Aunque un príncipe de la casa de Borbón llegó a ser
rey de los españoles, no le fue posible modificar sus costumbres. Quizá sea
responsable de ello su ancestral sangre morisca. Actualmente son los antípodas
de los franceses y demuestran un firme apego por sus antiguas costumbres; al
igual que los pueblos orientales viven aislados y sin prestar mucha atención a
las ciencias. No les gusta viajar, ni tampoco aprenden francés. La palabra
"grandezza" designa muy bien el porte que adopta cualquier campesino,
sustentado en el alto concepto que tienen de sí mismos. Los comerciantes poseen
un talante noble y exquisito, siendo sin duda los más honrados del mundo.
Cuando estalló una de las guerras mantenidas por España e Inglaterra, se
promulgó un edicto para que no se abonaran las facturas de los comerciantes
ingleses; sin embargo, sí saldaron sus deudas, aun cuando arriesgaban su vida
en ello. Su mesa está mal surtida. Comen tarde, poco y mal. Un viajero alemán y
su séquito causaron sensación en este sentido, puesto que, como consumían
tanto, los españoles armaban un gran revuelo para ver comer a los alemanes. En
Zaragoza salieron a su encuentro para evitar que llegasen a la ciudad, temiendo
no tener suficientes alimentos para ellos.
Esta nación cuenta con pocas
diversiones. Sólo una danza, llamada fandango, parece estimular al pueblo,
hasta el punto de que, cuando alguien la interpreta, todo el mundo la baila en
las calles. Se trata de una nación algo cruel, tal y como muestran las corridas
de toros y su auto de fe, donde son quemados los sambenitos, así como quienes
tienen mitras de papel, en las que se ha pintado al diablo y algunas antorchas
verticales; las teas invertidas sólo significan el destierro. Tienen cierta
propensión hacia el romanticismo. En España las reformas son muy difíciles de
llevar a cabo, dado su proverbial apego a las viejas usanzas; valga como ejemplo
que, siendo voluntad del rey [Carlos III] suprimir el uso de la capa y de gran
sombrero circular, para evitar que los malhechores pasaran inadvertidos entre
tanto embozado, estalló una revuelta en contra suya.
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