https://www.elmundo.es/yodona/2015/08/09/55c39b6446163f98248b458b.html
Perdiendo neuronas
(Trescientas dieciséis palabras)
Esta columna tiene 2.000 caracteres,
unas 350 palabras repartidas en tres párrafos. Usted tardará unos dos minutos
en leerla. Eso, si no se distrae. ¿Cuántas veces levantará la vista antes de
llegar al final? -si llega hasta el final, claro-. Nuestra capacidad de concentración
está cayendo en picado. Hace 10 años era de 12 minutos, y ahora de menos de
cinco, sobre todo en las generaciones jóvenes. ¿No han notado que cada vez les
cuesta más leer un libro? Incluso ahora, en verano, en la playa, la piscina o
el sofá, con tiempo para hacerlo y sin teóricas distracciones. ¿Quiénes de
ustedes siguen pasando una tarde entera sin levantar la vista de una novela?
¡Ah, qué tiempos!
Internet está cambiando la manera en la
que leemos, pensamos y recordamos. Cambia cómo nos comportamos, pero también
está cambiando a nuestro cerebro. Cada vez necesitamos más estímulos y
gratificación instantáneos. Todo tiene que ir a una velocidad de 300 megas -un
solo segundo de retraso en la carga de una página implica que uno de cada 10
lectores abandonará la web-. ¡Y todo para enterarnos de que nuestro amigo Luis
se está tomando un arroz con una pinta estupenda en un chiringuito de playa!
Nos hemos acostumbrado a bombardeos
constantes de microcápsulas de información. Siempre pendientes, pero siempre
superficiales, con lo que no solo perdemos capacidad de concentración sino
también de comprensión de textos más largos y complejos. Dividir nuestra
capacidad de atención disminuye la de comprensión y análisis, pero también la
capacidad de nuestro cerebro de almacenar nuevos conceptos y recuerdos.
Razonar, construir un pensamiento lógico y almacenarlo implica construir nuevos
puentes entre neuronas. Pero para eso hace falta algo que estamos perdiendo:
concentración. Este 'fast food' de la conectividad perpetua nos está haciendo
más 'distraíbles' y superficiales, pero también menos pacientes. No solo en la
red. También en la vida real.
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