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lunes, 12 de octubre de 2020

Textos de Bermejo Barrera sobre epidemias

https://www.elcorreogallego.es/hemeroteca/no-estamos-apestados-OTCG1237845


No estamos apestados 25 MAR 2020

Los historiadores somos gente humilde, paciente y además curiosa. Somos humildes porque sabemos que el halo de luz de nuestras pequeñas linternas solo es capaz de iluminar pequeños espacios de nuestro pasado, tenemos que tener mucha paciencia para ir rastreado como detectives o forenses los indicios que nos permitan saber lo que ocurrió, y somos curiosos porque seguimos el viejo lema del poeta latino Terencio, que decía "soy humano y nada humano me es ajeno".

Los historiadores sabemos muy poquitas cosas, pero lo que sí sabemos es que para explicar lo que ocurrió primero hay que saber lo que pasó. Y de la misma manera también sabemos que, como dijo un gran teólogo medieval, "no hay que multiplicar los entes sin necesidad", o lo que es lo mismo, que una explicación simple es mejor que una más compleja, y que por eso si algo se puede explicar con los métodos históricos admitidos y cuyo valor ha sido contrastado desde hace muchos años, no necesitaremos ni recurrir a ciencias que se consideran más alambicadas de lo que son, ni a la famosa "inteligencia extraterrestre", que explica todos los misterios del pasado en el canal de Historia.

En la vida y en la historia siempre buscamos comparaciones y una muy socorrida en la situación de emergencia médica en la que estamos es que "esto es como la peste"; "estamos apestados" y huyamos o apartémonos unos de otros porque la peste es muy contagiosa. Pero, ¿qué fue la famosa Peste Negra, que asoló Europa entre 1346 y 1353? Para saberlo tomaré como guía el libro de Ole J. Benedictow, La peste negra (1346-1353). La historia completa, Akal, Madrid, 2011, 597 págs.), que podría ser un buen compañero en estas vacaciones enclaustradas que se nos avecinan.

 

La Peste Negra es una enfermedad que solemos asociar con la Edad Media, pero que se reprodujo por ejemplo en Londres en el año 1664-1665 causando, según los registros funerarios, 68.596 muertos, y que todavía es hoy endémica en países pobres como Madagascar, Zimbabue, Mozambique, Tanzania, Kenia, Zaire, Botsuana y Uganda; o Vietnam, China, India. Mongolia, Kazajistán y Myanmar, así como en Bolivia, Brasil y Perú. La peste negra actual es una enfermedad de pobres, y es conocida por los médicos de organizaciones como Médicos sin Fronteras, o por los misioneros de diferentes iglesias, pero no interesa nada a los habitantes del primer mundo. Nosotros, los habitantes del primer mundo, no nos alarmamos si hay una pandemia en Sudán, Siria o en cualquier otro país, porque creemos que es normal que sus habitantes se mueran por falta de recursos, o que sean masacrados en guerras y en atentados terroristas continuos, pero entramos en pánico cuando la pandemia pueda afectar a nuestra salud y nuestro bienestar, porque nos hace caer en la cuenta de que somos mortales.

 

En la Edad Media la gente sabía que era mortal, que su vida era frágil y no valía casi nada, pues la mortalidad infantil, las hambrunas, las guerras y muchísimas enfermedades se llevaban a la gente por miles o millares. No en vano la figura de la muerte lleva una guadaña para segar nuestras vidas. Por eso si sobrevenía la peste se consideraba como un desgracia, o quizás un castigo por los excesivos pecados cometidos, pero no como algo totalmente inexplicable. Se pensaba que quizás los sufrimientos que podía causar a inocentes tendrían recompensa en algún otro lugar, y por eso se esperaba a que, antes o después, se fuese del lugar.

 

El causante de esa enfermedad fue un bacilo, el Yersinia pestis, del que son portadores más de 300 especies de roedores que son inmunes a él. No son los roedores los que lo transmiten, sino las pulgas que viven en ellos. Puede pasar de unas especies de roedores a otras, y unos son más susceptibles al bacilo que otros, pero el que históricamente se lleva la palma es el Rattus rattus, o sea, la rata doméstica negra o marrón. Cuando esas ratas son infectadas mueren de una infección masiva y tienen unos niveles de microbios tan altos en su sangre, que pasan a las pulgas a través de sus picaduras. Los médicos consideran que la pulga parásita de la rata, Xenopsylla cheopis y la de la humanos, Pulex irritans, debieron ser los principales transmisores de la peste.

 

Cuando se producía una epizootia, que se llevaba de este mundo a decenas de miles de roedores infectados por el microbio, sus pulgas inquilinas buscaban otros portadores y se pasaban a los humanos. Pero los humanos no se contagiaban unos a otros la enfermedad, porque nosotros no somos portadores del Yersinia pestis, y por eso no nos lo podemos pasar de unos a otros. Dicho de forma coloquial: los apestados no son apestosos ni contagiosos, los contagian las ratas cuando viven aglomerados, cuando falla la higiene y cuando la mala alimentación facilita la infección.

 

Prueba de esto es que Islandia se libró de la peste porque en 1349 no llegó allí ningún barco. El barco islandés que volvía a casa desde Noruega no arribó nunca porque tripulación y pasajeros murieron en el viaje a causa de la enfermedad. Casi lo mismo le pasó a Finlandia, muy poco poblada y casi sin ciudades, y sin apenas contactos con los restantes países del Báltico, o a Polonia, Silesia y Checoslovaquia.

¿Cómo era la peste? Pues una vez picado por la pulga infectada, el paciente sufre una pequeña necrosis, llamada 'carbón' en las fuentes medievales, y podía quedarse allí. Pero eso no era lo normal. Lo normal es que pasase al sistema linfático, que intentaba con sus macrófagos matar a los invasores, por lo que se dilataban sus ganglios en la cara, algún miembro, la ingle, las axilas y los nódulos cervicales. Estas son las 'bubas', que dieron nombre a la peste y que podían llegar a tener el tamaño de un huevo o una naranja. Aparecían de cuatro a seis días después del contagio. La infección podía pasar a los pulmones, y cursaba con fiebre y desorientación, e incluso sepsis, haciendo que la piel se ennegreciese. La muerte sobrevenía de cuatro a seis días del inicio de la enfermedad.

 

Puede verse en el mapa de Benedictow la expansión y difusión de la peste. ¿Que pasó en Santiago? Según ese autor la peste llegó a Santiago desde La Coruña, y debió también llegar de Coruña a Tuy, cuyo obispó murió al igual que el de Santiago en 1349. Reproduzco su texto.

 

"La ciudad de Santiago era uno de los destinos más importantes para los peregrinos de la Edad Media, pues se creía que los huesos del apóstol Santiago reposaban bajo el altar mayor de la Catedral, que también contenía muchas otras reliquias preciosas. De la misma manera que la Meca atraía a peregrinos de la zona asolada por la Peste Negra en el mundo musulmán y fue visitada por esta en una fecha temprana, la Peste Negra realizó, sin duda, la notable hazaña de saltar al rincón noroccidental de España con la ayuda de peregrinos horrorizados por el terrible castigo epidémico enviado por el Señor y deseosos de atenuar su cólera realizando una peregrinación al santuario jacobeo. Algunas de las personas que deseaban con especial fervor ayudar a sus prójimos en aquel tiempo de aterradora crisis de mortandad se convirtieron en víctimas de la ironía más negra del destino y actuaron, en realidad, como portadores pasivos y propagadores involuntarios de la Peste Negra. Los sacerdotes vinculados a la Catedral para atender a las necesidades espirituales de los peregrinos y ayudarles en sus problemas de alojamiento, alimentación e impedimentos físicos habrían estado muy expuestos a las enfermedades epidémicas que los peregrinos traían consigo, debido sobre todo a que viajaban en grupos por tierra o en barcos atestados de pasajeros. Por tanto, los sacerdotes de la Catedral se habrían expuesto muy pronto a la Peste Negra por la llegada de peregrinos desde zonas sometidas a su furia; a causa de ello las dependencias donde residían esos sacerdotes no tardarían en contaminarse de pulgas de rata infectadas transportadas por los peregrinos en sus ropas. El lecho de muerte y el fallecimiento de los sacerdotes de la Catedral y de otros clérigos inducirían al obispo a aparecer en sus residencias con el fin de administrarles los últimos sacramentos y participar en sus funerales. En consecuencia es muy probable que el prelado contrajera la infección en una fase muy temprana del desarrollo de la epidemia y que ésta hubiera aparecido alrededor de una semana y media antes, es decir, entre el 1 y el 7 de junio. Así, el tiempo de la muerte del obispo a causa de la Peste Negra podría entenderse como un indicio de que la ciudad de Santiago fue infectada en el período del 20 al 27 de abril. Esta fecha sorprendentemente temprana no admite duda alguna sobre el hecho de que el contagio fue transportado por barco al puerto marítimo de La Coruña, desde donde los peregrinos solían tardar dos días en recorrer los 50 kilómetros que lo separaban de Santiago. Así, según estas suposiciones, el contagio habría llegado a La Coruña en el período del 18 al 25 de abril." (pp. 120-121).

 

Así llegó la peste a nuestra ciudad. Podemos completar estos datos con una descripción de la época tomada de la Crónica de Praga:

 

"En aquel momento unos estudiantes vieron que en la mayoría de las ciudades y castillos por donde pasaron quedaban pocas personas vivas, que en algunos de ellos habían muerto todas. Además en muchas casas, quienes habían escapado con vida se hallaban tan debilitados por la enfermedad que nadie era capaz de dar a otro un trago de agua ni ayudarle de ninguna manera, por lo que pasaron el tiempo sumidos en una gran aflicción y angustia. Los sacerdotes que administraban los sacramentos a los enfermos y los médicos que les proporcionaban medicinas fueron también infectados y murieron. Así, muchos dejaban esta vida sin confesión y sin los sacramentos de la Iglesia, pues los sacerdotes habían fallecido. Por lo general, se abrían fosas grandes y anchas en las que se sepultaban los cuerpos de los muertos. En muchos lugares, el aire estaba más infectado y era más letal que la comida envenenada, debido a la corrupción de los cadáveres, pues no quedaba nadie para enterrarlos. Además, de los mencionados estudiantes regresó solo uno y todos sus compañeros murieron en el viaje" (p. 301).

 

Esto es lo que fue en realidad la peste. Pero, ¿cuánta gente murió? En el año 1349 la península Ibérica tenía unos seis millones de habitantes, a los que hay que añadir 1,5 más del reino de Granada. Como la densidad de población era muy baja, de unos 12 hab./km cuadrado la propagación pudo ser muy desigual, dependiendo de la movilidad de las ratas infectadas y de sus pulgas, así como de su número en viviendas y sobre todo ciudades.

 

Los historiadores utilizamos fuentes para rastrear los hechos. En este caso las disponibles pueden ser censos europeos, si los hay, o fuentes fiscales. Basándose en ellas Benedictow calcula, a través del número de muertos sujetos al pago de tributos y rentas y de sus familias, que en el reino de Castilla habría muerto el 60/65 % de la población, en el de Aragón el 60/70 % y en el de Navarra el 60/65 %.

 

En España esto no va a ocurrir, pues ni la enfermedad es la misma ni nuestros medios lo son. El problema que sí podemos tener a veces es el de la credibilidad de las fuentes y de sus criterios, cuando hablan algunos políticos peculiares. Los señores Puigdemont y Ponsatí comenzaron riéndose de los muertos de Madrid. Torra, luego contagiado, quiso casi proclamar la independencia vírica de Cataluña. Y la verdad es que escuchar al ministro Ábalos, autor de siete versiones de un mismo hecho, no da mucha confianza, ni tampoco ver a Pablo Iglesias rompiendo su cuarentena diciendo "quédate en casa". ¡Menos mal que hay muchísima buena gente!

 

EL AUTOR ES CATEDRÁDICO DE HISTORIA ANTIGUA DE LA USC


https://www.elcorreogallego.es/opinion/firmas/la-viruela-una-bendicion-de-dios-BE2745605

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https://www.elcorreogallego.es/hemeroteca/fama-muerte-escenas-1918-HTCG1239068

https://www.elcorreogallego.es/hemeroteca/colera-epidemia-espantosa-LMCG1241381

domingo, 24 de febrero de 2019

Tras la huella de los defensores extremeños de Alarcos

https://www.hoy.es/extremadura/tras-huella-defensores-20190421132350-nt.html

















Tras la huella de los defensores extremeños de Alarcos



Recuperan los restos de 200 soldados que murieron en la batalla de 1195 frente a las tropas almohades, contra las que lucharon órdenes militares vinculadas a la región

 

19 de julio de 1195. El rey de Castilla Alfonso VIII está decidido a emprender la lucha. Sin esperar los refuerzos de las tropas leonesas de Alfonso IX y la ayuda del rey de Navarra, el monarca parte hacia el campo de batalla solo con sus hombres, entre los que se encuentran soldados de Extremadura, miembros de las órdenes militares vinculadas a la zona que ocupa actualmente la región. Pero se equivocó. Bajo el mando de Alfonso VIII, que diez años antes había fundado Plasencia (1186), el ejército comienza el ataque contra las tropas almohades de Abu Yasuf al-Mansur, choque que dio paso un combate encarnizado que acabó con la derrota de los castellanos y la victoria de los musulmanes.

La batalla de Alarcos supuso un gran mazazo para las filas cristianas, que no solo registraron un número importante de bajas humanas sino que también perdieron parte del territorio que dominaban. Este hecho histórico fue decisivo para la zona que ocupa la actual Extremadura.

Este capítulo de la historia está siendo desenterrado gracias a las excavaciones que la Universidad de Castilla-La Mancha lleva a cabo en este área arqueológica ubicada en la provincia de Ciudad Real. Además, los hallazgos están permitiendo seguir las huellas de los posibles defensores extremeños de Alarcos que pudieron batallar y caer allí.

Las últimas campañas desarrolladas en este yacimiento han permitido recuperar los restos de unos 200 combatientes de Alfonso VIII que murieron tratando de frenar a los almohades. Tras el enfrentamiento, los musulmanes aprovecharon las trincheras abiertas por los cristianos encargados de levantar la fortificación para arrojar los despojos de la batalla a modo de fosa común. La intervención arqueológica realizada junto a la muralla del castillo de Alarcos ha incluido la exhumación de los cuerpos de quienes resistieron para que Alfonso VIII pudiese huir. «La información obtenida es de gran transcendencia. Aunque llevamos mucho avanzado, aún estamos en fase de estudio», explica Antonio de Juan García, profesor de Arqueología e Historia Medieval de la Universidad de Castilla-La Mancha.

 

Bajo estudio

Los huesos de aquellos que posibilitaron la salvación del rey están todavía bajo la lupa de los laboratorios para poder continuar con la reconstrucción de este episodio medieval. De estos individuos solo se tienen datos provisionales como que la edad media se sitúa entre los 25 y 35 años.

Según las estimaciones Antonio de Juan, basadas en sus estudios así como en diferentes crónicas, las huestes de Alfonso VIII estarían compuestas por entre 800 y 1.000 jinetes, además de unos 5.000 infantes. «Muchos autores consideran que en la batalla participaron todas las órdenes militares hispanas, incluidas las vinculadas a la región extremeña así como gentes de aquel territorio. Aunque no todas las fuentes se ponen de acuerdo, muchas de ellas citan a la Orden de Santiago, bajo el mando de Don Sancho Fernández, y la naciente Orden de San Julián de Pereiro (Orden de Trujillo) posteriormente llamada Orden de Alcántara y filial de la Orden de Calatrava, bajo la dirección de su maestre Don Nuño Pérez y el maestre de la Orden portuguesa de Évora don Gonçalo Viegas con sus soldados. Es posible que alguno de esos 200 cuerpos hallados pudiese pertenecer a algún combatiente de territorio extremeño, aunque ese extremo no ha sido estudiado», añade.

Amontonados y mezclados con los esqueletos humanos, en el foso de despojos aparecieron gran cantidad de huesos de animales -caballos, mulas, yeguas, asnos e incluso algún camello-. También se han encontrado armas como puntas de flecha, de lanza, cuchillos, hoces y espadas cortas, así como herradurasclavos y espuelas de la caballería. «Esto da buena idea de lo cruenta que fue la batalla que se libró», destaca el profesor. Igualmente se han documentado objetos personales de los soldados como monedas, algunos adornos de sus vestimentasdados con los que jugaban en las horas de espera antes de la batalla o pequeños instrumentos musicales, como flautas, con los que se entretenían en su tiempo libre.

Además se han localizado diversidad de material cerámico en el interior del castillo, utilizado por los almohades después de que el territorio pasara a sus manos. Tras la batalla se establecieron en Alarcos y allí permanecieron durante 17 años.

Precisamente los musulmanes se hicieron con una ciudad en ciernes, ya que en 1195 Alarcos y su castillo estaban en pleno proceso de construcción. Tras fundar Plasencia, Alfonso VIII comenzó a edificar la villa de Alarcos. Este proyecto se vio interrumpido tras declarar la guerra los almohades. Igualmente, la muralla defensiva de la capital del Jerte, que el rey castellano comenzó a construir en 1186, no se completaría hasta mucho después.

La batalla

Los cristianos salieron al campo de batalla el 18 de julio, pero los musulmanes no respondieron. El enfrentamiento se produjo un día después, cuando las tropas de Al-Mansur se desplegaron en filas ordenadas. Los castellanos mandaron al ataque a la caballería pesada que fue aplastada por el adversario. La táctica almohade, apoyada por arqueros y ballesteros, se basó en apostar por una caballería más ligera y rápida que la cristiana para realizar movimientos más veloces y ágiles.

«El combate fue una carnicería, lo mejor de la nobleza castellana murió en la batalla y quedó diezmada. Las órdenes militares de Calatrava y Santiago perdieron a la mayor parte de sus miembros».

El resultado hizo inclinar la balanza del lado de los almohades, que salieron fortalecidos. Desestabilizó el reino de Castilla, dificultó la reconquista cristiana y retrasó 17 años el avance de sus filas hacia el sur. Tras este enfrentamiento, los cristianos retrocedieron a Toledo.

Este desenlace marcó el transcurso de la historia de la zona que ocupa la actual Extremadura ya que, un año después de la batalla de Alarcos y aprovechando las débiles condiciones de defensa del reino castellano, los almohades iniciaron un ataque por el flanco oeste. Empezaron una gran ofensiva contra los cristianos dentro de Extremadura y avanzaron por todo el valle del Tajo recorriendo la región y reconquistando para los musulmanes importantes plazas, entre ellas la ciudad de Plasencia.

La derrota de Alarcos y la irrupción almohade en 1196 también significó el fin del dominio cristiano en otras urbes extremeñas como Trujillo y Montánchez. Incluso después de la batalla de las Navas de Tolosa (1212) el avance cristiano en la región extremeña fue lento y se tardaron décadas en volver a controlar todo el territorio.

35 años de excavación arqueológica para recomponer el puzzle de Alarcos

Las investigaciones en este recinto de más de 22 hectáreas arrancaron en 1984 y continúan en la actualidad. Este espacio, que es visitable, incluye las huellas de un primer asentamiento íbero, el castillo y la ciudad inacabada de Alfonso VIII así como el barrio almohade (con viviendas y calles en el interior de la fortaleza). El hallazgo más reciente ha sido un cementerio musulmán en una de las laderas del castillo, necrópolis usada por los almohades que vivieron en la zona cuando expulsaron a los cristianos. «Se ha constatado que se trata de enterramientos de tradición islámica por la posición de los cuerpos. Esto nos permite concluir que tras la batalla el contingente musulmán que quedó en Alarcos se concentró en el castillo, adaptando el interior a sus necesidades. La población estaría compuesta por diferentes grupos de familiares como lo demuestran los enterramientos infantiles documentados».

Antonio de Juan García capitanea los equipos de excavación que trabajan sobre el terreno. Verano tras verano estos grupos, integrados por estudiantes universitarios, van recuperando piezas que permiten recomponer -como si de un puzzle se tratase- lo que ocurrió en este enclave castellano-manchego. Y esto es posible gracias a los 35 años de trabajos que se contabilizan en lo que hoy es uno de los conjuntos arqueológicos más espectaculares de Castilla-La Mancha. «Gracias a las tareas desarrolladas, el parque arqueológico de Alarcos se ha convertido en un yacimiento de primer orden», advierte.

 


miércoles, 2 de noviembre de 2011

HISTORIA DE ESPAÑA, EL PAÍS

Los visigodos. Historia de España nº 4 2008, EL PAÍS

18 concilios de Toledo

Pequeña aristocracia militar, amplia población civil

Población hispano-romana indiferente al gobierno

409 invasión de suevos por los Pirineos occidentales, vándalos y alanos, cruce del Rin helado en el 406

Pentateuco de Aashburnham o Pentateuco de Tours

Estado: burocracia, moneda,ejército

Nº5 la expansión de los musulmanes en la península

Entendimiento de los oficiales árabes con la clase dominante que controlaba el territorio

Bereberes arabizados en lengua y cultura en al-andalus

Nihayat al-Sul, 1371 ¿miniatura mameluco?

8.000 bereberes y árabes conquistadores

Falta de unidad de los aristócratas visigodos unos luchan otros llegan a acuerdos. Guerra civil previa a la invasión

Matrimonios mixtos entre conquistadores y conquistados

Siete años para la conqusita

Ciudades centros de organización administrativa del reino visigodo

Obispados en ciudades

Aristocaracia visigoda en el campo

Huida de las ciudades permanencia en el campo por pactos

Muladíes descendientes de la aristocracia visigoda en el campo, islamizados y arabizados por alianzas matrimoniales

Emires omeyas en Córdoba aumentan la presión fiscal

Alianzas matrimoniales-obispos-pactos-resisitencia

 

Moneda de oro acuñada por los conquistdores desde el principio tres veces más pesada que la visigoda

Visigodos tremises de oro fracciones de un tercio del solidus romano

Oro batido

Se desgastaban los cuños y se sustituían

Al-andalus nombre desde 717 aparece en monedas

Abderramán como califa emite moneda de oro

722 comienza a emisión d e dirhames de plata

Dinero acuñado para pagar a las tropas o suministros en especie

(trigo, cebada, mosto, vinagre, miel y aceite de oliva)

Felús monedas de cobre uso en pequeñas transacciones cotidiansa

727 acuñaciones de feluses

Los monarcas ivisigodos no emitieron piezas de cobre

Monedas de oro visigodas para las élties

Soldada en especie y con feluses

Elaboración de censos para cobrar impuestos personales a la población conquistada

Cristiano varón y adulto impuesto de capitación

Sociedad indígena estabelcía fijación hereditaria a la tierra incluso de clérigos

Si se acogía a un fugitivo y no se entregaba ley visigoda de 702 establecia un castigo de 150 latigazos para siervo o liberto para libre 100 latigazos y pago de una libra de oro

732 batalla de Poitiers

Mantenimento de la legislación visigoda

740 revuelta bereber en africa del norte por impuestos excesivos

“baladíes” (propietarios de tierras) primeros conquistadores versus sirios (estipendiarios)

Tudmir Orihuela

Impuesto aristocracia indígena por sus dominios, baladíes un diezmo, sirios una parte de lo que recibían

Kuras

Población de ciudades andalusíes en siglo X

ZARAGOZA:17.000

Valencia:15.000

Almeria:27.000

Malaga:15.000

Cordoba:100.000

Toledo:37.000

Rodrigo en la pintura del baño de Qusayr Amra

742 llegada de las tropas sirias

Dos millones de indígenas cuando la conquista

¿cuántos eran los sirios?

¿100.000 conquistadores?

786 inicio obras de la mezquita de cordoba

Mujeres andalusíes musulmanas propietarias de bienes muebles e inmuebles, herederas, transmitían sus bienes,

Estas mujeres fuera de espacio público

Conquistas árabes dirigidas por aristocracia

Califato omeya de Damasco: centralizado, compleja maquinaria administrativa, ejercito disciplinado

741 instalación yunds sirios en al-andalus

De 744 a 756 guerras civiles entere conquistadores

Vínculos de reciprocidad en facciones

Árabes y muladíes asociados, bereberes tropas auxiliares

740 gran rebelión bereber, abandono de la meseta norte

Bereberes- entre tajo y Guadiana, regiones centrales de lameseta

-     Zonas del levante

 

Bereberes arabizasdos en pocos años

s. XIII Maqamat de Abu Muhammad al-Kasim Hariri

omeyas de damasco el califa designaba a su sucesor en vida dentro de su familia para evitar conflictos por sistema electivo

beato de liebana Petrus clericus ilustrado por martinus s xi

los crisitianos tenían probhibido levantrar nuevas iglesias o reparar las que hubiera dentro de la ciudad. Fuera de las murallas sí

mawlla no es muladí

mozárabes mantenían leyes visigodas, estaban arabizados en lengua y cultura

musa llego con 18.000 hombres en 712

¿Cuántos sirios llegaron?

Los musulmanes revitalizaron las antiguas ciudades romanas se construyeron otras nuevas (Murcia, almería, badajoz, Úbeda, madrid), sociedad urbana   (poder político, cultuarl, social…)

Ciudades con pocos espacios públicos (murallas y mezquitas)

Suministro de agua

Zocos delante d elas puerts, murallas sucesivas, arrabales

Desde el siglo IX los muslmanes superaron en número a cristianos yjudíos

Árabes baladíes y sirios

Bereberes

Muladíes grupo mas´numeroso en al-andalus

Eslavos (Abd al-Rahmán III)

MOZÁRABES –CULTURA ÁRABE

-     BARRIOS PROPIOS EN LAS CIUDADES

844 SAQUEO DE SEVILLA POR LOS NORMANDOS

Mujeres no estaba bien visto que abandonasen la casa sin compañía, en reuniones y celebracioens a las que asistieran solas debían guardar una distancia prudencial de los hombres, no podían sentarse en la margen de un río, etec

Principios no aplicados estrictametne

Pags 276, 277

24.000 personas llegan a caber dentro de la mezquita de Cordoba

Conversión a las religión msuslmana por los conquistados mediante patrocinio de un árabe relación clientelar entre ambos