jueves, 17 de marzo de 2016

El caballero medieval TAL VEZ INCOMPLETO

EL CABALLERO MEDIEVAL

 

PRESENTACIÓN

 

A partir del siglo XI la Europa occidental cristiana se recuperó de las Segundas Invasiones (sarracenos, húngaros, normandos) e inició una etapa de crecimiento demográfico (de la población), económico, político y militar. Al norte y al este los pueblos escandinavos (daneses, noruegos, suecos) y eslavos (polacos, rusos), además de los húngaros, se convirtieron al Cristianismo. Surge un concepto de pertenecer a una unidad más grande, la Cristiandad, que es una realidad cultural caracterizada por el uso del latín como lengua culta y el surgimiento de un arte europeo, el Románico. Además las fronteras de la Cristiandad también se extienden por la fuerza: al nordeste los alemanes y escandinavos cristianizaron y conquistaron a los pueblos paganos del Báltico, al suroeste los reinos cristianos peninsulares crecen a costa de al-Ándalus, y al sudeste los cristianos latinos, mediante las Cruzadas, se van a apoderar de Tierra Santa (Palestina y parte de Siria). Esta expansión va a ser posible, entre otras causas, por las nuevas técnicas militares que aparecen. Si los guerreros germánicos habían luchado a pie, y los de Carlomagno y sucesores eran infantería montada (viajaban a caballo y luchaban a pie), en el siglo XI se populariza en la Cristiandad latina el caballero. El caballero es un guerrero que lucha a caballo con lanza y espada, protegido por cota de malla, escudo (de cometa), y casco cónico. El elevado precio del animal y del armamento reservaba el papel de caballero a los nobles poseedores de feudos que podían afrontar los gastos, a los que se unían los del mantenimiento y el entrenamiento. A los nuevos instrumentos militares se une un nuevo uso de los mismos; los caballeros cargan al trote o a medio galope con la lanza enristrada, es decir sujeta entre el brazo y el cuerpo apuntando hacia delante, así el golpe de lanza llevaba el peso del jinete y del caballo, haciéndolo irresistible. Esta técnica militar volvió a los caballeros occidentales invencibles para la infantería desorganizada de sus reinos y para una caballería armada de forma más ligera. Como los caballeros pertenecían al mismo grupo social era normal que respetasen un código de honor que incluía respetar la vida a los prisioneros, lo que favorecía el negocio de los rescates, lo que permitía enriquecerse a los buenos guerreros. Sin embargo los soldados de infantería no eran respetados y se les masacraba sin compasión, lo mismo que pasaba con los enemigos de otra religión como los musulmanes o los paganos.

 

 

 

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TEXTOS

 

El texto que vamos a trabajar a continuación está sacado de La Alexiada de Ana Comnena. Ana Comnena fue una princesa bizantina que vivió de 1083 a 1148/1153. Era hija primogénita del emperador Alejo I Comneno1; (1048-1118) que fue basileus del 1081 al 1118. Tras la muerte de Alejo, Ana ingresó en un monasterio y, a partir de 1148, escribió en griego una biografía de su padre en quince libros. Esta obra nos permite conocer la historia del imperio bizantino y de las Cruzadas a finales del siglo XI y comienzos del XII.

 

 

1 Alejo I Comneno fue emperador bizantino en una época de crisis; tuvo que defender el imperio de ataques desde todas direcciones. En la frontera del Danubio debió enfrentarse a los nómadas pechenegos paganos, en la frontera oriental debió luchar contra los turcos selyúcidas musulmanes que se apoderaron de gran parte de la península de Anatolia, hacia el oeste debió enfrentarse a los normados católicos que ocupaban el sur de Italia.

 

 

Comnena, Ana: La Alexiada, capítulo 13, apartado 8 y siguientes.

“Mientras tanto el emperador [de Bizancio] estaba acampado cerca de Diabolis al pie de los puertos [de montaña], y por un lado contenía a los hombres que ansiaban pasarse a Bohemundo² y por otro enviaba mensajeros tan numerosos como los copos de nieve a los oficiales que guardaban los puertos [de montaña] y les ordenó cual era el número de soldados que tenían que mandar a la llanura de Dirraquio³ para luchar contra Bohemundo⁴, y el orden de batalla⁵ en que debían disponer a sus hombres para el combate. La mayoría de ellos debían hacer un ataque a caballo y entonces volver grupas [=retroceder], y hacer esto repetidamente y usar sus arcos y flechas; los soldados [¿a pie?] que llevaban lanzas tenían que avanzar a paso lento detrás de ellos, así que si por casualidad a los arqueros [a caballo] les hacían retroceder demasiado lejos, estos soldados podían acogerlos [a los arqueros a caballo] y también derribar a cualquier franco que llegase a las manos con ellos. [Alejo] les suministró [a los arqueros a caballo] flechas en abundancia y los exhortó [=animó] a

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² Que una parte de las tropas de Alejo Comneno quisiera pasarse al bando de los invasores normandos se explica porque el ejército bizantino estaba, en gran parte, formado por mercenarios de muchas naciones (turcos, pechenegos, rusos, armenios, anglosajones, normandos,...) que podían desertar porque el enemigo parecía más fuerte, pagaba mejor soldada... o era de la misma nación que los mercenarios. Cualquiera de los tres casos puede darse aquí. Sin embargo, los mercenarios, si recibían su salario regularmente, solían ser fieles a sus compromisos.

³ Dirraquio es una ciudad de la costa del Mar Adriático que se corresponde con la actual Durres que está en Albania. Dirraquio era importante porque desde allí circulaba una antigua carretera romana (la Vía Egnatia) que iba directamente hasta Constantinopla.

⁴ Bohemundo I (¿1050?-1111) fue un príncipe normando del sur de Italia que atacó el imperio bizantino en los años 1081-1082 acompañando a su padre Roberto Guiscardo. Participó en la I Cruzada en 1095, apoderándose en 1098 de la ciudad de Antioquía. En 1107, de vuelta en el sur de Italia, volvió a atacar al imperio bizantino en la región de Epiro.

⁵ Orden de batalla: La forma en que se coloca a las tropas para un combate.

 

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no usarlas con moderación, sino a disparar a los caballos antes que a los francos. Pues sabía que los francos eran difíciles de herir, o más bien, prácticamente invulnerables, gracias a sus petos⁶ y cotas de malla. Por lo tanto consideraba inútil y totalmente sin sentido dispararles. Pues el arma defensiva franca es esta cota de malla, anillo trenzado con anillo, y la trama de hierro es de hierro tan excelente que rechaza las flechas y mantiene ilesa la piel del que la usa. Un arma defensiva adicional es un escudo que no es redondo, sino un escudo largo, muy ancho en la parte superior y acabado en punta, ligeramente ahuecado [por] dentro, pero liso y reluciente por fuera con un umbo⁷ brillante de latón fundido. Por consiguiente cualquier flecha, [aunque] sea escita o persa⁸, o hasta disparada por los brazos de un gigante, rebotaría en ese escudo y sería devuelta al que la lanzó. Por esta razón, como era conocedor de la armadura de los francos y de nuestra arquería, el emperador recomendó a nuestros hombres atacar sobre todo a los caballos y herirlos con sus flechas así que cuando los francos hubiesen desmontado, pudieran ser fácilmente capturados. Pues un franco a caballo es invencible, y hasta haría un agujero en las murallas de Babilonia⁹, pero en cuanto se baja de su caballo, cualquiera que lo desee puede burlarse de él.

En el siguiente fragmento tenemos una descripción elaborada por Ana Comnena de Bohemundo, al que conoció por primera vez cuando éste pasó por Constantinopla en la I Cruzada y ella tenía 14 años:

“Bohemundo, era, francamente, un ser como no se ha visto anteriormente ninguno, tanto en nuestra tierra como tampoco en la de los bárbaros¹⁰, ya que era una maravilla el mirarlo y a la vez le precedía una reputación terrorífica. Permitid que describa pormenorizadamente el aspecto de este bárbaro. Era tan alto que superaba al más alto por cerca de un cúbito¹¹, estrecho de cintura y caderas, los hombros anchos, pecho profundo y poderosos brazos. Su cuerpo en general no podría ser descrito como demasiado delgado ni como gordo, al contrario estaba perfectamente

Notas

6. Peto: Armadura defensiva que defendía el pecho.

7. Umbo: Prominencia en el centro de un escudo.

8. Ana Comnena compara a los arqueros de su tiempo con los escitas y los persas, lo que es reflejo de su lectura de los autores clásicos griegos y latinos. Los escitas fueron un pueblo nómada famoso por su dominio de la equitación y de la arquería que desapareció antes del comienzo de la era cristiana y que fueron contemporáneos de la Grecia clásica. Los persas a los que se refiere Ana fueron los Sasánidas, que fueron conquistados por el califato musulmán. Los sasánidas también fueron famosos por sus arqueros a caballo. Los bizantinos usarán estos nombres antiguos para nombrar a todos los pueblos de arqueros a caballo que irán conociendo: hunos, ávaros, pechenegos, cumanos, mongoles, turcos...

9. La referencia de Ana Comneno a la fuerza de las murallas de Babilonia procede de la Biblia, lo que indica que la había leído, probablemente en su versión original en griego. Por el contrario casi todas las mujeres europeas occidentales era analfabetas en ese momento.

10. Que Ana Comneno llame bárbaros a los normandos del sur de Italia y en general a todos los cristianos latinos occidentales era un prejuicio propio de los bizantinos. En el siglo XI los bizantinos seguían viéndose como los auténticos herederos del Imperio Romano, y despreciaban a los cristianos occidentales, aunque en el siglo XI Europa occidental se recuperó de las Segundas Invasiones (sarracenos, vikingos, húngaros) y generó un arte (Románico) y una cultura renovados y pujantes.

11. Cúbito:

 

 

 

 

 

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En la ilustración anterior se muestra un caballero normando. Siguiendo su ejemplo coloca a cada una de las dos ilustraciones de jinetes con flechas los nombres que les corresponden.

1. Coloca los siguientes nombres en el dibujo que muestra a un caballero normando a la carga con la lanza enristrada: arzón, bocado, casco, cincha, espuela, estribo, loriga, nasal, petral, polaina, punta (de lanza), rienda, umbo, vaina (de espada). Busca en un diccionario enciclopédico los conceptos que no conozcas (en la Biblioteca Municipal o en Internet).

2. Coloca los siguientes nombres en el dibujo que muestra a un arquero a caballo pechenego: arco desencordado, arco recurvado, bocado, borla, bota (de cuero flexible), chaqueta (cruzada de fieltro), estribo, funda (de arco), gorro (de fieltro), grupera, petral, riendas, silla (de montar), vaina (de espada).

 

Los bizantinos usaron como mercenarios a los arqueros a caballo de los pueblos nómadas que conocían. Estos solían ir armados ligeramente (sin casco, armadura, o escudo) pues su forma de luchar consistía en acribillar a distancia a sus enemigos con miles de flechas sin llegar nunca al contacto directo con ellos. Una técnica de estos arqueros a caballo nómadas era el “tiro parto”, la capacidad de disparar dardos no sólo hacia delante o a los lados sino también hacia atrás, de manera que si tenían que retroceder y eran perseguidos podían seguir disparando e hiriendo a sus enemigos. Rasgos típicos de los jinetes esteparios son el uso de chaquetas gruesas, que protegían del duro clima de las estepas, y de botas de cuero flexibles para montar. Otras características eran el uso de un arco de repuesto y el adorno de los caballos con borlas.

 

 

 

 

 

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instituciones dependientes de la Iglesia, lo que otorgaba a sus miembros, profesores y

estudiantes, privilegios frente al resto de la población urbana.

En principio el plan de estudios de las universidades fue idéntico al de escuelas monásticas

y catedralicias, pero pronto se incluyeron estudios de medicina, derecho o poesía.

Los monarcas favorecieron la creación de las universidades porque de ellas salían muchos

de los miembros de la administración real que crecía en tamaño al mismo ritmo que

aumentaba el poder de los reyes a costa del poder de sus vasallos feudales, que lo iban

perdiendo. Además en las universidades se usaban como libros de texto antiguos libros

romanos, olvidados durante siglos, que afirmaban que el poder de un rey sobre su reino

debería ser absoluto y que todos sus súbditos deberían obedecerle en cualquier

circunstancia.

LOS REYES Y LAS CIUDADES

Entre los siglos X y XII los reyes feudales de Europa occidental ejercieron escaso poder

sobre los territorios de sus reinos. Un rey feudal solía controlar directamente sólo una

pequeña parte de su reino, donde podía cobrar impuestos y reclutar guerreros. En el resto

del reino cada señor recaudaba los tributos de su feudo y alistaba su propia mesnada$^6$ y

hueste$^7$. Por ejemplo cuando el rey de Francia iba a la guerra en el siglo XII dependía

de sus vasallos le debían al conde el servicio de 2.300 caballeros, el conde de Flandes

suministraba al rey 20 caballeros aunque él podía reclutar más de 1.000, y el duque de

Normandía cumplía su deber feudal de auxilium mandando a su soberano 10 caballeros de

los 2.000 que tenía.

A finales del siglo XII la hueste real francesa, formada por los caballeros enviados por los

señores feudales al rey, estaba formada por 436 caballeros. Estaba claro que el monarca,

sin dinero para mantener un ejército más grande y pagar a funcionarios reales fieles, no

podía imponerse a los señores feudales.

A partir del siglo XII los reyes, aprovechando el aumento del número de ciudades y su

crecimiento económico, empezaron a concederles cartas de privilegio.

Las cartas de privilegio eran documentos que hacían libres a los habitantes de las ciudades,

es decir, les libraban de estar sometidos al poder de cualquier señor feudal (conde, duque u

obispo). Los habitantes de la ciudad podrían dictar sus propias leyes, elegir a sus jueces y

tener su propio gobierno local. Junto a otros derechos, los reyes concedieron a las ciudades

monopolios$^8$ comerciales, permisos para abrir mercados y garantías para circular por

todo el reino.

La concesión de las cartas de privilegios a las ciudades tenía como contrapartida que las

ciudades debían pagar impuestos directamente al rey y suministrarle tropas. Así en el siglo

XII las treinta ciudades libres, o comunas del reino de Francia estaban obligadas a enviar al

rey un ejército de 5.140 hombres que debía prestar servicio militar durante tres meses al

año. Las ciudades también podían pagar directamente al soberano una cantidad de dinero,

para que éste contratase mercenarios, en vez de pagar ella a sus soldados.

 

Con todo el dinero que recibían de las ciudades los monarcas pudieron reclutar ejércitos

mercenarios que sólo les debían fidelidad a ellos. Así el rey de Francia a finales del siglo XII

tenía una tropa de 3.043 soldados que estaban repartidos como guarniciones en los

castillos y ciudades del rey.

El poseer un ejército permanente permitió a los reyes feudales dejar de depender de sus

vasallos, y ejercer un poder más directo sobre los habitantes de su reino.

CORTES Y PARLAMENTOS

La importancia de las ciudades y de su riqueza llevó a que los reyes comenzaran a incluir

representantes de la burguesía en el consejo real, que hasta entonces sólo estaba formado

por miembros de la ___________________

6 Mesnada: Grupo de personas armadas al servicio de un señor feudal. El nombre viene de

mansión, pues esos guerreros vivían en la casa del señor compartiendo su comida y su

vida. 7 Hueste: Servicio militar que, durante la Edad Media, cumplía un vasallo al acudir a

una expedición militar, obligado por su señor. 8 Monopolio: Privilegio exclusivo de fabricar

ciertas cosas o de ejercer un determinado control sobre la explotación de un producto o un

servicio. Por ejemplo algunas ciudades medievales eran las únicas que tenían el privilegio

de vender determinados productos.

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