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martes, 18 de agosto de 2020
Cronología de los últimos cincuenta años
Cronología de los últimos cincuenta años
1979 revolución iraní
Invasión soviética de Afganistán
1989 derrota soviética en Afganistán
1990 inicio de la Primera guerra del Golfo
1991 desaparición de la URSS
Boris
Yeltsin, presidente de Rusia
Inicio de la
desintegración violenta de Yugoslavia (guerras de Eslovenia, Croacia, Bosnia y
Kosovo)
1991-1994 guerra de Nagorno Karabaj
1991-2002 vitoria electoral islamista en Argelia, golpe de
estado del ejército, y guerra civil a continuación
1991-2002 guerra civil en Sierra Leona (diamantes de sangre)
1992 tratado de Maastricht
1993 división pacífica de Checoslovaquia
1994 inicio de la primera guerra de Chechenia
Genocidio de
Ruanda
1995 Estados Unidos detiene la guerra de Bosnia
1998 Bombardeos de Sudán y Afganistán para destruir bases
terroristas islamistas
1998-2002 guerra mundial africana o guerra del coltán
1999 Estados Unidos detiene la guerra de Kosovo, final de la
desintegración de Yugoslavia
Inicio de la
segunda guerra de Chechenia
Inicio de la
presidencia de Hugo Chávez
2000 Vladimir Putin presidente de Rusia
2001 atentados terroristas del 11 de septiembre
Invasión estadounidense
de Afganistán
Ley
Patriótica
2003 inicio de la segunda guerra del Golfo (invasión de Iraq)
Inicio de la
presidencia de Lula da Silva
Genocidio de
Darfur
2004 atentado en Madrid, 11 de marzo
2005 atentado de Londres, 7 de julio
2007 Cristina Fernández de Kichner presidente de Argentina
Tratado de Lisboa
Inicio de
la crisis económica
2008 crisis de la deuda
Rusia invade
Georgia
2010 Terremoto en Haití
2011 Primavera Árabe
Democracia en
Túnez
Guerra civil
de Libia
Inicio de
la guerra civil en Siria
Independencia
de Sudán del sur
Victoria electoral
islamista en Egipto
2013 nueva dictadura militar en Egipto
2014 conflicto entre Rusia y Ucrania, anexión rusa de Crimea
China
primera economía mundial
2015 Grecia a punto de abandonar la Unión Europea
El 'cohete' económico no llega a los sueldos: el poder real de compra ha caído un 1% con Sánchez
El 'cohete' económico no llega a los sueldos: el poder real de compra ha
caído un 1% con Sánchez
Francisco Núñez, vozpopuli.com, 21 de
octubre de 2024
“En este mundo
traidor nada es verdad ni es mentira: todo es según el color del cristal con
que se mira”, señala un poema de Campoamor. Es lo que parece estar
haciendo el Gobierno con los resultados de algunas estadísticas; en
particular, con las del crecimiento económico, mientras evita la interpretación
de otras como la evolución
de los salarios. El PIB ha crecido con Sánchez más de un 13% a
precios corrientes (en términos nominales); es decir, incluyendo el viento
de cola de la inflación.
Sin embargo, ese
rebote no lo notan los ciudadanos por la voracidad acumulada de
los precios y, en particular, por la
devaluación continúa en los sueldos (la causa más
importante de los problemas de la Seguridad Social), que se han convertido en
una de las asignaturas pendientes de este Gobierno como consecuencia del modelo
de crecimiento basado en los servicios con muchas empresas sin apenas músculo y
sin que los fondos europeos se estén empleando para cambiar activamente el
sistema.
Da la sensación
de que, dedicado a mantenerse en el poder, el PSOE se
ha olvidado de la ‘O’ de sus siglas y los salarios siguen sin recuperarse tras
el proceso de reducción que inició la reforma laboral de 2012 de Mariano
Rajoy en el sector privado. Según los datos del
INE, la ganancia media anual por trabajador ha crecido
entre 2018 y 2022 (últimos datos oficiales disponibles) un 12,2% en términos
nominales, mientras que el PIB también nominal ha crecido un 13,3% en este
periodo. Pero, en términos reales, es decir, descontando la
inflación, los asalariados han perdido en estos cinco años
cerca de un 1%, ya que los precios aumentaron un 13%.
Es decir, el
sueldo medio de los trabajadores (distorsionado al alza por los sueldos
públicos) es ahora de 26.900 euros frente a los 24.000 de cuando Sánchez
llegó a la Moncloa, cuando debería haberse
situado por encima de los 27.100 euros incluyendo la inflación. Por tanto, se
ha producido una pérdida monetaria cercana al 1%. En el
mandato de Rajoy (de 2012 a 2018), con un crecimiento de la economía nominal
del 17,1% y del 3,1% de la inflación, se produjo un alza
salarial en términos reales del 2,4% ya que los sueldos
pasaron de 22.700 euros en 2012 a 24.000 cuando con el IPC deberían haberse
situado en 23.400 euros.
Por tipo de
contrato, se observa además que con Sánchez los
sueldos de los trabajadores indefinidos han subido un 5,5%
en términos corrientes (hasta los 27.200 euros). Pero, descontando la
inflación, el resultado es de una pérdida de poder adquisitivo del 6,7% (debería
haber superado los 29.000 euros). Por su parte, los sueldos entre los
temporales (hay muchos trabajadores que prefieren el contrato eventual porque
está mejor remunerado que el fijo discontinuo promovido en la última reforma
laboral) se han elevado un 39% en términos nominales (25.100), que se quedan en
un 23% tras la inflación (20.400 euros).
Por
jornada, los sueldos nominales a tiempo completo han
crecido en este periodo un 10,4% (hasta los 31.000 euros). Pero, sin inflación,
se registra una pérdida de 2,2 puntos (debería
haber alcanzado los 31.700 euros). Por su parte, los sueldos de los empleados a
tiempo parcial (fijos y eventuales) han crecido un 16,2% (hasta casi 13.000
euros), que se quedan en un 3% más (debería haberse situado en 12.600 euros),
tras descontar los efectos de los precios. Todo esto evidencia que los contratos
más precarios son los que han recuperado algunas décimas de
poder adquisitivo.
En todo caso, la
pérdida de poder de compra de los trabajadores es aún mayor, ya que durante
estos años de dura crisis el Gobierno no ha adaptado la elevada inflación a los
impuestos y el Estado ha recaudado de más. Además, el agujero en los bolsillos
de los ciudadanos es mayor, si el cálculo salarial se hace desde el inicio de
la gran recesión en 2008. Así, sale que, mientras el PIB a precios de mercado
ha aumentado un 23,5% en estos 15 años, los sueldos medios individuales han
crecido un 23,1%. Pero, si se descuenta la inflación, los salarios reales
caen un -3,3%, porque los precios repuntaron un 27,3% en este
periodo. Es decir, si en 2008 la ganancia media era de 21.900 euros anuales,
ahora debería ser de casi 27.900 euros, y sólo ha alcanzado los 26.900 euros,
lo que supone una pérdida en términos de paridad de compra individual de unos
1.000 euros.
La justificación del SMI
En busca de
algunos votos, Sánchez y sus socios (Podemos y ahora Sumar)
han concentrado su interés en el Salario Mínimo
Interprofesional (SMI) y el resultado es que,
por ejemplo, según la última Encuesta de Estructura Salarial del INE, cada vez
haya más trabajadores con sueldos próximos al salario de supervivencia que ha
ido actualizándose. Lo que es evidente es que la desescalada salarial es
generalizada en el actual mandato del Gobierno, ya que afecta tanto a las
remuneraciones bajas y medias como a las consideradas altas.
Por ejemplo, el
17,1% de los trabajadores dispone ahora de un sueldo por debajo del SMI mientras
que en 2018, cuando llegó Sánchez a La Moncloa, la cifra era inferior en tres
puntos (14%) y en 2008, en el inicio de la gran recesión económica, no llegaba
al 9%. Lo que significa que está aumentando la pobreza salarial, concentrada en
el sector privado, ya que dos de cada tres nóminas en España se
encuentran ya por debajo de dos veces el SMI. Además, mientras que en 2008 se
encontraba el 4,2% de los trabajadores en el top salarial con una percepción
superior a seis veces el SMI, ahora sólo figuran al 1,3%, es decir, son casi la
mitad del 2,5% que había en 2018 cuando Sánchez desbancó a Rajoy en la moción
de confianza.
Según el INE, la
evolución nominal de los sueldos en estos años de Sánchez en La Moncloa ha sido
muy desigual en las distintas actividades laborales. Es decir, de las 18
censadas, sólo en un tercio han crecido las nóminas por encima de ese 12,2% de
aumento medio en este periodo, frente a una inflación del 13%. La mayoría son
actividades relacionadas con el sector público. Por ejemplo, en la
educación han crecido los sueldos individuales un 23,6%; un 23,3% en las
actividades inmobiliarias; un 14,1% en las Administraciones Públicas; un 13,4%
en la hostelería; un 13,1% en las actividades sanitarias y servicios sociales;
y un 13% en las comunicaciones.
Estas seis
actividades son las únicas que han recuperado poder adquisitivo desde 2018. En
el otro extremo, es decir, entre las nóminas que siguen perdiendo poder de
compra se encuentran: las actividades artísticas, recreativas y de
entretenimiento (con un alza del 4,6% nominal frente a una
inflación del 13%) que registran una pérdida de poder adquisitivo de más de
ocho puntos; las financieras y de seguros (4,9% de aumento); la industria
extractiva (6,8%); el suministro de energía (8,3%); la industria manufacturera
(8,5%); la construcción (9,5%); o, por ejemplo, las actividades científicas y
técnicas (10,3%) o el comercio (10,5%).
La letra pequeña
de la estadística del INE evidencia el descalabro salarial, mientras que se ha
desaprovechado la devaluación de las nóminas para incrementar la competitividad
de cara al exterior (no se ha creado masa crítica de
nuevas empresas exportadoras), que era el objetivo de la reforma laboral del PP
de 2012 y que no ha reconducido Sánchez. Así, en términos de SMI, el 85% de las
remuneraciones en España no llegan a superar en tres veces al salario de
supervivencia que el Ejecutivo ha ido actualizando en los últimos años. Ese
porcentaje era del 76%, es decir, casi diez puntos menos, cuando Sánchez llegó
a La Moncloa frente al 76% (en 2008 era del 71%).
Esto quiere
decir que sólo el 15% de los españoles (prácticamente uno de cada seis) obtiene
salarios de más de tres veces el SMI cuando hace cinco años llegaba al 25% (uno
de cada cuatro) y al 30% en 2028 (uno de cada tres nóminas). Por sexo, sale que
cuando Sánchez llegó al poder el 81% de las mujeres tenían un sueldo inferior a
tres veces el SMI y ahora, cinco años después, el porcentaje es del 88%. Ese
porcentaje era del 72% entre los hombres en 2018 y en 2022 es del 82%, es
decir, ha aumentado en diez puntos.
Textos tutoría
Jóvenes secuestrados
Inma Lucas 01/07/2021
Dos
jóvenes que estaban aislados, cumpliendo cuarentena por coronavirus en
Mallorca, se escapan del hotel. Da igual que haya más de 1.500 contagios en la
isla por las megafiestas que se han corrido muchos adolescentes. Dan igual las
70.000 muertes que ha ocasionado la pandemia, el agotamiento de la sanidad
pública, la pérdida de familiares, todo parece dar igual cuando se es joven
porque uno piensa que no le va a tocar. Pero lo realmente grave no es la
inconsciencia juvenil, que hasta se entiende tras el año y medio que llevan sin
poder socializar como necesitan. De hecho, como necesita cualquier persona,
díganselo si no a los abuelos que viven solos y se van apagando de pena al ver
una vida acabada mientras los suyos están en la lucha cotidiana de salir adelante
en circunstancias muy duras, de mantener distancias, de esperar a estar
vacunados para poder reencontrarse.
Por
suerte la vacunación marcha bien, pero estos jóvenes que se van de viaje de fin
de curso sin guardar las prevenciones obligadas, e incluso sin vacunar, nos
ponen en riesgo a todos. Y a estas alturas de la película uno no está para
muchas tonterías, cuando escuchas declaraciones que hablan de que sus hijos
están secuestrados piensas en lo poco que tocan de pies en el suelo. A los
padres de estos niños que han podido recibir educación, cabría pasearlos por
algunos barrios para que vieran que sus hijos han disfrutado de un lujo que
otros no tienen, que a su edad ya están trabajando para ayudar a su familia o
que sólo les alcanza para una comida al día.
A lo
largo de estos meses he pensado insistentemente en la ausencia de
responsabilidad colectiva. Es un problema de educación, como la empatía de la
que ahora tanto se habla en política, que más que hacer política parece que nos
estén dando un curso acelerado de autoayuda o coaching. Preocupa, y mucho, el
escaso grado de responsabilidad colectiva que se respira entre los contagiados
por covid tras irse de vacaciones de fin de curso, irse de fiesta sin
mascarilla, saltándose a la torera todos
los protocolos, y preocupa aún más que algunos de los progenitores lo único que
sean capaces de argüir es que sus hijos están secuestrados. Sus hijos son su
responsabilidad, sus hijos se han ido de fiesta poniendo en riesgo su salud y
la de los demás y tienen el santo valor de decir que sus hijos están
¿secuestrados? Faltaría más. Estos padres se lo deben hacer mirar y mucho
porque lo que transmiten es una falta de responsabilidad absoluta ante los
actos que sus queridos hijos han protagonizado.
Cierto
que el juzgado de lo Contencioso número 3 de Palma ha tumbado la medida del
confinamiento forzoso dictada por el Gobierno balear sobre 181 de esos jóvenes
que estaban retenidos en el hotel pese a haber dado negativo o no haberse
sometido al test pertinente. El juzgado mantiene confinados solo a los jóvenes
que ha dado positivo. Una muestra más del difícil equilibrio entre el respeto a
la libertad y la prevención sanitaria que ya hemos vivido a lo largo de estos
duros meses de pandemia.
El
reflejo de la sociedad
En
cualquier caso, y al margen de este debate fundamental, no cabe ignorar, ni
orillar un asunto evidente. Los hijos, en este caso esta muchachada que
aterrizó en Mallorca para festejar el fin de los exámenes, realmente no son el
problema. Son, y así hay que decirlo, el espejo de sus padres, de la sociedad,
de la escuela, de todo tipo de influencias, en especial la que han vivido en
sus casas. No siempre el adulto está capacitado para asumir el nivel de
responsabilidad que le corresponde asumir. Ansían los valores del esfuerzo y
del respeto en esta sociedad aunque piensan que pueden tenerlo todo porque son
merecedores de ello. Precisamente esos que quieren tenerlo todo y que lo tienen
son los primeros que se saltan las normas, luego nos llevamos las manos a la
cabeza y decimos, pero cómo ha podido pasar esto y lo otro. Porque hemos
educado en la inconsciencia, sin ser conscientes de ello porque todos queremos
lo mejor para los nuestros, pero también ahí, en la sobreprotección nos
equivocamos, porque por diferentes motivos –unos más justificados que otros- no
siempre hemos estado presentes en el desarrollo de su vida, no les hemos
acompañado en su camino de vida, han tenido la indiferencia por respuesta y la
concesión de todos los caprichos pensando que ello suplía otras carencias.
Error.
Educar
es probablemente un trabajo complicado. El considerarlo banal o rutinario
deriva y conforma a una sociedad. Podemos extrapolar la inconsciencia de estos
jóvenes de Mallorca a la de buena parte de la clase política de nuestros días,
apoteosis de la irresponsabilidad. Puede sonar excesivo pero a muchos de esos
estudiantes les invitaba a fregar suelos unos cuantos días por las UCI de
muchos hospitales o por las plantas en las que adolescentes oncológicos luchan
por sobrevivir. La empatía también se trabaja. Cuídense.
¿Los pianistas nacen
o se hacen?, por Robert Skidelsky
| 31 de enero, 2013
LONDRES – El editor
del periódico The Guardian, Alan Rusbridger, ha escrito un libro acerca de cómo
él decidió tocar el piano 20 minutos al día. Dieciocho meses más tarde, tocó la
terriblemente difícil Balada No. 1 en sol menor de Chopin frente a una
audiencia de amigos que lo admiraron. ¿Podría cualquier persona haber hecho
esto?, ¿o, se requiere de un talento especial?
El debate sobre si
“se nace o se hace” ha existido desde ya hace mucho tiempo. Se encuentra sin
resolver porque la pregunta científica siempre se ha enredado con temas
políticos. En términos generales, aquellos que enfatizaban las capacidades
innatas fueron políticos conservadores; aquellos que hacían hincapié en las capacidades
desarrolladas mediante la crianza fueron políticos radicales.
El filósofo del siglo
XIX John Stuart Mill pertenecía a la escuela de “cualquiera puede hacerlo”.
Estaba convencido de que sus logros no se debían de ninguna manera a una
herencia superior: cualquier persona con “salud e inteligencia normales”, quien
hubiese sido sometido al sistema educativo de su padre – que incluyó aprender
griego a la edad de tres años – podría haberse convertido en John Stuart Mill.
Mill fue parte del
ataque liberal al privilegio aristocrático durante su siglo: los logros eran el
resultado de la oportunidad, no del nacimiento. La práctica de las facultades
(la educación) desencadena un potencial que de otra manera permanecería
dormido.
Charles Darwin
aparentemente anuló esta visión optimista de los posibles efectos beneficiosos
de la crianza. Las especies evolucionan, dijo Darwin, a través de la “selección
natural” – la selección al azar, a través de la competencia, de las
características biológicas favorables para la supervivencia en un mundo de
recursos escasos. Herbert Spencer utilizó la frase “la supervivencia del más
apto” para explicar cómo las sociedades evolucionan.
Los darwinistas
sociales interpretaron la selección natural en el sentido de que cualquier
esfuerzo humanitario para mejorar la condición de los pobres impediría el
progreso de la raza humana al cargarla con demasiados zánganos. La sociedad
gastaría sus escasos recursos en perdedores en vez de ganadores. Se ajustaba a
la ideología de un tipo de capitalismo que se adscribía a la lucha sangrienta
con “con uñas y dientes”.
De hecho, el
darwinismo social proporcionó una justificación seudocientífica para la
creencia estadounidense en el laissez-faire (con el hombre de negocios exitoso
como la personificación de la supervivencia del más apto); para la eugenesia
(el intento deliberado de criar individuos superiores, según el modelo de la
cría de caballos, y evitar la “sobre-crianza” de los no aptos), y para las
teorías raciales sumamente eugenésicas del nazismo.
En reacción a las
tendencias asesinas del darwinismo social, la perspectiva de Mill llegó a ser
dominante después de la Segunda Guerra Mundial tomando la forma de la
democracia social. La acción del Estado para mejorar la alimentación, la educación,
la salud y la vivienda permitirían que los pobres desarrollen todo su
potencial. La competencia, como principio social, fue degradada a favor de la
cooperación.
No se niegan las
diferencias en las capacidades innatas (al menos por los perspicaces). Sin
embargo, se consideró de manera acertada que existía una enorme cantidad de
trabajo por hacer en cuanto a elevar los niveles promedio de rendimiento antes
de comenzar a preocuparse acerca de que las políticas estuviesen promoviendo la
supervivencia de los no aptos.
Posteriormente, el
estado de ánimo comenzó a cambiar nuevamente. Se atacó a la socialdemocracia
por penalizar a los exitosos y recompensar a los no exitosos. En el año 1976,
el biólogo Richard Dawkins identificó la unidad de selección darwiniana como el
“gen egoísta”. La historia evolutiva en aquel momento se redefinía como una
batalla de genes para asegurar su supervivencia a través del tiempo por medio
de mutaciones, mismas que crean individuos (fenotipos) que se encuentran mejor
adaptados para transmitir sus genes. En el curso de la evolución, los fenotipos
inferiores desaparecen.
Aunque no hubiese
sido posible tener esta visión de la evolución antes del descubrimiento del
ADN, no es casualidad que saltó a la fama en la era de Ronald Reagan y Margaret
Thatcher. Sin duda, el gen egoísta debe ser “altruista” en la medida en que su
supervivencia depende de la supervivencia del grupo de parentesco. Pero no
tiene que ser tan altruista. Y, a pesar de que Dawkins más tarde lamentó haber
denominado a su gen con la palabra “egoísta” (él dice que “inmortal” hubiese
sido una mejor denominación), su elección de adjetivo fue sin duda la que mejor
se adaptó para maximizar las ventas de su libro en ese momento en particular.
Desde aquel entonces,
nos hemos alejado de la apología del egoísmo, pero no hemos recuperado un
lenguaje moral independiente. La nueva ortodoxia, adecuada para un mundo en el
que la avaricia desenfrenada ha demostrado ser económicamente desastrosa, indica
que la especie humana está genéticamente programada para ser moral, porque sólo
actuando moralmente (cuidando de la supervivencia de los demás) puede asegurar
su propia supervivencia a largo plazo.
La metáfora del
cableado domina el lenguaje moral contemporáneo. Según el gran rabino del Reino
Unido, Jonathan Sacks, las creencias religiosas son útiles para nuestra
supervivencia, al inducirnos a actuar en maneras socialmente cooperativas:
“Tenemos las neuronas espejo que nos llevan a sentir dolor cuando vemos el
sufrimiento de los demás”, escribió recientemente (recently wrote). El respeto
por los demás se “ubica en la corteza pre-frontal”. Y la religión “reconfigura
nuestro tejido neuronal”. En pocas palabras: “lejos de refutar la religión, los
neo-darwinistas nos han ayudado a entender por qué es importante”. Así que no
tenemos que temer que la religión decline.
Los ateos pueden no
estar de acuerdo. No obstante, esta es una afirmación extraordinaria cuando la
hace un líder religioso porque pone a un lado la disyuntiva sobre la verdad o
falsedad, o el valor ético de las creencias religiosas. O mejor dicho: todo ese
cableado en la corteza pre-frontal debe ser ético, porque es bueno para la
supervivencia. Pero, en ese caso, ¿qué valor ético hay en la supervivencia?
¿Tiene la continua supervivencia de la raza humana algún valor en sí misma,
independientemente de lo que nosotros podamos llegar a lograr o crear?
Tenemos que rescatar
la moralidad de las pretensiones de la ciencia. Tenemos que afirmar lo que los
filósofos y profesores de religión en todo momento han afirmado: que hay algo
que se llama la buena vida, que es distinto a la supervivencia, y a nuestra
comprensión de dicha buena vida tiene que enseñarse en la misma forma que el
padre de Mill le enseñó los elementos del libro Los Analíticos Posteriores de
Aristóteles. Nuestra naturaleza nos puede predisponer a aprender, pero lo que
aprendemos depende de la forma en la que nos crían.
La educación liberal
POR FERNANDO SAVATER
Si me piden dar
motivos de especial afecto por Michael Oakeshott, sin duda uno de los más
destacados filósofos ingleses del pasado siglo, aportaré dos. Para empezar,
debutó con un librito escrito en colaboración con un amigo y titulado A guide
to the classics. ¿Un vademécum para leer a Platón, Maquiavelo o Hobbes? El subtítulo
aclara que las clásicas a las que se refiere no son obras filosóficas sino
carreras de caballos: Cómo acertar el ganador del derby. Cuentan los
afortunados hípicos que la leyeron que es una breve maravilla de agudeza.
Segundo mérito: cuando cumplió setenta años se le incluyó en la lista de los
que iban a recibir el título de sir de manos de la reina, pero fue borrado
apresuradamente cuando se le detuvo en una playa por hacer el amor con una
mujer que, para mayor pecado, era la suya. Nunca llegó a par, pero para mí
permanece sin par entre tantos profesores insignes.
Como Isaiah Berlin
(el único pensador político comparable en la Inglaterra de su época), Oakeshott
no escribió propiamente libros: sólo ensayos más o menos largos publicados en
revistas especializadas y reunidos luego en volumen por su exegeta Timothy
Fuller. Así son los titulados El racionalismo en la política y La política de
la fe y la política del escepticismo, ambos editados por Fondo de Cultura
Económica. Y también su libro póstumo La voz del aprendizaje liberal (editorial
Katz) que recopila sus escritos sobre el sentido y los contrasentidos de la
educación. Reflexiones a contracorriente de lo que hoy profesa tanto la
pedagogía progresista como la más conservadora que merecen ser recordadas.
Para él, educar
consiste ante todo en iniciar a las personas en las aventuras de la
autocomprensión, haciéndolas capaces de participar en la inacabable
conversación cultural hecha de símbolos, creencias, indagaciones y sentimientos
en la que históricamente crecemos y vivimos. No se compone de la escueta
declaración "de que un ser humano es una inteligencia autoconsciente y
reflexiva y que no vive únicamente del pan, sino de las indagaciones, las
acciones y los enunciados concretos en los que los seres humanos expresaron su
comprensión de la condición humana". Lo que debe transmitir la enseñanza
no es una simple y atareada preparación para el presente sino distanciarnos de
él en beneficio del desarrollo de nuestra condición esencial. Componente básico
de la idea de "escuela" es "el alejamiento del mundo inmediato y
local del estudiante, de las preocupaciones de momento de ese mundo y de la
dirección que éste le da a la atención del estudiante, ya que tal es el
significado correcto de la palabra schole (y no 'tiempo libre' ni
'ocio')".
Por tanto, el
compromiso educativo es a la vez una disciplina y una liberación; la una es
posible en virtud de la otra. "La recompensa es una emancipación del mero
'hecho de vivir', de las contingencias inmediatas de lugar y tiempo de
nacimiento, de la tiranía del momento y del servilismo de una mera condición
actual; es el reconocimiento de una identidad humana y de un carácter capaz, en
cierta medida, de la aventura moral e intelectual que constituye una vida
específicamente humana". El pensamiento de Oakeshott es liberal sin el
relente de pragmatismo botijero que el término merece entre nosotros. Aún
podríamos citar aquí su crítica a la idea de la ciencia como modelo de toda
comprensión válida o a la sustitución automática de "humano" por
"social" como apellido del aprendizaje. Prefiero esta reflexión:
"Lo único indispensable para la escuela es que haya maestros; el actual énfasis
en todo tipo de aparatos (no sólo en el aparato de la 'enseñanza') destruye
casi por completo la escuela". Escrito en 1972...
* Este artículo
apareció en la edición impresa del martes, 13 de abril de 2010.
https://profesorjuliodapenalosada.blogspot.com/2021/05/para-que-estudiar-si-te-lo-puedes-pagar.html
¿Cuál es el continente más peligroso?
https://elpais.com/internacional/2013/05/18/actualidad/1368905742_266760.html
¿Cuál es el continente más peligroso?
MOISÉS NAÍM
18 MAY 2013
Como escribió León Tolstoi, las familias felices se parecen,
pero las infelices lo son cada una a su manera. Además, mientras que hay
familias cuya infelicidad solo les afecta a ellas, otras propagan sus
problemas. Las vicisitudes de la atribulada familia Tsarnaev, por ejemplo, se
desperdigaron por todo Boston. Los dos hijos, Tamerlán y Dzhokhar, decidieron
que la mejor forma de canalizar su infelicidad era asesinando a inocentes en el
maratón de Boston. Su manera de ser infelices hizo muy infelices a centenares
de otras familias.
A los continentes les pasa lo mismo. Hay algunos, como
África o América Latina, cuyas tragedias las sufren, principalmente, ellos
mismos. Claro, la emigración masiva de africanos a Europa o de latinoamericanos
a EE UU es un ejemplo de cómo los problemas de un continente tocan a otro. Pero
este contagio es menor que el que tuvo la crisis económica de Estados Unidos,
por ejemplo. Millones de personas en todas partes, pero sobre todo en Europa,
aún están pagando las consecuencias de este terremoto financiero.
El punto es que hay continentes que son más “sistémicos” que
otros, es decir, regiones cuyos problemas afectan a todos los que vivimos en
este planeta, sin importar cuán alejados de ellos estemos. La pregunta,
entonces, es: ¿cuál de los cinco continentes va a irradiar más infelicidad en
el futuro?
Una manera de contestar es pensando en cuáles son las
amenazas que viajan más fácilmente, y frente a las que no hay frontera,
fortificación o política pública que nos pueda proteger. Ya sabemos que las
crisis financieras pertenecen a esta categoría. Si China por ejemplo llegase a
sufrir un crash como el de EE UU, no hay rincón del mundo que pueda evitar las
consecuencias. Y si el joven tirano de Corea del Norte decide seguir jugando a
la guerra nuclear, pues tampoco.
Mi candidato al premio al continente que más amenaza el
mundo es Asia. Esto puede sorprender a quienes ven en el milagro económico
asiático una fuente de estabilidad y prosperidad globales. O a quienes piensan
que en Oriente Próximo están dadas las condiciones para una prolongada y
creciente ola de conflictos armados, radicalización religiosa y terrorismo que,
como sabemos, no se queda allí. Todo esto es cierto.
Pero me temo que los problemas que nos llegarán de Asia
serán aún más complicados, por más que sus gigantescas economías sigan creciendo.
En mi opinión, en estos tiempos, las principales amenazas
para la humanidad son: 1) el cambio climático; 2) la proliferación nuclear; 3)
el brote de una enfermedad sin cura conocida y que se extienda de un país a
otro y de un continente a otro cobrándose millones de víctimas; 4) las crisis
económicas globales y, por supuesto, 5) un conflicto armado entre dos o más
potencias militares, como China e India, por ejemplo. Claro que hay otras
amenazas: el terrorismo, la creciente escasez de agua, los Gobiernos
criminalizados, el desempleo estructural o la proliferación de Estados
fallidos. Pero ninguna de ellas tendría las enormes consecuencias que tienen
las cinco de mi lista.
Y Asia es el continente que tiene más países con el
potencial de crear y esparcir estos cinco problemas. El énfasis en el
extraordinario y muy bienvenido éxito económico de los tigres asiáticos opaca
el hecho de que esa región también alberga las principales amenazas a la
estabilidad mundial.
Según el Banco Asiático de Desarrollo, Asia va camino de
duplicar su consumo de petróleo, triplicar el de gas natural y aumentar en 81%
el uso de carbón altamente contaminante. Esto duplicaría sus emisiones de
dióxido de carbono (CO2 ) en 2035. Asia estaría así emitiendo, por sí sola, el
total del volumen de CO2 que los expertos calculan es el nivel máximo que
debería producir el planeta en su conjunto.
Asia es también el continente donde más proliferan las armas
nucleares. No solo tienen la bomba países de alto riesgo, como Corea del Norte
y Pakistán, sino que además son Gobiernos que han estado muy dispuestos a
venderle su tecnología nuclear al mejor postor.
Varios de los conflictos armados más prolongados del planeta
están en Asia. De Afganistán a Sri Lanka y de Cachemira a las interminables insurgencias
armadas en Indonesia y Filipinas, las guerras son comunes. Allí están las
fronteras más explosivas del mundo: China e India, Pakistán e India y entre las
dos Coreas.
La pandemia de gripe aviar se originó en Asia. Si bien no
produjo tantas víctimas mortales como se temía, alertó al mundo sobre el
potencial de ese continente para propagar rápidamente sus enfermedades a otras
partes.
¿Son inevitables estos accidentes y problemas originados en
Asia? Claro que no. Pero son mucho más importantes y urgentes que otros que
atraen mas frecuentemente la atención del mundo.
El fuero de León
El 30 de julio de 1017. En presencia del rey don Alfonso y su esposa la reina Elvira nos reunimos en León, en esta sede de la bienaventurada María, todos los obispos, abades y magnates del Reino de España y, por mandato de dicho rey […] tales decretamos para que sean observados en los tiempos futuros.
[…]
5. Decretamos
además que si acaso alguien matase a un hombre de la Iglesia, y por sí misma la
Iglesia no pudiese obtener justicia, conceda al merino del rey su
representación judicial y divídanse por mitad la caloña del homicidio.
[…]
19. Mandamos
igualmente que en León, o en todas las otras ciudades, y por todos los alfoces
tengan jueces elegidos por el rey, que juzguen las causas de todo el pueblo.
[…]
47. Aquel que
perturbase el mercado público, que desde antiguo se celebra los miércoles,
blandiendo cuchillos desnudos, es decir, espadas y lanzas, pague al sayón del
rey sesenta sueldos de la moneda de la urbe.
[…]
Quienquiera de
nuestra progenie, o extraña, intentase quebrantar esta nuestra constitución
conscientemente, rotas las manos, los pies y la cerviz, arrancados los ojos,
esparcidas las entrañas, herido de la lepra, juntamente anatematizado con la
espada sufra las penas en eterna condenación, con el diablo y sus ángeles.
Materiales para la selectividad de la Junta de Andalucía
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