TEMA 8. LAS FUENTES DE
ENERGÍA Y EL ESPACIO INDUSTRIAL.
La
industria es la actividad que transforma las materias primas en productos
semielaborados o elaborados, dedicados al consumo de la población o a la
fabricación de otros productos. Conviene delimitar lo que entendemos por
actividades industriales, diferenciando netamente los conceptos de industria y
sector secundario, que engloba a las actividades industriales y a las de
producción de energía y construcción, que tienen fuertes dependencias del
sector industrial, pero que presentan unas características particulares
(influencia más limitada en el desarrollo económico, escasa competencia
exterior, etc).
En la
actualidad España puede considerarse una potencia industrial por su posición,
según el valor de su producción industrial, entre los países de la Unión Europea
y entre otros países del mundo.
El
sector industrial y energético representaba en 2010 el 14,2% del PIB español, a
lo que debe unirse otro 9,2% en la construcción, para sumar un total de 23,4%
del sector secundario en el PIB español.
El
número de personas ocupadas en ambos subsectores se acerca al 23% (EPA 2010).
La población ocupada en el sector secundario ha ido en descenso desde 1975
hasta nuestros días. La explicación está en el trasvase de población al sector
terciario, agudizada por la crisis. Esta disminución del sector secundario en
términos relativos no debe confundirse con pérdida de importancia. Por el
contrario, la industria es el principal motor del desarrollo económico, dado
que el desarrollo del sector servicios está estrechamente ligado al desarrollo
del sector industrial (depende de la demanda industrial y de los medios de
producción que le proporciona).
1.
PROCESO DE INDUSTRIALIZACIÓN EN ESPAÑA.
Con relación a los países europeos más avanzados, la
industrialización española fue un proceso discontinuo, marchó con retraso y
estuvo muy polarizada en torno a los núcleos iniciales.
Podemos distinguir tres grandes etapas en este proceso:
1º- Comprende desde los inicios industrializadores hasta la crisis
del petróleo
2º- Década de los 80 con la reestructuración del sector
3º- A partir de mediados de los años 90 con la industria actual
1º-
Inicios industrializadores (1850) hasta la crisis del petróleo (1975)
A lo largo de esta primera etapa se han alternado periodos de
crecimiento con periodos de crisis.
Los inicios del despegue industrial (1850-1900)
En España, la industrialización evidenció un notable retraso con relación a los países europeos y una gran
dependencia tecnológica y financiera de los mismos.
Las causas de este
retraso son las siguientes:
•
Escasa
dotación de materias primas y de fuentes energéticas
• Escaso “espíritu empresarial”, con un
Estado muy endeudado por las continuas guerras coloniales; y una inversión
privada dedicada a la compra de tierras procedentes de la desamortización
•
Atraso
tecnológico considerable
• Demanda interior muy escasa, debido a un
bajo crecimiento de población y a unos niveles de renta reducidos.
•
Política
industrial inadecuada (proteccionismo, cesiones a perpetuidad de minas…)
En
esta primera fase de inicio los sectores que despuntan son la industria siderúrgica y textil con el
carbón como principal fuente de energía.
La
industria siderúrgica vasca se impuso a la de Málaga o Asturias por la proximidad y calidad de los yacimientos de
hierro, que se exportaba en su mayor parte a Gran Bretaña desde el puerto
de Bilbao, y por el aprovechamiento del retorno de los barcos para trasladar el carbón inglés (de gran calidad) que precisaba la industria siderúrgica
vizcaína como fuente de energía.
El crecimiento industrial hasta la Guerra Civil (1900-1936)
Durante el primer tercio
del siglo XX, la industria española se afianzó notablemente gracias a la protección arancelaria que consolidaron
sectores industriales como el metalúrgico, el textil o el químico, impulsados
por el crecimiento de la demanda y la consolidación del mercado interior. El
proceso de industrialización conoció los efectos positivos de la repatriación de capitales tras la pérdida
de las colonias, de una mentalidad más emprendedora y de los beneficios
comerciales derivados de la Primera Guerra Mundial repercutiendo principalmente
a la minería y a los anteriores sectores citados. A todo se le une el notable impulso de la
construcción de obras públicas durante la dictadura de Primo de Rivera (sector
metalúrgico y siderúrgico).
La reconstrucción industrial de la posguerra.
Tras la Guerra Civil, se llevó a cabo una política económica
autárquica, es decir, de autosuficiencia económica.
A partir de 1950 se puso fin al aislamiento y España se integró
gradualmente en la economía internacional, al tiempo que la falta de capital
fue suplida por las inversiones extranjeras que comenzaron a llegar.
Pero el modelo industrial acusaba graves deficiencias, de ahí que
a partir de 1959 se abordase el
desarrollo industrial y económico siguiendo las directrices del denominado Plan de Estabilización.
El impulso industrializador de los años 60.
El período entre 1959 y
1975 supuso un crecimiento económico
sin precedentes, al que contribuyeron una serie de factores favorables,
como la liberalización de las importaciones, la llegada de capital extranjero,
la instalación de grandes empresas multinacionales, etc, convirtiéndose nuestro
país en un destino muy atractivo para invertir. Al mismo tiempo, España recibía
las divisas que aportaban turistas y emigrantes, con las que hizo frente a la
compra de petróleo, a la importación de bienes industriales y a la nivelación
de la balanza de pagos.
Prevalecen las PYMES, aunque en la cornisa cantábrica, se
establecen grandes empresas impulsadas por el Estado a través del INI (HUNOSA,
ENSIDESA…) que operan en los sectores industriales de base y de bienes de
equipo, pero carecen de tecnología propia y ofrecen una baja competitividad.
En cuanto a la localización, el perfil que se ofrece es de una alta polarización o concentración. Los factores que propician esto son la
proximidad de la materia prima y de las fuentes de energía, los mercados de
consumo amplios, la mano de obra abundante, la buena conexión de transportes,
la disponibilidad de capital y la política industrial. Todo esto desemboca
a una alta concentración en el norte peninsular (País Vasco, Asturias,
Cantabria) en sectores de base y de bienes de equipo, y en el área mediterránea
(Cataluña, Valencia) en sectores de bienes de consumo. Además, hay que
añadir a Madrid, también con un peso significativo en éste último sector
gracias a la política centralista de Franco.
A partir de 1960, el Estado,
con la aplicación de los Polos de
Promoción y Desarrollo o las Zonas
de Preferente Industrialización intentó acercar a territorios el desarrollo
industrial a través de subvenciones, incentivos (Huelva, Cádiz, Burgos, La
Coruña…), etc, con el fin de frenar los fuertes desequilibrios territoriales
existentes.
El modelo industrial de la
década de 1960 hizo que aumentaran las diferencias entre regiones ricas y
pobres, lo que incidió en los procesos demográficos de emigración y de éxodo
rural que vivió la población española y que vinieron a incrementar aún más los
propios desequilibrios.
Crisis y
reestructuración de la industria española.
La crisis de la industria que
afectó al mundo occidental a partir de 1973 también afectó a España, pudiéndose
diferenciar entre causas externas e internas.
Respecto a las causas externas, la primera y principal
fue el encarecimiento de los precios del
petróleo (la OPEP hace que el precio del petróleo se multiplique por 30 entre 1970
y 1980), cuyas consecuencias fueron gravísimas para
España, debido a su dependencia energética y al incremento experimentado por el
consumo de petróleo.
Igualmente, contribuyeron
otros factores, como la emergencia de nuevos países industriales y el
agotamiento del modelo industrial y del ciclo tecnológico, que dio paso a una
nueva fase, caracterizada por las nuevas tecnologías y por los nuevos sectores
industriales derivados de ella (informática, electrónica, nuevos sistemas de
producción, etc.).
Entre las causas internas cabe destacar la
fragilidad resultante de la dependencia energética y tecnológica, y de las
dimensiones inadecuadas de las plantas industriales, el endeudamiento, el ocaso del franquismo y el complicado
camino que comenzaba a recorrer la sociedad española hacia la transición
democrática que hicieron que las soluciones se tomaran de una manera tardía.
Las consecuencias de la
crisis son un masivo cierre de empresas que generan unas tasas de paro
dramáticas.
La respuesta a la crisis no
podía ser otra que la reestructuración
de la industria. Con este fin se adoptaron en 1984 disposiciones en una
doble dirección: reconversión de los sectores industriales más afectados por la
crisis y reindustrialización, es decir, recomposición del tejido industrial en
las zonas donde éste había resultado especialmente dañado.
La reconversión industrial se llevó a cabo sobre los sectores maduros
de la industria: siderurgia, construcción naval, industria textil, etc. Con
ella se pretendía racionalizar la producción industrial adaptando la oferta a
la demanda, sanear las finanzas, adecuar el tamaño, modernizar la industria y adoptar nuevos sistemas de gestión.
Una segunda dimensión de la
reconversión fue la apuesta por los sectores más dinámicos, por lo que se puso
énfasis en las industrias de automoción, en las químicas y en las agroalimentarias,
con capacidad para activar otros sectores económicos, y en las actividades de
alta tecnología, de gran importancia para el futuro.
Paralelamente se procedió al
desarrollo de los programas de
reindustrialización, para lo que se crearon las Zonas de Urgente Reindustrialización (ZUR). Los nuevos planes
pretendían recomponer el tejido industrial sobre las bases de la modernización
tecnológica y de la implantación de nuevas actividades de futuro. En conjunto,
puede decirse que no dieron todos los resultados esperados.
La industria española
en la actualidad.
Tras la reestructuración
industrial se ha ido desarrollando una nueva industria que llega con el
“estallido” de la 3º Revolución Industrial basada en la generalización del uso
de las nuevas tecnologías de la información y comunicación. Ésta nueva industria
se caracteriza por ser más descentralizada, requerir menos empleo pero más
cualificado, premiar más las tareas de calidad, marketing, servicio postventa…a
favor de la producción (industria terciarizada)
Destaca la reducción en la
intervención estatal en la industria y un proceso de reformas que tratan de
paliar los problemas estructurales de este sector, como el fomento de I+D+I
(investigación, desarrollo e innovación). Asimismo, una de las prioridades es
seguir frenando los desequilibrios territoriales.
2.
CARACTERÍSTICAS
GENERALES Y DISTRIBUCIÓN TERRITORIAL DE LA INDUSTRIA ESPAÑOLA
La industria española ha
tenido una tendencia muy acusada a la concentración
(polarización industrial) en el País Vasco, Cataluña y Madrid que, a medida
que iban aumentando en tamaño e importancia, atraían nuevas empresas y fábricas
que se beneficiaban de la proximidad a otras industrias conexas, de la
concentración de la demanda, de la dotación de servicios e infraestructuras,
etc.
Este modelo alcanzó su
plenitud en el decenio de 1965 a 1975,
época en la que se concentró el mayor crecimiento industrial en las áreas
metropolitanas más grandes. Contó con los efectos derivados de los planes de
desarrollo, que incidieron en mayor grado sobre las grandes multinacionales
como las del sector químico y automovilístico y, en último término,
por las medidas adoptadas en la reconversión industrial, que concentraron las
inversiones en estos espacios.
El mapa industrial actual de España es reflejo de la
trayectoria seguida en las diferentes épocas y en los recientes procesos de
ocupación del espacio. En él se advierten, entre otras cosas, las siguientes
características:
1)
Consolidación de Madrid y Barcelona como centros neurálgicos de
la industria española. Sus respectivas áreas metropolitanas han consolidado una
potente y diversificada industria que en los últimos años ha experimentado dos
tendencias de signo contrario: por una parte, la crisis y la reconversión de
importantes sectores industriales y, por otra, la revitalización de sus tejidos
industriales a partir de la instalación de establecimientos dinámicos y de
sectores de alta tecnología.
2)
Declive de los espacios tradicionales de la industria española,
como El País Vasco, Asturias y Cantabria, que se hallan en proceso de
retroceso, a consecuencia de la crisis que afectó a los sectores maduros de su
industria (metalurgia, siderurgia, naval) de gran implantación en este espacio
geográfico.
3) Espacios
industriales en expansión, entre los que destacamos las coronas
metropolitanas y los ejes de desarrollo. En numerosas ciudades españolas se han
consolidado áreas de gran
importancia industrial, en las cuales las industrias se han instalado al amparo
de la proximidad a los centros urbanos, la accesibilidad a los mercados y a los
centros de distribución, las facilidades de instalación, las dotaciones de
suelo industrial, la situación estratégica de las vías de comunicación, etc. Se
concentran sectores maduros en procesos de reconversión y sectores dinámicos y
tecnología punta.
Los ejes de desarrollo son el eje del Ebro
(Pamplona-Zaragoza-Barcelona) y el eje del Mediterráneo (Gerona-Murcia).
4)
Los espacios de industrialización escasa se corresponden con
las zonas interiores de la Península y algunas periféricas. Distinguimos en
primer lugar, los espacios que fueron objeto de la industrialización inducida y
que dieron lugar a importantes núcleos industriales, como Zaragoza, Valladolid,
Burgos y Huelva-Cádiz-Sevilla, pero que en ningún caso propiciaron un efecto
multiplicador en su zona anexa; en segundo lugar destacamos una serie de
espacios, como Castilla-La Mancha o Extremadura o los Archipiélagos de
manifiesta escasez industrial debido a su baja densidad de población y a la
ausencia de tradición industrial.
3. PRINCIPALES SECTORES INDUSTRIALES.
Las actividades industriales se agrupan en torno a
sectores que se identifican por el destino
final de los bienes producidos.
Así podemos distinguir entre industrias de base, de bienes de equipo y de bienes de consumo.
Las industrias de base ocupan el primer eslabón en la cadena
industrial, pues transforman las materias primas en productos semielaborados
que, a su vez, son empleados como materia prima por otras industrias. Un buen
ejemplo serían las industrias siderúrgica y petroquímica. Las industrias de bienes de equipo producen
máquinas o herramientas, que son utilizadas por otras industrias en sus
procesos fabriles. Las industrias de
bienes de uso y consumo transforman materias en productos diversos que son
usados o consumidos directamente por la población.
Asimismo, los sectores
industriales pueden establecerse considerando sus características generales en
sectores industriales tradicionales o maduros, los sectores dinámicos y los
sectores de tecnología punta.
a) Entre los sectores tradicionales de la industria
española incluimos aquellos que tuvieron una importancia capital en todo el
proceso de industrialización contemporánea. Son industrias que emplean poca
tecnología enfrentándose a un grave problema como es el menor coste de la mano
de obra en otros países por lo que su actual viabilidad depende de los procesos
de reconversión iniciados en los años 80. Destaca la industria metalurgia, la
siderurgia, la fabricación de electrodomésticos, la construcción naval, la
textil, calzado… Se encuentran localizados en País Vasco, Cantabria, Asturias,
Valencia, Cataluña, Galicia, Andalucía…
b) Sectores Dinámicos,
como los de automoción, químico (petroquímica) y agroalimentario, presentan un
mayor dinamismo con buenos niveles de productividad y perspectivas favorables
de futuro. Se caracterizan por contar con grandes inversiones y capital
multinacional (ello ocasiona a veces problemas por deslocalización hacia otros
países), y de grandes instalaciones fabriles. Su ubicación principalmente
radica en Cataluña, Madrid, Aragón, Navarra, Andalucía…
c)A la vanguardia de la
industria se hallan los sectores de
tecnología punta, que emplean una alta tecnología y que ha llegado con
cierto retraso a nuestro país. De momento los problemas que presenta es la
reducida dimensión de las empresas, la falta de capital e inversión disponibles
y la cualificación del personal. Se están localizando en parques tecnológicos
en las principales áreas metropolitanas españolas.
4.
FACTORES
DE LA ACTIVIDAD INDUSTRIAL
Al
analizar los factores de la actividad industrial debemos centrarnos básicamente
en dos aspectos: los factores de localización industrial y la estructura
empresarial.
Factores de localización industrial
La
localización de las actividades industriales depende de la interacción de
múltiples factores, cuya importancia ha ido variando con el tiempo.
Factores clásicos como la
disponibilidad de materias primas, fuentes de energía y cercanía del mercado de
consumo han ido perdiendo importancia gracias al desarrollo de las
comunicaciones y a la generalización del uso energético de la electricidad.
Por el contrario, otros factores son
cada vez más decisivos como la abundancia, coste y cualificación de la mano
de obra, la existencia de una buena red de comunicaciones, la disponibilidad de
capital, la existencia de equipamientos e infraestructuras que generen
economías externas y la cercanía a los centros de decisión.
Por último, las políticas industriales están perdiendo importancia directa por
la disminución de la intervención del Estado en la economía, aunque su
influencia indirecta en el establecimiento de equipamientos e infraestructuras
sigue siendo decisiva.
La estructura empresarial
La
gran mayoría de las empresas industriales españolas son PYMES, es decir, pequeñas
y medianas empresas con menos de 250 trabajadores. Estas suponen el 99 % de las
empresas industriales españolas, aunque generan sólo el 67 % del empleo
industrial y el 40’4 % de la cifra de negocios es manejada por las empresas con
más de 500 trabajadores, que suponen sólo el 0’06 % de las empresas
industriales. Estas PYMES son muy heterogéneas, abarcando desde las empresas de
alta tecnología hasta las pequeñas industrias endógenas locales, de carácter
muchas veces familiar.
En cuanto a las grandes empresas, muchas de ellas son multinacionales
extranjeras y españolas. En estas últimas destacan antiguas empresas estatales
del Instituto Nacional de Industria franquista que fueron privatizadas. Pese a
estas privatizaciones, la participación estatal, a través de la Sociedad
Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) aún es importante en gran número
de empresas.
FACTORES DE LA
ACTIVIDAD INDUSTRIAL ESPAÑOLA.
Los principales factores de la actividad
industrial son las materias primas,
las fuentes de energía, el capital,
el espacio y el medio ambiente. Nos vamos a detener a analizar la situación en
España de los dos primeros.
• Las materias
primas
Las materias primas, son los recursos naturales usados en la
transformación, siendo de naturaleza variada. Éstas junto con las fuentes de
energía han sido factor clave de localización industrial, sin embargo, estos
factores han variado con respecto al pasado, dependiendo en mayor medida de
otros factores como los económicos, políticos, ecológicos, etc.
Las materias primas se clasifican:
1) materias primas orgánicas:
cuya procedencia es el sector agrario (lana, algodón, girasol, madera…)
2) materias primas minerales. Que proceden de yacimientos
mineros. Encontramos tres grandes grupos:
•Minerales metálicos: se
destinan a industrias metalúrgicas, siderúrgicas y de transformación. (eje:
hierro, cobre, oro, plata, cinc, etc.). Los yacimientos se encuentran en la
mitad oeste.
• Minerales no metálicos: se usan en la construcción y la
industria química. Se localizan principalmente en las depresiones por lo que se
encuentran repartidas por toda la geografía española. (eje: cuarzo, arcilla…)
• Rocas industriales: Se destinan principalmente a la
construcción (mármol, granito, pizarra). Repartidas por toda España, son los
minerales más abundantes en nuestro país.
Significar que actualmente el
sector minero atraviesa por un momento delicado. La mayoría de los yacimientos
se encuentran agotados y casi su totalidad son subterráneos lo que encarece
mucho su extracción. Las empresas que se encuentran explotando el negocio son
de pequeño tamaño, con una escasa dotación inversora. Una minería que vivió su
esplendor en nuestro país a lo largo del siglo XIX, como en el resto de Europa,
sin embargo, en nuestro país no acompañó al “tirón” industrial, ya que la
mayoría de explotaciones contaba con un carácter colonial, es decir eran de
propiedad francesa e inglesa.
La energía permite
transformar las materias primas en productos. Se clasifican en:
Según su proceso de formación
pueden ser renovables, aquellas que
no se agotan (solar, eólica…), no
renovables, su uso conlleva su desaparición (carbón, petróleo…). Según su
grado de aprovechamiento, las clasificamos en primarias, aquellas que proceden del medio natural teniéndose que
transformarse para su uso (carbón, petróleo, gas, uranio, etc.) y secundarias que se manifiesta en forma
de luz, calor, electricidad y procede de la transformación de la primaria.
En líneas generales la
energía en España ha ido incrementándose notablemente a medida que el país se
ha ido desarrollando. Actualmente el nivel de autoabastecimiento ronda un 25%
con lo que la mayoría ha de importarse, siendo uno de nuestros principales
problemas económicos.
El
carbón fue básico en la Revolución Industrial. Se localiza en el Noroeste peninsular,
destacando en Asturias y León en yacimientos subterráneos y con un claro
minifundismo empresarial.
Desde que España accedió a la
UE el proteccionismo del carbón ha ido descendiendo generando actualmente
problemas sociales sobre su permanencia. La mayoría de su consumo se importa y
el destino principal es a la producción eléctrica.
El
petróleo es la primera fuente de energía, muy utilizado en
automóviles, industria y producción de electricidad. Su producción es escasa
(Tarragona) por lo que tenemos que importar casi la totalidad de nuestro
consumo lo que genera una alta dependencia hacia la OPEP. Sin embargo, hay que
destacar que en el proceso de refinamiento sí contamos con un importante peso a
nivel internacional (Repsol).
La
energía nuclear (uranio) es el mineral energético más abundante en
España. Se encuentra en las penillanuras occidentales de la meseta, Badajoz,
Salamanca, etc. A pesar de ello para su utilización necesita un enriquecimiento
previo y España no dispone de tecnología adecuada para ello. Hay que hacerlo en
EE.UU. o Francia, por lo que somos dependientes. Desde 1984 se aplica la
llamada “moratoria nuclear” con lo que su utilización es reducida y controlada
por motivos de seguridad. Básicamente se utiliza para la generación de
electricidad.
El
gas natural es una energía limpia y barata. Aunque de manera
tardía, en España ha aumentado su consumo notablemente. Nuestro país produce
poco gas (Vizcaya, marismas de Huelva) por lo que tiene que importarlo de
Argelia, Libia a través de una red de gasoductos para distribuirlo. El destino
principalmente es la industria, electricidad y consumo doméstico (el que ha
experimentado mayor crecimiento).
La
energía hidráulica es una energía renovable pues su
aportación depende de las precipitaciones anuales. Se obtiene por el agua
embalsada en los pantanos localizándose su máximo potencial energético en el
Norte. Su principal inconveniente son las fluctuaciones en precipitaciones
temporales. El destino es a la producción eléctrica
Entre las demás fuentes de
energía renovables destacamos la eólica que
aprovecha la fuerza del viento. Los aerogeneradores se encuentran por gran
parte de la geografía española. Se usa para generar electricidad o energía mecánica.
La solar se aplica a la producción
de calor o electricidad. La energía por biomasa
es obtenida por la combustión de residuos agrarios, forestales o
industriales. La geotérmica, energía
calorífica que se desprende de las aguas termales subterráneas, se utiliza para
calefacción. La energía mareomotriz,
utiliza la fuerza de las mareas. Son todas fuentes de energía limpias,
inagotables, aunque aún es reducida su producción y algunas están en
experimentación.
Como principal energía
secundaria o final encontramos la electricidad
que como hemos mencionado se genera en centrales
térmicas (carbón, petróleo…), centrales nucleares o centrales hidroeléctricas.
Su consumo se ha disparado en España al igual que su producción.
El problema energético se ha
convertido en una de las principales preocupaciones del Estado Español. Así a
finales de los años 70 (con cierto retraso) se lleva a cabo el primer Plan
Energético Nacional. El actual persigue los siguientes objetivos: reducir la
alta dependencia hacia el petróleo, potenciar el uso de las energías
renovables, fomentar la investigación de nuevas fuentes energéticas y una
apuesta por el ahorro energético.
5.
INDUSTRIA Y MEDIO
AMBIENTE EN EL SENO DE LA UE.
5.1. PROBLEMAS MEDIOAMBIENTALES.
La industria ocasiona problemas al medio
ambiente en diversos aspectos:
a) El uso abusivo
de los recursos naturales que consume (materias primas y fuentes de energía)
conduce a la sobre explotación y a su agotamiento, dado que su capacidad de
regeneración es limitada.
b) Algunas industrias
contaminan el medio debido a las
emisiones de gases y a los residuos y ruidos que generan. Sus principales
efectos son la contaminación atmosférica (lluvia ácida, disminución de la capa
de ozono, efecto invernadero, ...) y la contaminación de las aguas y del suelo
por vertidos sin depurar.
c) Las industrias
también degradan el valor estético del paisaje durante la
construcción de las instalaciones, por la falta de atención prestada a su
aspecto externo y por los efectos inducidos que generan (transportes,
actividades de servicios, etc.).
5.2. POLÍTICAS AMBIENTALES.
A partir de los años setenta y sobre todo
en la década de los ochenta se desarrolló una mayor sensibilidad de la opinión
pública ante los problemas medioambientales causados por la industria. Las
principales actuaciones para solucionados son las siguientes:
a) Respecto al
uso abusivo de los recursos se pretende el desarrollo sostenible, entendido como una utilización racional de
los recursos naturales, que permita satisfacer las necesidades de las
generaciones presentes sin comprometer el desarrollo de las generaciones
futuras.
b) Respecto
a la contaminación del medio, las
políticas adoptadas son:
- La protección
de ciertos espacios, prohibiendo en ellos el uso industrial del suelo.
- La prevención
de los efectos negativos de la industria sobre el entorno, mediante la
evaluación previa del impacto ambiental.
- La promoción
de la investigación para aplicar
tecnologías limpias a la industria. Este es el fin de una nueva rama
productiva, la llamada industria verde o
ecológica.
- También se han adoptado medidas correctoras para modificar en
lo posible los procesos y productos que generan impactos negativos.
c) Respecto a la degradación del valor estético del paisaje,
se han emprendido algunas operaciones
de rehabilitación de instalaciones abandonadas u obsoletas en ciertas áreas
de antigua industrialización, que incluyen la mejora de las infraestructuras,
de las dotaciones y del medio ambiente.
Las normas medioambientales de la UE han
eliminado industrias antiguas y contaminantes próximas a núcleos de población.
Se ha establecido la obligatoriedad de
que los proyectos financiados con fondos comunitarios y gestionados por las
comunidades autónomas dispongan de un estudio de impacto ambiental como
condición previa a su aprobación.
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