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miércoles, 17 de febrero de 2021

Material propio. La Segunda Guerra Mundial y la descolonización

 

La fecha de inicio de la Segunda Guerra Mundial se establece en relación con los acontecimientos en Europa, pero también podría ser el comienzo de la guerra chino-japonesa

La II Guerra Mundial es considerada la más importante que ha habido debido al número de estados que participó, al número de víctimas, a la invención de la bomba atómica y a que sin ella no se habría producido el Holocausto.

La II Guerra Mundial fue al mismo tiempo una guerra internacional entre estados y una guerra civil dentro de muchos de ellos, una guerra ideológica que enfrentó a democracias contra dictaduras (aunque en ambos bandos había países con uno de los dos sistemas de gobierno) y al comunismo contra el fascismo.

Podemos distinguir las causas profundas o estructurales de las inmediatas o circunstanciales.

Entre las primeras está el surgimiento del estado-nación asociado a la Segunda Revolución Industrial que permitiría a los gobiernos realizar la guerra total.

Por otro lado, está el enfrentamiento entre ideologías, comunismo y fascismo, que tenían una visión de la humanidad absoluta y totalmente excluyente (internacionalismo contra nacionalismo racismo, capitalismo contra economía planificada comunista, revolución contra tradición) y que planteaban el conflicto como una guerra total donde sólo cabía ganar o perder y no se planteaba la posibilidad de pactar.

En tercer lugar, el uso de la violencia y de la guerra como herramientas políticas se había normalizado durante los años treinta. Los dirigentes políticos de los años treinta y cuarenta habían vivido en su juventud la Primera Guerra Mundial y ello les había conducido a dos puntos de vista distintos: el pacifismo, por un lado, y la convicción de la inevitabilidad de la guerra, por el otro.

Asimismo, un factor fundamental en la II Guerra Mundial fue la actitud del gobierno de Adolf Hitler, pero este respondía a las circunstancias de Alemania tras la I Guerra Mundial. El Tratado de Versalles (1919) fue sentido por los alemanes como una imposición humillante (Diktat). Se tuvieron que reconocer culpables del inicio de la guerra. Se quitó territorio y población a la República de Weimar (1918-1933), por ejemplo, dando al nuevo estado polaco la ciudad de Danzig para que tuviera acceso al mar Báltico y pudiera realizar exportaciones, aunque eso supuso la partición física de Alemania en dos partes. Se eliminó el servicio militar obligatorio y se redujo el tamaño del ejército a 100.000 hombres sin tanques ni aviones. Se prohibió una hipotética unión con Austria. Se obligó a desmilitarizar la región de Renania que era fronteriza con Francia. Se le impuso el pago de reparaciones de guerra abultadas. El pago de esas indemnizaciones arruinó al estado y a los ciudadanos alemanes con la hiperinflación de comienzos de los años veinte y llevo a la ocupación extranjera de regiones ricas del país para asegurar el pago de las reparaciones de guerra.

Otro factor fundamental en el camino a la II Guerra Mundial fue la Gran Depresión que causó un empobrecimiento y un paro generalizados. Ello llevó a un aumento en el número de gobiernos dictatoriales, los cuales iniciaron políticas de conquista buscando en el exterior las materias primas y los mercados que necesitaban para superar la crisis.

La II Guerra Mundial no tuvo un carácter uniforme. Según avanzaba la contienda aumentaban el número de muertes y los fallecidos en los tres últimos años de guerra excedieron enormemente a los de los dos años iniciales. Hubo países que sufrieron grandes pérdidas de población y materiales como la URSS, Polonia, China y Yugoslavia, y otros que pasaron por ella con poco daño como Dinamarca o los Países Bajos.

La mayor parte de los muertos en la guerra fueron civiles. Esto no se debió tanto a las enfermedades y hambrunas (provocadas por la desorganización del sistema de transporte de alimentos) como en siglos anteriores sino a nuevos factores como los bombardeos aéreos indiscriminados contra las ciudades[1], el asesinato intencionado de millones de personas (Holocausto de los judíos, Porraimos de los gitanos), y el uso del hambre como arma de guerra[2].

El estado que perdió más población durante la II Guerra Mundial fue la URSS, aunque es posible que fuera China, pero no tenemos estadísticas fiables de este país. El retroceso demográfico de la URSS se debió a las inmensas pérdidas militares causadas por las derrotas que sufrió en los primeros meses de la guerra[3] y a la política de exterminio seguida por los nazis contra los ciudadanos soviéticos.

En el momento de comenzar la II Guerra Mundial el Estado Mayor Alemán era consciente de la superioridad numérica y material de Reino Unido y Francia, respaldados por sus imperios coloniales en una guerra contra Alemania.

 

 

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[1] En el bombardeo contra Tokio del 10 de marzo de 1945 se estima que murieron 100.000 personas.

[2] El Plan del Hambre establecido por el gobierno nazi consistía en arrebatar los alimentos que producía la URSS para dárselos a los soldados y civiles alemanes. Sus propios organizadores consideraban que esto causaría una hambruna que supondría la muerte de millones de soviéticos.

[3] Sólo en los seis primeros meses de la guerra murieron de hambre tres millones de soldados soviéticos prisioneros de los alemanes.




LA DESCOLONIZACIÓN 

LUMUMBA

créditos internaiconaels

gureras civiles, falta de cultura democrática,a analfabetismo, diversidad religiosa yl linguistica

ejercitos separados del puelbo, espirut de casta

crecimientod demografico por difusión de vaucnas, falta de control de natalidad, rapidez del proceso de cambio, unos pocas décadas frenta a siglos para cambiar en Europa.

comunidad familiar o cultural m´sa más fuerte que la nacional entre las elites politicas, favorecer a sug grupo , estado a su disposición

interferencias de potencias extranjeras y empresas multinacionales. corrupción sobornos contratos desventajosos

 

Ley

Hechos relevantes del proceso descolonizador

Contextos diferentes mismo proceso: India África subsahariana

 

La descolonziación fue el proceso que desde 1945, provocó la desaparición de los imperios coloniales europeos que venían del siglo XIX y la independencia de las antiguas colonias. Este proceso sucedió en la mitad de la superficie terrestre y afectó a 1500 millones de personas ¿unas tres cuartas partes de la población del planeta en aquel moemnteo? Repartidas en más de cincuenta países.

 

 

Las siguientes: la Segunda Guerra Mundial, los movimientos nacionalistas surgidos en las colonias, la presencia de líderes carismáticos y el apoyo internacional al proceso descolonizador.

Durante la Segunda Guerra Mundial se produjeron combates en las colonias asiátias y africanas. Los habitantes de las colonias apoyaron a sus metrópolis con sus recursos y soldados indisos y argelinos. Esto hizo que adquirisen conciencia de su importancia. Además las derrotas sufridas por los europeos blancos a manos de los japoneses asiásticos destruyeron la imagen de superioridad (militar, política, intelectual…) que habían construido los occidentales.

Tras la Segunda Guerra Mundial las ideas nacionalistas, antes del conflicto minoritarias, se extendieron entre la población colonial. El nacionalismo procedía de la ideología liberal o de la marxista. Para los liberales la libertad individual se exgtendía a la idea de que cada nación debía poseer su estado.

En 1945 los imperios coloniales llevaban existiendo más de medio siglo, en ese tiempo las élites de los pueblos colonizados (terratenientes, miembros indígenas de la administración colonial) habían mandado a sus hijos a estudiar a las universidades y academias militares europeas, para que aprendieran el idioma de la potencia colonial y se integraran en su cultura. Al volver a sus países una parte de esas élites en vez de suceder a sus padres como colaboradores de la dominación extranjera crearon partidos políticos de masas como los que habían conocido en Europa e iniciaron la lucha por la independencia política.

Fundación Partido del Congreso 1885

Partido Comunista de Vietnam 1930

Movimiento Nacional Congoleño 1958

 

Idi Amín 1971-1979 presidente de Uganda

Bokassa gobernante de la República Centroafricana de 1966 a 1979, primero como presidente, luego como emperador autoproclamado.

ONGS ver su intervención

Riquezas naturales, recursos minerales

1990 independencia de Namibia se independiza de Sudáfrica

Tropas cuabanas guerra fría angola y Mozambique

1983-1985 hambruna en Etiopía

FAO Organización para la Alimentación y la Agricultura (1945-)

ONG abolicionistas, sufragistas

1950 ONU reconoce ONG

lunes, 28 de septiembre de 2020

Anna Ajmátova

 https://www.latimes.com/archives/la-xpm-1997-aug-17-bk-23125-story.html

https://schkola4kotovo.ru/en/chas-muzhestva-probil-na-nashih-anna-ahmatova-muzhestvo/

https://www.poetryloverspage.com/yevgeny/akhmatova/courage.html

http://stevesilver.org.uk/blog/stalingrad-1942-the-hour-of-courage-had-struck-the-clock/

https://monoskop.org/images/3/3c/Akhmatova_Anna_The_Word_That_Causes_Deaths_Defeat.pdf


https://monoskop.org/images/3/3c/Akhmatova_Anna_The_Word_That_Causes_Deaths_Defeat.pdf


 On January 9, 1905, a group of unarmed Petersburg workers led by a priest undertook a march to the palace to present a petition of their grievances to the tsar. They were fired upon by mounted troops, and in the close quarters of the crowded street, casualties were heavy—ninetytwo deaths, according to the official figures; several times that, according to unofficial ones. ‘‘Bloody Sunday,’’ a

In October 1905, as Tsar Nicholas II was preparing to issue the semiconstitution known as the October Manifesto, 


By February 25, 1917, the unrest in Petrograd reached a critical mass, as a number of labor demonstrations and protests against food shortages coalesced into a citywide general strike. Troops were called out to disperse the crowds. For two days they obeyed orders to fire on the demonstrators, hundreds of whom were wounded or killed. But on February 27, a mutiny spread through the troops, and they refused to leave their barracks. The government’s authority collapsed as crowds of workers, students, and soldiers roamed the streets attacking police stations and other symbols of royal authority.

Out of this chaos emerged two claimants to power. Nicholas II formally yielded power to a Provisional Government made up of leading members of the Duma (the prerevolutionary Russian parliament). The Revolution and Civil War 25 street demonstrators, however, regarded this body as concerned primarily with the interests of the upper classes and organized their own representative body, the Petrograd Soviet (the Russian word for ‘‘council’’) of Workers’ and Soldiers’ Deputies.

The class conflict reflected in the existence of these two bodies soon reached the army, where peasant soldiers began to challenge the authority of upper- and middle-class officers. Ordinary soldiers saw no reason why they should get killed in the name of Russia’s geopolitical interests, which meant nothing to them, their families, or their villages; many of them took the position that while they would fight if attacked, they would not engage in offensive actions. To the officers, this disintegration of military authority and fighting capability was infuriating.

 But the government could not make peace. The socialist program of a no-fault peace, with no annexations or indemnities paid by either side, was not supported by either the French or the British government. If Russia broke with its allies to make a separate peace, the weakness of its position meant surrender on whatever terms Germany cared to name. Thus, for lack of any alternative, the war dragged on, while the deep class divisions in Russian society gave rise to assertions that the real reason the Provisional Government did not make peace was that it was under the influence of profiteers whose income depended on continued hostilities.

One important reason for the continuing political tension was that the economic problems which had caused the February Revolution had not eased. Breakdowns of the overstrained transport system continued, as did shortages of food, fuel, and raw materials for factories. Workers regarded the ongoing hardships as the result of a plot by the rich to keep them from enjoying the fruits of the Revolution and repeatedly challenged their managers, while managers, who had to deal with steadily falling productivity, were in no mood to negotiate with workers. The number of strikes and layoffs mounted. Crime rose, and a sense of general insecurity prevailed.

 In late September, Leon Trotsky, a leading figure in the Revolution of 1905 who had recently joined the Bolsheviks, was elected chairman of the Petersburg Soviet; soon afterward, the party took control of the Moscow Soviet as well. Lenin took this as a sign that the majority of the people was on his side and argued that the time had come for the party to seize power.

The more moderate delegates to the Congress of Soviets, members of the Menshevik and Socialist Revolutionary parties, were infuriated with the Bolsheviks’ action and fiercely denounced the radicals’ presumption for launching an attack which could lead to civil war and the destruction of the Revolution. They walked out of the chamber, followed by Trotsky’s taunt, ‘‘Go where you belong—into the dustbin of history!’’ The rump Congress, now consisting only of the Bolsheviks and a minority faction of Left Socialist Revolutionaries, continued its session without the moderates and approved the appointment of an all-Bolshevik government, the Soviet of People’s Commissars (Sovnarkom), with Lenin as its chairman. The moderates subsequently challenged this action and demanded that the government be broadened to include members of other socialist parties, but the Bolsheviks refused to compromise, and events had made it clear that the moderates did not have sufficient armed support to make them back down. The losers consoled themselves with the thought that the Sovnarkom was in any case merely a temporary government, which was to hold power only until the convening of the Constituent Assembly in January 1918.

Meanwhile, the Bolsheviks moved quickly to consolidate their hold on power. The peasants’ demand for gentry land was met by a decree that declared the abolition of private landownership; all land belonged to the people, and its fruits belonged to those who cultivated it. For the workers, a decree on ‘‘workers’ control’’ significantly increased the powers of their factory committees at the expense of management’s power. For the soldiers, the fighting came to a stop almost immediately, as a truce for negotiations was declared

In the elections for the assembly, the Bolsheviks did well in the urban areas of Petrograd and Moscow. But Russia was still primarily a rural country, and the majority of delegates elected were members of the peasant-oriented Socialist Revolutionary Party (SR). On the day the Constituent Assembly convened, January 5, 1918, the SRs elected one of their party leaders as the assembly’s chairman and took their party’s platform as the basis for the assembly’s agenda. The armed Bolshevik sailors who were serving as self-styled guards for the representatives took this amiss and strongly suggested to the chairman that it was time for the session to adjourn. Since the SRs, whatever their strength in the country as a whole, did not control the capital, this adjournment turned out to be permanent. The Bolsheviks—who now renamed themselves the Communists— had successfully seized power, and they intended to hold on to it.

Marriage had become just as informal as divorce: whereas before the Revolution there had been no civil marriage, now that was the only legally recognized type of union, and the abrupt change had produced confusion as to what exactly a couple needed to do to be legally married and whether it was even worth the bother

The forced dismissal of the Constituent Assembly had left the opponents of the Communist government no peaceful means of protest, and in spring 1918, civil war broke out. The government remained in control of the two capital cities and of Russia’s heartland, but there was fighting all around the periphery, in Ukraine, southern Russia (the Azov and Black Sea coasts and the northern Caucasus), the Volga and Ural regions, western Siberia, and the far north around Murmansk and Arkhangelsk.

 Aside from the direct economic impact of the war itself, the catastrophic breakdown of transport and infrastructure that had been going 32 Biographical and Historical Background on throughout 1917 continued and intensified. The Bolshevik panacea of workers’ control, based on the assumption that the problem was merely the fault of counterrevolutionary managers, did nothing to address the actual causes of the steady drop in production. By early 1918, the flow of consumer goods had simply dried up. Peasants who brought grain to market could find nothing to buy with their money. At the same time, reckless government printing of money had led to soaring inflation, so that money not immediately spent on goods became worthless. The peasants’ response was simple: if they couldn’t get anything for their grain, they wouldn’t sell it. Urban food stocks dropped precipitously

The Bolsheviks, who had little sympathy for what they regarded as a backward rural class, assumed that the disappearance of grain from the markets was an act of ideological sabotage and chose to treat the peasantry as an enemy. Armed detachments were sent into the countryside to confiscate what were officially described as surplus grain supplies. In fact, the armed detachments that descended upon a village would take everything not sufficiently well hidden. The villagers’ protests to the ‘‘people’s government’’ were ignored. The anger of the countryside exploded in violence. There were 245 of what the government itself characterized as ‘‘major anti-Soviet uprisings’’ in 1918 in the twenty provinces of Central Russia, whose proximity to the central government made them particularly subject to heavy requisitioning.14

 In a measure of how much damage was done to the rural economy, in a country in which virtually all plowing was done by horses, the number of horses decreased Revolution and Civil War 33 from thirty-five million in 1916—already a war year—to twenty-four million in 1920.16

The civil war years were thus a time of hunger for city dwellers: the government did not have the resources to track down and commandeer enough food for the entire urban population. Food rationing was instituted, workers being entitled to larger rations than members of the former upper or professional classes. Yet only a third of the total urban food supply came from official sources; the rest came from a black market supplied by enterprising peasants who smuggled food past the roadblocks set up to prevent such trade.17 Given the risks the sellers ran, the prices—paid in goods, not money—were correspondingly high. The formerly rich traded their jewelry and carpets for bread, while factory workers ignored their assigned tasks and worked on handicrafts that they could barter. Anyone who could escape the city did so: workers, many of whom had migrated to the cities within the past generation, returned to their relatives in the villages. The population of Petrograd was 2.5 million in 1917 and one-third of that number in 1919. Educated and professional people, who could not take up peasant labor, were left behind in the dark, cold, empty buildings. Malnutrition took a steadily rising toll among them, undermining health and increasing mortality: the death rate in Petrograd was 25 per thousand in 1917, 44 per thousand in 1918, and 81.5 per thousand in 1919.18


By early 1921, although the war was over, privation and misery had risen to such a level that the Soviet government could not count upon the loyalty even of those segments of the population that had originally been its most fervent supporters. In March 1921, the Red sailors at the naval base of Kronstadt—the very ones who had supported the Bolsheviks so decisively in October 1917 and January 1918—rebelled against the regime. They demanded that new elections be held to seat a government that would contain representatives of all left-wing parties. The rebellion was crushed with heavy casualties, but it frightened even the most doctrinaire Communists sufficiently to allow the ever-pragmatic Lenin to push through a series of measures (the New Economic Policy) intended to revive the moribund economy by allowing limited amounts of capitalism. For the countryside, the new policy was too little, too late. To the man-made catastrophe already visited upon the villages was added a natural catastrophe, drought. By summer 1921, peasants in the Volga region were beginning not merely to suffer from malnutrition, but actually to die of starvation. Survivors fled the most devastated villages, looking for places where there was still food. If they found a village with food, they would massacre the inhabitants and seize their supplies— unless, of course, the inhabitants had had the foresight to arm themselves, in which case the starving refugees were slaughtered instead. Cases of cannibalism were reported. The drought-affected area was the home of some thirty-five million people. The situation was so dire that Lenin overcame his suspicion of capitalists’ motives and accepted aid from the American Relief Association, headed by Herbert Hoover. The 36 Biographical and Historical Background association was active in Russia from October 1921 to June 1923, and at the height of its activity was feeding ten million people. In spite of even this heroic effort, the famine resulted in five million deaths.19 Some ten million people died during the civil war (not counting the famine deaths), the majority as a direct result not of violence, but of typhus, tuberculosis, cholera, influenza, all the diseases that found easy prey in a malnourished, exhausted, cold, dirty, and lice-ridden populace. Death had become commonplace in Russia—not just individual death, but death on a catastrophic scale. Bodies lay unburied by the roadside or were tossed en masse into shallow pits where they might be dug up by scavenging animals. To the extent that any authority existed in this chaos, it belonged to men who had guns and did not hesitate to use them. To the new rulers, such values as compassion and decency were no more than the pathetic shibboleths of a bourgeois culture rightfully swept away by the Revolution. The humanist culture of the old Russian intelligentsia was dying.


In summer 1921, Akhmatova left Shileiko and moved into the apartment of the composer Artur Lourie, who had gone from being a habitué of the Stray Dog to a brief stint as people’s commissar of music. 


When Lenin died in January 1924, he left no obvious successor, although in the collective leadership of the Politburo, Trotsky and Stalin were more equal than their colleagues. Within four years, Stalin had successfully sidelined Trotsky

The great question facing Lenin’s heirs was how to transform an industrially backward agricultural country like Russia into the type of advanced industrial country which alone, in classic Marxist doctrine, could

prove hospitable to Communism. There were two possible approaches,

gradualist and militant. The gradualists, led by Nikolai Bukharin, argued


that the key was to make agriculture more profitable so that prosperous peasants would demand more consumer goods, which would in turn create more factory jobs. Such a policy described what was happening in Russia in 1921–28, the years of the so-called NEP, and it actually worked, for by 1928 Russia had largely regained the economic level of the pre– World War I years. But it was not a vision to inspire a party of selfdescribed revolutionaries impatient to change the world. And there was still the old Communist fear, dating from civil war days, that prosperous peasants—or, as they were pejoratively called, kulaks (‘‘fists’’)—would be more sympathetic to capitalism than to socialism. The alternative was a return to the requisitioning and heavy-handed state control of the civil war years, regarded by Communists as a heroic period rather than an economic catastrophe. Under this approach, the peasants would be compelled to surrender their grain to the state for export, and the money thus obtained would be used to finance rapid industrialization

In 1929, Stalin aligned himself with the program of rapid industrialization. That April, the first Five-Year Plan was proclaimed. Its figures called for a 180 percent rise in industrial output, with even higher increases in key sectors

When it turned out that so-called voluntary collectivization did not inspire the peasants to volunteer, it was announced that any peasant, even the poorest, who refused to join the collective would be regarded as a ‘‘kulak henchman’’ and subjected to the same penalties as the kulaks themselves. In a desperate last outburst of resistance, peasant families slaughtered and ate their livestock rather than surrender it to the collective farm. In 1928, the total number of cattle in the Soviet Union was sixty million; during the most intensive period of collectivization, in January and February 1930, fourteen million cattle were slaughtered

In late 1931 a drought hit the Ukraine and the northern Caucasus, key agricultural regions already severely disrupted by collectivization. Both areas produced a poor crop that year, followed by a total failure in 1932. Soon peasants were eating dogs, cats, and rats and were trying to eat tree bark. People with the grossly swollen bellies of severe malnutrition became a common sight. As in 1921–22, cases of cannibalism were reported. But in contrast to 1921–22, no aid was offered. The quotas of grain that collective farms were compelled to deliver to the state were not lowered. Over a million tons of grain were exported in 1932. In 1921–22, hordes of peasants had fled their ruined villages and stormed any available train, and some of them had reached Moscow, only to collapse from hunger and die in the city’s railroad stations.

 This time, urbanites would not have the reality of famine brought home to them by the sight of emaciated bodies: armed detachments were stationed in the countryside to stop any peasant exodus. No mention of the famine could be found in the media. The denial of its existence was so systematic that even city dwellers who were in contact with their village relatives and were fully aware of the suffering in a specific area might fail to grasp the overall dimensions of the devastation. As a result of this policy of concealment, it will never be possible to make an accurate count of the number of deaths in the 1932–33 famine: estimates run from 3.5 million to 7 million.1

On December 1, 1934, a disgruntled party member named Leonid Nikolayev walked into Kirov’s office and fatally shot him. 

 In January 1935 Zinoviev and his close associate Lev Kamenev were tried for ‘‘moral and political responsibility’’ for Kirov’s death. Zinoviev was sentenced to ten years in prison, Kamenev to five.


Stalin had already succeeded in destroying any effective opposition to him by the Old Bolsheviks, the one-time companions of Lenin. The most fortunate among them, like Bukharin, had been sidelined in relatively unimportant positions; others, like Zinoviev and Kamenev, who had been found guilty of moral responsibility for Kirov’s assassination, were in prison; Trotsky had been exiled.


 In August 1936, Zinoviev and Kamenev were produced for a show trial, accused of responsibility for the death of Kirov and of having planned to kill Stalin next. In response to a private promise that they would not be put to death, they made the required public confession, after which they were executed anyway. In September 1936, Genrikh Yagoda, the head of the NKVD, was dismissed and subsequently arrested on the grounds he had not shown sufficient vigilance against enemies of the people. 


In early 1937, a second show trial was directed against several important secondary figures among the Old Bolsheviks. The defendants were strongly encouraged to implicate Bukharin in their ‘‘Japanese-GermanTrotskyist’’ plots to restore capitalism, and the Party Central Committee plenum of February-March 1937 resolved that at the least Bukharin must have had sufficient guilty knowledge to justify expelling him from the party and to warrant further investigation by the NKVD. The inevitable result, a year later, was yet another show trial, which sentenced both Bukharin and Yagoda to death. By May, the wave of arrests reached the armed forces: the highest-ranking officer in the Red Army, Field Marshal Mikhail Tukhachevsky, was arrested along with a number of generals


The same source gives the total number of executions in the years 1937– 38 as 681,692, a figure that may be incomplete. An equal number of deaths may have occurred in those two years among the newly arrived inmates of Gulag, many of whom were unable to adapt to a regime of extremely demanding physical labor and near-starvation rations. Political arrests were typically made under Article 58 of the Soviet law

 The highest ranks of society were devastated: of the Central Committee’s seventy-one members in 1934, only sixteen were still alive by the purge’s end in 1939; similarly, 90 percent of the Red Army’s generals and 80 percent of its colonels were purged.7 Also prone to arrest were anyone who had lived in a foreign country (including Communists from Fascist countries who had fled to Moscow, Russian veterans of the Spanish Civil War, and members of the USSR’s own espionage service) or who showed an interest in international organizations (including Esperantists and stamp collectors); members of smaller ethnic groups who were active in preserving their cultural traditions (these were charged with ‘‘bourgeois nationalism’’); engineers, who were the obvious scapegoat for every industrial accident or shortcoming; and, of course, anyone who had been previously arrested.

 The family of an arrested person was not told where he was taken.Family members would go from one prison to another bearing money to be paid over to their missing relative, but the money would be accepted only if the addressee’s name was found on the list of inmates of that particular prison. Similarly, no information was provided to the family on the status of the investigation, which might last for months. Families learned of a conviction indirectly: once a prisoner was convicted, he was transferred out, which meant that a relative delivering a parcel to the prison would reach the window only to have the package refused on the grounds that the addressee was no longer there. 

 the obvious candidate was Yezhov, the head of the NKVD. On November 25, 1938, he was dismissed from his position and replaced by the supposedly more moderate Lavrenty Beria. In early 1939, at the Eighteenth Congress of the Communist Party, Stalin accused Yezhov of allowing the security forces to get carried away, so that while many class enemies had indeed been dealt with appropriately, some innocent people had gotten caught up as well. A few days after this denunciation, Yezhov was arrested. Interestingly, precisely at the time of Yezhov’s 

martes, 20 de marzo de 2018

ESO Bloque 4 y Bloque 5 Editorial Anaya

Bloque 5. La época de entreguerras (1919-1939)

Contenidos

La difícil recuperación de Alemania.
El fascismo italiano.
El crash de 1929 y la gran depresión.
El nazismo alemán.
La II República en España.
La guerra civil española.

Criterios de evaluación

1. Conocer y comprender los acontecimientos, hitos y procesos más importantes del período de entreguerras, o las décadas de 1919 a 1939, especialmente en Europa.
2. Estudiar las cadenas causales que explican la jerarquía causal en las explicaciones históricas sobre esta época, y su conexión con el presente.
3. Analizar lo que condujo al auge de los fascismos en Europa.

Estándares de aprendizaje evaluables

1.1. Analiza interpretaciones diversas de fuentes históricas e historiográficas de distinta procedencia.
1.2. Relaciona algunas cuestiones concretas del pasado con el presente y las posibilidades del futuro, como el alcance de las crisis financieras de 1929 y de 2008.
1.3. Discute las causas de la lucha por el sufragio de la mujer.
2.1. Explica las principales reformas y reacciones a las mismas durante la II República española.
2.2. Explica las causas de la guerra civil española en el contexto europeo e internacional.
3.1. Explica diversos factores que hicieron posible el auge del fascismo en Europa.


1.      La Revolución Rusa de 1917. La creación de la URSS

1.1. Causas de la revolución. La crisis del imperio zarista
Rusia era a principios del siglo XX un extenso imperio extendido entre los mares. Báltico y Negro y desde la frontera polaca hasta el océano Pacífico. Estaba gobernado por los zares de la dinastía Romanov, y en él existía un malestar generalizado.
El descontento político se debía al gobierno autocrático[1] de los zares, que propició la aparición de una oposición política integrada por partidos liberales burgueses y partidos marxistas revolucionarios, como los bolcheviques.
El descontento económico y social se debía al contraste existente entre la rica minoría, dueña de la tierra y de las fábricas, y la miseria del campesinado y del proletariado industrial.

1.2. Las revoluciones de 1905 y 1917
En 1905, el malestar general, unido al causado por la derrota rusa ante Japón, desencadenaron una revolución que obligó al zar a crear un Parlamento o Duma y a emprender algunas reformas. Pero la autocracia se mantuvo.
En 1917, las derrotas del ejército ruso en la Primera Guerra Mundial y el sufrimiento popular a causa de la guerra provocaron una doble revolución:
La Revolución Burguesa de febrero de 1917 depuso al zar Nicolás ll, e implantó una república. El Gobierno provisional, liberal y burgués, prometió reformas; pero su lentitud y la decisión de continuar en la guerra mundial provocaron su caída.
La Revolución Bolchevique de octubre de 1917, organizada por los marxistas radicales o bolcheviques, derrocó al Gobierno provisional y llevó al poder a su dirigente, Lenin, apoyado por los soviets[2] o comités de obreros, campesinos y soldados.

En 1918, los bolcheviques adoptaron el nombre de Partido Comunista; y retiraron a Rusia de la guerra, firmando el Tratado de Brest-Litovsk con Alemania (1918). Después, aprobaron una Constitución, que establecía el traspaso de los latifundios al campesinado, el control de las fábricas por los obreros, y la nacionalización de la banca y de los transportes. En 1919 fundaron la Tercera Internacional.
La actuación de Lenin desencadenó la oposición armada de los grupos contrarrevolucionarios. Estos organizaron el llamado Ejército Blanco -apoyado por Reino Unido, Francia y Japón-, que se enfrentó al Ejército Rojo bolchevique dirigido por León Trotsky. El resultado fue una cruenta guerra civil (1918 y 1921) que dejó ocho millones de víctimas.
La victoria del Ejército Rojo consolidó la revolución.

1.3. Las consecuencias de la revolución. La URSS
El gobierno de Lenin (1921-1924). Lenin concentró en su persona todo el poder político. En 1922 creó una organización política, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), integrada por Rusia y otras repúblicas asiáticas. Se organizó como un Estado federal y adoptó una Nueva Política Económica (NEP) que combinaba elementos comunistas y capitalistas. Gracias a ello, la economía soviética se recuperó.
El gobierno de Stalin (1927-1953). El sucesor de Lenin inició una nueva etapa, el «estalinismo». En ella se impuso un sistema político totalitario que reprimió cualquier oposición mediante purgas.
La economía pasó a manos del Estado. Se colectivizó la tierra, trabajada mediante cooperativas campesinas –koljoses- o asalariados en granjas estatales –sovjoses-. La industria creó grandes complejos estatales metalúrgicos, químicos y de armamento; y la banca y los demás servicios se mantuvieron nacionalizados. Además, el Estado planificaba cada rama productiva mediante planes quinquenales[3], planes económicos a cinco años en los que se marcaban los objetivos. Como resultado de todo ello, la URSS se convirtió en una gran potencia económica y militar.

En 1922, en una conferencia de delegaciones de Rusia, Bielorrusia y Transcaucasia (integrada por Armenia-Georgia-Azerbaiyán), se formó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Después, se fue ampliando con la incorporación de otras repúblicas. La URSS se organizaba como un Estado federal cuya dirección estaba en manos del Partido Comunista.

2.      La economía (I). De la prosperidad a la crisis

2.1. Los “felices años veinte”
La economía del período 1924-1929 pasó por una etapa de prosperidad conocida como los “felices años veinte”. Afectó a Europa y, sobre todo, a Estados Unidos, que tras la Primera Guerra Mundial se convirtió en la primera potencia económica mundial.
Las bases de esta prosperidad económica fueron tres:
El desarrollo de la industria. Fue posible gracias al nuevo sistema de producción en cadena, que permitía fabricar en masa artículos como automóviles, electrodomésticos y otros bienes.
El incremento del consumo. Se debió a la publicidad y a las facilidades de compra proporcionadas por la venta a plazos y los créditos bancarios.
Las inversiones en bolsa. Se convirtieron en una forma rápida de conseguir dinero para los particulares, las empresas y los bancos. Todos ellos invirtieron su dinero en la compra de acciones, haciendo subir su precio sin parar.

La prosperidad de este período fomentó la confianza en el sistema capitalista, que había permitido aumentar el nivel de vida y disfrutar de bienes y servicios.  También desembocó en un modo de vida frívolo, caracterizado por la moda extravagante, y el gusto por la música popular, los bailes alocados (jazz, charleston), y los espectáculos (cine, cabarés, teatro) y la pasión por la velocidad.

La crisis de 1929. Cadenas causales
Al terminar la contienda se acumularon excedentes agrarios y muchos agricultores se arruinaron. El aumento de la producción industrial por encima de la demanda dio lugar a la acumulación de stocks sin vender.

2.2. La crisis de 1929. El crac de la Bolsa de Nueva York
La prosperidad económica finalizó en 1929. Este año se inició en Estados Unidos una crisis económica provocada por el exceso de producción en relación con el consumo.
Durante la Primera Guerra Mundial, la agricultura y la industria estadounidenses habían aumentado sin descanso su producción para abastecer a los países beligerantes. Pero, al finalizar la contienda, estos redujeron la demanda, lo que originó la acumulación o stocks de productos agrícolas y artículos industriales sin vender. Con ello, su precio bajó, y las empresas sufrieron importantes pérdidas.
La situación real de las empresas, por tanto, no se correspondían con el alto valor que sus acciones tenían en la bolsa. En 1929, esta situación generó un clima de desconfianza y la subida del precio de las acciones se redujo. El 24 de octubre de 1929, conocido como el “jueves negro”, el temor a un descenso aún mayor llevó a los inversores a la venta masiva de acciones, sin que hubiese nadie para comprarlas. El resultado fue el desplome de su precio y la quiebra o crac de la Bolsa de Nueva York, con el consiguiente hundimiento de muchas empresas y la ruina de grandes fortunas.

3.    La economía (II). La Gran Depresión

3.1. La generalización de la crisis
En Estado Unidos, la quiebra de la bolsa provocó una depresión general. Millones de personas perdieron su dinero y ahorros. Numerosos bancos quebraron, ya que habían invertido sus fondos en comprar acciones o en conceder créditos para adquirirlas. Muchas industrias y muchos agricultores se arruinaron ante el descenso de ventas y la falta de créditos. Y el comercio exterior se paralizó al adoptarse medidas proteccionistas.
Entre 1930 y 1931, la crisis se difundió desde EE.UU. al resto del mundo, afectando a Europa y a los países asiáticos y latinoamericanos. Se transformó así en una crisis total, la Gran Depresión, una de las mayores crisis económicas de la historia.

3.2. Las consecuencias de la crisis
La crisis se reflejó en todos los ámbitos de la vida.
En la economía, la producción agraria e industrial descendió al decrecer la demanda; y el comercio exterior se redujo al generalizarse el proteccionismo. Por su parte, el sistema capitalista sufrió un fuerte rechazo entre las clases medias y trabajadoras.
La población detuvo su crecimiento; y la migración transoceánica disminuyó, pues los países receptores limitaron las entradas para reducir su paro.
En la sociedad crecieron el paro y las desigualdades. Con ello, el optimismo de los felices años veinte fue sustituido por el pesimismo y la falta de confianza en el progreso.
En política, la depresión desprestigió a la democracia, que no supo evitarla; y favoreció el auge de ideologías que se presentaban como salvadoras, como el totalitarismo entre la clase media, y el comunismo entre los obreros.

3.3.  Las propuestas de solución
Cada país intentó salir de la crisis buscando sus propias fórmulas.
Algunos promovieron la autarquía o autosuficiencia económica, explotando los recursos propios y comprando al exterior lo menos posible.
Pero la mayoría adoptó las ideas del economista británico John Maynard Keynes, consistentes en estimular la inversión, el empleo y el consumo mediante la intervención del Estado en la economía. Este fue el caso de Estados Unidos, donde el nuevo presidente Franklin Delano Roosevelt puso en marcha en 1933 un conjunto de medidas económicas y sociales conocido como New Deal. Incluía el control de los bancos obligándoles a conceder créditos a bajo interés; subvenciones a la agricultura y a la industria para disminuir la producción; reducción de la jornada laboral; salarios mínimos; seguros de desempleo; fomento de las obras públicas, etc.




4.    El ascenso de los totalitarismos

4.1. La crisis de la democracia y el ascenso del totalitarismo
En el período de entreguerras, la catástrofe que supuso la Primera Guerra Mundial y las dificultades de la posguerra ayudaron a formar una corriente de opinión contraria al sistema democrático, al considerar que el parlamentarismo había fracasado.
La democracia y el sistema parlamentario se mantuvieron en Estados Unidos y en los países europeos de mayor tradición liberal, como Reino Unido y Francia.
Otros estados del centro y del sur de Europa adoptaron regímenes autoritarios, de jefe único; o totalitarios, de partido único y control social total. Los totalitarismos contaron con el apoyo social de la clase media, descontenta por el descenso de su nivel de vida a causa de la crisis; de gran capital, deseoso de detener el auge del comunismo; de muchos excombatientes y parados descontentos; y de los sectores sociales más conservadores. Entre ellos, destacaron el fascismo en Italia; y el nazismo, en Alemania.

4.2.  Los rasgos de los totalitarismos
Los partidos totalitarios controlaron el poder político y todos los ámbitos de la vida de las personas. Por eso, en los países en los que accedieron al poder, implantaron:
Un sistema político autoritario. En él, el Estado concentró todo el poder y lo ejerció mediante un líder carismático que exigía obediencia ciega: el duce[4] Mussolini, en Italia; o el führer[5] Hitler, en Alemania. No hay libertades personales, ni pluralismo político. Solo un partido único, que reprime con violencia cualquier oposición.
El control económico y social. El Estado dirigía la economía y se proclamó anticapitalista y anticomunista. Además, controlaba la sociedad mediante la propaganda, la censura de los medios de comunicación y la educación.
El rechazo de la igualdad. Defendieron la superioridad de los miembros del partido único sobre los demás; la de los hombres sobre las mujeres; y la de unas razas sobre otras.
El pensamiento irracional. Proclamaron el fanatismo y la obediencia, reforzados con símbolos, escudos, cantos y uniformes que fomentaban la unidad de sus seguidores.
El ultranacionalismo. Exaltaban la grandeza de la propia nación, y reclamaron territorios para lograr su unidad o para dotarla de un espacio vital[6] que permitiera su supervivencia.
El militarismo. Defendieron la fuerza y la guerra como instrumentos de poder, prestigio y progreso de los pueblos.

Algunos rasgos de los totalitarismos
Los totalitarismos reprimieron con violencia cualquier oposición mediante la policía política,               como  la Gestapo alemana; pusieron la educación al servicio de los intereses del partido; exigieron el culto y la obediencia ciega al líder; sostuvieron la superioridad de unas razas sobre otras; y defendieron el patriotismo y la guerra como instrumento de prestigio y de poder de la nación.







5.    El fascismo y el nazismo

5.1. El fascismo en Italia
Las causas que favorecieron el nacimiento del fascismo en Italia fueron el descontento por los acuerdos de paz alcanzados tras la Primera Guerra Mundial; y la situación de la posguerra, caracterizada por la crisis económica, el paro, la inflación y el malestar social, manifestado en movimientos revolucionarios que asustaron a los sectores más conservadores.
El fascismo fue obra del periodista Benito Mussolini, quien en 1921 fundó el Partido Nacional Fascista que contaba con grupos paramilitares -los Fascios italianos de combate o << camisas negras>>- dedicados a reprimir al movimiento obrero. Así, se ganó el apoyo de los grandes propietarios, de la pequeña burguesía, de la Iglesia y del rey Víctor Manuel III.
En 1922, la exitosa intervención de los Fascios contra los sindicatos y huelgas obreras llevó a Mussolini a reclamar el poder. Para presionar al gobierno, organizó una Marcha sobre Roma con sus <>, logrando que el rey le nombrase jefe del gobierno.
Una vez en el poder, Mussolini implantó una dictadura fascista. Para ello, asumió todo el poder; restringió las libertades; prohibió los partidos políticos; reprimió a los sindicatos y a cualquier oposición mediante la policía política (Ovra); dirigió la economía; y controló todos los aspectos de la vida social mediante la propaganda y la censura.

5.2. El nazismo en Alemania
Las causas que favorecieron el nazismo en Alemania fueron el descontento existente en la República de Weimar (1918-1933) por la humillación sufrida en el Tratado de Versalles; y la situación de la posguerra: crisis económica, paro y un malestar social manifestado en movimientos revolucionarios.
El nazismo surgió en torno al antiguo soldado Adolf Hitler y el Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes, fundado en 1920, que contaba con una organización paramilitar (las Secciones de Asalto o SA), dedicada a combatir a los comunistas.
Así, se ganó el apoyo de buena parte de las clases medias arruinadas por la crisis económica de 1929 y de los capitalistas contrarios al comunismo.
En la elecciones de 1932, el Partido Nazi consiguió 13,8 millones de votos; y en 1933 Hitler fue nombrado canciller de Alemania.
Una vez en el poder, puso fin a la República de Weimar, proclamó el III Reich alemán e implantó una férrea dictadura, disolviendo o prohibiendo el resto de partidos y sindicatos y anulando los derechos y la libertades fundamentales.
También controló la economía; dirigió la educación, la cultura y el arte mediante la propaganda y la censura; buscó la cohesión social en torno a la idea de la superioridad de la raza aria y la persecución de los judíos; y adoptó una política militarista basada en el rearme, el rechazo del Tratado de Versalles y las reivindicaciones territoriales.
Todas estas actuaciones desembocarían en la Segunda Guerra Mundial.

Elecciones parlamentarias (número de votos  del Partido Nazi)
Fecha                Votos           %

Mayo, 1924                    1918000              6,6
Diciembre, 1924             903000                3,0
Mayo, 1928                    810000                2,6
Noviembre, 1930           6406000              18,3
Julio, 1932                     13800000            37,3
Noviembre, 1932           11700000              33,1





6.      La Segunda Guerra Mundial (I). Causas

6.1. Los contendientes
El 1 de septiembre de 1939 se iniciaba la Segunda Guerra Mundial. El conflicto duró casi seis años, hasta el 5 de agosto de 1945, y se considera el más importante de la historia de la humanidad.
Los países contendientes se agruparon en dos bandos. Por una parte, las potencias occidentales o Aliados, liderados por Reino Unido y Francia; y por otra parte, las potencias del Eje, lideradas por Alemania e Italia. Durante la contienda (1941), ambos bandos incorporaron aliados, como la Unión Soviética, Japón y Estados Unidos, lo que dio al conflicto un alcance mundial.

6.2. Causas del conflicto

Las causas generales
Las causas generales de la guerra fueron múltiples. El deseo de revancha de Alemania, pues consideraba que había sido humillada en el Tratado de Versalles al imponérsele el pago de indemnización a los Aliados y una reducción del ejército y de la flota. La aparición de las ideologías totalitarias y el auge del militarismo. Los nacionalismos, origen de reivindicaciones territoriales. Y la depresión económica y el empobrecimiento general causados por la crisis de 1929.

Las causas inmediatas y la chispa
Entre las causas inmediatas de la guerra destacan la política militarista y agresiva de las potencias totalitarias en los años anteriores a la guerra.
Así, Japón invadió Manchuria, en 1932; Italia se anexionó Abisinia y Albania, en 1935 y 1939, respectivamente; y Alemania, con el pretexto de incorporar a su imperio los territorios de población germana, se anexionó Austria y la región checa de los Sudetes en 1938 y casi toda Checoslovaquia en 1939. Estas agresiones no fueron contenidas a tiempo por la Sociedad de Naciones ni por las democracias occidentales, que optaron por realizar concesiones para tratar de evitar el conflicto.
La chispa que inició la contienda fue la invasión de Polonia por Alemania, sin previa declaración de guerra, tras firmar un pacto de no agresión con la URSS. Este hecho provocó la declaración de guerra de Reino Unido y Francia contra Alemania.

El camino hacia la guerra. Los pactos
A.   El Pacto de Acero. El 22 de mayo de 1939, Hitler y Mussolini firmaron el Pacto de Acero, que establecía el apoyo mutuo de ambos países en caso de guerra. Se establecía así el llamado Eje Roma-Berlín, al que se sumaría Japón en 1940, una vez iniciada la guerra.
B.    El pacto germano-soviético. El 23 de agosto de 1939, la URSS de Stalin y Hitler firmaron un pacto en el que <>. Las cláusulas secretas del pacto estipulaban la partición de Polonia entre rusos y alemanes.

7. La Segunda Guerra Mundial (II). Acontecimientos y consecuencias

7.1. El desarrollo del conflicto (1939-1945)

Características de la guerra
La guerra tuvo una enorme extensión, ya que sus operaciones se desarrollaron en el Pacífico, en Europa y en África, implicó a sesenta países, y afectó de una manera u otra al 90% de la humanidad. Fue, además, una guerra de gran duración –seis años, dos más que la primera–. Se debió, sobre todo, a las victorias iniciales de Alemania, que obligaron a una larga reconquista del territorio.
También destacó por su carácter de guerra total, ya que obligó a organizar la economía de los países contendientes en función de la guerra, movilizó a más de 100 millones de personas, y utilizó un potente armamento (tanques, bombas, aviación, etc.) Y alcanzó una extrema crueldad: unos 800 millones de civiles sufrieron la ocupación enemiga, bombardeos y privaciones; y hubo deportaciones, torturas, asesinatos y genocidios.

Etapas y acontecimientos
Las victorias del Eje (1939-1941). Alemania lanzó una <> basada en el uso conjunto de tanques y aviones. Gracias a ello, y a la neutralidad de Rusia, ocupó hasta 1940 casi toda Europa occidental. Luego, con el apoyo de Italia, forzó a Francia a firmar un armisticio, ocupó parte de su territorio y obligó a la formación del gobierno colaboracionista de Vichy. También intentó rendir a Reino Unido mediante bombardeos; conquistó territorios en el norte de África y los Balcanes (1940); y en 1941 invadió la URSS, ante la necesidad de recursos alimentarios y energéticos. Esto abrió un segundo frente en el este europeo. Por su parte, Japón, que deseaba extender su influencia en el Pacífico, destruyó en 1941 la flota de Estados Unidos en Pearl Harbor (Hawái). Este hecho provocó la entrada de Estados Unidos en el conflicto.

  El equilibrio de fuerzas (1941-1943). En estos años, Alemania fue frenada por los británicos en el norte de África y por los rusos en Stalingrado; Italia fue invadida por los Aliados; y Japón fue frenado por EE.UU. en el Pacífico.

El predominio aliado (1943-1945). Fue resultado de una doble ofensiva en Europa. Por el oeste, tras el desembarco de Normandía (1944), los Aliados liberaron París y penetraron en Alemania. Por el este, el Ejército Rojo soviético ocupó diversos países de Europa oriental (1944), mientras los guerrilleros partisanos liberaban Yugoslavia y Albania de los nazis. Finalmente, en abril de 1945, Mussolini fue capturado y ejecutado; y dos días después Hitler se suicidaba en Berlín, tras la entrada en la ciudad del ejército ruso.
En el Pacífico, Japón se retiraba de Birmania, Filipinas y China tras las batallas de Iwo Yima y Guadalcanal. Finalmente se rendía tras el bombardeo atómico por EE.UU. de las ciudades de Hiroshima y Nagasaki el 6 y el 9 agosto de 1945. Este hecho puso fin a la guerra.

7.2. Las consecuencias de la guerra
Pérdidas humanas y materiales. Como efecto de las batallas, los bombardeos a poblaciones y las represalias se produjeron entre 50 y 60 millones de muertos, la mayoría civiles, y 70 millones de heridos y mutilados. Además, tras la guerra, hubo más de 40 millones de desplazamientos forzosos por las modificaciones fronterizas. La guerra destruyó también campos y ciudades, industrias, e infraestructuras como puentes, puertos, ferrocarriles, etc.
Repercusiones políticas. Desaparecieron monarquías europeas. Cayeron los regímenes totalitarios y se revitalizaron las democracias. Y a nivel internacional se impuso un nuevo orden político mundial liberado por las dos superpotencias vencedoras en la guerra: Estados Unidos y la URSS.
 Cambios territoriales. Tras los tratados de paz surgió un nuevo mapa de Europa, pues fueron muchos los países que ampliaron o redujeron sus territorios.

8.    El diseño de la paz. La ONU

8.1. Las conferencias previas
Antes de finalizar la guerra en 1945, los Aliados se reunieron en una serie de conferencias para solucionar los problemas relativos a Alemania y a Europa oriental.
En la Conferencia de Teherán (noviembre de 1943), se acordó que la URSS se anexionara las repúblicas bálticas y el este de Polonia.
En la Conferencia de Yalta (febrero de 1945), los llamados Tres Grandes -Churchill, Franklin D. Roosevelt y Stalin-, se comprometieron a que la reconstrucción de Europa se hiciera mediante gobiernos democráticos; delimitaron las fronteras de Polonia; y decidieron la división de Alemania y de la ciudad de Berlín en cuatro zonas de ocupación militar: estadounidense, británica, francesa y soviética.
En la Conferencia de Potsdam (julio-agosto de 1945), se acordó la devolución de los territorios ocupados por los nazis; la desmilitarización y la partición de Alemania convenidas en Yalta; el pago de reparaciones; y el castigo de los responsables nazis. Los juicios contra los crímenes de guerra cometidos por los nazis se celebraron en la ciudad alemana de Núremberg.
En el juicio principal de Núremberg, un Tribunal Militar internacional (TMI) juzgó a partir del 20 de noviembre de 1945 a 24 de los principales dirigentes del gobierno nazi y de sus principales organizaciones por crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio.

8.2. Los tratados de paz
Después de la guerra, en 1946, se firmaron diversos tratados de paz y se terminaron de ajustar las fronteras de Europa.
Tras ellos, la URSS amplió su territorio en el Báltico y en el este a costa de Polonia, que fue compensada  extendiendo su frontera oeste hasta el río Óder a expensas de Alemania. Alemania y Berlín se dividieron en las zonas de ocupación acordadas en Potsdam. Italia quedó ocupada por un ejército angloamericano y perdió sus colonias; Japón quedó ocupado y cedió Manchuria a China. Y Europa oriental quedó ocupada por millones de soldados rusos.

8.3. La creación de la ONU
Los Aliados decidieron también la creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), una nueva organización internacional que sustituyera a la ineficaz Sociedad de Naciones.
Su nacimiento legal se produjo el 26 de junio de 1945, en la Conferencia de San Francisco, y su carta de fundación fue firmada por 50 Estados. Tendría su sede en Nueva York, y estaría integrada por una Asamblea General de todos sus miembros -5 de ellos permanentes-, y otros organismos. Sus objetivos eran mantener la paz y la seguridad mundial mediante la solución pacífica de los conflictos, la cooperación internacional y el respeto a los derechos humanos y a la libre determinación de los pueblos.

La creación de la ONU tomó como base los principios de la Carta del Atlántico, una declaración conjunta firmada por Roosevelt y Churchill en 1941. Perfiladas en sucesivas reuniones, tomó forma legal en la Conferencia de San Francisco de 1945.

9.    La cultura y el arte entre 1919 y 1945

9.1. La cultura y la ciencia
La literatura de este extenso periodo histórico se caracterizó por dos corrientes contrastadas: una pesimista, cuya obra más destacada es La decadencia de Occidente, de Oswald Spengler; y otra pacifista, con obras como Adiós a las armas, de Ernest Hemingway. La música adquirió un gran desarrollo. Y el cine fue evolucionando desde películas mudas y en blanco y negro a películas sonoras y en color.
En la ciencia, Albert Einstein formuló la teoría de la relatividad, y Max Planck inició la física cuántica.

9.2. La evolución artística

La arquitectura racionalista
En arquitectura, una vez agotado el modernismo a comienzos de siglo, surgió el llamado Movimiento Moderno o racionalismo, caracterizado por el abandono de los excesos ornamentales, la tendencia a la simplificación de las formas, y la valoración de la función a la que se destina el edificio. El racionalismo originó dos corrientes: el funcionalismo y el organicismo.
El funcionalismo, característico de Europa, buscó crear una arquitectura nueva basada en la razón y en el principio de que <>. Los edificios adoptaron volúmenes geométricos y sin decoración, y plantas simples perfectamente adaptadas a su función.
Sus representantes principales fueron Walter Gropius, fundador de la escuela alemana de la Bauhaus, que integró la arquitectura con el diseño interior y el mobiliario. Y Le Corbusier, que buscó recuperar la dimensión humana de la arquitectura en obras como la Villa Saboya.
El organicismo se desarrolló sobre todo en Estados Unidos, y buscó la integración del edificio en la naturaleza empleando materiales más plásticos y formas más curvas. En esta corriente destacó Frank Lloyd Wright, con su Casa sobre la cascada.

La escultura
La escultura utilizó los nuevos materiales proporcionados por la industria, como el hierro, e introdujo el movimiento real en las obras. La figura principal fue Alexander Calder, creador de <> o esculturas con movimiento.

La pintura. Dadaísmo, surrealismo y abstracción
El dadaísmo fue una corriente provocadora que reivindicó la destrucción del arte, el azar y lo absurdo. En ella destacó Marcel Duchamp, creador de los ready-made, obras realizadas con objetos cotidianos. Con ellos pretendía demostrar que su simple exposición en una sala de arte les daba un valor artístico del que realmente carecían y que, por tanto, el arte era solo una actitud mental del espectador.
El surrealismo se inspiró en el inconsciente y los sueños para crear obras caracterizadas por las relaciones absurdas e irracionales entre sus elementos. En este periodo, sus principales representantes fueron René Magritte y Marc Chagall.
La abstracción eliminó de las obras cualquier referencia al mundo real, con lo que el color y las formas se convirtieron en los verdaderos protagonistas del cuadro. Pintores destacados de esta corriente fueron Vasily Kandinsky, Paul Klee y Piet Mondrian.




[1] Gobierno autocrático. Forma de ejercer el poder en la que una sola persona detenta toda la autoridad, sin someterse a ninguna limitación a su poder.
[2] Soviets. Asambleas de soldados, obreros y campesinos. Surgieron en la revolución de 1905 como oposición al zarismo, y desempeñaron un papel decisivo en derribarlo en la revolución de 1917.
[3] Planes quinquenales. Programación de los diversos sectores de la economía soviética, sobre todo de la industria, durante un período de cinco años. Cada plan fijaba unos objetivos y los mecanismos para alcanzarlos. Por tanto, fueron el instrumento básico de la economía planificada del bloque comunista.
[4] Duce. Palabra derivada del latín dux que significa “guía o conductor”. En la Italia fascista fue usada para referirse a Mussolini como guía o conductor del fascismo.
[5] Führer. Palabra alemana que significa “líder”. Fue el título elegido por Hitler para denominar su liderazgo sobre el Estado y sobre el Partido Nazi.
[6] Espacio vital. Territorio necesario para garantizar las necesidades y la supervivencia de la población de un Estado. El concepto, influido por las ideas naturalistas de la época, fue usado por Hitler y los ideólogos nazis para defender la política de anexiones territoriales del III Reich


Editorial Anaya