[…] El rey
nuestro señor Don Carlos V, a quien he visto en mi peregrinación […] que
correspondiendo a los esfuerzos que dichas clases hagan en defensa de su
soberanía e indudables derechos, que tampoco pueden ya ignorarse, promete
guardar los antiguos privilegios a este principado, respetar y mantener en
estado floreciente la santa religión de nuestros progenitores, proteger el
comercio, fomentar la industria, reparar los daños de los ramos del estado, y
finalmente no escasaremos sus benéficas miras a los hombres que se hiciesen
dignos de alcanzarlas.
Proclama carlista de Pandolit y de Tarragona (1834)
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