sábado, 11 de junio de 2016

El califa somete Badajoz, “cueva de disensión”

Ibn Hayyan de Córdoba, Crónica del califa Abd al-Rahman III al-Nasir entre los años 912 y 942 [al-Muqtabis V]



[Abd al-Rahman III, al-Nasir] fue con todo su poder [contra los rebeldes de las coras occidentales], empezando por el señor de Badajoz, que era entonces Abd al-Rahman ibn Abd Allah ibn Abd al-Rahman, llamado al-Yilliqi, heredero de su poder de cuatro antepasados, distinguidos en el error y firmes en la perdición. Al-Nasir hizo alto a las puertas de Badajoz, cueva de disensión, nido de perdición y comienzo de su bisabuelo Abd al-Rahman ibn Marwan, aliado del diablo y germen del error, el jueves, quedando 7 noches de rabi II (5 de junio de 929) […]. Al-Nasir encargó de combatirles, sitiarles y hostigarles al caíd Ahmad ibn Ishaq al-Qurashi con el abundante ejército que le dejó y marchó a la recientemente sometida Mérida […].

En este año [3 de febrero de 930-23 de enero de 931], volvieron los caídes del califa al-Nasir a Badajoz para continuar el hostigamiento y asedio, hasta alcanzar a sus habitantes las depredaciones de la tropa […], aniquilando sus recursos y talando sus árboles […]. Posteriormente los leales les infligieron una derrota que los dispersó con matanza y los humilló con cautiverio, pues fueron enviados a palacios en Córdoba más de setenta caballeros prisioneros, que fueron decapitados en el prado, ante la puerta, golpe ante el que hubo de humillarse su grosero gobernador, Abd al-Rahman ibn Abd Allah ibn Marwan, conocido por al-Yilliqi, que se sometió […] a la obediencia del sultán, a quien mandó a pedir el amán. El sultán accedió y lo perdonó ampliamente, dándoselo a él y a su familia y hombres más bravos, haciéndoles residir en Córdoba entre amplias mercedes, como a sus iguales anteriormente, […] al tiempo que se hacía con Badajoz y su distrito, poniéndolo en el cortejo de las coras sometidas y nombrando para gobernarla el mismo día en que la tomó a Utman ibn Abd Allah; ya unida a la comunidad, se sucederían luego allí los gobernadores.


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