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sábado, 21 de mayo de 2016

La Guerra de los Treinta Años según FritzVicari

Un avance inexorable, noviembre de 1620





Un avance inexorable, Batalla de la Montaña Blanca, noviembre de 1620


Texto basado en los libros de G.Parker, The Thirty Years War, V.Brnadic, Imperial Armies of the Thirty Years' War, S.Valzania, Wallenstein, K.Roberts, Pike and Shot Tactics 1590-1660, Ignacio and Ivan Lotario Lopez, The Spanish Tercios, 1536-1700.


En diciembre de 1620, mientras Bethlen Gabor se retiraba a sus tierras para rechazar una invasión cosaca, se levantó el asedio de Viena. El mes siguiente, el príncipe de Transilvania firmó una tregua con Fernando II, abandonando así a Federico. El emperador se las arregló para conseguir el apoyo de España (que envió a Spínola a invadir el Palatinado), de Sajonia y, sobre todo, de Baviera. Maximiliano I ofreció su ayuda y restauró la Liga Católica, dando al emperador un fuerte ejército con el que contar, pidiendo el título de elector y todas las tierras que la Liga conquistase para él mismo. Mientras el Palatinado era invadido, los imperiales y los ejércitos de la Liga recuperaron todo el territorio perdido ante los rebeldes, ciudad a ciudad. El 8 de noviembre, en las afueras de Praga, cerca de una colina de poca altura llamada la Montaña Blanca (Bílá Hora) 30.000 rebeldes y mercenarios, bajo el mando de Cristián de Anhalt, hicieron su última resistencia contra 27.000 enemigos.

Los imperiales eran mandados por el general Bucquoy (cuya victoria en Slabat debe recordar) mientras que el ejército de la Liga era dirigido por Johannes Tscaerles, conde de Tilly (uno sobre el que vas a oír hablar un montón). Usando bandas blancas como seña de identificación, gritando “Jesús María”, los ejércitos católicos combinados, formados principalmente por mercenarios, aplastaron a los defensores protestantes, que pronto se descorazonaron y huyeron por sus vidas.

En el dibujo vemos el avance de los imperiales en la típica formación de los Tercios, creada por los españoles y aplicada por los ejércitos católicos casi en todas partes. El cuadro de piqueros, profundo y no especialmente grande, está en el centro de la formación, siendo protegido por cuatro “mangas” de mosqueteros en sus ángulos. El capitán, marchando en el centro con una buena armadura corporal y una partesana, es seguido por un suboficial. El suboficial está dando órdenes a los rodeleros (o Rondartschier, soldados armados con espada, escudo y armadura) que se desplieguen delante de los piqueros para cubrir su avance del fuego enemigo.

La batalla comenzó al mediodía y antes del anochecer había acabado, después de una o dos horas en las cuales hubo poca lucha, con escuadrones protestantes retirándose completos. La rebelión fue aplastada y el reinado en Bohemia de Federico, que duró menos de un año, acabó, dando al desafortunado príncipe el apodo de “Rey de invierno”. Pero la guerra solamente había comenzado…


Alguien es dejado atrás, Mingolsheim 27 de abril de 1622







Texto basado en G. Parker, The Thirty Years War, V. Brnardic, Imperial Armies of the Thirty Years War, G. Santi-Mazzini, La Macchina da Guerra y en dos materiales procedentes de Internet.

La batalla de Mingolsheim fue la primera de una serie de batallas que sucedieron entre la primavera y el verano de 1622. Fue un encuentro menos, aun cuando  si digo menor el lector debe considerar que más de 2.000 hombres murieron aquel día (que es un número mucho mayor que, por ejemplo, las pérdidas americanas durante el Desembarco de Normandía el 6 de junio de 1944, solo para que el lector se dé una idea). Von Mansfeld, que había unido sus fuerzas con Georg Friedrich, margrave de Baden Durlarch, se estaba enfrentando al mismo problema de siempre de ser rodeado. Tilly estaba a punto de unir sus fuerzas con Gonzalo Fernández de Córdoba, que venía desde los Países Bajos. El objetivo de Mansfeld era evitar ese enlace. Tilly se encontró con el ejército de Von Mansfeld cerca de la ciudad de Mingolsheim, una aldea 20 millas al sur de Heidelberg. Los católicos se desplegaron en el lado norte, mientras que los protestantes se colocaron en una colina al sur. Mingolsheim fue completamente incendiada por los de Mansfeld para retrasar el avance católico. En realidad el asalto de Tilly fue rechazado y el mismo general católico fue herido. Sus fuerzas se retiraron y Mansfeld ganó una victoria táctica. Pero no pudo evitar el enlace entre Córdoba y Tilly, que produciría enormes problemas a los protestantes en las siguientes semanas.

En el dibujo podemos ver la dotación de un falconete observando con temor la retirada de un pelotón de mosqueteros hacia la aldea de Mingolsheim en llamas, volviendo a las posiciones imperiales. Según este artículo en Kriegsbuch [http://kriegsbuch.blogspot.com.es/2012/02/leaugist-army-at-battle-of-weisloch.html], Tilly tenía cuatro piezas de artillería pequeñas y según este post sobre la batalla de Wimpfen [http://www.elgrancapitan.org/foro/viewtopic.php?p=640299] cuatro cañones fueron capturados por Mansfeld.

La dotación era improvisada. El lector puede ver al que apunta, sujetando el cañón, a otro soldado sosteniendo un espontón de artillería con dos mechas y a la derecha al artillero con una baqueta, para limpiar el cañón después de cada disparo. El cargador puede ser el que está tirado en el suelo.

El falconete era un cañón con un calibre relativamente pequeño – disparaba balas que pesaban desde medio kilo a dos kilos y medio -, tristemente famoso por el destino del condotiero Juan de Médicis, que en 1526 perdió una pierna y murió a causa de complicaciones de la herida producidas por un disparo de un cañón lansquenete. Hay una maravillosa película sobre este episodio (y sobre el fin de la caballería) titulada El oficio de las armas que sugiero ver si tienen la oportunidad.

En los fríos, fríos Países Bajos, febrero de 1624




http://www.deviantart.com/browse/all/?section=&global=1&q=fritzvicari#/art/In-the-cold-cold-Netherlands-February-1624-411056237?_sid=698be66e

En los fríos, fríos Países Bajos, febrero de 1624

Texto basado en Mario Díaz Gavier, Breda 1625, Ignacio e Iván Lotario López, The Spanish Tercios, 1536-1704

Invierno, inicios de 1624.El escenario de nuestra tragedia se mueve a los Países Bajos desgarrados por la guerra. La guerra, que había comenzado antes de que cualquiera de nuestros personajes hubiera nacido, había vuelto a empezar tras doce años de tregua, en 1621. España gastó cantidades de dinero y energía increíbles contra un enemigo que, a pesar del poder de los Habsburgo, de un bloqueo al comercio marítimo y de una presión continua, parecía ser invencible.

El invierno de 1623 a 1624 fue excepcionalmente frío: ríos y pantanos se helaron, transformando el poco fiable terreno de los Países Bajos en un camino perfecto sobre el que marchar. Los españoles, bajo el mando de Lucas Cairo, gobernador de Lingen, lanzó una triple ofensiva en la zona de Groninga, capturando la ciudad y reduciendo a cenizas algunos pueblos, incluyendo (Windschoten, Schlochteren, Heiligerlee, Noordbroek and Schemda condenando así, de hecho, a morir a la población a causa de las privaciones del invierno. Aun así, la ofensiva solo obtuvo unos resultados modestos.

Cuando el sol de primavera fundiese el hielo y la nieve, se lanzaría una ofensiva en el Brabante…

Lützen 1632 La destrucción de la Brigada Amarilla



http://fritzvicari.deviantart.com/gallery/?offset=120#/art/Luetzen-1632-the-Destruction-of-the-Yellow-Brigade-320462016?_sid=22b80a65

La batalla:

La batalla de Lützen enfrentó el 6 o el 16 de noviembre de 1632 al ejército sueco del rey Gustavo Adolfo y al ejército imperial del general Wallenstein. Aunque se considera una victoria sueca porque al final los imperiales se retiraron, fue una matanza sin un claro vencedor, un buen resumen de toda la Guerra de los Treinta Años. Los suecos conquistaron la posición, pero perdieron muchos soldados y oficiales veteranos y a su rey.

La destrucción de la Brigada Amarilla:

La Brigada Amarilla, reclutada en 1624, estaba formada por veteranos y dirigida por el coronel Nils Brahe, que ya había dirigido a la brigada victoriosamente en la batalla de Breitenfeld. En Lützen la Brigada Amarilla luchó en el centro del ejército sueco. Al mediodía la brigada avanzó hacia las posiciones imperiales entre la niebla y el humo que venían de la ciudad de Lützen en llamas. La idea era tentar al enemigo para que disparase sus mosquetes primero, para conseguir que los mosqueteros propios se acercaran lo bastante para hacer una descarga. Esta vez no funcionó. Enfrente de la Brigada Amarilla había tres regimientos veteranos. Los imperiales dispararon primero, pero esperaron para poder disparar a los suecos a quemarropa. Muchos oficiales y veteranos murieron al momento, dejando a la brigada paralizada.

El dibujo:

El dibujo representa el momento en que las primeras balas de los imperiales golpean la brigada a quemarropa. Los piqueros con corazas eran desplegados delante de los mosqueteros para protegerlos del fuego enemigo, así que dibujé un montón de piqueros. Cuando supe por primera vez de la destrucción de la Brigada Amarilla fui golpeado por la idea de estos hombres marchando hacia la muerte lenta y solemnemente. ¿Qué estarían pensando? ¿Entendieron, en aquellos últimos segundos, que los imperiales iban a lanzarles un golpe devastador y que su plan había fracasado? ¿Vieron a los tres regimientos apuntándoles con sus mosquetes y esperando a que se acercasen?

lunes, 16 de mayo de 2016

Las lanzas, 5 de junio de 1625



Las lanzas (Los conquistadores de Breda), junio 5, 1625
Texto basado en M. Diaz Gavier, Breda 1625, e inspirado en la obra maestra de 1635 La Rendición de Breda también conocida como Las lanzas de Diego Velázquez y en una novela de Arturo Pérez-Reverte, El sol de Breda.

El asalto de Terheijden fue el último intento de los holandeses para romper las líneas de asedio españolas. En las siguientes semanas la comida en Breda empezó a acabarse, y Spínola fue alertado por sus espías dentro de la ciudad de que la rendición estaba cerca. El 27 de mayo, Federico Enrique de Nassau quemó su campamento y se retiró. Ahora Breda estaba sola. Spínola presentó unas condiciones muy favorables para la rendición: la guarnición y Justino de Nassau eran libres de abandonar la ciudad con su impedimenta, junto con los ciudadanos no católicos que no quisieran verse obligados a vivir bajo la religión católica. El general fue criticado por su bondad, que llegó al punto de prohibir a sus soldados burlarse de los defensores derrotados de Breda y, sobre todo, saquear la ciudad lo que habrían conseguido de haber tomado Breda por asalto.

De todos modos, el 5 de junio de 1625, la guarnición de Breda salió de la ciudad por la puerta de Hertogenbosch. El general Spínola se reunió con Justino de Nassau y sus hijos y los saludó con amabilidad. Entonces los holandeses inclinaron sus picas y banderas en señal de respeto a los vencedores. Este momento se ha hecho inolvidable por la obra maestra de Diego Velázquez, al que doy un humilde homenaje. La idea de este dibujo me vino a la mente hace años y se inspira en las últimas páginas del libro El sol de Breda de Pérez-Reverte. He retratado la misma escena, solo que invertida. Mientras que en la pintura original, Spínola, sus oficiales y Nassau fueron los protagonistas, en mi dibujo están en segundo plano u ocultos; aquí los protagonistas son los andrajosos, cansados, marcados con cicatrices, pero aun orgullosos, soldados anónimos de los Tercios, de los cuales Velázquez solo mostró las picas; ellos fueron los verdaderos conquistadores de Breda.

Un par de notas: la bandera del Tercio de Spínola (apenas visible a la izquierda) no estaba en uso ya en 1625, por lo que debe considerarse como un anacronismo. Justino de Nassau, al contrario de como lo retrató Velázquez, probablemente era calvo en 1625, según un retrato del mismo año; esta vez sigo la realidad histórica. Lo mismo para la colina, en la que sucede la pintura de Velázquez, una licencia artística para mostrar una panorámica de Breda sitiada. Esa colina nunca existió.

Así acabó el sitio de Breda, pero la guerra en Flandes continuó… y una nueva guerra en Alemania estaba a punto de comenzar.

jueves, 2 de octubre de 2014

Fritzvicari imágenes sueltas y otras cosas



http://www.32rumbos.com/pasajesdelahistoria.htm

Dentro del movimiento cultural romántico los músicos tuvieron especial importancia. Los románticos consideraban fundamentales los sentimientos y las pasiones, y la forma artística que los hace aparecer más rápidamente es la música.
Los compositores románticos encarnaron la idea de "artista" que surge entonces. Dejan de trabajar por encargo para los poderosos y pasan a crear sus obras pensando en el pueblo u oyendo su voz interior.
En las naciones sin estado los músicos románticos se convirtieron en símbolos de esas naciones. Ejemplo de esto fueron:
  • Chopin, un polaco nacido en el Imperio ruso. Son famosas sus Polonesas compuestas para piano. Destacan entre ellas las Polonesas militares compuestas en Mallorca en 1838 y la Polonesa heroica de 1842.
  • Smetana, un checo nacido en el Imperio austríaco. Su obra más famosa es el poema sinfónico Mi patria.
  • Sibelius, un finlandés nacido en el Imperio ruso. Su obra más famosa es el poema sinfónico Finlandia.
Dentro de la música romántica fue la ópera EL ESTILO EL TIPO DE OBRA que tuvo más éxito. La ópera fue en el siglo XIX la obra de arte total que combinaba música, canto, interpretación, vestuario, decoración.
El ritual de asistir a la ópera se convirtió en un elemento esencial de la vida social de los burgueses en todas las grandes ciudades europeas.
La fuerza de la ópera como motor de actitudes sociales lo podemos ver en el caso de la revolución nacionalista de 1830 que dio origen a Bélgica. Esta revolución se inició con unos disturbios callejeros en Bruselas protagonizados por los burgueses que salían de una ópera italiana donde los protagonistas cantaban al "sagrado amor a la patria".
Los dos compositores de ópera romántica más asociados al nacionalismo son Verdi y Wagner.
Verdi nació a principios del siglo XIX en una Italia dividida en varios estados. Las óperas de Verdi se basaban en la cultura común de los italianos y ayudaron a formar su conciencia como nación.
En 1841 Verdi escribió la ópera Nabucco de la que es muy famoso El coro de los esclavos, composición en la que los esclavos judíos deportados en Babilonia lloraban la pérdida de su patria. El público italiano entendió esa obra como un lamento ante la división de Italia y el gobierno del norte del país por los austríacos.
El éxito popular de Verdi fue tal que durante el proceso de unificación italiana su nombre se convirtió en un lema (V.E.R.D.I.: VIttorio Emmanuele Re Di Italia).
Tras la creación del estado italiano Verdi y sus obras se convirtieron en símbolos de Italia. La fama de Verdi se hizo internacional y en 1871 el gobernante de Egipto le encargó una ópera ambientada en su país. La fuerza económica del gobierno egipcio estaba vinculada a la inauguración en 1869 del Canal de Suez.
Wagner
Nació y creció en una Alemania dividida en decenas de estados. La obra de Wagner se basó en los mitos y tradiciones alemanas. Frente a la ópera escrita en italiano que triunfaba en toda Europa reivindicó el uso del alemán como lengua artística.
Obras muy conocidas de Wagner son Tannhäuser el coro de los peregrinos 1845 y La cabalgata de las valquirias 1851
Wagner fue un ejemplo del racismo cultura que también va vinculado al romanticismo. Según esta teoría cada obra de arte se correspondía con la cultura específica de una nación, de una raza, y solo los miembros de la misma podían entenderla.SUPERIORIDAD RACIAL






http://www.deviantart.com/art/Clashing-Pikemen-329013024


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