La
opinión del inquisidor Juan del Valle Alvarado
Y
estamos seguros que viéndose nuestros papeles con la atención y consideración
que aquellos señores [el Consejo Supremo de la Inquisición] acostumbran,
constatará con grande claridad y evidencia por fundamentos certísimos e
infalibles la verdad de esta secta; y que, aunque intervienen de parte del
Demonio muchas ilusiones y embelesos, de las brujas no los hay, y que van real
y verdaderamente y se hallan corporalmente en las juntas y que creen firmemente
que aquel demonio es Dios, como ellos lo confiesan. Y tenemos mucho número de
actos positivos que no reciben contradicción.
[…]
Verdad es lo de la marca que el Demonio les hace, porque ya lo tengo
experimentado en estos de Lesaca. Las señales que yo he visto son del tamaño de
una cabeza de alfiler pequeño y poco hundidas. Heme maravillado de verlo.
La opinión de inquisidor Alonso de Salazar
Frías
No he hallado certidumbre ni aun indicios de
qué colegir algún acto de brujería que real y corporalmente haya pasado. Las
tres cuartas partes de las testificaciones, y aún más, se han delatado a sí y a
los cómplices contra toda verdad.
[…] Y cuando se quisiese traspasar aun todo
esto, creyendo en la facultad del Demonio que fuese bastante para ello,
haciendo presente al que no lo está, y que otro sea invisible cuando pasa por
ante quien le conoce, todavía podría más fácilmente admitirse por obra del
Demonio, que en efecto engañó a tales invisibles o a los que piensan que se
ausentaron sin que tal haya pasado, para que, así engañados, sean después
creídos en ésta y en otras tales mentiras, y por consiguiente les crean también
que vieron allá ser brujos los que nombran, con que a menos consta de una vez
deja el Demonio el pueblo enredado en cizaña y a los inocentes sujetos a ser
condenados sin culpa.
[…] En los procesos tampoco se escribían
muchas cosas substanciales que -dentro y fuera del tribunal- pasaron con los
reos, reduciéndolos a lo que de las alteraciones y réplicas quedaba por
resolución final de cada punto, callando así otras contradicciones y desatinos
que les pudieran detraer el poco crédito de lo demás. Ni tampoco se escribían
las continuas y aseguradas promesas con que certificábamos a cada uno de los
negativos [detenidos que negaban ser brujos] que en confesando serían sueltos y
libres. Ni las comunicaciones y creaciones que tenían permitidas o disimuladas
en el tribunal para venir a confesar o añadir lo que de su delito y cómplices
nos faltaba saber. Y aún algunas veces en la sala se omitían expresas
revocaciones de los confesados.
Propuesta
de Salazar de nuevas instrucciones a los inquisidores
1.
Que
por medio de los comisarios se manifieste en todas partes el justo dolor y
sentimiento que ha tenido el Santo Oficio de las grandes violencias con que las
justicias seglares inferiores y los parientes de los notados han inducido a los
reos a estos descubrimientos. […]
2.
Con
los comisarios y los ministros de la Inquisición que también parece han incurrido
en los dichos terrores y violencias se hará el castigo conveniente para su
escarmiento. […]
5. Todas las testificaciones y causas que de
ellas habrán resultado hoy en los papeles presentes se suspendan para que en
ninguna de ellas se pueda proceder contra ninguno. […]
6. De las personas que en el auto de fe
general del año pasado de 1610 fueron relajadas o reconciliadas no se pongan
jamás sus sambenitos en las parroquias, ni en ninguna otra parte. […]
8. Cuanto a las personas que murieron en las
cárceles de la Inquisición, sin ser determinadas ni conclusas sus causas, no
las proseguirá jamás el fiscal. […]
16. Por la experiencia que se ha tocado de
los excesos sobredichos de los comisarios y en proceder con parcialidad y
desigualdad en estas cosas, siempre que ocurriere el caso de haber de proseguir
en la manera dicha, se remita al comisario de otro arciprestazgo, de tal suerte
que ninguno del suyo, ni entre sus parientes, haga autos de estas cosas.
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