Censo de población:
Crecimiento natural de la población/crecimiento vegetativo:
Densidad de población:
Despoblación:
Envejecimiento de la población:
Éxodo rural:
Inmigración irregular:
Padrón municipal de habitantes:
Pirámide de población:
Población activa:
Tasa bruta de mortalidad:
Tasa bruta de natalidad:
Tasa de fecundidad:
Tasa de mortalidad infantil:
Tasa de paro:
Transición demográfica:
TEMA 6. EVOLUCIÓN Y DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA.
El conocimiento de los efectivos y de las características de la población ha sido uno de los objetivos
perseguidos por los Estados desde la antigüedad a nuestros días, debido a intereses militares y
económicos.
La demografía es la ciencia que analiza la población a partir de los datos obtenidos de distintas
fuentes demográficas.
EFECTIVOS DEMOGRÁFICOS Y SU EVOLUCIÓN.
Para conocer la evolución de la población, su distribución, sus características sociodemográficas y
la dinámica de la población, se utilizan las fuentes demográficas: censos y padrones, las estadísticas
sobre movimiento natural y de migraciones y los registros civiles.
- Los censos son estadísticas que se hacen cada 10 años (años terminados en 1) y permite conocer el
número de habitantes, viviendas, edificios. Se hacen conjuntamente los censos de población y de
vivienda para relacionar las características de los habitantes con las viviendas que ocupan. Con el
conocimiento que aporta el censo se toman decisiones sobre construcción de hospitales, colegios,
mejora de la natalidad, etc.
En estos censos se diferencia entre población de hecho y población de derecho. La población de
hecho se refiere a los habitantes presentes y los transeúntes de un municipio en el momento censal.
La población de derecho recoge presentes y ausentes en el municipio en el momento censal
(ausentes por ser funcionarios trabajando en el extranjero, militares en misiones, marinos
mercantes, barcos de pesca,...).
Los datos del censo son secretos por lo que no pueden difundirse los datos que puedan conocer la
identidad del informante.
- El padrón municipal es el registro de los vecinos de un municipio. Recoge también datos
demográficos, económicos y sociales de la población, aunque en menor número que el censo. El
padrón se actualiza el 1 de enero de cada año y se modifica constantemente con los nacimientos y
defunciones, y con las altas y bajas de los vecinos.
- El registro civil anota nacimientos, matrimonios y defunciones. Con estos datos y el INE
(Instituto Nacional de Estadística) elabora las estadísticas de Movimiento Natural de la Población.
- Otras fuentes demográficas son las estadísticas y las encuestas. Entre las más utilizadas están los
Anuarios Estadísticos del INE, la Estadística de Variaciones Residenciales (anual, para las
migraciones) y la Encuesta de Población Activa (EPA, trimestral, para el mercado laboral). Éstas
son elaboradas por el INE, además cada comunidad autónoma tiene sus organismos de estadísticas,
como el IEA (Instituto Estadística de Andalucía).
La población de España aumentó en 134.890 personas durante el tercer trimestre de 2024 y se
situó en 48.946.035 habitantes a 1 de octubre de 2024. Las principales nacionalidades de los
inmigrantes fueron la colombiana, la marroquí y la española.
Diferenciamos dos etapas en la evolución de la población española, la preestadística y la estadística
que difieren en el ritmo y la intensidad de crecimiento, así como en la cantidad y calidad de las
fuentes de información.
La etapa preestadística, comprende los siglos anteriores a la segunda mitad del s.XIX. El
conocimiento de los efectivos es impreciso por falta de fuentes seguras. Desde la dominación
romana al s. XIV se alternan momentos de auge y de crisis demográfica, aunque nunca debió
superar los siete millones de habitantes.
La etapa estadística se inicia en 1857 (15.464.340), con el primer censo moderno. Desde ese
momento a 1900 la población tiene un crecimiento débil. En la primera mitad del s. XX aumenta el
ritmo de crecimiento ganando más de nueve millones debido a mejores condiciones sanitarias e
higiénicas y a mayores recursos alimenticios. Baja significativamente la tasa de mortalidad, aunque
con momentos excepcionales de freno al crecimiento: guerra en el norte de África, gripe de 1918,
Guerra Civil, además de la emigración a Iberoamérica, Argelia, Francia, etc.
Entre las décadas de 1959 y 1970, el crecimiento alcanza altas cotas por la bajada de la mortalidad y
el mantenimiento de la natalidad, de las buenas condiciones económicas y sanitarias. La emigración
de los 60 supone una contención importante.
A partir de los años 80 cambia la tendencia y el crecimiento se hace más lento por la fuerte caída de
la natalidad.
LA DENSIDAD Y LA DISTRIBUCIÓN ESPACIAL
La distribución espacial de la población analiza la forma en que ésta se localiza sobre el espacio. La
población española presenta estas características:
- Aumento generalizado de la densidad de población
- Contraste litoral, fuertemente poblado, interior, semivacío.
- Concentración en áreas urbanas frente a despoblamiento de zonas rurales.
La densidad de población ha evolucionado, a lo largo del tiempo, a valores más altos.
En la etapa preestadística, la densidad crece lentamente. Es la Corona de Castilla la que lleva el
peso de la población pues acogía las ¾ partes de la población española; Valencia y Galicia también
estaban pobladas y el resto tenía densidades bajas.
En la etapa estadística, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, el crecimiento es mayor,
configurándose el mapa actual; a mediados del siglo XX se observa ya una periferia densamente
poblada, destacando Cataluña, Valencia, Murcia, Andalucía, Vizcaya y Guipúzcoa, en el norte y
Madrid en el centro.
España tiene una superficie de 505.970 Km 2 , con una población de 48.946.035 personas, se encuentra en la posición 30 de la tabla de población, compuesta por 196 países y presenta una moderada densidad de población, 96 habitantes por Km 2 .
En el s. XXI la densidad llega a los 96 hab/Km2 (2024). España tiene una de las densidades más bajas del continente. Sólo tienen densidades más bajas Irlanda, Bulgaria, Estonia, Letonia, etc.
En la distribución de la población encontramos áreas de concentración y otras de vacío, un
desequilibrio que presenta contrastes entre las comunidades autónomas.
Por comunidades autónomas el reparto de la población es el siguiente:
- Las comunidades con más porcentaje de población: Andalucía, Cataluña, Madrid y Valencia,
concentran cerca del 60% del total. Las de menos son La Rioja, Cantabria, Navarra y Asturias.
- Por densidad los resultados cambian. En 2021 los valores más altos están en Madrid (839),
Canarias (302) y P. Vasco (301); Baleares (244), Cataluña (239) y Valencia (217), con cifras
superiores a los 200 hab/Km2. En menor escalafón están Murcia (134) y Cantabria (110). Andalucía
(97) y Asturias (95) están por encima de la media pero sin llegar a 100 hab/Km2. Las comunidades
que no llegan a 50 hab/km2 son Aragón (28), Castilla la Mancha (26), Extremadura (25) y Castilla
León (25).
Por provincias la densidad se distribuye así:
- Provincias de mayor densidad, superior a 100 hab/Km2. se encuentran en el litoral, salvo
Madrid y Sevilla. Pontevedra, A Coruña, Barcelona, Valencia, Alicante, Málaga, Baleares, Cádiz,
Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas.,
- Provincias que no superan los 50 hab/Km2: las regiones de Extremadura, Castilla-La Mancha,
Castilla-León, Aragón, interior de Galicia. En resumen, existe un contraste entre litoral e interior
aunque en ambas partes hay áreas que rompen con la norma general de un interior semivacío
y un litoral densamente poblado.
LOS FACTORES EXPLICATIVOS DE LA DENSIDAD Y LA DISTRIBUCIÓN.
Las causas que explican el mapa actual son variadas:
1. factores geográficos.
Especialmente el clima y la altitud. Un clima extremo no facilita la habitabilidad ni el desarrollo
de actividades económicas. La altitud también es un desafío para la ocupación humana.
Estos factores no determinan, pero sí condicionan muchos fenómenos (agricultura,
comunicaciones,...). Las provincias con menor densidad de población son las que tienen climas más
continentalizados o tienen sistemas montañosos.
2. factores demográficos.
Son la dinámica natural y la estructura de las diferentes poblaciones. Este factor consolida el
contraste interior-litoral. El interior tiene menor crecimiento natural y una estructura de
población envejecida, frente a un litoral de población más joven.
3. factores socioeconómicos.
Hechos o situaciones que atraen a la población hacia determinadas áreas geográficas o las repelen
de otras. Esto ha dado lugar a la emigración. Las migraciones interiores se han originado por la
concentración de actividades económicas productivas en ciertas áreas.
Las consecuencias de los cambios demográficos que se han producido en los últimos años están
relacionados con la población rural y urbana.
Últimamente han perdido importancia los municipios de menos de 10000 habitantes frente a la
significación adquirida por ciudades grandes y medias.
Por esto, la población se concentra en el espacio y es de carácter urbano.
Los municipios de menos de 10000 habitantes ocupan las 4/5 partes de la superficie nacional, pero
sólo una cuarta parte de la población. Los municipios de más de 100 000 habitantes albergan al 40%
de la población en un 3% del territorio.
TEMA 6 (8 PAU). DINÁMICA Y ESTRUCTURA DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA.
1. LA DINÁMICA NATURAL
Natalidad y fecundidad
Natalidad y fecundidad son conceptos que se utilizan para referirse a la capacidad procreadora de
una población; sin embargo, no significan lo mismo. La palabra natalidad define un aspecto
demográfico referido a los nacimientos habidos en el seno de una población considerada en su
conjunto; en cambio, la fecundidad es un fenómeno relacionado con los nacidos vivos considerados
desde el punto de vista de la mujer en edad de procrear, y no en el conjunto de la población.
Evolución de la natalidad y de la fecundidad
Hasta fechas recientes, España ha sido un país con alta natalidad en el contexto de los países
europeos. A todos ha sorprendido que, en un período de tiempo muy corto, la natalidad y la
fecundidad españolas se hayan situado entre las más bajas del mundo.
Aunque el descenso de la natalidad comenzó en el siglo XIX, todavía a principios del siglo XX era
alta (33,9 ‰); se mantuvo con valores relativamente altos durante la primera mitad del siglo; los
descensos coyunturales más fuertes se producen a causa de la Guerra Civil (16,6‰ en 1939). El
descenso más drástico llegó a finales de la década de 1990.
¿Por qué han disminuido tanto la natalidad y la fecundidad? Hoy se consideran que los motivos son
múltiples y complejos; junto a causas de índole económica (coste de la crianza de los hijos,
aumento del nivel de renta), existen también razones de tipo sociológico, cultural e institucional, sin
olvidar las estrictamente demográficas. En la actualidad, destaca el desarrollo de la
industrialización, la urbanización y la secularización, junto a otros factores como:
- La emancipación de la mujer y su incorporación al mercado laboral.
- Utilización de métodos anticonceptivos.
- El coste de la educación y crianza de los hijos.
- El descenso de la mortalidad infantil ha hecho que ya no haga falta tener tantos hijos para que
algunos lleguen a adultos.
- La instauración de un sistema público de pensiones que hace que no dependan del cuidado de los
hijos.
- Retraso de la edad para ser madre (social).
- Ley del Divorcio.
- Ley del Aborto
Nuestro país desde el año 1976 marca un cambio de tendencia. Se inicia una bajada de la
natalidad, siendo el descenso especialmente brusco hasta 1998 (9,06‰), en que comienza un
crecimiento relacionado con el aumento de la inmigración extranjera, hasta la crisis económica de
2008 (11,37‰), que ha provocado un descenso casi continuo, siendo la Tasa de Natalidad en 2020
de 7,19‰. Las causas se deben a la crisis del año 73, “crisis del petróleo” y el consiguiente
aumento del paro, la muerte de Franco que provoca una etapa de incertidumbre política que se verá
unida a la pérdida de influencia de la Iglesia y la aparición de una sociedad más laica. Los años 80
verán aparecer la Ley del Divorcio y la Ley del Aborto, que contribuirán al descenso.
El Índice Sintético de Fecundidad baja hasta 1998 a 1,13. Aumenta hasta 2008 a 1,44 por la
favorable coyuntura económica, los nacimientos retrasados de las generaciones del “baby boom” y
la inmigración extranjera, que incrementa las mujeres en edad fértil y tenían, inicialmente, una
fecundidad más alta (2,3 hijos por mujer en 1996). Tras la crisis económica de 2008 desciende hasta
2013 a 1,27 (por la crisis económica de 2008 y la emigración de jóvenes españoles) y aumenta hasta
2016 a 1,34, para descender hasta 1,19 en 2020.
La distribución espacial
La natalidad y la fecundidad se han reducido en todas las comunidades autónomas, aunque sigue
habiendo diferencias regionales. Tanto si usamos la tasa de natalidad como el índice sintético de
fecundidad, las regiones meridionales e insulares son las que poseen las mayores tasas e índices,
seguidas por las regiones económicamente más desarrolladas. Las comunidades del centro y del
norte peninsular presentan las tasas más bajas. En 2020, solo Melilla (11,41‰) y Ceuta (10,04‰)
presentan una tasa de natalidad superior al 10‰, seguidas de Murcia (9,08‰). En cambio, los
valores más bajos, por debajo del 6‰, los tenían Asturias (4,70‰), Galicia (5,65‰) y Castilla-
León (5,71‰). En cuanto al índice sintético de fecundidad, sólo Melilla (1,71‰) y Ceuta (1,52‰)
rebasan ligeramente la cifra de 1,5 hijos por mujer en 2020.
La mortalidad
La mortalidad es el fenómeno relacionado con el fallecimiento de los miembros de una población.
Asociado al concepto de mortalidad encontramos el de esperanza de vida, media de la cantidad de
años que vive una población en un cierto periodo de tiempo.
Evolución de la mortalidad
Hasta finales del siglo XIX la población española se caracterizaba por las altas tasas de mortalidad y
la baja esperanza de vida. En la actualidad, la tasa bruta de mortalidad ha aumentado desde el 8,83
‰ de 2019 a 10,40‰ en 2020 debido a la crisis del coronavirus y al envejecimiento de la
población.
La mortalidad infantil ha seguido una trayectoria muy similar. A principios del siglo XX, el valor de
la tasa estaba en el 181 por mil y el descenso se precipitó en la década de los 1940 y 1950; en los
años 1970 se alcanzaban ya unas tasas del 24 por mil. En las últimas décadas continuó bajando y
hoy se encuentra en un 2,59‰ (2020), un nivel similar al de los países con tasas de mortalidad más
bajas.
La esperanza de vida al nacer evolucionó también a valores muy positivos a lo largo del siglo XX a
causa del descenso de la mortalidad. A principios de este siglo ha seguido aumentando hasta los
83,58 años de 2019, pero debido a la pandemia provocada por el coronavirus, se ha reducido a
82,33 en 2020.
Especialmente significativo ha sido el aumento de la esperanza media de vida de la mujer, que ha
pasado de los 35 años en 1900 a los 85,06 (2020) que presenta hoy, mayor que la esperanza media
de vida de los hombres (79,59 en 2020).
Causas del comportamiento de la mortalidad
Causas exógenas:
En el pasado, cuando dominaba la mortalidad catastrófica, las causas se debían a crisis de
subsistencia, hambrunas, epidemias, guerras, etc., que con su aparición cíclica mantenían estancada
a la población, pese a las elevadas tasas de natalidad.
Causas endógenas:
En la actualidad, las causas de muerte se relacionan con las enfermedades degenerativas en edades
avanzadas y con las enfermedades sociales o propias del modo de vida de la sociedad actual;
destacan las enfermedades del aparato circulatorio y digestivo y las muertes violentas (accidentes de
circulación, asesinatos, suicidios, etc.), a estas causas hay que sumar desde 2020 las defunciones
provocadas por el Covid-19. Por tanto, las causas predominantes de mortalidad en nuestro país se
pueden resumir bastante bien con las famosas «tres ces» (corazón, cáncer y carretera), a la que
habría que sumar una cuarta C, provocada por el Covid-19 desde 2020. La mortalidad se concentra
en aquellos estratos de población de edades más avanzadas y más entre los hombres que entre las
mujeres.
El país entra en un proceso de envejecimiento, por la esperanza de vida tan elevada que tienen los
españoles (mayor en las mujeres que en los hombres).
Factores explicativos del descenso de la mortalidad
Los factores explicativos del descenso de la mortalidad son:
1. Las medidas sanitarias (avances médicos y la extensión de la sanidad pública gratuita).
2. Mejora de la higiene privada y, sobre todo, pública: generalización de la red de alcantarillado y
agua potable, empedrado de las calles, recogida de basuras, etc.
3.La mejora de los recursos socioeconómicos, sobre todo de la alimentación.
4.La combinación de una serie de factores de tipo social, demográfico, económico y cultural que
han repercutido positivamente en una mejora de la salud de la población.
Distribución espacial de la mortalidad en España
Por comunidades autónomas:
En la actualidad (cifras de 2020), las comunidades con una tasa de mortalidad más alta son:
Castilla-León (15,14‰), Asturias (14,33‰), Castilla la Mancha (12,65‰), Aragón (12,55‰) y
Extremadura (12,37‰); en cambio, las tasas más bajas corresponden a Baleares (7,04‰), Melilla
(7,14‰), Canarias (7,34‰) y Ceuta (7,72‰) ; sin embargo, utilizando el indicador de la esperanza
media de vida, las regiones del norte presentan índices más positivos que las del sur.
Diferencias entre las áreas rurales y las áreas urbanas:
La oposición espacial se presenta también entre áreas rurales y urbanas como consecuencia de los
diferentes modos de vida, la desigualdad en el acceso a la sanidad, la educación y el nivel de
bienestar.
El crecimiento natural
El crecimiento natural o crecimiento vegetativo de la población es el mecanismo que regula los
cambios en el volumen de una población a partir del comportamiento que experimentan la natalidad
y la mortalidad.
Fases del crecimiento natural
El crecimiento natural ha tenido una tendencia positiva desde finales del siglo XIX, debido al
continuo descenso de la mortalidad y a la más lenta reducción de la natalidad.
No obstante, se pueden establecer diferentes etapas:
1.1850-1900: Se produce una evolución irregular del crecimiento natural debido, sobre todo, a la
mortalidad epidémica.
2.1900-1950: Las tasas de crecimiento se mantienen más altas que en el periodo anterior, como
consecuencia del descenso de la mortalidad ordinaria y del mantenimiento de unas tasas de
natalidad altas. Los dos puntos de inflexión vendrán marcados por la epidemia de gripe de 1918 y la
mortalidad provocada por la Guerra Civil.
3.1950-1970: Es el periodo de mayor crecimiento natural, fruto de una mortalidad que ha llegado a
sus valores más bajos y de una natalidad que se mantiene bastante elevada, superior al 20 por mil.
4.A partir de la década de 1970: El crecimiento natural inició su descenso en esta época, a raíz de la
caída de la fecundidad y de un incremento de las tasas de mortalidad; esta caída ha tenido lugar de
manera muy brusca. En consecuencia, se ha producido una fuerte reducción de la tasa de
crecimiento natural en un corto periodo de tiempo, pasando del 10,48% en 1976 al 0,16% en 1998.
El aumento de la inmigración favoreció un tímido aumento del crecimiento natural hasta 2008
(2,92). Coincidiendo con la crisis económica de 2008 se ha producido un descenso del crecimiento
natural que llega incluso a tener valores negativos desde 2017 hasta la actualidad (-3,21 en 2020).
Razones del cambio en el crecimiento natural
Para poder explicar la evolución de la natalidad y la mortalidad se ha formulado la llamada teoría de
la transición demográfica. Esta teoría describe el paso del antiguo sistema demográfico,
caracterizado por las elevadas tasas de natalidad y mortalidad, que originaban un lento crecimiento,
a un sistema demográfico moderno de nuevo equilibrio, con un lento crecimiento, pero ahora
debido a unas tasas de natalidad y mortalidad reducidas. Entre ambos periodos tendría lugar una
fase de transición de elevado crecimiento, consecuencia de un descenso de la mortalidad anterior al
de la natalidad.
Las causas de la transición demográfica se han relacionado con los procesos de modernización
social, cultural y, sobre todo, económica.
La transición demográfica española presenta una cierta singularidad con respecto al resto de los
países europeos, que se concreta en la aparición mucho más tardía de la reducción de las tasas de
mortalidad y natalidad; por ello, la época de máximo crecimiento de la población española se
retrasó casi un siglo con respecto a algunos países europeos.
El comportamiento del movimiento natural presenta también diferencias regionales: su rasgo más
destacado es la oposición entre unas comunidades que mantienen incrementos positivos (Canarias,
Madrid, Murcia y Andalucía) frente a otras con incrementos muy débiles o negativos.
2. LOS MOVIMIENTOS MIGRATORIOS
Los movimientos de población en el espacio se denominan migraciones y son decisivas para
conocer el crecimiento real.
La salida de efectivos, o emigración, de su lugar de origen, repercute negativamente en el
crecimiento natural porque hace descender la fecundidad y aumenta la mortalidad por
envejecimiento de la población que queda.
La inmigración o llegada de población a un lugar de destino favorece el crecimiento natural, ya que
aumenta la natalidad y desciende la mortalidad. El balance de emigración e inmigración se
denomina saldo migratorio.
Un aspecto destacado de la población española es su movilidad hacia otros países de África,
América o Europa; en épocas más recientes, por el trasvase de población de unas regiones a otras, o
de áreas rurales a urbanas.
Las razones que mueven a las personas a desplazarse pueden ser muy diversas. Por ello, se alude a
un contexto económico-social. En general, se está de acuerdo en que existe una motivación
económica: la búsqueda de un empleo en otro lugar, que permita mejorar la situación económica y,
en consecuencia, las condiciones de calidad de vida y bienestar social. Además, cada etapa presenta
sus propias características en cuanto a condiciones sociales, económicas o políticas que influyen en
el proceso.
En la historia de España, los movimientos migratorios se pueden analizar en tres grandes apartados:
1.Las migraciones exteriores
a) La emigración al norte de África fue importante durante el siglo XIX. El principal país
destinatario fue Argelia y los emigrantes procedían de las provincias de Alicante, Murcia y
Almería; eran agricultores y mineros que abandonaron sus lugares de origen por las duras
condiciones de vida. El empleo de los españoles en Argelia se centró en las obras públicas y en la
agricultura.
b) La emigración a Ultramar fue importante durante la primera mitad del siglo XX. Los países de
destino fueron Argentina, Cuba, Brasil, México y Uruguay y, más tarde, Estados Unidos y Canadá.
Estuvo protagonizada por campesinos gallegos, asturianos y canarios de escasos recursos. La
emigración a Latinoamérica se prolongó hasta los años 1930, época en la que la crisis económica
obligó a esos países a poner restricciones a la entrada de extranjeros.
c) La emigración a Europa fue muy importante entre los años 1960 y 1970. Durante la primera
mitad del siglo XX, la emigración española a Europa tuvo como país casi exclusivo a Francia. Fue
una corriente de agricultores levantinos que acudían a satisfacer las necesidades de mano de obra
del campo francés y que se incrementó con los españoles que se vieron obligados a emigrar a causa
de la Guerra Civil; así, la presencia de españoles en Francia a comienzos de la Segunda Guerra
Mundial se estima en unas 800000 personas.
La finalización de la Segunda Guerra Mundial y el período de reconstrucción que se inicia en los
países contendientes, marcará una nueva fase en la emigración de españoles a Europa (entre 1960-
69 se produce el mayor número de salidas). La necesidad de mano de obra en países como Francia,
Alemania o Suiza, junto con el excedente demográfico y las deficientes condiciones económicas y
sociales reinantes en España, fueron los factores que impulsaron las nuevas oleadas de emigrantes
hacia Europa. Desde 1974, la salida de emigrantes se hace mucho más débil lo que motivará que el
balance migratorio a partir de entonces sea negativo o escasamente positivo.
En esta emigración a Europa, las comunidades que más efectivos aportaron fueron Andalucía y
Galicia.
Consecuencias de las migraciones exteriores
Entre los efectos positivos de las migraciones se cuentan:
Alivio del fuerte crecimiento natural y el paro.
La entrada de divisas, que contribuyeron a financiar el desarrollo económico español y a reducir el
déficit comercial.
Entre las repercusiones negativas destacan:
Los costes demográficos que supuso la pérdida de población joven en las regiones migratorias, que
provocaría el envejecimiento de la población y la caída de la fecundidad.
Los costes sociales no fueron menores: ruptura familiar en la mayoría de los casos por ser sólo el
cabeza de familia el que emigraba, difícil adaptación en el país de destino debido al bajo nivel
cultural del emigrante, empleo en trabajos duros y mal remunerados, con elevado nivel de
peligrosidad, etc.
Los costes económicos se harán patentes en el despoblamiento de las áreas de origen, con el
consecuente abandono de las tierras y de las infraestructuras, la disminución de las poblaciones, etc.
Los ahorros de los emigrantes no servirán para regenerar riqueza, al ser invertidos de forma
mayoritaria en bienes inmuebles o gastados en bienes de consumo. Además, muchos de estos
ahorros no favorecieron a las áreas de partida, ya que los bancos los invirtieron en las zonas más
dinámicas.
2. Las migraciones interiores
El desplazamiento de personas entre las distintas provincias y regiones de España, desde las áreas
rurales a las urbanas, es uno de los fenómenos geodemográficos de mayor importancia de los
últimos tiempos.
El proceso de industrialización y urbanización será el causante de las migraciones interiores, que se
desarrolla en España con toda su intensidad entre los años 1960 y 1970.
Existen varios tipos de migraciones interiores:
Estacionales o temporales de duración limitada y carácter cíclico. Entre ellas la trashumancia, las
realizadas por agricultores para la vendimia...
Definitivas o de larga duración entre las que encontramos el éxodo rural, migraciones interurbanas
(entre pequeñas y medianas ciudades), suburbanas, traslado de ciudades a zonas rurales cercanas
Movimientos habituales periódicos y habituales, motivados por trabajo, ocio, de uno o varios días
de duración. Las ligadas al trabajo se llaman movimientos pendulares (si es más de un
día=temporal).
Evolución histórica
Las migraciones interiores presentan dos etapas: la primera transcurre desde el siglo XIX hasta
1950; la segunda, desde esa fecha hasta el presente.
a) Desde el siglo XIX hasta la primera mitad del siglo XX, la cuantía de estos desplazamientos no
fue grande; no obstante, la industrialización de Barcelona y el País Vasco y las obras públicas
iniciadas en otras grandes ciudades durante la dictadura de Primo de Rivera intensificaron las
migraciones interiores, pero la Guerra civil y los años de posguerra hicieron disminuir los
desplazamientos.
Las zonas migratorias pertenecían a Galicia, las dos Castillas, Aragón y Andalucía oriental,
mientras que las receptoras de emigrantes fueron Cataluña, Levante, el País Vasco, Andalucía
occidental (Sevilla) y Madrid.
b) En los años 1960 y 1970 se producen importantes migraciones interiores. Se calcula que entre
1960 y 1985 unos 12 millones de personas emigraron de su lugar de origen.
Las provincias más beneficiadas por la afluencia de emigrantes fueron Madrid, Barcelona y
Valencia, a las que siguieron Vizcaya, Girona, Tarragona, Alicante y Sevilla, las regiones
generadoras de emigrantes fueron Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía oriental.
Nuevas tendencias
En los últimos años, las migraciones interiores han variado en intensidad y comportamiento
geográfico. Estas son las novedades más sobresalientes:
La progresiva ampliación de las provincias con saldos migratorios positivos y la pérdida de la
polarización en los lugares de destino que presentaba anteriormente el fenómeno migratorio.
La reconversión de áreas tradicionalmente de inmigración en áreas de emigración, debido a la salida
de antiguos emigrantes; son los llamados «emigrantes retornados».
El éxodo rural es sustituido por desplazamientos de población entre los diferentes centros urbanos.
Varía también el tipo de emigrante: el actual pertenece de forma mayoritaria al sector servicios.
Consecuencias de las migraciones interiores
Las repercusiones de las migraciones interiores se dejan sentir especialmente en los planos
demográfico, social y económico.
a) Para las zonas que actúan como focos de atracción, los emigrantes suponen un cambio positivo
sobre el crecimiento real, la estructura demográfica y la dinámica natural. Los emigrantes se
convierten en la base del crecimiento demográfico de muchas áreas urbanas, tanto por el aporte
directo que suponen como por su repercusión sobre la fecundidad, al ser una población
mayoritariamente joven. Así, la estructura por edad se ve rejuvenecida; la población activa,
incrementada, y la natalidad y la fecundidad, revitalizadas. En el plano social, el aporte de nuevos
contingentes es considerado como un factor que acentúa la riqueza y la diversidad cultural; en el
plano económico, se produce una mejora en la oferta de mano de obra y una mayor concentración
de recursos humanos.
Pero también las zonas de inmigración se ven obligadas a asumir nuevos costes para satisfacer las
demandas de una población en crecimiento: nuevos equipamientos e infraestructuras, mayor
número de viviendas, etcétera.
b) Las zonas de emisión de emigrantes sufren repercusiones de carácter más negativo que positivo.
Demográficamente, se produce un descenso de la población, el envejecimiento de su estructura y la
caída de la fecundidad; en el plano económico, un empobrecimiento de los recursos humanos y una
reducción de las actividades económicas. La emigración supone una mejora de la renta para los que
permanecen.
Globalmente, las migraciones interiores han sido las causantes de fuertes desequilibrios en la
distribución de la población; en consecuencia, han propiciado la aparición de zonas de fuerte
concentración poblacional frente a la desertización demográfica de otras.
3. Inmigración de extranjeros en España
España ha pasado de ser un país de emigrantes a ser un país de inmigración. Se tienen datos de la
inmigración de carácter legal, pero se desconoce la inmigración irregular o ilegal en su auténtica
dimensión.
Entre 1989 y 1996, el crecimiento de la inmigración ha sido inferior a 20.000 inmigrantes anuales,
aumentando a partir de 1996 la llegada de inmigrantes hasta superar los 300.000 inmigrantes
anuales en 2000. Este crecimiento se mantiene hasta 2009 por la crisis económica de 2008, que
provocará un saldo migratorio negativo entre 2010 y 2015, por el aumento de la emigración
española a Europa (Alemania y Reino Unido sobre todo), protagonizada por emigrantes jóvenes y
cualificados. Desde 2016 vuelve el saldo migratorio a ser positivo hasta 2021 en que es negativo (-
366) debido a la actual crisis provocada por la pandemia del coronavirus.
Composición de los inmigrantes extranjeros:
El colectivo de extranjeros residentes en España admite una gran variedad de situaciones:
Extranjeros nacionalizados. La evolución de peticiones de nacionalidad española se ha paralizado
de manera extraordinaria en los últimos años. Las peticiones se deben a la recuperación de la
nacionalidad por parte de antiguos emigrantes españoles y de sus descendientes. El mayor número
de inmigrantes iberoamericanos entre los extranjeros nacionalizados se explica por el trato
preferencial que éstos tienen en nuestra legislación.
Trabajadores. En los últimos años se han registrado la salida de muchos efectivos que hace años
vinieron a España buscando trabajo
Estudiantes. Los estudiantes extranjeros universitarios forman un colectivo de cierta importancia en
la inmigración internacional, la mayoría correspondió a Madrid, Granada y Salamanca.
Asilados y refugiados. Entre los inmigrantes extranjeros en España, un colectivo relevante es el de
los refugiados, asilados y desplazados. España no se ve especialmente presionada por este
problema, pues mantiene un número de refugiados que supone la mitad de los que existen en
Francia, Bélgica o el Reino Unido. Las peticiones de refugio y asilo provienen, sobre todo, de
países de la Europa del Este (Rumania, Bosnia), Asia, África (Senegal, Guinea Ecuatorial) y
América Latina (Perú, Cuba, Ecuador, Colombia).
Inmigrantes ilegales. Se define como inmigrante ilegal a todo extranjero que no tienen en regla su
situación de residencia en España. Legalmente, no pueden trabajar, residir o recibir prestaciones
sociales.
El número de extranjeros en situación irregular es difícil de precisar. Para legalizar su situación y
saber su número, se han realizado programas de regularización desde que se aprobó la Ley de
Extranjería en 1985.
Este colectivo está compuesto por personas jóvenes, de sexo mayoritariamente masculino, que se
emplean en trabajos como la agricultura, la construcción, el servicio doméstico, la hostelería y la
venta ambulante. Proceden de países como Marruecos, Argentina, Perú y Senegal, y se asientan en
Madrid y Barcelona, principalmente.
La pobreza, la carencia de vivienda, la falta de educación y de formación, y la marginación son
algunas de las características que definen a este colectivo.
La crisis de 2008 ha provocado un aumento de la emigración española a países de la UE (Alemania,
R.U.), por lo que el saldo migratorio ha sido negativo entre 2010-2015. Son emigrantes jóvenes y
cualificados.
ESTRUCTURA Y COMPOSICIÓN DE LA POBLACIÓN.
El análisis de la estructura de la población caracteriza a ésta según peculiaridades:
Demográficas: composición por sexo y edad. Es básico para entender la natalidad, mortalidad,
fecundidad, migraciones. La diferencia entre sexos, la sex ratio o relación de masculinidad mide la
relación entre hombres y mujeres. Actualmente se encuentra en el 98%. Las migraciones han
influido en la oscilación general y regional de la ratio entre los sexos. La diferencia entre sexos se
debe a la mayor mortalidad de hombres, la supermortalidad masculina.
La composición por edades es de gran interés por sus repercusiones demográficas, sociales,
económicas,... De la edad de la población depende la fecundidad, equipamientos docentes y
asistenciales, previsión de futuro....
España presenta tendencia al envejecimiento (más del 19,95% de mayores de 65 años en junio de
2021) y reducción de la población joven (14,09% de 0 a 14 años en junio de 2021) Las regiones con
población más joven son Andalucía (16,3%), Murcia (17,8%) y Madrid y Barcelona (15,7%); las
más envejecidas Asturias (11%), Galicia (11,9%) y Castilla-León (12,1%) en 2015.
La composición de la estructura por sexo y edad se observa en la pirámide de edades.
La de 1900 traduce alta natalidad y baja esperanza de vida, por alta mortalidad. En la de 1950 se
aprecia una base más reducida porque se reducen los nacimientos durante la Guerra Civil. Entre los
25 y 39 años a la sobremortalidad de la guerra.
En la pirámide de 1991, la mortalidad de la guerra se refleja en las edades entre los 72-82 años. La
gripe del año 18, en las generaciones que ahora superan los 70 años, el déficit de nacimientos de la
guerra entre los 50-55 años. La reducción de la base muestra el descenso de la fecundidad a partir
de 1977.
En la pirámide de 2001 se aprecia:
disminución de efectivos entre 0-15 años por reducción de la fecundidad engrosamiento de
efectivos entre 25 a 34 años por inmigración de población extranjera
La población española va camino al envejecimiento. El fenómeno es interesante por las
consecuencias sociales y económicas: incremento de recursos sanitarios y hospitalarios, mejora de
servicios sociales y aumento del coste de las pensiones.
Sociales: estado civil, formación. Analiza cómo se distribuye la población por estado civil, algo
importante por la influencia que tiene sobre la fecundidad y sobre la formación o ruptura de hogares
y familias.
Los datos del último censo indican descenso de población soltera, frente al crecimiento de casados y
separados y divorciados.
El descenso de la fecundidad a partir de 1970 es la causa de la menor cantidad de población joven y
por tanto de población célibe. La mayor parte de solteros está entre los 20 y 50 años, a edades
superiores, la soltería está más generalizada entre las mujeres.
Otro dato es el aumento de separados y divorciados debido al cambio social tan fuerte
experimentado en España, que evoluciona hacia una sociedad más laica y liberal.
El descenso de la tasa de nupcialidad en España es similar a la media europea. El aumento de la
población casada de los últimos años es coyuntural, consecuencia del crecimiento poblacional y del
engrosamiento de la población adulta.
Económicas: profesión, actividad, paro La economía de un país y su estabilidad política y social
dependen de las condiciones de su población en condiciones para trabajar. Esta información se
recoge hoy en la Encuesta de Población Activa.
La fuerza de trabajo o población activa ha ido aumentando desde 1900 siendo especialmente
importante desde 1981 por la importancia de la población adulta y por la incorporación de la mujer
al mundo laboral. En 2020 la tasa de población activa ha bajado al 58,19% por la actual crisis del
covid-19, aunque gracias a las vacunas ha aumentado en el tercer trimestre de 2021 a 59,14%.
La distribución de población activa por edades refleja un fuerte peso entre los 25-54 años, el 75% se
consideran activos, frente al 15% del grupo de 55 años y más.
Según el sexo, la diferencia es apreciable. En el tercer trimestre de 2021, la tasa estaba en 64,31%
para los hombres frente al 54,25% para las mujeres.
Según las comunidades autónomas, en 2020 las de mayor tasa de actividad son Madrid (63,33%),
Baleares (61,79%) y Cataluña (61,16%). Por lo bajo destacan Asturias (50,18%), Galicia (52,30%),
Cantabria (54,12%) y Castilla-León (54,21%), que sufren los efectos de la emigración y el
envejecimiento de sus poblaciones.
A partir de los años 70, la crisis, las reconversiones industriales y la incorporación de la mujer al
trabajo hacen elevarse las tasas de paro. Actualmente la tasa de paro es el 16,36% en el tercer
trimestre de 2021, incrementada por la actual crisis provocada por el covid-19. El fenómeno afecta
desigualmente a las comunidades autónomas, siendo en 2020 más baja en el País Vasco (9,96%) y
más alta en Andalucía (22,74%). Afecta a activos del sector agrario y de la construcción y más a
mujeres (16,36%) que a hombres (12,97%) en el 3ª trimestre de 2021.
La tasa de actividad española es una de las más bajas de la U.E.
Por sectores económicos el país ha sufrido un profundo cambio en el s.XX . Hay un más alto
porcentaje de población dedicada al comercio y los servicios, menos a la industria y poco a la
agricultura. La característica más sobresaliente ha sido la progresiva terciarización de la población,
además de la mayor diversificación de la actividad productiva; importancia de nuevas actividades
(informática, telecomunicaciones,...) aumento de actividades relacionadas con servicios personales
y con empresas...
Es importante conocer las perspectivas de futuro de nuestra población. Son las siguientes:
- Crecimiento moderado de la población seguido de un descenso
- Incremento de población anciana.
- La fecundidad se seguirá reduciendo.
- En mortalidad, la mujer mantiene la superioridad biológica
- En migraciones. Se amplían los flujos intraprovinciales y se reducen los interprovinciales. La
inmigración extranjera no seguirá creciendo
- Progresivo envejecimiento de la población
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