Ejercicio Práctico de Geografía de España n.º 99: Superficie regada por provincias en España
[Una versión más legible se encontrará en la entrada correspondiente del blog, cuyo enlace se señala a continuación]
Superficie regada por provincias en España
1. El Mapa representa la superficie regada por provincias en España (en porcentaje sobre el total de tierras de cultivo). Analícelo y conteste a las siguientes cuestiones:
a) ¿Cuáles son las provincias que presentan más del 40,0% de sus tierras de cultivo en regadío?
León, Huesca, Lérida, Valencia, Alicante, Murcia, Almería, Jaén, Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife.
b) ¿Qué tipo de cultivos son los que motivan la superficie regada en las provincias 1 y 2?
En la provincia n.º 1 (Jaén) el cultivo de regadío predominante es el olivo, un árbol propio de la agricultura de secano, pero con esta técnica su rendimiento resulta muy superior. Además su avance se vio estimulado por la concesión de subvenciones comunitarias.
En la provincia n.º 2 (Almería) existe una gran variedad de cultivos: hortofrutícolas (tomates, pimientos, berenjenas…), flores y plantas ornamentales (rosas, crisantemos, claveles…) y frutas de origen tropical (aguacate, chirimoya, mango…). El cultivo bajo plástico se inició en los años sesenta y cobró un gran impulso con la entrada de España en la Unión Europea (entonces C.E.E.) pues esta área pasó a abastecer a todo el continente de producciones tanto tempranas como de fuera de temporada.
c) ¿Qué condiciones naturales motivan el predominio de la superficie cultivada de regadío en el sureste peninsular?
Las condiciones, en principio, eran muy adversas, pues se trata del área con menos precipitaciones de toda la península. Además la distribución de las lluvias es muy irregular, alternando largos períodos de sequía con bruscas inundaciones que destruían la endeble infraestructura de regadío que se había podido establecer.
No obstante, las condiciones climáticas resultan particularmente benévolas para la actividad agrícola, pues los inviernos resultan suaves, con una práctica ausencia de heladas y los veranos, aunque calurosos, no alcanzan las temperaturas extremas de otras comarcas, como el Valle de Guadalquivir. Por otra parte, las escasas precipitaciones se traducen en muy pocos días de nubosidad, o sea en un elevado número de horas de insolación anuales.
Los suelos predominantes, por otra parte, son de tipo cambisol, que permite una gran variedad de cultivo, siempre que se garantice el suministro de agua. La forma de relieve más usual en esta parte de la península es la llanura aluvial, que resulta idónea para la práctica agrícola.
Tradicionalmente el regadío se reducía a la vega de los escasos ríos que atraviesan este territorio (en particular el Segura). Primero con la edificación de aljibes y, a partir del siglo XIX, con la construcción de embalses, se logró aumentar la superficie irrigada, si bien, los cultivos característicos siguieron siendo los de secano mediterráneo, como cereales, olivo, vid o cítricos.
La situación cambió en la década de 1960, cuando pudieron explotarse los acuíferos subterráneos gracias al empleo de modernas bombas de gran capacidad. El rendimiento agrícola aumentó con el empleo de otras tecnologías novedosas:
- El uso de enarenados que neutralizan los efectos de la sal del y mantienen la humedad del suelo y el calor más tiempo, lo que acelera su crecimiento.
- Los invernaderos que emplean plástico transparente que intensifica el calor y mantiene la humedad.
- La sustitución del riego a manta por el riego por goteo, reduciendo el despilfarro de agua y logrando una irrigación más eficiente.
Estas innovaciones permiten recoger cosechas un mes antes que en campo abierto y con más anticipación que en otras regiones, iniciando recolecciones en diciembre y permitiendo el crecimiento vegetal de las siembras de otoño-invierno hasta marzo, duplicando y, en ocasiones, triplicando el número de cosechas.
1. Presencia en las pruebas de selectividad.
Este ejercicio apareció como una de las propuestas del año 2021. Carece de precedentes.
2. En el mapa representa el porcentaje de tierras de cultivo respecto a la superficie geográfica en cada provincia de España. Obsérvelo y conteste las siguientes cuestiones:
a) Diga las provincias en las que el porcentaje de tierras de cultivo está entre el 40,1% y 50 (Hasta 1 punto)
b) Explique por qué en las provincias atlánticas del norte de España hay un porcentaje bajo de tierras de cultivo. (Hasta 1 punto).
c) Fíjese en las provincias cuyo peso porcentual de tierras de cultivo se encuentra por encima del 50%. Explique por qué son las zonas con el porcentaje más alto de España. (Hasta 2 puntos).
Porcentaje de tierras de cultivo por provincias
1. En el mapa representa el porcentaje de tierras de cultivo respecto a la superficie geográfica en cada provincia de España. Obsérvelo y conteste las siguientes cuestiones:
a)
Zamora, Burgos, Zaragoza, Cuenca, Albacete, Badajoz, Córdoba, Jaén y Granada.
b) Explique por qué en las provincias atlánticas del norte de España hay un porcentaje bajo de tierras de cultivo.
Estas provincias atlánticas son Pontevedra, La Coruña, Lugo, Asturias, Cantabria, Vizcaya y Guipúzcoa.
En estas provincias, la cercanía de las estribaciones montañosas al mar determina que la superficie cultivada sea poco extensa. En la zona costera los campos ocupan el fondo de los valles; en el interior, al ser estos más estrechos, el aprovechamiento costero es muy reducido.
La compleja orografía determina además que un porcentaje relativamente alto del suelo se destine a la explotación forestal o esté ocupada por matorrales y pastizales que no han sido ni plantados ni cultivados por el hombre.
Las parcelas cultivadas por los agricultores suelen destinarse a prados permanentes.
c) Fíjese en las provincias cuyo peso porcentual de tierras de cultivo se encuentra por encima del 50%. Explique por qué son las zonas con el porcentaje más alto de España.
Estas provincias son Palencia, Valladolid, Toledo, Ciudad Real y Sevilla. Efectivamente allí se encuentran los porcentajes más altos de España, con valores que no sólo se sitúan por encima de los 50%, sino que llegan a superar el 75%.
Se trata de provincias situadas en las regiones interiores, concretamente en las cuencas del Duero, Tajo, Guadiana, Guadalquivir y Ebro. En ellas predominan los espacios más llanos y abiertos, cubiertos por sedimentos calizos y arcillosos, con buen rendimiento agrícola.
El clima predominante es el mediterráneo de interior, que presenta escasez de precipitaciones y una elevada amplitud térmica, pero que, salvo el riesgo de heladas, presenta una gran estabilidad y que resulta apto para la llamada trilogía mediterránea.
Estas condiciones explican que en estas regiones la agricultura tradicional dedicase amplios espacios a los cereales, la vid y el olivo. En las provincias de Castilla y León predominaba el trigo, mientras que en el resto existía un cierto equilibrio entre las tres producciones. En cualquier caso, la técnica empleada es el cultivo extensivo del secano, que precisaba el barbecho en el caso del cereal.
El regadío se limitaba a las vegas, donde se producían verduras y hortalizas para el autoconsumo.
En la actualidad se han incorporado otros cultivos como el girasol y además se ha incrementado la superficie de regadío recurriendo al uso del agua embalsada o a la subterránea. Estos aportes suplementarios de agua se han incorporado al olivo y otros aprovechamientos tradicionales o bien han permitido diversificar la producción con novedades como las plantas forrajeras o las industriales. Consecuentemente, la superficie de barbechos se ha reducido y lo haría aún más, de no mediar las subvenciones de la PAC.
https://geografianuevaspoblaciones.blogspot.com/2019/02/practicas-temas-11-y-12.html
https://bousonia.blogspot.com/2018/03/geografia-paisaje-agraria-del-interior.html




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