https://en.wikipedia.org/wiki/Sometimes_I_Feel_Like_a_Motherless_Child
https://www.youtube.com/watch?v=2NDwW8onaoA
SOMETIMES I FEEL LIKE A MOTHERLESS CHILD Lyrics Words text SPIRITUAL Sing Along Song
Sometimes I Feel Like a Motherless Child
LA
ETAPA LIBERAL (1808-1898)
Carlos
IV cazador cuadro de Goya
17-18
de marzo 1808 Motín de Aranjuez
Muerte Carlos
III
Comercio
trasatlántico creciente
Incipiente
industria algodonera
1808
España en bancarrota
1793
ocupación francesa del Rosellón
1795
franceses ocupaban ¿Rosellón? y País Vasco
1796
guerra de España con Reino Unido
1792
Godoy primer ministro, lealtad exclusiva al rey
-Rumores
-Aristocracia opuesta
a él
1787
Godoy llega a Madrid, miembro de la pequeña nobleza extremeña
Godoy
intenta reformar el ejército, 15% propiedades de la Iglesia expropiadas, estilo
de vida escandaloso, escaso apoyo popular, bonos del gobierno para financiar
guerra contra Reino Unido, depreciación de los bonos.
Con Godoy
aumento de los impuestos, Godoy licencioso y venal
Siglo XVIII
crecimiento burocracia no vinculada a la gran nobleza
Guerra con
Reino Unido bloqueo puertos españoles, paralización del comercio marítimo, fin
de la llegada de impuestos de América, por eso extorsión a la Iglesia
En reinado
de Carlos III incremento espectacular de las exportaciones
Agricultura
con Carlos III en muchas zonas orientada a cultivos comerciales (vino),
industria del algodón alrededor de Barcelona, 100.000 trabajadores, Valencia
seda con 3.000 telares, Granda 2.000 telares de seda, Sevilla fábrica de tabaco
1.500 empleados, 70.000 artesanos gaditanos trabajaban para el mercado colonial
50%
exportaciones españolas a las colonias, de eso el 25% eran productos españoles.
1805
algodón 30.000 empleos en Cataluña.
Crisis agrícola
de subsistencia (inundaciones, sequías, plagas), inflación, fiebre amarilla. Todo
esto durante el gobierno de Godoy coincidiendo con guerra contra Reino Unido.
Bosques
fuente de alimentos y pastos
Consumo
de madera en industrias
Formación
grupo campesinos ricos en cornisa cantábrica
Pago diezmos
y primicias a la Iglesia
Cuatro órdenes
militares medievales
Señor feudal
recibía un cuarto del conjunto de la producción por el arriendo de las tierras
además poseía monopolio de molinos y hornos, control administración de
justicia.
Economía
agraria pobre (ausencia de regadío, monocultivo, costes de transporte enormes,
tecnología atrasada)
Ejército
combatía el contrabando, bandolerismo y disturbios
mayoría
de los soldados pobres urbanos y rurales.
Abundancia
de mercenarios extranjeros
“sociedades
de amigos del país”
Construcción
de nuevos cementerios apartados de las zonas habitadas
1805
Godoy prohíbe las corridas de toros
Introducción
de nuevos cultivos que no pagaban impuestos a la Iglesia
Política
centralizadora de Carlos III en País Vasco
¿cuándo
expedición británica contra Buenos Aires?
Bloqueo
Continental
27
octubre 1807 Tratado Fontainebleau
Noviembre
ocupación de Lisboa
1803
Francia y Gran Bretaña en guerra
1804
Reino Unido contra España
27
octubre 1807 investigación de El Escorial detención príncipe Fernando, duque
del Infantado castigado
Ocupación
de la zona pirenaica
Marzo 1808
Murat en Madrid
-aristocracia-
Motín de
Aranjuez conjura aristocrática organiza movimiento popular
Arresto
Godoy
Abdicación
Carlos IV
José rey
de Nápoles desde 1806
Abdicaciones
de Bayona 6 de mayo de 1808
Órdenes
de no hacer nada que pusiera en peligro la seguridad de Fernando
200
madrileños ejecutados
Mayoría
de las autoridades nombradas por Godoy
Treinta
años de inflación galopante durante gobierno Carlos IV
Liderazgo
rebelión obispos, oligarquías locales de rancio abolengo
p. 61
autoridades
civiles y militares destituidas o se unen al levantamiento
juntas
provinciales
alzamiento
en Portugal paralelo al de España
control
francés de las zonas fronterizas y de la ruta entre San Sebastián y Lisboa
importantes
oficiales del ejército se unen al levantamiento
juntas
provinciales formadas por miembros ricos de las jerarquías municipales,
militares y eclesiásticas
España borbónica
importancia de lo militar, capitán general de provincia
Soberanía
popular doctrina
José I
rey el 6 de julio de 1808
Guerra de
la Independencia
Ejércitos
francés, español, anglo-portugués atraviesan el país
Ciudades
asediadas, hambre, epidemias
Defensores
del absolutismo ilustrado en las juntas Jovellanos y Floridablanca
Junta Central
Juntas provinciales
actúan por su cuenta
Más de
200.000 soldados entran con Napoleón frente a menos de 150.000 españoles.
En seis
semanas Madrid reocupada y Junta Central huye a Sevilla, batalla de A Coruña
A principios
de 1809 franceses controlaban mayor parte de España central y septentrional
1 marzo
1810 Junta Central convoca Cortes
Cortes aprueban
decretos sobre la libertad de imprenta y la soberanía nacional antes de la
Constitución de 1812
A estas alturas, no hay dudas de que López (1817-1883) amasó su primera fortuna, o buena parte de ella, con la compraventa de esclavos desde Santiago de Cuba. Pero, ¿cómo lo hizo? ¿En qué consistía exactamente su negocio? Y, una de las preguntas más difíciles de responder: ¿qué se sabe sobre su participación en la trata atlántica desde África, una práctica para entonces ilegal pero muy extendida en la colonia? En medio de la polémica por la estatua, el historiador Martín Rodrigo, profesor titular de Historia Contemporánea en la UPF, se sintió interpelado. Él había investigado años antes para su tesis la vertiente empresarial del personaje, e incluso publicó una biografía en el año 2000, hoy descatalogada. Pero en ellas apenas ahondaba en sus andanzas cubanas.
“Decidí trabajar en profundidad las notas que en su momento no había usado porque no me parecían relevantes”, explica Rodrigo, movido también por sus más recientes investigaciones sobre la trata de esclavos en las colonias españolas y su acceso a algunas fuentes británicas. El resultado es Un hombre, mil negocios. La controvertida historia de Antonio López, marqués de Comillas (Ariel), un pormenorizado repaso a la vida del naviero y financiero barcelonés del siglo XIX, el que fue Marqués de Comillas, amigo del rey Alfonso XII y uno de los empresarios más ricos e influyentes de Catalunya y España.
En el capítulo cubano, proporciona nuevos detalles y documentos sobre su empresa dedicada a la venta de esclavos y añade toda la luz posible a su papel como negrero, con numerosos indicios que le vinculan a una actividad que, pese a estar prohibida desde 1821, supuso hasta 1867 el desembarco ilegal de cientos de miles de personas en Cuba. De los 900.000 que se estima que desembarcaron en la isla, según Rodrigo, 600.000 lo hicieron en ese período, con una notable participación de capitales catalanes en esas empresas.
López nació en 1817 en el seno de una familia humilde de Comillas, en Cantabria, y pronto emigró a América, primero a México y después a Cuba, donde se abrió paso en el mundo de los negocios empezando en un almacén cuyo propietario, Andrés Bru, acabaría siendo su suegro y su socio. El dinero de la familia política dio mayor impulso a su empresa, Antonio López y Hermano –fundada con su hermano Claudio–, que se dedicó entre otras cosas a explotar líneas marítimas regulares dentro de la isla. Aquella actividad les sirvió de base para su negocio con los esclavos, que consistía en comprarlos en Santiago y venderlos a otros puntos de la isla, desde Matanzas a Cienfuegos o la Habana, donde servían de mano de obra forzada en cafetales y los campos de azúcar.
Un anuncio en el periódico El redactor de Santiago de Cuba, de junio de 1852, da un vistoso testimonio de ello. “Compran negros de ambos secsos [sic] en partidas o sueltos al contado; los Sers. Antonio López y Hermano, calle de la Marina, 38”. Durante más de una década, entre 1844 y 1856, en su treintena de edad, hay constancia de que el futuro Marqués de Comillas hizo negocio con la intermediación comercial de decenas de esclavos, cada año más que el anterior, según documenta Rodrigo a partir de actas notariales y de los archivos de las escribanías de Santiago. Si en 1848 su empresa vendió 34 esclavos y recibió poderes para hacer lo propio con otros 23, en 1851 la cifra llegó a alcanzar las 399 personas esclavizadas. “Era una de las grandes compañías que se dedicaba a ello, jugaba con las diferencias de precio, y estableció una importante red de poderes en distintos puntos de la isla”, apunta Rodrigo.
Todo aquello era legal. Aunque el tráfico de esclavos desde África a América estaba prohibido desde 1821, por un acuerdo bilateral entre España y el Reino Unido, la esclavitud estuvo permitida en Cuba hasta 1886. También las transacciones con esclavos dentro de la colonia. Sobre ese trabajo forzoso se asentaron las fortunas de numerosos grandes apellidos españoles, muchos de ellos catalanes, que coincidieron con López en Cuba o ya en Barcelona. Samà, Xifré, Vidal-Quadras, Goytisolo son algunos de los que se entrecruzan de forma recurrente en el libro, a veces en forma de matrimonios, operaciones inmobiliarias, consejos de administración o lobbies esclavistas.
En paralelo a aquella actividad para entonces legal, el libro Un hombre, mil negocios enumera algunos episodios que le permiten al autor afirmar que también estuvo involucrado en el tráfico ilegal, un aspecto mucho más complicado de acreditar, puesto que la propia irregularidad del negocio hace que no se conserven fuentes documentales. “Para esconder las pruebas no solo se quemaban todos los papeles, sino que a veces se quemaban incluso los barcos”, sostiene. Si Rodrigo describe la trata atlántica como una cadena en la que durante años operaron cientos de personas (desde los financieros a los capitanes), López integraba el eslabón encargado de recibir en las playas los alijos de los llamados bozales, los futuros esclavos.
El primero que lo denunció, a los dos años de fallecer López en Barcelona, fue su cuñado, Francisco Bru, en el libro La verdadera vida de Antonio López López por su cuñado Francisco Brú. Enfrentado a su pariente, el cuñado quiso responder con su versión de la historia a las hagiografías y homenajes que se sucedían sobre empresario indiano. “Traficaba con carne humana; sí, lectores míos. Era comerciante negrero. López se entendía con los capitanes negreros, y a la llegada de los buques, compraba todo el cargamento”, dejó escrito Bru. El resentimiento que desprende su publicación, sin embargo, ha servido hasta hoy a los herederos de López para tratar de desacreditar esas acusaciones.
Pero Rodrigo recaba más fuentes. Entre ellas están los archivos de la administración británica, en los que consta una investigación –de las tantas que hubo– sobre la goleta Deseada, que en 1850 desembarcó a 280 africanos en la ensenada de Juragua. López y su socio Vinent fueron interrogados por considerarse que habían embarcado al menos a quince de esos esclavos hacia Batabanó. El cántabro negó conocer la operación, pero a la vez declaró que había transportado no 15, sino 79 "negros, los cuales no eran sin embargo bozales". Es decir, que aseguraba que eran criollos, tal como se denominaba entonces a los esclavos regularizados en la isla. En su declaración exculpatoria dejó constancia también de que su empresa se dedicaba al “tráfico de este tipo de negros” desde hacía años “enviándolos a aquellas partes de la Isla donde sacaba más provecho”.
Las pesquisas como aquella raramente llegaban a buen puerto, aunque la información de la que disponían los cónsules británicos solía ser buena, apunta Rodrigo. El motivo responde a que una vez en tierra cubana, la investigación de los hechos correspondía a los funcionarios españoles. “Algunos capitanes querían hacer cumplir los tratados, pero eran pocos. En la mayoría de casos pasaba que se daba carpetazo al asunto, como se vio con López”, resume. La llegada de decenas de miles de esclavos durante la época en la que estuvo prohibido –y su necesaria e inmediata regularización– sólo se explican, añade, por la colaboración de los funcionarios de un Estado que se beneficiaba de ese modelo.
El historiador desgrana en Un hombre, mil negocios uno de los procedimientos con los que se solía legalizar a esas personas: “Un individuo (diríamos que en calidad de testaferro del propio López o de sus socios) acudía ante un notario y otorgaba poderes primero a favor de la razón Valdés y López (o de la firma Antonio López y Hermanos, después) para que, en su nombre, pudieran vender esclavos supuestamente de su propiedad. De aquella manera, con una sola escritura notarial se podían legalizar desde un solo esclavo bozal hasta varias decenas de africanos esclavizados recién descargados”. Rodrigo enumera más episodios, como la alianza de López con un conocido negrero de A Coruña, Eusebio da Guarda, y unas expediciones fallidas que financiaron entre ambos y cuya mercancía no se especificaba, cuando lo habitual era hacerlo.
Por todo ello, el historiador defiende la participación de López en el tráfico ilegal. Pero lo que es todavía más complicado de calibrar es hasta qué punto el negocio de los esclavos le catapultó en su carrera empresarial, puesto que en Cuba se dedicó también a la venta de ropa y acabó comprando varios ingenios antes de volver a la península. “La etapa cubana es fundamental para la acumulación originaria de capital; el peso que tuvo el comercio de esclavos solo lo sabríamos si tuviésemos los libros de contabilidad, pero lo que sí sabemos es que sus actividades estuvieron marcadas por la esclavitud, eso es impepinable”, resume el historiador.
A su vuelta a España, López se afincó en Barcelona, uno de los principales puertos coloniales de la península y la ciudad de su mujer, Luisa Bru Lassús. A partir de ahí, la historia de ese indiano y tratante de esclavos es mucho más conocida, y consiste en un fulgurante ascenso hasta lo más alto de la élite barcelonesa y española. A su muerte, en 1883, y más allá del multitudinario funeral en la Catedral de Barcelona, López se podía considerar el hombre más rico de Catalunya. Según el inventario de bienes patrimoniales, los capitales de su casa de comercio y los títulos de deuda, Rodrigo estima que la fortuna acumulada por el empresario era superior a la que legaron otros prohombres de su generación como Joan Güell –su consuegro–, el naviero José María Serra, el indiano Agustín Goytisolo o el financiero, político y exalcalde de la capital catalana Manuel Girona.
Las numerosas empresas en las que se embarcó López desde su llegada a España, además del éxito tuvieron casi siempre dos nexos en común. "La vertiente colonial y la dependencia del Estado", describe Rodrigo. Con su firma naviera Antonio López y Compañía –que luego sería la Compañía Transatlántica, la más importante del momento– logró contratos para prestar el servicio de correos y de envío de soldados hacia las Antillas. La fundación en 1876 del Banco Hispano Colonial, que él mismo presidió, nació de un préstamo al Gobierno para financiar la guerra de Cuba. Y su última gran empresa, la considerada primera multinacional española, también era fruto del sistema colonial: la Compañía General de Tabacos de Filipinas.
No es de extrañar, en este sentido, que el Marqués de Comillas participase activamente en todas las iniciativas antiabolicionistas que lideraron las grandes fortunas españolas y catalanas. "Uno de los hechos diferenciales de España respecto a otros países europeos es que la cronología de la abolición de la esclavitud es más tardía, y uno de los factores que lo explica es sin duda la fortaleza de los proesclavistas, ya fueran los de Madrid, Barcelona o la Habana", argumenta Rodrigo. La esclavitud en la colonia española de Cuba no se abolió hasta 1886, cuando solo era ya legal en Brasil.
Más allá de la faceta empresarial, muy complicada de discernir de las demás, López fue también un mecenas y un hombre que quiso y pudo entrar en los círculos más exclusivos de la alta sociedad. Prueba de ello es su relación con Alfonso XII, que veraneó con él en Comillas y le dio primero el título de marqués y luego de grande de España. En el pueblo cántabro, López llevó a cabo múltiples obras benéficas, a menudo ligadas a la iglesia, y de su papel como mecenas de las artes se recuerda sobre todo la financiación de la obra del poeta Jacint Verdaguer, que fue el párroco de la familia.
Rodrigo no quiere entrar a valorar la decisión del Ayuntamiento de retirar la estatua de López, pero sí defiende que el legado y representación de los grandes apellidos españoles que levantaron sus fortunas sobre la mano de obra esclava es un todavía un melón por abrir en España. “Es una asignatura pendiente que requeriría una actitud valiente por parte de los poderes públicos, que deberían encargar estudios”, opina. Desde Sitges a Santander, desde Cádiz hasta Madrid, y por supuesto en Barcelona, este historiador cree que se debería inventariar el legado de los negreros y, a partir de ahí, decidir qué se mantiene y qué no.
Mientras tanto, en la capital el busto de Antonio López permanece en el Centro de Colecciones del Museo de Historia de Barcelona, desprovisto de su función de ejemplaridad –tal como quería el consistorio– pero no de su valor patrimonial y artístico. El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, le pidió a Colau que lo donasen a Comillas, donde aseguraba que sí iban a quererlo, pero la alcaldesa se negó. Con todo, el primer Marqués de Comillas sigue teniendo estatuas en distintas ciudades españolas, entre ellas su pueblo natal, y todavía da nombre a la plaza de Barcelona donde se ubicaba el monumento, la Plaça Antonio López. Varios colectivos pidieron el cambio de nombre del espacio mediante el proyecto de multiconsulta ciudadana que se trató de impulsar el mandato pasado. Querían renombrarla como Plaça Idrissa Diallo, en honor al joven guineano que falleció en enero de 2012 en el CIE de Barcelona. Pero la votación no prosperó en el pleno del consistorio.
Vocabulario de la Edad Media y la Edad Moderna, 2º ESO
3. El desarrollo de las ciudades en la Edad Media
https://profesorjuliodapenalosada.blogspot.com/2023/11/f.html
5. Los reinos cristianos hispánicos
6. La Edad Moderna. Los Grandes Descubrimientos
VER ETAPAS DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA
BATALLA DE LAS PIRÁMIDES
MARCHA DE LAS MUJERS A VERSALLES
PAGINA 60 INFORMACION DEL TERROR Y DE ROBESPIERRE
Guerra de la Independencia (1775-1783)
Ciclo de las revoluciones liberales
Revolución francesa
1765 ley del timbre Ley del Timbre
1773 Acta del Té mes
Motín del Té mes
1775 inicio de la guerra de la Independencia de los Estados Unidos (Revolutionary War)
1776 4 de julio Declaración de Independencia de los Estados Unidos
1781 asedio de Yorktown
1783 Tratado de Versalles (fin de la guerra de la Independencia de los Estados Unidos)
1787 Constitución de Estados Unidos
1789 enero convocatoria de los Estados Generales
mayo inicio
sesiones de los Estados Generales
junio
Juramento del juego de pelota
7 de julio
Asamblea Nacional Constituyente
14 de julio toma de la Bastilla
julio-agosto el Gran Miedo
agosto Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano
1791 abril Francia declara la guerra a Austria y Prusia
septiembre Declaración de Derechos de la Mujer y de la Ciudadana de Olimpia de Gouges
septiembre Constitución (liberal y moderada) primera constitución francesa
octubre Asamblea
Legislativa
-fuga de varennes mes
- guerra con los reyes mes
1792 Una vindicación de los derechos dela mujer de Mary Wollstonecraft
abril composición de la Marsellesa
Primera República Francesa
septiembre inicio del calendario revolucionario
1793 Luis XVI es guillotinado en enero
fechas del Terror
junio Constitución (democrática) constitución jacobina
julio dictadura de Robespierre
1794 junio Fiesta del Ser Supremo
julio golpe de Estado de Termidor
1795 agosto Constitución (liberal y moderada) constitucion del Directorio
octubre Directorio
1799 golpe de Estado de Napoleón en Brumario
Consulado Napoleón primer cónsul
1801 concordato con la Santa Sede
1802 Napoleón cónsul vitalicio
1804 Código Civil o Código napoleónico
Napoleón emperador
de los franceses por plebiscito
1805 batalla de Trafalgar mes
batalla de Austerlitz mes
1806 Bloqueo continental
1807
batallas de Eylau y Friedland
1808
invasión de España
Dos de Mayo (inicio de la guerra de la Independencia)
1812 campaña de Rusia
1814 batalla de Leipzig
derrota de Napoleón, destierro a Elba
Congreso de
Viena fechas
1815 Cien Días
batalla de
Waterloo, destierro a Santa Elena
creación de la Santa
Alianza
1820 levantamiento antiabsolutista o revolución liberal en
España, Portugal, Nápoles, Piamonte y Rusia
oleada revolucionaria en el Mediterráneo (liberal) y Rusia (nacionalista)
¿independencia bélgica?
1821 muerte de Napoleón
inicio de la revolución griega
1822 primera constitución de Portugal
1824 independencia de las colonias españolas en América o ¿1825?
1829 independencia de Grecia ¿inicio?
1830 revoluciones liberales en Francia, Bélgica, España,
Portugal, Polonia, estados italianos y alemanes
1834
Zollverein
1839 independencia definitiva de Bélgica
1848 revoluciones en Francia, Prusia, Austria-Hungría,
Suiza, Confederación Germánica, estados italianos y alemanes
oleada revolucionaria liberal y democrática
"primavera de los pueblos"
Parlamento de Frankfurt
Primera guerra de la independencia italiana
1859 Segunda guerra de la independencia italiana (Piamonte y Francia aliados)
1860 expedición de los Mil (Garibaldi conquista el Reino de las Dos Sicilias)
1861 Víctor Manuel II, rey de Italia, creación del reino de Italia
1864 guerra
de los Ducados (Prusia y el Imperio austriaco aliados)
1866 guerra austro-prusiana (batalla de Sadowa)
Italia se
anexiona Venecia
1867 Confederación de Alemania del Norte
1870 guerra franco-prusiana (batalla de Sedán)
Italia conquista los Estados
Pontificios (Roma)
1871 Segundo Reich o Imperio alemán
Carmen Magdaleno 26
abril 2024
"La
locura me acecha cuando, en los escasos ratos que aún paso en clase, me comparo
con mis compañeros, que volverán tranquilamente a sus casas a escuchar sus
discos de Depeche Mode comiéndose un tazón de cereales, mientras a esa misma
hora yo seguiré satisfaciendo el deseo sexual de un hombre que podría ser mi
padre porque el miedo al abandono es más fuerte que la razón".
El Consentimiento (20232),
Vanessa Springora.
"Me
haría mucha ilusión poder esperarte cada día a la puerta de la facultad con un
carrito de bebé". Nunca olvidaré esta frase, me dio tanto miedo que
también me dio valor para decir que no. La había pronunciado mi primer
"novio", un hombre de cuarenta años, de profesión, profesor de Educación
Física y entrenador de voleibol femenino. Llevábamos algo más de dos años de
"relación" cuando me dijo eso, yo apenas acababa de cumplir dieciocho
y cursaba primero de carrera. Aunque aún me pone los pelos de punta recordarla,
le estaré eternamente agradecida a esa perturbadora frase porque fue la que me
hizo darme cuenta de qué podría significar en términos materiales madurar antes
que las demás chicas de mi edad, y que yo no deseaba eso para mí. Cayó como un
jarro de agua fría, pero fue el mejor baño de realidad posible. ¿Cómo había
acabado considerando "mi primer amor" a un adulto que fantaseaba con
dejarme preñada cuando apenas me había matriculado en la universidad? ¿Cómo
había aceptado que me pusiese un anillo en el dedo y me llamase su "novia"?
La
película 'El Consentimiento', recién estrenada en cines y dirigida por la
cineasta francesa Vanessa Filho, que adapta la novela autobiográfica del mismo
título publicada en 2020 por la escritora también francesa Vanessa Springora;
es un retrato fiel y meticuloso de los métodos que utilizan los hombres
maduros, en este caso un prestigioso novelista de 50 años (Gabriel Matzneff),
para hacer creer a las adolescentes, en este caso una niña de 13 años, que se
han enamorado perdidamente de ellas en aras de usar ese supuesto romance,
demasiado singular para ser comprendido por la "moralista" sociedad,
como vía de acceso ilimitado a su consentimiento sexual. Paso a paso nos relata
cómo se disfraza el acoso de cortejo, la fijación lasciva de estímulo intelectual,
el aislamiento del entorno y el control psicológico de atención y protección
altruista, las violaciones sistemáticas de esmerada educación sexual.
Es un
procedimiento más que habitual, aunque esta historia en concreto pueda parecer
una situación exagerada por la permisividad de la madre de la protagonista, que
al principio pone el grito en el cielo pero acaba invitando a menudo a ese
señor a cenar a su casa con su hija; y sobre todo la de la sociedad francesa de
los años 80, en la que se vendían como rosquillas los Diarios de este pedófilo
confeso, en los que describe con todo lujo de detalles cómo recibía felaciones
de "colegialas" (como a él le gustaba llamarlas) siempre menores de
16 años, y se invitaba a su autor a las tertulias literarias a comentar sus
hazañas entre las risas y aplausos de sus colegas de la industria editorial. La
película nos permite verlo todo a través de los ojos de la niña, que pasa del
éxtasis inicial por sentirse querida y deseada por primera vez a la confusión y
a un abrumador sentimiento de culpa; pero consigue trascender su mirada
inocente para hacernos ver también que no fue Vanessa, marcada por el abandono
de su padre y la posterior depresión y alcoholismo de su madre, la que
consintió con su precocidad e ingenuidad que abusaran de ella; sino que el
consentimiento fue otorgado por el silencio cómplice de su familia, de los
docentes de su escuela, de la élite cultural del momento, incluso de las
autoridades directamente advertidas como el servicio de protección de menores.
A lo largo de la película asistimos
atónitos, igual que Vanessa ("cuando mi situación no sorprende a nadie,
intuyo que a mi alrededor algo no funciona bien"), a la pasividad cuando
no abierta colaboración del resto de adultos. Desde los amigos de él que les
acompañan en las cenas en restaurantes y hacen chistes sobre lo buen profesor
que será para ella, pasando por el doctor que le extirpa el himen para que
pueda ser penetrada sin dolor cuando Vanessa está ingresada en el hospital
debido a una grave inflamación articular provocada por una infección de
estreptococo, hasta los mecenas que le pagan al gran artista una habitación de
hotel para que pueda encontrarse allí con ella porque el apartamento en el que
vive está siendo vigilado por la policía a raíz de una denuncia anónima. Es
altísimo el nivel de peligro que esta chica llegó a correr, pues Matzneff
intentó incluso obtener el permiso de su madre para llevársela con él de viaje
a Manila, ciudad en dónde ya había ambientado una novela suya en la que el protagonista
se deleitaba sodomizando a niños prostituidos desde los ocho años. Aunque la
película destaca por su fidelidad al texto original, descarta algunos
"detallitos" que sí aparecen en la novela de Springora, supongo que
para no alargar en exceso el metraje, tan graves como que el escritor tuvo
sospechas de haber contraído el VIH mientras mantenía a diario sexo sin
protección con ella.
LA
TRAMPA DE LA "ANORMALIDAD"
Vanessa
Springora era una chica común y corriente, en la que nadie se fijaba, muy tímida
y caracterizada por esconder su cara tras su larga melena. Así pasaba
desapercibida y el mundo pasaba desapercibido para ella porque tenía siempre la
cabeza en alguna de las novelas que estaba leyendo. De repente, un afamado
novelista invitado a una de las veladas literarias que su madre solía celebrar
en casa se fija en ella, en su cuerpo y su juventud, aunque diga que lo que le
ha llamado la atención es que a su edad ya lea a Tolstoi y Dostoievski. Ese
hombre la marca como objetivo y empieza a escribirle cartas de amor desesperado
en las que la proclama diferente a todas las demás chicas, más profunda, más
inteligente, cómo no, muy madura para su edad. Es el tópico más trillado, pero
lo es por algo. Este tipo de individuos no escogen a sus presas de forma
casual, se fijan en su vulnerabilidad, en su soledad, en su falta de
autoestima… características por otro lado casi universales entre las púberes.
¿Qué chavala no se siente fea, atolondrada, incomprendida y sola a los 13 años?
El discurso que a una mujer de 30 le resultaría sospechoso y cutre puede ser
música para los oídos de una niña sin un padre presente y con una madre
desbordada.
El
simple hecho de que Gabriel Matzneff la esperase delante de la salida del
colegio a menudo cuando desde muy pequeña había vuelto sola a casa tras la
jornada escolar, porque su madre tenía que trabajar hasta tarde y su padre ni
siquiera sabía la dirección de su colegio, es percibido por ella como un gran
acto de amor. No se siente acechada ni vigilada, en palabras de la propia
Springora "me siento querida como nunca antes. Y eso basta para suspender
todo juicio". Donde el público ve claramente un pervertido merodeador de
centros escolares ella no es capaz de ver más que un sueño hecho realidad: que
alguien la espere con la misma ansia con la que ella había esperado en vano a
que algún día alguno de sus padres fuera a recogerla.
El
caramelo con el que estos depredadores atraen a las crías es hacerlas sentirse
"especiales" y "diferentes". Este truco de ilusionismo les
pone el traje de "héroe", "príncipe azul",
"salvador"... por ser la primera persona que por fin entiende y
valora su forma de ser y, de paso, sirve para apartarlas de forma inadvertida
del trato con su círculo cercano. El objetivo es que aprendas a despreciar a
tus iguales, al resto de jóvenes, para que tú misma prefieras y elijas
dedicarle todo tu tiempo a alguien por fin "a tu altura", es decir,
al adulto que te ha hecho el favor de descubrir tu verdadera personalidad.
"Me había empeñado en creer que esta anormalidad me convertía en una
persona interesante, de algún modo había convertido esa anormalidad en mi nueva
identidad", incide la autora del libro y co-guionista del filme.
Convencerte de que eres
"excepcional", "única", "fuera de lo normal" es
una trampa que hace subir tu autoestima como la espuma para hacerla caer en
picado como una losa de mayor soledad y aislamiento. A la vez que crece la
sensación de "anormalidad" se rompe la confianza y la comunicación
con tus allegados y conocidos. En adelante no contarás a nadie qué te ocurre
ante la certeza de que no te comprenderán como él. Guardarás todos sus secretos
sin necesidad de que te lo pida.
¿PODRÍAS
HABER DICHO QUE NO?
Queda abonado el terreno del crimen perfecto, el que se puede cometer a
vista de todos porque no será considerado como tal ni siquiera por la víctima.
Al principio la lleva a museos, al teatro, le regala discos y le recomienda
libros. Se convierte en una especie de mentor cultural. En paralelo, muestra
delicadeza y paciencia en los primeros "encuentros" de carácter
sexual. Se conforma con besos y caricias. Con que le permita mirarla desnuda.
Se trata de ganarse su confianza para que baje la guardia. De enfatizar la
suerte que tiene de "iniciarse" con un hombre experimentado que sabrá
esperar y darle placer y no con cualquier chaval torpe e impaciente. Y a la vez
ir generando una sensación de estar en deuda con él: "ha sido tan bueno
conmigo, ha esperado tanto, me enseña tantas cosas…", deuda que será
saldada con la satisfacción de todos sus deseos sexuales.
Nunca te dan órdenes directas, te sugieren
las cosas dulcemente, mientras toman la vía de los hechos sobre tu cuerpo te
preguntan constantemente si te encuentras bien, si quieres parar… pero no
esperan una respuesta. Sólo buscan que te quede claro que podrías haber dicho
que no si hubieras querido. Eras libre de marcharte, nadie te encerró. Pero
ellos son diestros arquitectos de torres inexpugnables con todas las puertas y
ventanas abiertas.
Esa etiqueta de "madurez" impuesta es el arma de doble filo
utilizada para invalidar todas las dudas y alertas de la niña. "No puedo
reaccionar, me ha pillado por sorpresa y no quiero parecer una idiota".
Vanessa no va a reconocer que está asustada, que no sabe, que algo es demasiado
para ella… porque cree a pies juntillas que él se ha enamorado de ella y la
admira por su determinación y sabiduría, porque lo tiene todo muy claro a pesar
de su corta edad. Si expresa sus miedos parecerá infantil, una niñata, y lo
ahuyentará. El miedo al abandono es mayor que el resto de miedos. Y así el
consentimiento queda secuestrado. El pánico a decepcionar neutraliza su
capacidad para decir que no.
No es
ni siquiera necesario que diga que sí. La ausencia de reacción, el estado de
"shock" es el ámbito en el que estos individuos se mueven como pez en
el agua y pescan a río (y estómago) revuelto. Las escenas de abuso sexual (es
un deber ético llamar a las cosas por su nombre y en dichas escenas no estamos
viendo "sexo" o "relaciones sexuales") de la película
reflejan muy bien la asimetría de la situación, la brecha insalvable entre los
dos: ella está a menudo paralizada y callada, no se mueve más que para temblar;
mientras que él habla sin parar, se mueve por toda la habitación, baila, ríe,
llora, gesticula. Ella es una mera espectadora y él el actor, una estrella
interpretando el papel de su vida.
Uno de
los aciertos de la película es obligarnos a ver estas escenas obviamente
desagradables, no ahorrarnos con elipsis o suavizar con ejercicios de estilo la
realidad física que se oculta tras la cantinela patriarcal de que "el amor
no tiene edad". Lo hace sin sensacionalismo ni ensañamiento pero con la
crudeza y el naturalismo necesarios. Son demasiados años de mirar hacia otro
lado, toda la historia de la humanidad. No vamos a quejarnos por escasos
minutos de abrir los ojos ante la evidencia. Es justo avisar de que son tan
certeras que pueden despertar los traumas dormidos de más de una espectadora.
Pero sobre todo pueden prevenir los futuros traumas de muchas otras más porque
estamos ante una clase magistral de cómo identificar la estrategia de este tipo
de depredadores sexuales. Aunque ella es la que aparece más a menudo desnuda es
a él al que se le deja con el culo al aire simplemente al presenciar cómo
repite una y otra vez su ridículo discurso o al transcribir literalmente
fragmentos de sus cartas.
LOS LÍMITES DEL CONSENTIMIENTO
Estamos ante una película valiente que no rehúye tampoco abordar la
ambivalencia de la protagonista, sin juzgarla en ningún momento ni cuestionar
sus decisiones traslada a la perfección esa sensación de volverse adicta a ser
deseada, a esa dopamina que te inyecta en el cerebro la falsa posición poder
que te otorga excitar y volver loco a un hombre poderoso, con prestigio social
y toda la experiencia del mundo frente a tu tábula sexual casi rasa. Ponerle
voz a los pensamientos de la adolescente que Vanessa fue es el recurso perfecto
para evitar el peligro de convertirse en una película maniquea que ahonde en
culpabilizar a las víctimas. Nos recuerda que no puede resultar extraño ni
escandaloso que una muchacha se sienta atraída por un señor mayor, pues es una
consecuencia más que lógica de la educación recibida y la cultura patriarcal en
la que estamos inmersas, y que aunque ella no sólo hubiese consentido, sino que
en ocasiones también se haya sentido feliz o haya experimentado deseo y placer;
eso no hace menos abominable que un hombre se haya arrogado la facultad para
interrumpir su adolescencia con su sexualidad adulta.
Es la
atracción del adulto por las niñas, la erotización de su vulnerabilidad e
indefensión aprendida, sobre la que se pone el foco para ponerla en cuestión, y
no al revés. La directora Vanessa Filho supera airosa ese reto tan complicado
que la novela de su tocaya le planteó al trasladar con tanta clarividencia los
dilemas morales que se ocultan tras el concepto de consentimiento: "¿Cómo
admitir que han abusado de nosotros cuando no podemos negar que lo hemos
consentido? ¿Cuando hemos deseado a ese adulto, que no tardó en sacar
provecho?".
El
estreno de 'El Consentimiento' me pilló leyendo el libro 'El sentido de
consentir', de Clara Serra (colección 'Nuevos Cuadernos' de la editorial
Anagrama), en el que la filósofa reflexiona sobre la idea de consentimiento y
pondera la importancia para las mujeres, ante la tesitura de sufrir violencia
sexual, entre poder decir que no a lo que no queremos y saber explicitar qué
queremos. Estoy de acuerdo en dos de sus tesis: en la necesidad de desarrollar
una ética de la sexualidad que vaya más allá del Código Penal y en la
definición de las relaciones sexuales como una práctica exploratoria. Sobre
todo en la adolescencia, existe un derecho a explorar, a equivocarse, a no
saber qué es lo que quieres, que se debe preservar.
Nuestra
sociedad fomenta que los hombres maduros se sientan atraídos por los cuerpos
jóvenes o por la tentación de experimentar la adoración siempre intensa por
parte de alguien sin experiencia. Por eso es urgente que eduquemos a los niños
para que conecten con sus emociones, asuman su fragilidad humana como una
cualidad y entiendan al resto de seres humanos como sus pares y no potenciales
subordinados o superiores situados en una jerarquía de sexos, edades, clases y
razas. Para que cuando lleguen a ser hombres no les resulte atractiva ni
soportable siquiera la posibilidad de coaccionar para obtener sexo de ninguna
persona que no les desea o se sienta atraída por ellos, como una mujer en
situación de prostitución; o que todavía no ha tenido la oportunidad de
descubrir por sí misma su sexualidad y de explorar su propio deseo, como una
niña o una adolescente.
Hacer
ese deseo expreso ante una púber para colocar sobre ella la espada de Damocles
de decidir si corresponde o no es en sí mismo perverso, un asalto a su derecho
al descubrimiento gradual y exploratorio de su sexualidad, entre iguales, con
otros u otras que también la estén descubriendo y explorando. En este sentido
es clave e indiscutible este párrafo del libro de Vanessa Springora: "El
deseo del adulto es una trampa en la que encierra al adolescente. ¿Cómo podrían
estar ambos en el mismo nivel de conocimiento de su cuerpo y de sus deseos?
Además, un adolescente vulnerable siempre buscará el amor antes que la
satisfacción sexual. Y a cambio de los gestos de cariño (o del dinero que
necesite su familia) aceptará convertirse en objeto de placer y renunciará
durante mucho tiempo a ser sujeto, actor y dueño de su sexualidad".
Es ese
privilegio masculino de expresar su deseo sexual y buscar su satisfacción en
todo momento y en todo lugar al que hay que ponerle límites. No facilita la
autonomía sexual de las mujeres que seamos nosotras las que tengamos que darle
vueltas a cosas como que si nuestras fantasías sexuales son correctas o no, o
si una práctica sexual que nos gusta es feminista o no lo es. En ese punto
también estoy de acuerdo con Clara Serra. Cuando el feminismo te abre los
ojos y te enfrentas a tu pasado es inevitable que te sobrevenga esa sensación
de rabia ante tu propia ingenuidad. CÓMO PUDE HABER SIDO TAN TONTA. Cómo fui
capaz de creerme tantas mentiras, tan burdas. Me dejé engañar. Fui yo. Una vez
más caemos en la culpa y la vergüenza que llevamos casi impresa en el ADN de
tanto que nos la han inculcado. Gracias a los generosos testimonios de otras,
como el de Vanessa Springora, entendí que aquel al que durante tantos años
consideré mi "primer novio" fue en realidad una situación de abuso de
poder y sobre todo he aprendido a no avergonzarme o culparme por ello. Por
haberme sentido enamorada o por haberme corrido con él. Fueron ellos quienes
nos manipularon, quienes nos aislaron, quienes minaron nuestra autoestima,
quienes se valieron de sus cargos, su edad y su prestigio o de nuestro afecto,
nuestro respeto y nuestra confianza para sobrepasar todos los límites. No hay
nada anormal y raro en nosotras, teníamos derecho a ser otra niña más, a
divertirnos despreocupadas junto a las demás; los aberrantes fueron ellos y su
comportamiento. No dejemos de señalarles a ellos, de ponerles cara y nombre a
sus fútiles argumentos y sobre todo a sus acciones, que hablan por sí
solas.