sábado, 18 de febrero de 2017

9. La actividad industrial

TEMA 8. LAS FUENTES DE ENERGÍA Y EL ESPACIO INDUSTRIAL.

 

La industria es la actividad que transforma las materias primas en productos semielaborados o elaborados, dedicados al consumo de la población o a la fabricación de otros productos. Conviene delimitar lo que entendemos por actividades industriales, diferenciando netamente los conceptos de industria y sector secundario, que engloba a las actividades industriales y a las de producción de energía y construcción, que tienen fuertes dependencias del sector industrial, pero que presentan unas características particulares (influencia más limitada en el desarrollo económico, escasa competencia exterior, etc).

En la actualidad España puede considerarse una potencia industrial por su posición, según el valor de su producción industrial, entre los países de la Unión Europea y entre otros países del mundo.

El sector industrial y energético representaba en 2010 el 14,2% del PIB español, a lo que debe unirse otro 9,2% en la construcción, para sumar un total de 23,4% del sector secundario en el PIB español.

El número de personas ocupadas en ambos subsectores se acerca al 23% (EPA 2010). La población ocupada en el sector secundario ha ido en descenso desde 1975 hasta nuestros días. La explicación está en el trasvase de población al sector terciario, agudizada por la crisis. Esta disminución del sector secundario en términos relativos no debe confundirse con pérdida de importancia. Por el contrario, la industria es el principal motor del desarrollo económico, dado que el desarrollo del sector servicios está estrechamente ligado al desarrollo del sector industrial (depende de la demanda industrial y de los medios de producción que le proporciona).

 

1.      PROCESO DE INDUSTRIALIZACIÓN EN ESPAÑA.

 

Con relación a los países europeos más avanzados, la industrialización española fue un proceso discontinuo, marchó con retraso y estuvo muy polarizada en torno a los núcleos iniciales.

Podemos distinguir tres grandes etapas en este proceso:

1º- Comprende desde los inicios industrializadores hasta la crisis del petróleo

2º- Década de los 80 con la reestructuración del sector

3º- A partir de mediados de los años 90 con la industria actual

 

1º- Inicios industrializadores (1850) hasta la crisis del petróleo (1975)

A lo largo de esta primera etapa se han alternado periodos de crecimiento con periodos de crisis.

Los inicios del despegue industrial (1850-1900)

En España, la industrialización evidenció un notable retraso con relación a los países europeos y una gran dependencia tecnológica y financiera de los mismos.

Las causas de este retraso son las siguientes:

      Escasa dotación de materias primas y de fuentes energéticas

      Escaso “espíritu empresarial”, con un Estado muy endeudado por las continuas guerras coloniales; y una inversión privada dedicada a la compra de tierras procedentes de la desamortización

      Atraso tecnológico considerable

      Demanda interior muy escasa, debido a un bajo crecimiento de población y a unos niveles de renta reducidos.

      Política industrial inadecuada (proteccionismo, cesiones a perpetuidad de minas…)

En esta primera fase de inicio los sectores que despuntan son la industria siderúrgica y textil con el carbón como principal fuente de energía.

La industria siderúrgica vasca se impuso a la de Málaga o Asturias por la proximidad y calidad de los yacimientos de hierro, que se exportaba en su mayor parte a Gran Bretaña desde el puerto de Bilbao, y por el aprovechamiento del retorno de los barcos para trasladar el carbón inglés (de gran calidad) que precisaba la industria siderúrgica vizcaína como fuente de energía.

El crecimiento industrial hasta la Guerra Civil (1900-1936)

Durante el primer tercio del siglo XX, la industria española se afianzó notablemente gracias a la protección arancelaria que consolidaron sectores industriales como el metalúrgico, el textil o el químico, impulsados por el crecimiento de la demanda y la consolidación del mercado interior. El proceso de industrialización conoció los efectos positivos de la repatriación de capitales tras la pérdida de las colonias, de una mentalidad más emprendedora y de los beneficios comerciales derivados de la Primera Guerra Mundial repercutiendo principalmente a la minería y a los anteriores sectores citados.  A todo se le une el notable impulso de la construcción de obras públicas durante la dictadura de Primo de Rivera (sector metalúrgico y siderúrgico).

La reconstrucción industrial de la posguerra.

 

Tras la Guerra Civil, se llevó a cabo una política económica autárquica, es decir, de autosuficiencia económica.

A partir de 1950 se puso fin al aislamiento y España se integró gradualmente en la economía internacional, al tiempo que la falta de capital fue suplida por las inversiones extranjeras que comenzaron a llegar.

Pero el modelo industrial acusaba graves deficiencias, de ahí que a partir de 1959 se abordase el desarrollo industrial y económico siguiendo las directrices del denominado Plan de Estabilización.

 

El impulso industrializador de los años 60.

 

El período entre 1959 y 1975 supuso un crecimiento económico sin precedentes, al que contribuyeron una serie de factores favorables, como la liberalización de las importaciones, la llegada de capital extranjero, la instalación de grandes empresas multinacionales, etc, convirtiéndose nuestro país en un destino muy atractivo para invertir. Al mismo tiempo, España recibía las divisas que aportaban turistas y emigrantes, con las que hizo frente a la compra de petróleo, a la importación de bienes industriales y a la nivelación de la balanza de pagos.

Prevalecen las PYMES, aunque en la cornisa cantábrica, se establecen grandes empresas impulsadas por el Estado a través del INI (HUNOSA, ENSIDESA…) que operan en los sectores industriales de base y de bienes de equipo, pero carecen de tecnología propia y ofrecen una baja competitividad.

En cuanto a la localización, el perfil que se ofrece es de una alta polarización o concentración. Los factores que propician esto son la proximidad de la materia prima y de las fuentes de energía, los mercados de consumo amplios, la mano de obra abundante, la buena conexión de transportes, la disponibilidad de capital y la política industrial. Todo esto desemboca a una alta concentración en el norte peninsular (País Vasco, Asturias, Cantabria) en sectores de base y de bienes de equipo, y en el área mediterránea (Cataluña, Valencia) en sectores de bienes de consumo. Además, hay que añadir a Madrid, también con un peso significativo en éste último sector gracias a la política centralista de Franco.

A partir de 1960, el Estado, con la aplicación de los Polos de Promoción y Desarrollo o las Zonas de Preferente Industrialización intentó acercar a territorios el desarrollo industrial a través de subvenciones, incentivos (Huelva, Cádiz, Burgos, La Coruña…), etc, con el fin de frenar los fuertes desequilibrios territoriales existentes.

El modelo industrial de la década de 1960 hizo que aumentaran las diferencias entre regiones ricas y pobres, lo que incidió en los procesos demográficos de emigración y de éxodo rural que vivió la población española y que vinieron a incrementar aún más los propios desequilibrios.

 

Crisis y reestructuración de la industria española.

 

La crisis de la industria que afectó al mundo occidental a partir de 1973 también afectó a España, pudiéndose diferenciar entre causas externas e internas.

Respecto a las causas externas, la primera y principal fue el encarecimiento de los precios del petróleo (la OPEP hace que el precio del petróleo se multiplique por 30 entre 1970 y 1980), cuyas consecuencias fueron gravísimas para España, debido a su dependencia energética y al incremento experimentado por el consumo de petróleo.

Igualmente, contribuyeron otros factores, como la emergencia de nuevos países industriales y el agotamiento del modelo industrial y del ciclo tecnológico, que dio paso a una nueva fase, caracterizada por las nuevas tecnologías y por los nuevos sectores industriales derivados de ella (informática, electrónica, nuevos sistemas de producción, etc.).

Entre las causas internas cabe destacar la fragilidad resultante de la dependencia energética y tecnológica, y de las dimensiones inadecuadas de las plantas industriales, el endeudamiento, el ocaso del franquismo y el complicado camino que comenzaba a recorrer la sociedad española hacia la transición democrática que hicieron que las soluciones se tomaran de una manera tardía.

Las consecuencias de la crisis son un masivo cierre de empresas que generan unas tasas de paro dramáticas.

La respuesta a la crisis no podía ser otra que la reestructuración de la industria. Con este fin se adoptaron en 1984 disposiciones en una doble dirección: reconversión de los sectores industriales más afectados por la crisis y reindustrialización, es decir, recomposición del tejido industrial en las zonas donde éste había resultado especialmente dañado.

La reconversión industrial se llevó a cabo sobre los sectores maduros de la industria: siderurgia, construcción naval, industria textil, etc. Con ella se pretendía racionalizar la producción industrial adaptando la oferta a la demanda, sanear las finanzas, adecuar el tamaño, modernizar la industria y adoptar nuevos sistemas de gestión.

Una segunda dimensión de la reconversión fue la apuesta por los sectores más dinámicos, por lo que se puso énfasis en las industrias de automoción, en las químicas y en las agroalimentarias, con capacidad para activar otros sectores económicos, y en las actividades de alta tecnología, de gran importancia para el futuro.

Paralelamente se procedió al desarrollo de los programas de reindustrialización, para lo que se crearon las Zonas de Urgente Reindustrialización (ZUR). Los nuevos planes pretendían recomponer el tejido industrial sobre las bases de la modernización tecnológica y de la implantación de nuevas actividades de futuro. En conjunto, puede decirse que no dieron todos los resultados esperados.

 

La industria española en la actualidad.

 

Tras la reestructuración industrial se ha ido desarrollando una nueva industria que llega con el “estallido” de la 3º Revolución Industrial basada en la generalización del uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación. Ésta nueva industria se caracteriza por ser más descentralizada, requerir menos empleo pero más cualificado, premiar más las tareas de calidad, marketing, servicio postventa…a favor de la producción (industria terciarizada)

Destaca la reducción en la intervención estatal en la industria y un proceso de reformas que tratan de paliar los problemas estructurales de este sector, como el fomento de I+D+I (investigación, desarrollo e innovación). Asimismo, una de las prioridades es seguir frenando los desequilibrios territoriales.

 

2.      CARACTERÍSTICAS GENERALES Y DISTRIBUCIÓN TERRITORIAL DE LA INDUSTRIA ESPAÑOLA

 

La industria española ha tenido una tendencia muy acusada a la concentración (polarización industrial) en el País Vasco, Cataluña y Madrid que, a medida que iban aumentando en tamaño e importancia, atraían nuevas empresas y fábricas que se beneficiaban de la proximidad a otras industrias conexas, de la concentración de la demanda, de la dotación de servicios e infraestructuras, etc.

Este modelo alcanzó su plenitud en el decenio de 1965 a 1975, época en la que se concentró el mayor crecimiento industrial en las áreas metropolitanas más grandes. Contó con los efectos derivados de los planes de desarrollo, que incidieron en mayor grado sobre las grandes multinacionales como las del sector químico y automovilístico y, en último término, por las medidas adoptadas en la reconversión industrial, que concentraron las inversiones en estos espacios.

El mapa industrial actual de España es reflejo de la trayectoria seguida en las diferentes épocas y en los recientes procesos de ocupación del espacio. En él se advierten, entre otras cosas, las siguientes características:

 

1) Consolidación de Madrid y Barcelona como centros neurálgicos de la industria española. Sus respectivas áreas metropolitanas han consolidado una potente y diversificada industria que en los últimos años ha experimentado dos tendencias de signo contrario: por una parte, la crisis y la reconversión de importantes sectores industriales y, por otra, la revitalización de sus tejidos industriales a partir de la instalación de establecimientos dinámicos y de sectores de alta tecnología.

 

2) Declive de los espacios tradicionales de la industria española, como El País Vasco, Asturias y Cantabria, que se hallan en proceso de retroceso, a consecuencia de la crisis que afectó a los sectores maduros de su industria (metalurgia, siderurgia, naval) de gran implantación en este espacio geográfico.

 

3) Espacios industriales en expansión, entre los que destacamos las coronas metropolitanas y los ejes de desarrollo. En numerosas ciudades españolas se han consolidado áreas de gran importancia industrial, en las cuales las industrias se han instalado al amparo de la proximidad a los centros urbanos, la accesibilidad a los mercados y a los centros de distribución, las facilidades de instalación, las dotaciones de suelo industrial, la situación estratégica de las vías de comunicación, etc. Se concentran sectores maduros en procesos de reconversión y sectores dinámicos y tecnología punta.

Los ejes de desarrollo son el eje del Ebro (Pamplona-Zaragoza-Barcelona) y el eje del Mediterráneo (Gerona-Murcia). 

 

4) Los espacios de industrialización escasa se corresponden con las zonas interiores de la Península y algunas periféricas. Distinguimos en primer lugar, los espacios que fueron objeto de la industrialización inducida y que dieron lugar a importantes núcleos industriales, como Zaragoza, Valladolid, Burgos y Huelva-Cádiz-Sevilla, pero que en ningún caso propiciaron un efecto multiplicador en su zona anexa; en segundo lugar destacamos una serie de espacios, como Castilla-La Mancha o Extremadura o los Archipiélagos de manifiesta escasez industrial debido a su baja densidad de población y a la ausencia de tradición industrial.

 

3.      PRINCIPALES SECTORES INDUSTRIALES.

 

Las actividades industriales se agrupan en torno a sectores que se identifican por el destino final de los bienes producidos.

Así podemos distinguir entre industrias de base, de bienes de equipo y de bienes de consumo.

Las industrias de base ocupan el primer eslabón en la cadena industrial, pues transforman las materias primas en productos semielaborados que, a su vez, son empleados como materia prima por otras industrias. Un buen ejemplo serían las industrias siderúrgica y petroquímica. Las industrias de bienes de equipo producen máquinas o herramientas, que son utilizadas por otras industrias en sus procesos fabriles. Las industrias de bienes de uso y consumo transforman materias en productos diversos que son usados o consumidos directamente por la población.

Asimismo, los sectores industriales pueden establecerse considerando sus características generales en sectores industriales tradicionales o maduros, los sectores dinámicos y los sectores de tecnología punta.

a) Entre los sectores tradicionales de la industria española incluimos aquellos que tuvieron una importancia capital en todo el proceso de industrialización contemporánea. Son industrias que emplean poca tecnología enfrentándose a un grave problema como es el menor coste de la mano de obra en otros países por lo que su actual viabilidad depende de los procesos de reconversión iniciados en los años 80. Destaca la industria metalurgia, la siderurgia, la fabricación de electrodomésticos, la construcción naval, la textil, calzado… Se encuentran localizados en País Vasco, Cantabria, Asturias, Valencia, Cataluña, Galicia, Andalucía…

b) Sectores Dinámicos, como los de automoción, químico (petroquímica) y agroalimentario, presentan un mayor dinamismo con buenos niveles de productividad y perspectivas favorables de futuro. Se caracterizan por contar con grandes inversiones y capital multinacional (ello ocasiona a veces problemas por deslocalización hacia otros países), y de grandes instalaciones fabriles. Su ubicación principalmente radica en Cataluña, Madrid, Aragón, Navarra, Andalucía…

c)A la vanguardia de la industria se hallan los sectores de tecnología punta, que emplean una alta tecnología y que ha llegado con cierto retraso a nuestro país. De momento los problemas que presenta es la reducida dimensión de las empresas, la falta de capital e inversión disponibles y la cualificación del personal. Se están localizando en parques tecnológicos en las principales áreas metropolitanas españolas.

 

4.    FACTORES DE LA ACTIVIDAD INDUSTRIAL

Al analizar los factores de la actividad industrial debemos centrarnos básicamente en dos aspectos: los factores de localización industrial y la estructura empresarial.

Factores de localización industrial

La localización de las actividades industriales depende de la interacción de múltiples factores, cuya importancia ha ido variando con el tiempo.
Factores clásicos como la disponibilidad de materias primas, fuentes de energía y cercanía del mercado de consumo han ido perdiendo importancia gracias al desarrollo de las comunicaciones y a la generalización del uso energético de la electricidad.
Por el contrario, otros factores son cada vez más decisivos como la abundancia, coste y cualificación de la mano de obra, la existencia de una buena red de comunicaciones, la disponibilidad de capital, la existencia de equipamientos e infraestructuras que generen economías externas y la cercanía a los centros de decisión.
Por último, las políticas industriales están perdiendo importancia directa por la disminución de la intervención del Estado en la economía, aunque su influencia indirecta en el establecimiento de equipamientos e infraestructuras sigue siendo decisiva.

La estructura empresarial

La gran mayoría de las empresas industriales españolas son PYMES, es decir, pequeñas y medianas empresas con menos de 250 trabajadores. Estas suponen el 99 % de las empresas industriales españolas, aunque generan sólo el 67 % del empleo industrial y el 40’4 % de la cifra de negocios es manejada por las empresas con más de 500 trabajadores, que suponen sólo el 0’06 % de las empresas industriales. Estas PYMES son muy heterogéneas, abarcando desde las empresas de alta tecnología hasta las pequeñas industrias endógenas locales, de carácter muchas veces familiar.
En cuanto a las grandes empresas, muchas de ellas son multinacionales extranjeras y españolas. En estas últimas destacan antiguas empresas estatales del Instituto Nacional de Industria franquista que fueron privatizadas. Pese a estas privatizaciones, la participación estatal, a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) aún es importante en gran número de empresas.

FACTORES DE LA ACTIVIDAD INDUSTRIAL ESPAÑOLA.

 

Los principales factores de la actividad industrial son las materias primas, las fuentes de energía, el capital, el espacio y el medio ambiente. Nos vamos a detener a analizar la situación en España de los dos primeros.

• Las materias primas

Las materias primas, son los recursos naturales usados en la transformación, siendo de naturaleza variada. Éstas junto con las fuentes de energía han sido factor clave de localización industrial, sin embargo, estos factores han variado con respecto al pasado, dependiendo en mayor medida de otros factores como los económicos, políticos, ecológicos, etc.

Las materias primas se clasifican:

1) materias primas orgánicas: cuya procedencia es el sector agrario (lana, algodón, girasol, madera…)

2) materias primas minerales. Que proceden de yacimientos mineros. Encontramos tres grandes grupos:

•Minerales metálicos: se destinan a industrias metalúrgicas, siderúrgicas y de transformación. (eje: hierro, cobre, oro, plata, cinc, etc.). Los yacimientos se encuentran en la mitad oeste.

• Minerales no metálicos: se usan en la construcción y la industria química. Se localizan principalmente en las depresiones por lo que se encuentran repartidas por toda la geografía española. (eje: cuarzo, arcilla…)

• Rocas industriales: Se destinan principalmente a la construcción (mármol, granito, pizarra). Repartidas por toda España, son los minerales más abundantes en nuestro país.

Significar que actualmente el sector minero atraviesa por un momento delicado. La mayoría de los yacimientos se encuentran agotados y casi su totalidad son subterráneos lo que encarece mucho su extracción. Las empresas que se encuentran explotando el negocio son de pequeño tamaño, con una escasa dotación inversora. Una minería que vivió su esplendor en nuestro país a lo largo del siglo XIX, como en el resto de Europa, sin embargo, en nuestro país no acompañó al “tirón” industrial, ya que la mayoría de explotaciones contaba con un carácter colonial, es decir eran de propiedad francesa e inglesa.

La energía permite transformar las materias primas en productos. Se clasifican en:

Según su proceso de formación pueden ser renovables, aquellas que no se agotan (solar, eólica…), no renovables, su uso conlleva su desaparición (carbón, petróleo…). Según su grado de aprovechamiento, las clasificamos en primarias, aquellas que proceden del medio natural teniéndose que transformarse para su uso (carbón, petróleo, gas, uranio, etc.) y secundarias que se manifiesta en forma de luz, calor, electricidad y procede de la transformación de la primaria.

En líneas generales la energía en España ha ido incrementándose notablemente a medida que el país se ha ido desarrollando. Actualmente el nivel de autoabastecimiento ronda un 25% con lo que la mayoría ha de importarse, siendo uno de nuestros principales problemas económicos.

El carbón fue básico en la Revolución Industrial.  Se localiza en el Noroeste peninsular, destacando en Asturias y León en yacimientos subterráneos y con un claro minifundismo empresarial.

Desde que España accedió a la UE el proteccionismo del carbón ha ido descendiendo generando actualmente problemas sociales sobre su permanencia. La mayoría de su consumo se importa y el destino principal es a la producción eléctrica.

El petróleo es la primera fuente de energía, muy utilizado en automóviles, industria y producción de electricidad. Su producción es escasa (Tarragona) por lo que tenemos que importar casi la totalidad de nuestro consumo lo que genera una alta dependencia hacia la OPEP. Sin embargo, hay que destacar que en el proceso de refinamiento sí contamos con un importante peso a nivel internacional (Repsol).

La energía nuclear (uranio) es el mineral energético más abundante en España. Se encuentra en las penillanuras occidentales de la meseta, Badajoz, Salamanca, etc. A pesar de ello para su utilización necesita un enriquecimiento previo y España no dispone de tecnología adecuada para ello. Hay que hacerlo en EE.UU. o Francia, por lo que somos dependientes. Desde 1984 se aplica la llamada “moratoria nuclear” con lo que su utilización es reducida y controlada por motivos de seguridad. Básicamente se utiliza para la generación de electricidad.

El gas natural es una energía limpia y barata. Aunque de manera tardía, en España ha aumentado su consumo notablemente. Nuestro país produce poco gas (Vizcaya, marismas de Huelva) por lo que tiene que importarlo de Argelia, Libia a través de una red de gasoductos para distribuirlo. El destino principalmente es la industria, electricidad y consumo doméstico (el que ha experimentado mayor crecimiento).

La energía hidráulica es una energía renovable pues su aportación depende de las precipitaciones anuales. Se obtiene por el agua embalsada en los pantanos localizándose su máximo potencial energético en el Norte. Su principal inconveniente son las fluctuaciones en precipitaciones temporales. El destino es a la producción eléctrica

Entre las demás fuentes de energía renovables destacamos la eólica que aprovecha la fuerza del viento. Los aerogeneradores se encuentran por gran parte de la geografía española. Se usa para generar electricidad o energía mecánica. La solar se aplica a la producción de calor o electricidad. La energía por biomasa es obtenida por la combustión de residuos agrarios, forestales o industriales. La geotérmica, energía calorífica que se desprende de las aguas termales subterráneas, se utiliza para calefacción. La energía mareomotriz, utiliza la fuerza de las mareas. Son todas fuentes de energía limpias, inagotables, aunque aún es reducida su producción y algunas están en experimentación.

Como principal energía secundaria o final encontramos la electricidad que como hemos mencionado se genera en centrales térmicas (carbón, petróleo…), centrales nucleares o centrales hidroeléctricas. Su consumo se ha disparado en España al igual que su producción.

El problema energético se ha convertido en una de las principales preocupaciones del Estado Español. Así a finales de los años 70 (con cierto retraso) se lleva a cabo el primer Plan Energético Nacional. El actual persigue los siguientes objetivos: reducir la alta dependencia hacia el petróleo, potenciar el uso de las energías renovables, fomentar la investigación de nuevas fuentes energéticas y una apuesta por el ahorro energético.

5.      INDUSTRIA Y MEDIO AMBIENTE EN EL SENO DE LA UE.

5.1. PROBLEMAS MEDIOAMBIENTALES.

La industria ocasiona problemas al medio ambiente en diversos aspectos:

a) El uso abusivo de los recursos naturales que consume (materias primas y fuentes de energía) conduce a la sobre explotación y a su agotamiento, dado que su capacidad de regeneración es limitada.

b) Algunas industrias contaminan el medio debido a las emisiones de gases y a los residuos y ruidos que generan. Sus principales efectos son la contaminación atmosférica (lluvia ácida, disminución de la capa de ozono, efecto invernadero, ...) y la contaminación de las aguas y del suelo por vertidos sin depurar.

c) Las industrias también degradan el valor estético del paisaje durante la construcción de las instalaciones, por la falta de atención prestada a su aspecto externo y por los efectos inducidos que generan (transportes, actividades de servicios, etc.).

5.2. POLÍTICAS AMBIENTALES.

A partir de los años setenta y sobre todo en la década de los ochenta se desarrolló una mayor sensibilidad de la opinión pública ante los problemas medioambientales causados por la industria. Las principales actuaciones para solucionados son las siguientes:

a) Respecto al uso abusivo de los recursos se pretende el desarrollo sostenible, entendido como una utilización racional de los recursos naturales, que permita satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer el desarrollo de las generaciones futuras.

b) Respecto a la contaminación del medio, las políticas adoptadas son:

- La protección de ciertos espacios, prohibiendo en ellos el uso industrial del suelo.

- La prevención de los efectos negativos de la industria sobre el entorno, mediante la evaluación previa del impacto ambiental.

- La promoción de la investigación para aplicar tecnologías limpias a la industria. Este es el fin de una nueva rama productiva, la llamada industria verde o ecológica.

- También se han adoptado medidas correctoras para modificar en lo posible los procesos y productos que generan impactos negativos.

c) Respecto a la degradación del valor estético del paisaje, se han emprendido algunas operaciones de rehabilitación de instalaciones abandonadas u obsoletas en ciertas áreas de antigua industrialización, que incluyen la mejora de las infraestructuras, de las dotaciones y del medio ambiente.

Las normas medioambientales de la UE han eliminado industrias antiguas y contaminantes próximas a núcleos de población.

Se ha establecido la obligatoriedad de que los proyectos financiados con fondos comunitarios y gestionados por las comunidades autónomas dispongan de un estudio de impacto ambiental como condición previa a su aprobación.


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