miércoles, 18 de agosto de 2010

Textos sobre las brujas de Zugarramurdi


La opinión del inquisidor Juan del Valle Alvarado

Y estamos seguros que viéndose nuestros papeles con la atención y consideración que aquellos señores [el Consejo Supremo de la Inquisición] acostumbran, constatará con grande claridad y evidencia por fundamentos certísimos e infalibles la verdad de esta secta; y que, aunque intervienen de parte del Demonio muchas ilusiones y embelesos, de las brujas no los hay, y que van real y verdaderamente y se hallan corporalmente en las juntas y que creen firmemente que aquel demonio es Dios, como ellos lo confiesan. Y tenemos mucho número de actos positivos que no reciben contradicción.

[…] Verdad es lo de la marca que el Demonio les hace, porque ya lo tengo experimentado en estos de Lesaca. Las señales que yo he visto son del tamaño de una cabeza de alfiler pequeño y poco hundidas. Heme maravillado de verlo.


La opinión de inquisidor Alonso de Salazar Frías

No he hallado certidumbre ni aun indicios de qué colegir algún acto de brujería que real y corporalmente haya pasado. Las tres cuartas partes de las testificaciones, y aún más, se han delatado a sí y a los cómplices contra toda verdad.

[…] Y cuando se quisiese traspasar aun todo esto, creyendo en la facultad del Demonio que fuese bastante para ello, haciendo presente al que no lo está, y que otro sea invisible cuando pasa por ante quien le conoce, todavía podría más fácilmente admitirse por obra del Demonio, que en efecto engañó a tales invisibles o a los que piensan que se ausentaron sin que tal haya pasado, para que, así engañados, sean después creídos en ésta y en otras tales mentiras, y por consiguiente les crean también que vieron allá ser brujos los que nombran, con que a menos consta de una vez deja el Demonio el pueblo enredado en cizaña y a los inocentes sujetos a ser condenados sin culpa.

[…] En los procesos tampoco se escribían muchas cosas substanciales que -dentro y fuera del tribunal- pasaron con los reos, reduciéndolos a lo que de las alteraciones y réplicas quedaba por resolución final de cada punto, callando así otras contradicciones y desatinos que les pudieran detraer el poco crédito de lo demás. Ni tampoco se escribían las continuas y aseguradas promesas con que certificábamos a cada uno de los negativos [detenidos que negaban ser brujos] que en confesando serían sueltos y libres. Ni las comunicaciones y creaciones que tenían permitidas o disimuladas en el tribunal para venir a confesar o añadir lo que de su delito y cómplices nos faltaba saber. Y aún algunas veces en la sala se omitían expresas revocaciones de los confesados.

 

Propuesta de Salazar de nuevas instrucciones a los inquisidores

1.         Que por medio de los comisarios se manifieste en todas partes el justo dolor y sentimiento que ha tenido el Santo Oficio de las grandes violencias con que las justicias seglares inferiores y los parientes de los notados han inducido a los reos a estos descubrimientos. […]

2.         Con los comisarios y los ministros de la Inquisición que también parece han incurrido en los dichos terrores y violencias se hará el castigo conveniente para su escarmiento. […]

5. Todas las testificaciones y causas que de ellas habrán resultado hoy en los papeles presentes se suspendan para que en ninguna de ellas se pueda proceder contra ninguno. […]

6. De las personas que en el auto de fe general del año pasado de 1610 fueron relajadas o reconciliadas no se pongan jamás sus sambenitos en las parroquias, ni en ninguna otra parte. […]

8. Cuanto a las personas que murieron en las cárceles de la Inquisición, sin ser determinadas ni conclusas sus causas, no las proseguirá jamás el fiscal. […]

16. Por la experiencia que se ha tocado de los excesos sobredichos de los comisarios y en proceder con parcialidad y desigualdad en estas cosas, siempre que ocurriere el caso de haber de proseguir en la manera dicha, se remita al comisario de otro arciprestazgo, de tal suerte que ninguno del suyo, ni entre sus parientes, haga autos de estas cosas.


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