, se convirtió en reino a cambio de aliarse con el emperador austriaco.

EL EQUILIBRIO EUROPEO
La Paz de Utrecht no se limitó a poner fin a la Guerra de Sucesión Española, también acabó con la hegemonía ejercida por Francia en la segunda mitad del siglo XVII e inauguró un nuevo orden internacional, basado en el equilibrio entre tres grandes potencias rivales, en torno a las cuales se agrupaban, según las circunstancias de cada momento, las demás naciones europeas:
El reino de Francia, que estaba agotada por el esfuerzo bélico impuesto por Luis XIV, pero que continuó siendo el país más poblado y rico de Europa.
El impero de los Austrias, que incluía territorios desde el Mar del Norte hasta el Mar Mediterráneo y el río Danubio, aunque su debilidad era la falta de unidad de su imperio.
Gran Bretaña[11], que se convirtió en la gran potencia del siglo, sobre la base de su fuerza marítima y comercial.
El nuevo sistema se basaba en la rivalidad latente entre los Estados, que se aliaban formando bloques opuestos, pero de igual poder, lo que garantizaba la paz mediante un inestable equilibrio entre ellos.
En el llamado Siglo de las Luces (siglo XVIII) la razón alcanzó incluso a las guerras, que fueron menos frecuentes y más profesionales: solo se iniciaban si existían posibilidades reales de victoria, y acababan cuando se reconocía la superioridad militar del enemigo[12]. Las paces también fueron más equitativas y pretendían recomponer el equilibrio roto. En este nuevo orden europeo España, que había sido la gran potencia hegemónica desde el siglo XVI hasta el final de la Guerra de los Treinta Años en 1648, quedó relegada a potencia de segundo rango, como aliada de Francia, y rival de Inglaterra y Austria.




[1] La dinastía de los Habsburgo era una familia de origen alemán cuyas dos ramas gobernaban Austria y España.
[2] El séptimo hijo del emperador austriaco.
[3] La dinastía de los Habsburgo o Austrias gobernaba numerosos territorios en Europa central habitados por alemanes, húngaros, checos… Su principal cargo era ser emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico, un estado débil que existía desde la Edad Media, pero que otorgaba a su gobernante mucho prestigio entre los otros soberanos de Europa.
[4] Que Felipe V acabara heredando Francia de Luis XIV no sería raro si pensamos que todos los hijos de Luis XIV, y casi todos sus nietos, murieron antes que él, lo que nos habla no tanto de su longevidad como de la escasa esperanza de vida en el siglo XVIII, incluso para los miembros de la realeza.
[5] El nombre oficial de Holanda era República de los Países Bajos, pero se usa el nombre de Holanda para distinguir este país de los Países Bajos españoles, territorios que correspondían con los actuales Bélgica y Luxemburgo.
[6] Esta fecha se sigue celebrando hoy como el Día de Cataluña o la Diada.
[7] Menorca no volvió definitivamente a formar parte de España hasta 1802.
[8] Los territorios de los Países Bajos españoles corresponden aproximadamente a los actuales Bélgica y Luxemburgo. Tras la guerra se convirtieron en los Países Bajos austriacos.
[9] En 1734, tras la Guerra de Sucesión Polaca, los territorios Nápoles y Sicilia pasaron a estar gobernados por miembros de la familia de los Borbones españoles.
[10] El duque de Saboya consiguió junto a la isla de Cerdeña, pobre y poco poblada, el título de rey, pasando a convertirse en rey de Cerdeña, lo que aumentaba su prestigio entre los otros soberanos.
[11] En 1707 el reino de Inglaterra y el reino de Escocia se unieron formalmente en el Reino Unido.
[12] Las victorias militares en el siglo XVIII no consistían en lograr derrotar a los ejércitos enemigos o en conquistar ciudades sino en poseer suficientes recursos para seguir pagando y mantenido a los ejércitos, de forma que la derrota militar de un monarca solía estar unida a la falta de fondos.
 
Las relaciones internacionales en el siglo XVIII

El siglo XVIII se inició con la Guerra de Sucesión Española (1701-1714). Al trono de la Monarquí Hispánica, vacante por la muerte sin descendientes de Carlos II en 1700, aspiraban dos candidatos: Felipe de Borbón, nieto de Luis XIV, y Carlos de Habsburgo, hijo del emperador austríaco Leopoldo I. Contra el bando borbónico se formó la Gran Alianza de La Haya, integrada por Austria, Gran Bretaña, las Provincias Unidas, la mayoría de los Estados alemanes y, más adelante, Portugal y Saboya. Felipe de Borbón consiguió imponerse en España pero las tropas francesas sufrieron importantes derrotas en Europa central e Italia.
El ascenso de Carlos VI al trono imperial austríaco y el cansancio de los combatientes precipitó la firma del Tratado de Utrecht en 1713.
La Guerra de Sucesión Española coincidió con la Gran Guerra del Norte, Suecia, potencia hegemónica en el mar Báltico, se enfrentó con éxito a Dinamarca y Polonia. Sin embargo, su propósito de invadir Rusia en 1709 cambió el signo de la guerra, que finalizó en 1721 con la firma del Tratado de Nystad. Como consecuencia de ello



4º ANAYA

EL MOVIMIENTO OBRERO

De la protesta al sindicalismo

La miseria del proletariado, su marginación política y la falta de legislación laboral originaron el movimiento obrero. Este comprende las organizaciones del proletariado que lucharon por mejorar su situación económica y política; y sus actuaciones colectivas.
En sus inicios, el movimiento obrero consistió en actos de protesta contra la mecanización, consistentes en la destrucción de las nuevas máquinas (ludismo), al considerarlas responsables de su situación.
La clase obrera creó también sociedades de socorro mutuo, cuyos integrantes pagaban una cuota y recibían una ayuda en caso de accidente o despido; y realizaron numerosas “peticiones al Parlamento” para que pusiera fin a los abusos de la patronal.
En fechas posteriores, se crearon sindicatos o asociaciones obreras reivindicativas. Sus objetivos eran mejorar las condiciones laborales: reducción de la jornada de trabajo, aumento de los salarios, logro de ciertos derechos políticos (asociación, sufragio universal), y organización de las medidas de lucha, como la negociación, las manifestaciones y la huelga. Las primeras asociaciones obreras o Trade Unions sugieron en Gran Bretaña, donde fueron legalizadas por el Parlamento en 1825.
La lucha política. Cartismo, socialismo y anarquismo
De forma simultánea al desarrollo de los sindicatos


  
 https://www.google.es/?gws_rd=ssl#q=pdf+tema+islam

https://www.researchgate.net/publication/282158340_The_Evolution_and_Legacy_of_Cavalry_in_Ancient_Greece

https://www.researchgate.net/publication/282120875_Cannae_Zama_Why_Cavalry_Counts

https://books.google.es/books?id=ynp-AwAAQBAJ&pg=PT33&lpg=PT33&dq=hellenistic+greek+cavalry&source=bl&ots=2MQvtvum00&sig=yR3cWZtsXWgVXySiAvWBgwnLGys&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwi9_PzsoPnTAhXFuBoKHZTpASo4ChDoAQhVMAc#v=onepage&q&f=false

jueves, 7 de septiembre de 2017

El arte egipcio



El arte egipcio
La mayor parte del arte egipcio que se nos ha conservado está en tumbas y templos. La mayoría de las pinturas y esculturas conservadas al estar en las tumbas que han permanecido ocultas y sin daño hasta su descubrimiento en los últimos doscientos años. Los edificios religiosos se mantienen en gran parte debido a su tamaño enorme y haber sido construidos en piedra.
El arte egipcio era principalmente religiosos y político, pues eran los sacerdotes y los faraones quienes pagaban las obras de arte.
La pintura y la escultura
Las pintura y la escultura siguieron unas normas rígidas durante 3.000 años sin apenas cambios.




lunes, 4 de septiembre de 2017

The Second Crusade 1148. Disaster outside Damascus






8 de enero de 1148. El rey Luis VII de Francia se refugia en una roca durante la batalla del Monte Cadmo. Episodio de la Segunda Cruzada. Artista: Christa Hook.

El centro de la columna de los cruzados franceses, que contenía el convoy de bagajes del ejército, fue atacado por una gran fuerza turca mientras los cruzados cruzaban el paso de Kazikbeli al sur del Monte Cadmo (Honaz Dagi), en el suroeste de Turquía.Al parecer, a los turcos se les unieron bandidos griegos y campesinos locales, cuyas casas, cosechas y rebaños habían sido saqueados por los hambrientos cruzados. El rey Luis VII y su séquito personal de caballeros y sargentos se apresuraron desde la retaguardia para proteger la caravana de bagajes, pero pronto fueron atacados. El propio Luis fue derribado de su caballo o su caballo murió a causa de las flechas enemigas. El rey entonces se agarró a un árbol y trepó a un acantilado, donde pudo contener al enemigo hasta que llegó la ayuda.

Los franceses finalmente cruzaron el paso, pero no sin antes sufrir pérdidas significativas, especialmente entre sus comandantes.

Luis está representado en la cima del acantilado, observando desde arriba a un gran número de turcos y campesinos locales que intentan atacarlo. Luis usa su gran escudo para protegerse de las flechas. El caballo herido del rey muere cerca. Otros cruzados franceses acuden en su ayuda.











Industria e imperio


AR ricos artículos de lujo en pequeñas cantidades con un elevado margen de beneficio por cada venta.
Mediados siglo XVIII Inglaterra y Gales 5.250.000
1870 reducción tasas natalidad y mortalidad en GB
reducción mortalidad infantil
mediados XIX medicina reduce mortalidad
La revolución demográfica no precedió a la industrial
principios siglo XVIII mejoras transporte por río canal y carretera
30 km de transporte podía doblar el costo de una tonelada de productos a mediados del siglo XVIII
1750-1770 take off
GB subordinó toda su política exterior a sus fines económicos. Sus objetivos bélicos eran comerciales, es decir navales
1700 proteccionismo contra tejidos importados de India
algodón “sector dirigente”
mercado para productos ultramarinos de uso diario
azúcar, té café tabaco
XVI un millón Africa America
XVIII siete millones
1790 EE.UU. Cuatro millones habitantes
1800 Canada medio millón habitantes
comercio colonial fundamental, mercados coloniales de ultramarinos
s. XVIII India mercado cautivo
1750 crecimiento económico mercado interno y colonial
Guerra de Sucesión Española (1701-1713)
Guerra de Sucesión Austríaca (1739-1748)
Guerra de los Siete Años (1756-1763)
Guerra de la Independencia Americana (1776-1783)
Guerras revolucionarias y napoleónicas (1793-1815)
1780-1840 revolución industrial
algodón
comercio internacional fundamental R.I.
1790 algodón norteamericano para fábricas inglesas
exportación de la producción

El factor que animó a la mecanización de la industria del algodón y favoreció la invención de nuevas máquinas fue el desequilibrio entre el tejido y el hilado. Los tejedores tardaban mucho menos tiempo en transformar el hilo en tela del que los hiladores tardaban en transformar el material en bruto.
(algodón, lino) en hilo para los tejedores

 
Spinning-jenny Hargreaves
1768 water-frame
1780 mule usa vapor
cardar hilar hilandería
1838 un cuarto de la energía industria textil del agua
1805 iluminación fábricas con gas, alargamiento de la jornada laboral