jueves, 1 de marzo de 2012

La Gran Purga (1936-1938)

    Tras hacerse con el poder absoluto dentro del PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética) Stalin gobernó el país de forma absoluta llevando adelante su política de colectivización y de planes quinquenales.
    En los años treinta Stalin debió enfrentarse a una variada oposición que provenía tanto de dentro como de fuera del Partido Comunista. Por una parte los bolcheviques veteranos que habían participado en la Revolución de octubre, la Guerra civil rusa y el gobierno de Lenin consideraban que la dictadura dentro del Partido, pensada para el tiempo de guerra, debía dar paso a una democracia interna. Por otro lado la clase obrera soviética, en constante crecimiento a causa de la industrialización, se mostraba disgustada del alto nivel de vida que disfrutaba la élite del Partido comparándola con sus privaciones.
    Tradicionalmente el Partido bolchevique, y luego el Comunista, habían respondido a las luchas internas con purgas, es decir con expulsiones del Partido; así en 1933 fueron echadas del Partido 400.000 personas. Pero Stalin actuó de un modo nuevo; entre 1936 y 1938 cientos de miles de personas fueron purgadas en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, aunque entonces la purga ya no se limitó a la expulsión del Partido sino que iba unida al arresto, a condenas de prisión o a ejecuciones. Además la Gran Purga, como se le llamó, afectó a toda la sociedad soviética incluyendo campesinos, intelectuales o mandos del Ejército Rojo.
    En los archivos de la Policía política soviética para los años 1937 y 1938 se registraron 681.692 ejecutados, una media de 1.000 ejecuciones al día. Pero algunos estudiosos aumentan la cifra hasta 1.200.00 muertos incluyendo a los que perecieron en los campos de concentración (GULAG).
    Además de todas las víctimas anónimas Stalin organizó unos juicios públicos en Moscú en el periodo 1936-1938 en los cuales se juzgó y condenó a muchos antiguos dirigentes bolcheviques. Estos, al igual que otros cientos de miles de detenidos, fueron acusados de conspirar para asesinar a Stalin, destruir la U.R.S.S. y restaurar el capitalismo en Rusia. Lo sorprendente es que la inmensa mayoría de los falsamente acusados confesó sus “crímenes”, pero esto fue porque se les obligó mediante torturas y amenazas a sus familias.
    La consecuencia de la Gran Purga fue la desaparición, encarcelados o ejecutados, de casi todos los antiguos bolcheviques que habían tenido un papel importante en la Revolución de octubre o en el gobierno de Lenin, y por ello Stalin pudo controlar totalmente el Partido Comunista de la Unión Soviética, mientras el resto de la sociedad lo obedecía aterrorizada.
    Stalin no sólo hizo matar físicamente a quienes consideraba sus enemigos sino que también intentó hacer desaparecer o amañar la documentación que aludía a ellos para reescribir la Historia. El ejemplo más conocido son los trucajes de fotos: cuando alguien perdía su poder dentro del Partido Comunista de la Unión Soviética y acababa purgado también solía desaparecer de las fotos en las que aparecía con los demás miembros del Partido.


No hay comentarios:

Publicar un comentario